Seguro que mañana, bajo el sol canario, lo veo de otra manera... Aunque, tal y como ha empezado el Playoff para el Unicaja, no me extrañaría que nos encontráramos nada más llegar a Las Palmas los nubarrones más negros y las lluvias más intensas que se hayan vivido nunca en la isla... El caso es que ahora mismo, apenas tres horas después de marcharme del Carpena, lo que pienso es que el Unicaja ha desperdiciado media temporada.
Todos asumimos que el baloncesto de Aíto pasa por otorgarle a sus jugadores la máxima libertad posible, para que ellos, que son quienes juegan, tomen personalmente sobre la cancha cada una de las decisiones. Hemos comprobado que este estilo le ha valido al equipo para jugar una final de Copa, clasificarse para el Top-16 u obtener una destacada tercera posición en la fase regular de la ACB. Además, este ‘baloncesto libre' le ha venido muy bien a determinados jugadores de la plantilla, que han mejorado ostensiblemente su rendimiento respecto al año pasado, como Haislip o Welsch. Lo malo es que también hemos tenido ocasiones de sobra para darnos cuenta de que esa libertad, aplicada especialmente a la faceta ofensiva, ha sido particularmente dañina cuando tocaba encarar finales apretados en partidos decisivos. Hay muchos ejemplos (0 de 6 en prórrogas), pero tres muy claros: la final de la Copa del Rey frente al Tau, el partido clave para llegar a cuartos de la Euroliga en casa frente al Partizán y el encuentro en el que se decidía la segunda posición de la Liga hace casi dos meses en el Palau. En todos esos casos, como en tantos otros, los jugadores dejaron morir los partidos con ataques imposibles, aturdidos, sin claridad de ideas.
Confieso que, en mi profunda admiración por Aíto, he llegado a dar por buena alguna de esas derrotas, imputándola quizás a la genialidad del entrenador, pensando que a lo mejor estaba sembrando para luego recoger, estaba permitiendo que sus jugadores se equivocaran para que pudieran aprender del error y mejorar en el futuro respetando ese ‘baloncesto libre'. Hoy, después de ver cómo ha jugado el Unicaja el final del partido frente al Kalise, siento que el equipo ha perdido el tiempo. No ha sabido aprender de errores muy señalados, por repetidos y evidentes. Ni hacerse preguntas como éstas:
- ¿No es compatible darle libertad a los jugadores durante 37 minutos con ‘amarrar' en los 3 últimos, controlando un poco más la toma de decisiones desde el banquillo?
- ¿Tiene el Unicaja jugadores con capacidad ("Centradura mental", que diría aquél) para hacer buen uso de esa libertad en los momentos clave (Haislip, Cook, Cabezas, Kelati, Welsch, Gomis...)? ¿No es mejor adaptar el estilo a las características (también mentales) de los jugadores que uno tiene?
En cualquier caso, la mayor decepción que me he llevado hoy ha sido la de ver la parálisis que le ha entrado a nuestro banquillo después de que Omar Cook encadenara varios errores seguidos en el ecuador de la prórroga y el Kalise se marchara 7 arriba. A partir de ahí, con 2 minutos y medio por jugar, Aíto se ha sentado y apenas se ha movido: ni cambios, ni indicaciones, ni protesta alguna. Quizás en otro momento de la temporada hubiera sido comprensible mantener en cancha a Cook para darle confianza pese a la sucesión de fallos, pero... ¡estamos ya en el Playoff!
En fin, por eso mismo de que estamos en el Playoff, cojo mañana el avión hacia Las Palmas con el ánimo a tope y con esperanzas en la reacción del equipo. Este año he vivido con ellos grandes victorias fuera de casa (las que echábamos en falta temporadas atrás) y espero que el martes llegue una más de esas. ¡Nos vemos!
P.D. Genial el Kalise, haciendo magnífico uso de la movilidad de sus pívots, obligándonos a jugar con pequeños y sabiendo sobreponerse a la lesión de English.
P.D. 2 Qué alegría ver el Carpena entregado con su equipo después de tanto tiempo, qué lástima de final...
P.D. 3 Pese a lo que he visto hoy y he escrito ahora, insisto, admiro a Don Alejandro!
P.D. 4 Echaré el bañador por si acaso...
