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19/06/2009

Foto: ACBSonríe, Juan Carlos. Disfruta, mira a tu alrededor. Eres campeón de liga. Sois campeones de liga. Tu equipo lleva 15 en ACB y tú has vivido un tercio de esas emociones. Ahora la euforia es la misma y la alegría de tus seguidores es similar a la de hace un lustro, sí, pero todo es muy diferente. Porque si en los últimos tres campeonatos tuviste mucho que ver, este título lleva expresamente tu firma. Tu sello. Tu magia.

Coge ese MVP que anhelaste desde siempre y levántalo al viento, convencido de que es algo más que un reconocimiento a una buena serie final. Es tu regreso a Ítaca como rey, tras una odisea llena de obstáculos que supiste sortear. Tú, estrella de los junior de oro y de la cantera del Barça que fuiste eclipsada, de la noche a la mañana, por la desmesurada explosión de tu compañero Pau Gasol. Él, en su despedida, te cedió el trono, y no dudaste en aceptar el reto. Cumpliste tu palabra, asumiendo galones desde muy joven, madurando antes de tiempo en la pista y fuera de ella y siendo uno de los pilares clave del mejor equipo de la década.

Jasikevicius y Bodiroga, otros jugadores maravillosos, te robaron, no por mucha diferencia, el protagonismo en los últimos éxitos de tu club de toda la vida, lo que sirvió para que naciera un cliché, un tópico que a base de repeticiones podían hacerte dudar en tu periplo. Decían que no eras capaz de liderar a un conjunto campeón, de ganar algo importante contigo de líder, de referente. Ahora, un año después de regresar como un héroe a tu casa, puedes sonreír con más motivo. Eres campeón y eres MVP. Puro poema épico. Escribía Homero que “no hay mayor gloria en esta vida para alguien que la de luchar por la obra de sus pies o de sus manos". Tu pies, eléctricos, te ayudaron a despegar. Tus manos, únicas, te convirtieron en quién eres. Con 19 puntos, 9 asistencias, 5 triples y 28 de valoración en el partido más importante de todo el año para ti y los tuyos puedes respirar tranquilo, el trono de Ítaca es tuyo.

Aunque sólo con una estrella no se construye un equipo campeón. Regal FC Barcelona ha vuelto a saborear el trofeo cinco años después. La sequía pesa mas el disfrute compensa. El conjunto barcelonista vengó su derrota del pasado año con las mismas armas que su rival, recuperando el factor cancha y sentenciando en casa, ante la locura colectiva de un Palau que fue el de las grandes ocasiones. Para llegar hasta aquí, mucho ha habido que recorrer por el camino. Aquella lucha encarnizada en liga regular por alcanzar al TAU, o la importantísima victoria en la prórroga ante Unicaja, que certificó un segundo puesto que le permitió jugarse el pase a la final en casa. Esa última posesión del Pamesa que pudo poner la serie muy complicada, las dudas de Ndong en los últimos segundos del choque de desempate. El triple de Basile, cómo no, al baúl de encestes lejanos históricos, los minutos de magia de Ilyasova en el tercer partido o la exhibición, pocas veces vista, de hasta cuatro jugadores a la vez. Y es que no es común ver a tal número de integrantes de un mismo equipo superar la veintena de valoración en un mismo partido.

Foto: ACBLo de Basile fue descomunal. 34 años tiene la criatura. Su defensa es de las más efectivas –y las más vistosas, de paso- que se pueden contemplar en el viejo continente. Hablamos de un jugador capaz de abandonar el rol de estrella indiscutible en Bolonia –MVP antes de firmar por el Barça- para acabar, en los tiempos recientes, asumiendo su labor de secar al Bullock de turno en el equipo rival y actuar de microondas en ataque cuando fuera necesario. En esta eliminatoria urgía dosis de Basile y Gianluca no se reservó nada. Los 21 de valoración se quedan en nada en comparación con el momento en que llegaron sus puntos. 15 de sus 17, en la segunda mitad, con el encuentro al rojo vivo. Aquel mate en contraataque en el último periodo, esos triples ignorantes para minar la moral baskonista. Un trocito de este MVP de Navarro siempre irá con él.

Como también podría haberlo ganado David Andersen. Que él aparece en los momentos decisivos es una sentencia tan cierta como la de que el hielo está frío o el agua moja. Su Final Four fue un aviso. No se cansa de ganar títulos y menos aún de ser parte activa en ellos. Su primeros diez minutos son para grabarlos en vídeo y en veinte, treinta o cuarenta años, reproducirlos a ver si, por mucho que haya evolucionado el baloncesto, alguien te puede trasmitir tanto como él. Siete puntos, tres rebotes (¡los tres en ataque, y en la misma jugada!, dos asistencias, un tapón, un mate, tres faltas recibidas, 14 de valoración. 21 fueron al final, con otro par de canastas claves y una actitud ejemplar en la pista. Descomunal su actuación. Héroe en la sombra en ocasiones, verdugo sin máscara en otras, la picadura de David ofrece una muerte dulce, casi imposible de evitar.

 

 

Foto: ACB

 

 

¿Y Fran? A un lado, que aterriza. Vázquez no necesitó oír el bocinazo final para alcanzar el cielo. Ya lo hizo previamente con sus infinitos saltos, para matar hasta cinco veces el balón, para eclipsar el aro a sus rivales hasta en tres ocasiones con brillantes tapones, para firmar 24 de valoración y un impoluto 7/7 en el tiro en el marco más idílico para lograrlo. Él, como el constante Grimau, el sólido Sada, el explosivo Ilyasova, el letal Lakovic, el necesario Santiago o los pacientes Barrett y Trias, dormirán esta noche con la sonrisa del campeón.

Un título que recompensa el trabajo bien hecho desde la parcela técnica y deportiva, que premia a Pascual y a los que apostaron por él. Un premio que sacia la sed de un desierto convertido ahora en oasis y que hace llorar a un dignísimo TAU que no pensó en la tregua en ningún instante.

“TAU, la historia te mira”, escribíamos en ACB.COM hace unos meses. Efectivamente, la historia ha estado pendiente de un equipo que tuvo en su mano conseguir el primer triplete ACB, que pudo revalidar su título, que encandiló durante muchas fases del campeonato y que batió numerosos registros en la fase regular. Pero la historia, cruel en ocasiones, también guarda un lugar para los que caen con honor, los que venden cara su derrota.

 

Foto: ACB
 

 

El tiempo, capaz de olvidar lo inolvidable y convertir en mito lo real, se encargará en unos años de definir a esta final como la de Navarro, la de Basile o la del propio Andersen. Mas ahondará en el caído, porque su grandeza es precisamente la causa del mérito barcelonista. Splitter y Rakocevic sempiternos; Prigioni, la fe; Vidal, el orgullo, San Emeterio, la raza. Y así hasta el infinito para definir la magnitud de un cuadro que puede estar orgulloso de su temporada, más allá de las reflexiones en caliente tras una derrota así.

 

257 días después de que se abriera el telón de la ACB 2008-09, el conffeti blaugrana y las lágrimas de emoción barcelonistas echaban el cierre a la temporada. 294 partidos para coronar al rey, un viaje largo e intenso repleto de momentos dulces y, por qué no decirlo, algún que otro sinsabor. Adiós a la temporada del regreso de Navarro, a la campaña de las cuatro prórrogas en Manresa o a la de los vuelos sin motor de Vázquez. Con el paso de los años, los triples ignorantes, las bombas o los mates sin piedad sólo tendrán un nombre, una definición posible, un estado, un sueño común. Los siete pasos dados en esa odisea particular hacia lo más alto se resumirán con un sólo titular: Regal Barça, rey en 2009.

Foto: El Mundo DeportivoAntes de la final de la Copa del Rey de 2005, Sergio Scariolo, técnico por aquel entonces de Unicaja, hizo ver un vídeo a sus pupilos. El italiano, tan buen entrenador como brillante en el plano de la motivación, había seleccionado con la colaboración de su staff técnico una serie de imágenes que mostraban a los jugadores de aquel plantel cajista en sus momentos de mayor felicidad en sus carreras, celebrando títulos. Ligas pasadas, Copas de antaño, torneos internacionales. El vídeo comenzaba con una cuestión en el aire: "¿Para qué queremos ganar?" Las imágenes se sucedían, en todo un monumento a la emoción, conmoviendo a sus jugadores, tocando finalmente su fibra sensible con la respuesta, al término del vídeo, de la pregunta que abría la secuencia: “Para vivir estas emociones”.

Simple y llanamente. Al final el baloncesto, el deporte, la propia vida, es una mera sucesión de objetivos y metas. Algunas llegan a buen puerto y en otras se fracasa. Nos pasa a todos. Les pasa a todos. Al fin y al cabo, todo un año de esfuerzos o de trabajo se resume en esa meta final. Cada equipo con su propia lucha, sea un ascenso, asegurar la permanencia, entrar en Playoff o, como en el caso de Regal Barça y TAU, conquistar el título. Sí, cierto es que un título engrosa un palmarés y repercute positivamente en el plano económico pero lo que queda, pasados los años, es esa alegría de la que hablaba Scariolo. Es ese instante dulce, esa gloria, esa conexión con los aficionados que sienten y padecen como si ellos hubieran estado también en pista.

El cuadro de Pascual está a un paso de la liga. Atrás quedan los seis anteriores, el recuerdo de la exhibición en Valencia, los nervios en la última posesión de Unicaja, el triple de Basile, la explosión de Ilyasova. A un pasito, sólo un pasito, el éxtasis. Y no por haber conquistado ya el campeonato en catorce ocasiones previas, sabrá peor o menos emocionante. Porque la gloria pasada es la riqueza de su club, pero la gloria presente es la riqueza individual, aquella que ni el tiempo ni la historia podrán olvidar. Desde el propio entrenador hasta Andersen, la última estrella europea vestida de blaugrana, aún no se han estrenado en estas lides con el Regal Barça. La ocasión es tentadora.

Foto: ACBComo tentador es sentenciar la final y celebrar el título en casa, ante los suyos. Sorprende el hecho de que el triunfo más ansiado en la historia barcelonista, la Euroliga de 2003, se celebrara en el Palau, una cancha tan talismán como huérfana de trofeos in situ de su equipo. De hecho, el club de la Ciudad Condal sólo ha ganado dos ligas sintiendo el calor de los suyos. En la edición del 95, esa en la que Ansley tuvo en sus manos consumar la mayor sorpresa hasta el momento de la ACB, los culés remontaron y pudieron rematar en casa. Hasta el año 2004, con Navarro y Grimau en la plantilla, no volvieron a sentir ese aliento del Palau a la hora de levantar el título. Un lustro después, repetir esas sensaciones está sólo a cuarenta minutos de distancia.

Ese mismo objetivo persigue el TAU, que, horas antes del cuarto asalto de la Final ACB, sólo tiene una cosa segura. Si se proclama campeón, lo hará en el Buesa Arena. No queda otra. Todas esas sensaciones que busca su rival, todos esos sueños que anhela su adversario de esta noche son compartidas por el cuadro baskonista, sólo que la gloria vitoriana queda algo más lejos que la barcelonista en este momento. Dos pasos, dos, y uno de ellos sufriendo la presión de jugar como visitante en una cancha  que se enciende en días tan señalados como este.

Mas el TAU ha superado situaciones adversas previamente y jugará totalmente convencido de sus posibilidades. Hoy no haría falta un vídeo para la plantilla baskonista, que sabe perfectamente que el abismo está tan cerca como recuperar de un plumazo todas las esperanzas e ilusiones. El resultado manda. Adiós definitivo o pasaporte para la reválida final. Sin término medio, sin ambigüedades.

Foto: ACBLos jugadores baskonistas, además de por su propia grandeza, lucharán por añadir un componente de épica a un club que se ha acostumbrado a ganar arrasando. Su historia reciente es una prolongación de exhibiciones, de hacer sencillo lo difícil, de conseguir hitos y hazañas con una superioridad insultante. Sus dos ligas conquistadas han sido por un 3-0. ¿Para qué sufrir si se puede ganar con contundencia? En Vitoria-Gasteiz se han acostumbrado a  las cosas bien hechas y por la vía rápida. La primera final que se alcanzó, en 1998, llegó tras un 6-0 de balance entre cuartos y semifinales. En 2001, con el factor cancha en contra en semifinales (Barcelona) y final (Unicaja), el TAU firmó un balance de 1-6 favorable. La final de 2006 llegó precedida de otro 3-0 en la ronda anterior y el año pasado despachó pronto a malacitanos y barcelonistas (2-0 y 3-0 respectivamente) para poder gritar a los cuatro vientos que eran el mejor equipo de España. Incluso un éxito europeo como el de la primera Final Four fue conseguido tras un inolvidable 59-98 en Treviso ante la Benetton.

Esa ley del más fuerte que quiere imponer el TAU, esa sensación de dominio y de invulnerabilidad que ofrece, en pleno estado de trance exitoso, es tal vez la forma más brillante de ganar, de poner en negrita y en mayúsculas su estatus de campeón. Sin embargo, para el recuerdo también persisten las victorias imposibles, las remontadas heroicas. La épica es ese invento que dignifica un tropiezo y perpetúa un triunfo. La épica es aquello a lo que se agarra esta noche el TAU, y el sábado, si la serie llega al quinto, sabiendo que, con todo cuesta arriba, una victoria ahora sabría mejor que nunca.Fuente: El Mundo Deportivo

Esa épica que el histórico TAU ha tocado en tantas ocasiones, aunque con amargo desenlace en los últimos años. Hace seis temporadas, los baskonistas, heridos casi de muerte por la avalancha de lesiones, rozaron la hombrada ante el Unicaja. En el quinto, con más amor propio que fuerzas, los vitorianos acariciaban las semifinales en una victoria que hubiera sido mucho más valorada con el paso de los años. La lesión final de Calderón y la remontada –heroica de igual modo- malagueña pusieron fin al periplo baskonista en aquel Playoff. Más duro aún ha sido lo vivido en el último lustro en semifinales. En 2004, recuperó el factor cancha tras estar contra las cuerdas en Madrid, en un partido heroico sentenciado por Scola 2-1 en contra, aunque el triple de Herreros lo eclipsó todo más tarde. Con un 2-1 en contra, en la misma situación que hoy, el TAU Cerámica también logró vencer en la cancha del Estudiantes (2004) y en la del Barça (2007), para acabar siendo derrotado en el definitivo quinto partido en el Buesa Arena, ante la impotencia de sus aficionados.

El camino ya está marcado. Lo indicaron los Micheaux, Ortega y el propio Querejeta hace 22 años (eliminando al Cajabilbao a domicilio en el partido de la verdad) y lo prolongaron aquellos match ball salvados a la desesperada en 2004 y 2007. En caso de victoria, ya habrá tiempo antes del sábado para hablar de sentenciar de una vez un quinto partido en casa. Pero esos son deberes para mañana. Los de hoy, los más importantes, aferrarse a la épica y engrandecer un poco más la leyenda de este club. ¿Podrá más la gloria que puede alcanzar o la épica que anhela el TAU? El duelo está servido.
16/06/2009

Foto: ACBQuedan escasos segundos para el final del tercer periodo. Regal FC Barcelona ataca para poner el partido en llamas. 60-49 en el luminoso y Navarro da rienda suelta a ese instinto salvaje que le hace querer ser el verdugo rival con un triple que podía sonar a sentencia. No entró pero Ilyasova disputó hasta el fin un balón sin dueño, lo atrapó y, desafiando al mismo tiempo lanza desequilibrado. Un tiro con compañero de viaje en forma de bocinazo final. Un tiro limpio, perfecto, puro. Ganador. El balón entra pero el juez del Instant Replay, impasible ante las emociones, frío ante los segundos de locura colectiva vividos en el Palau, dicta sentencia. Había sido fuera de tiempo.

Era la guinda del gran partido del turco. Él, que no había jugado un minuto en el primer periodo y salió en el segundo con un hambre de victoria descomunal. Él, que el primer balón que tocó lo convirtió en triple, mandando un mensaje, desafiando a todo aquel que osara cruzarse por su camino. Él, que con un gran mate le otorgaba la máxima diferencia al Regal Barça en la primera mitad (36-27), que había revolucionado el encuentro sólo con su presencia y que era la pesadilla baskonista. Él, que presentaba unas estadísticas de escándalo, con 9 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, un mate, una falta recibida y 15 de valoración, tres más que el propio TAU en todo el cuarto.

El tiempo se había quitado el disfraz de aliado para ponerse el de traidor pero que el triple no valiera no era óbice para que Ersan bajara los brazos. El encuentro tenía su aroma, el partido estaba en sus manos. Y en sus manos se quedó. Antes de eso, dos fallos que podían haber fulminado al conjunto vitoriano hicieron crecer las dudas. ¿Perdería la confianza Ilyasova por esa desafortunada jugada? Nada más lejos de la realidad. 71-59. El TAU aprieta pero no remonta. Aunque el fantasma de una reacción visitante pesa en el Palau. En ese instante, Roger Grimau penetra, dobla el balón a la esquina y Ersan lanza. Triple. Con el pabellón enloquecido, fuerza falta en la siguiente jugada –anotando un tiro libre- y vuelve a convertir en canasta un rebote en ataque. 77-61. Sus seis puntos habían finiquitado el duelo.

 

Foto: ACB

Hablábamos tras la victoria del TAU en el segundo asalto, de la “otra pareja”, formada por Rakocevic y Mickeal. Esta noche su alter ego en las filas barcelonistas llegó en forma de Ilyasova y Basile. El italiano, eterno, maravilloso, convirtió la alegría en jolgorio, las sonrisas en carcajadas y la victoria en exhibición. Dos nuevos triples más para agrandar su leyenda en esta serie, para acercar al cuadro barcelonista a un título que se le resiste, a un campeonato que ansía con todas sus ganas. Entre el italiano y el turco anotaron los últimos catorce puntos del conjunto culé, asestando un duro golpe en la moral de su rival 48 horas antes del encuentro de la verdad.

Mas la última canasta del duelo no fue de Gianluca sino de un Ilyasova que se merecía sellar a lo grande un partido con su firma desde que saltó al parqué. Sin él, un balance de -4 para su equipo (24-28), arrasando en cambio durante los 25 minutos que Ersan jugó, con un apabullante 61-39 de parcial. 19 puntos, 9 rebotes, 26 de valoración.   Factor E. De Ersan, de eminente, de excelso. Se vuelven a cumplir dos axiomas. Una, cuando Ilyasova brilla… los de Pascual tienen mucho ganado, con una facilidad pasmosa para incidir en el desarrollo de cada partido y en el resultado de los mismos. Otra, al ex de los Bucks le motiva especialmente el TAU. Ya se lució el pasado año en la final, siendo el barcelonista que más cara vendió la derrota. 21 puntos y 10 rebotes en el primer duelo, 15-10 en el segundo para 24,5 de valoración media. Su tercer partido, gris (-1), era un precedente de lo que se viviría en esta campaña.

 

En liga regular esta temporada ha sumado 47 de valoración frente al TAU entre los dos partidos disputados (destacó un 23-13 en el Buesa Arena) y, en Euroliga, fue uno de los factores que explican el pase del Regal Barça a la Final Four. 22 de valoración (14-13), 24 (16-10), 17 (11-8) y 26 (19-10) en el último. Antes, un increíble -10 en el tercer envite, con 0/9 en el tiro. Puro simbolismo de sus partidos ante el TAU. Cielo o infierno, con más posibilidad de acabar entre nubes que entre llamas. Venía de hacer sólo 5 puntos con un 2/9 en el tiro hace tres días y aún nos extrañamos de la exhibición presenciada hoy de Ilyasova. Estaba cantado. Era la hora del Factor E.

Foto: Mountainkingdom.netIsmael Santos. El gallego fue, a comienzos de los 90, unas de las referencias del proyecto madridista, repleto de buenos jugadores. Su calidad no le impidió tener reparos en aceptar una labor más oscura y menos observada por las estadísticas, convirtiéndose en uno de los grandes especialistas defensivos en Europa en toda la época y dejando auténticas exhibiciones secando a las estrellas de la época. Él asumió ese rol y lo cumplió a la perfección. Con su equipo conquistó dos Ligas ACB, una Korac, dos Recopas y la soñada Liga Europea, en 1995. Partícipe de muchos de esos éxitos, creciéndose en los momentos de la verdad y llegando al combinado nacional absoluto a base de méritos contraidos. Valiente, el capitán blanco aceptó la oferta de la Benetton y marchó a Treviso, donde estuvo dos temporadas hasta anunciar su retirada visitiendo la elástica Cimberio Novara, previo paso por la HEBA griega.


Ha sido uno de los jugadores cuyo paradero ha despertado más expectación en estos años, primero porque no era lo habitual que un español se retirara allende los Pirineos y segundo porque, tras colgar las botas, parecía haber roto drásticamente con su vida anterior. No es del todo cierto, ya que estuvo trabajando durante un año y medio como ojeador, aunque Ismael confesó años después, en una interesante entrevista en "El quinto cuarto", que no se sintió cómodo y acabó alejándose de este deporte. Ahora, la pasión que le trasmitió su esposa Kay Rush -la presentadora del antiguo espacio televisivo Nosolomúsica- no se vive en un parqué sino en una montaña. O en muchas. Y es que Santos es un enamorado del alpinismo. Tanto, que lo ha convertido en su modo de vida, dedicándose a la escalada y al montañismo. Sigue formándose en su nueva profesión, ejerce de responsable de marketing y acompañamiento a los grupos en una empresa del sector y su currículum empieza a ser extenso. Ha subido 32 picos de más de 4.000 metros en los Alpes, ha coronado el Cho Oyu (8201 m) en el Tibet y ha participado en expediciones en Nepal, India, Perú, Canadá, Islandia, Groenlandia y Perú. "Creo que en la vida hay que perseguir los sueños y las pasiones y la montaña se ha convertido en mi pasión desde que fui allí la primera vez", comenta en su blog de alpinismo. Y que dure la felicidad de ese histórico del madridismo.

 Foto: Sean Middleton/News.com.au

Conner Henry. Excelso tirador que brilló con el Pamesa Valencia y continuó mostrando su magia en la ACB en el Festina Andorra. El mítico técnico Bill Fitch decía de él que aunque hubiera vivido en una playa durante su época universitaria, no se hubiera puesto moreno. Se ganó a duras penas un contrato de diez días con los Celtics de Bird y, en su debut, marcó cuatro triples en tiempo récord que puso patas arriba el Boston Garden, naciendo la efímera pero no por ello menor "leyenda de Conner Henry". Por aclamación popular extendió su contrato y tuvo una extensa trayectoria por la NBA y Europa antes de llegar a Valencia, con 29 años. Allí demostró que era un cañonero, llegando a poseer el récord de triples en un partido (8) y dejando un grato recuerdo, sólo algo eclipsado por sus lesiones. En Andorra volvió a ser un anotador letal, llegando a Playoff y endosandole 25 puntos por partido al Barça. Desafortunadamente, Conner se despidió de Andorra, del Playoff y de la propia ACB con el peor partido de su carrera, con un -10 de valoración ante Huesca.


El jugador aún tuvo fuelle para jugar tres años más, dos en Grecia antes de retirarse del baloncesto en Verona. Cuando colgó las botas, quiso alejarse del basket y trabajó para una consultora de negocios. Después, trabajó en una agencia de empleo, enfocada a buscar trabajo a los universitarios. En esa etapa, volvió al baloncesto para ser asistente en Claremont McKenna College durante cinco años aunque su decisión más arriesgada fue centrarse en el baloncesto para volar muy lejos, a Australia, acompañando a su amigo Scott Fisher. Sería técnico ayudante de los Wildcats de Perth. Después de dos temporadas allí, el club apostó por él y le dio la alternativa, él sería el entrenador de un equipo importante en aquella competición. "Conoce nuestra cultura, es un gran conocedor del basket y los jugadores le respetan", decía el presidente. El mismo que le ha destituido un año después, hace escasamente dos meses, por los malos resultados del equipo. Fin de un proyecto y comienzo de otro, seguramente con el baloncesto de protagonista.

 

Foto: aaunews.orgDavid Wood. Su debut en la NBA con Chicago llamó la atención del Barça, que le contrató en 1989, ganando la liga al Joventut con el equipo culé. Tras una temporada completa en los Rockets, regresó a la ACB de la mano del TAU, donde ofreció un rendimiento constante y unos buenos números. Seis equipos más de la NBA contaron con sus servicios en los años posteriores hasta que firmó, en la 97-98 por el Unicaja, donde fue uno de los referentes a pesar de su condición de temporero. La CBA y el Limoges francés serían sus últimas experiencias antes del final de su carrera en ACB, primero jugando en Murcia y Gran Canaria, para acabar retirándose en Fuenlabrada, donde dejó muchísimos amigos y buenos momentos, como en el resto de las ciudades por donde pasó.


¿Qué hace el bueno de David más de un lustro después de dejar el baloncesto? Vivir una plácida vida en Reno con su mujer y sus cinco hijos, sin dar de lado al deporte que le hizo ser grande. Su nombre saltó a los medios tras vender una mansión con más de un siglo de historia por una auténtica millonada, consiguió un buen puesto en una multinacional de inversiones y mata el gusanillo con su nuevo negocio: da clases particulares de baloncesto. Como el profesor que enseña inglés o el que insiste con las matemáticas a los alumnos más rezagados. Wood, en cambio, ofrece clases intensivas de baloncesto a jóvenes que tengan entre 6 y 22 años. El jugador tiene una agenda apretada y hay que pedir cita para charlas, conferencias o las propias lecciones de basket, al módico precio de 25 dólares cada una. Se define como un especialista en el aprendizaje del tiro y del pick&roll y se afana por hacer progresar a sus clientes. A sus chicos les cuenta, antes de empezar, la anécdota de las burlas que recibía cuando él quería ser jugador de la NBA en su infancia. Y les transmite la experiencia y el amor al basket que tiene tras toda una vida dedicada a esto, con muchos lugares nuevos que le han abierto la mente y le permiten aconsejar a los valores del futuro desde una perspectiva muy especial. 

 

Fuente: Sacbee.comHarold Pressley. Llegó a la ACB con un gran cartel, tras ser campeón en la NCAA y destacar en Sacramento, con alguna temporada notable y un lanzamiento exterior muy fiable. En el Montigalà Joventut convenció desde el principio, siendo un pilar básico en el inolvidable Playoff '91, con 18 puntos de media en la final ganada al Barça. Si bien jugó a un gran nivel en el bienio siguiente, dos inoportunas lesiones le apartaron de la lucha por el título, diciendo adiós a la ACB -tras pasar por el Pau Orthez- defendiendo los colores del Elosúa León, donde otra lesión volvió a apartarle de las canchas antes del final de liga, momento en el que decidió abandonar la práctica del baloncesto.


No han sido pocos los proyectos del ex jugador desde entonces. El más personal de ellos y el que más le llena, el de la ONG "Treat 'em Like a King" (TLK), una organización benéfica que se centra en dar comida, alimento y cuidado a los niños necesitados en California. Harold montó TLK con sus ahorros y los de su esposa Laura y, desde entonces, ha encontrado acogida y hogar para 42. Harold ocupó un cargo en una empresa financiera, que tenía a su vez un espacio deportivo en la radio donde Pressley colaboraba, compatabilizandolo con sus labores de analista en otra radio californiana. Montó una empresa de coches y en 2007, fue nombrado Director del Desarrollo de jugadores en los Sacramento Kings. Sin embargo, pasó una mala racha a continuación, en el plano económico y en el de salud, siendo operado en septiembre de 2008 y pasando mucho tiempo en la cama con mucho dolor. Pero las cosas han mejorado y ahora el viento sopla a favor, llevando los concesionarios de coches Pressleymotors -donde destina una parte de cada venta a la fundación para labores benéficas- y recordando con cariño su paso por España y, especialmente, por Badalona.

 

Foto: Spc.eduJohn Morton. Después de liderar a Seton Hall al primer título de NCAA en su historia y pasar por los Cavaliers, el jugador debutó en la 93-94 en la ACB. Tuvo una corta experiencia en Badalona y jugó un año entero en Huesca, donde fue un elemento clave para la salvación, con 35 puntos en el último y decisivo encuentro. Aunque su verdadera explosión se produjo en Gran Canaria, protagonizando unos años inolvidables en la isla, llenas de puntos, de canastas de todos los colores posibles y un talento anotador pocas veces visto en ACB. Penetraciones imposibles, triples lejanos, encestes ganadores. En 107 de sus 110 partidos vistiendo la camiseta amarilla superó la decena de puntos, fue el máximo artillero de la liga en el 96 y el 97, estableció topes imposibles de alcanzar en el conjunto insular. Tras tres campañas redondas allí, fue contratado por el Granada, donde, sin llegar al nivel de acierto de antaño, también encandiló con su magia en ataque.

Aún pudo despedirse John de su antigua afición en la 2001-02, con un sabor agridulce, aunque esos siete partidos desacertados de Morton no eclipsan en absoluto lo transmitido años atrás.  Tras su retirada del baloncesto, Morton se fue a su antigua universidad, colaborando en labores técnicas y administrativas en el equipo de baloncesto. Su brillante labor le sirvió para tener una oportunidad en St.Peters College, donde ha cumplido su tercera temporada. Vive en New Jersey con su mujer, hija y dos gemelos aún muy pequeños. Su pasado como jugador ha tenido un gran impacto en los jugadores, trasmitiendoles credibilidad y confianza y dandoles consejos sin olvidar su pasado en la pista. Morton no renuncia a su aspiración de ser entrenador principal, recibe homenajes cada poco tiempo -el último, entrar en el Hall of Fame de New Jersey para la prensa local-, le recuerdan constantemente el éxito logrado hace 20 años con Seton Hall y se muestra muy orgulloso de su pasado en Gran Canaria y en la ACB: "En un All Star me presentaron como el Jordan de España, ¿puede un chico del Bronx pedir algo más?"

 

Foto: Elcolombiano.comAlvaro Teherán. Viene a ser a Colombia lo que Fernando Martín a España. Aunque con una diferencia, él nunca pisó de manera oficial un parqué en la NBA. El gigante colombiano destacó desde pequeño y llamó la atención en Estados Unidos, donde recibió la llamada de la universidad Houston Baptist. Sus números fueron a más -acabó su periplo universitario con 14,3 puntos y 8,4 rebotes de media- y se ganó una plaza en el draft de la NBA (elegido por Philadelphia, donde nunca llegó a jugar), lo que paralizó a su país. Ese mismo verano, su nombre sonó en España, especulandose su contratación por Pamesa y Real Madrid, aunque fue el Caja de Ronda el que más apostó por su fichaje. El rendimiento del pívot fue enormemente irregular, alternando grandes partidos (superando la veintena en valoración y disputando el partido de las estrellas en la ACB) con choques en los que no aparecía, desesperando por su actitud y sus manos blandas al cuadro cajista, que decidió prescindir de él en el ecuador de la liga.

Se marchó de la capital de la Costa del Sol afirmando que los Lakers, aquellos de Magic, le habían hecho una oferta. Se iba a la NBA dispuesto a triunfar pero el sueño duró poco. Finalmente ni Philadelphia ni los Ángeles, sino CBA. Y después una larga carrera que le llevó a pasar por Puerto Rico y Eslovenia antes de quedarse en Colombia, donde ha jugado en media liga y se ha convertido en toda una institución. ¿Y qué hace Álvaro ahora? ¿Cuántos años lleva retirado? No vayamos tan rápido. Teherán desde sus inicios era un jugador peculiar y hasta el final de su carrera lo será. Y hablamos en futuro porque aún no se ha retirado. 43 añitos gasta el amigo. Y aún lucha por la Copa Élite con Copacabana, tras dos décadas entregadas al baloncesto. Más lento y con menos minutos en la pista, pero con la misma ilusión con la que un día aterrizó en Málaga dispuesto a comerse el mundo.

 

 

Fuente: Lincoln AcademFred Roberts. Este mormón llegó a los 33 años a Barcelona con el rol de estrella y el aval de sus 13 temporadas en la mejor liga del mundo. Campeón del mundo junior, pasó por los Nets, los Spurs, los Jazz, los Celtics, los Heat y los Bucks, donde estuvo cinco temporadas con sólidos números. Si hablamos de números, los suyos en la Ciudad Condal no fueron malos (14,8 puntos y 5,8 rebotes) pero dejó una sensación de decepción. Se anunció su fichaje para la campaña 93-94 a bombo y platillo, su arranque fue prometedor -no bajó en los diez primeros partidos de las dobles figuras en puntos y valoración- pero fue de más a menos, dando muestras de agotamiento en semifinales ante el Joventut y desapareciendo en la final ante el Real Madrid, con 2,5 de valoración y un gris 5/17 en el tiro en los últimos dos partidos. Engullido por Sabonis en un triste epílogo de su paso por España.

 

A sus 34, aún le quedaron ganas de jugar en la CBA y volver a ganarse la confianza de la NBA, obteniendo contratos temporales con un rol marginal en los Cavaliers, Lakers y Mavericks en las campañas siguientes. Dallas fue finalmente su última estación, dejando las pistas en la campaña 96-97. Tras coquetear con el mundo de la bolsa, dirigió durante un lustro la American Heritage, una escuela privada de cierto prestigio que se autodenomina defensora de valores como los de moralidad, religión, libertad y patriotismo. Tras esa experiencia, su nuevo proyecto docente tiene lugar en la Lincoln Academy. Roberts buscaba en Utah un colegio para dar clases a los niños y la academia necesitaba un profesor para los chicos de sexto grado. Nació el idilio. Con un estilo de enseñar "divertido y diferente" según sus alumnos en la web del colegio -claro que tampoco lo iban a criticar ahí si fuera malo-, hace estudiar mucho en clase y, fuera de ella, participa con los niños en los juegos y actividades. "Estoy feliz de estar aquí", sentencia Fred, con el mismo aspecto que hace década y media, cuando las clases las daba en el Palau.

 

 

Foto: Tusportshalloffame.comLockhart-Kopicki. Y, para finalizar, ración doble de crack. Darrell Lockhart y Joe Kopicki. Joe Kopicki y Darrell Lockhart. Inseparables en Bilbao, una de las mejores parejas que se han podido ver en España jamás. Baloncesto en estado puro. El primero pasó por los Spurs, y jugó en Italia y Bélgica antes de aterrizar en Bilbao, donde acostumbró a sus seguidores a más de veinte puntos por encuentro. Después jugó en Sevilla -¡es abonado actualmente del Cajasol!-, Girona y Ourense antes de retirarse. El segundo, querido en Denver a pesar de lo poco que jugó allí, dejó huella en Torino tras irse de Bilbao y se despidió de la ACB jugando en el Joventut.


22 años después de que ambos completaran su noche más mágica eliminando al Real Madrid de la Copa del Rey, Lockhart y Kopicki viven un presente muy ligado al baloncesto. Darrell, cuya mujer es sevillana, sigue el baloncesto español desde la lejanía y trabaja ahora de técnico en el Upson-Lee High School de su localidad. Kopicki, cuyos genes se han transmitido en Jessica, atleta destacada, y en Joseph, baloncestista que sueña con jugar algún día en Europa, vive una carrera paralela a la de su amigo Darrell y ve ahora el baloncesto también desde el banquillo, en el Fitzgerald High School, donde entrenó a su hijo. Pasan los años y el baloncesto siguen formando parte de sus vidas. También ellos, a su manera, forman parte del propio baloncesto. Que pregunten en Bilbao...

13/06/2009

Foto: ACBIgor Rakocevic en la línea de tiros libres. Bota, bota. Mira a canasta y suelta el balón. Fallo. El encuentro marcha favorable a su equipo (60-55) a falta de cinco minutos para el final pero cada balón quema más que el anterior y, en el fuego cruzado de los detalles, el que mantenga la calma vencerá la guerra. En el recuerdo, aquel tiro libre final del primer partido, que no quiso entrar cuando su equipo más lo necesitaba.

Los fantasmas volvían al lugar del crimen. Él, que tantas veces ha liderado al TAU, que ha luchado tanto para deshacerse de esa etiqueta de “gafe” en los momentos clave. Parecía injusto quedarse con ese error desde la personal de su gran encuentro del jueves. Más en alguien que había liderado al TAU en ataque en cinco de los seis partidos disputados. Para disipar dudas, el siguiente tiro libre tenía que entrar. Era una obligación. ‘Rako’ repitió el ritual y… el resultado fue idéntico. “No, no puede ser”, se diría para sí mismo el balcánico cuando el aro escupió la bola. Dos tiros libres fallados en el momento de la verdad. ¿Bucle o pesadilla? Ambas. Sin tiempo para el lamento, el propio Igor estuvo más listo que ninguno para atrapar el rebote ofensivo y volver a probar fortuna, mas su lanzamiento tampoco encontró la red.


Tras segundos de anarquía, con el balón riéndose de los jugadores sin pertenecer ni a uno ni a otro, Teletovic capturó el rebote en ataque y el balón volvió a manos de Rakocevic. ¿Para qué pensar en los tres errores vividos en unos segundos? ¿De qué servía lamentar lo que ya no se podía cambiar? En el baloncesto, el recuerdo más profundo se puede borrar con una canasta. Con un simple enceste. El poder del presente. La magia de este deporte. Argumentos de un serbio que se atrevió a volver a lanzar. Esta vez hubo recompensa.


Navarro respondió pero el serbio ya había purgado cualquier pecado previo. Vía libre para el cielo, aquel que creyó tocar con un triple que hacía estallar al Buesa Arena. El mismo cielo que alcanzó, ya en toda su plenitud, con su segundo triple seguido, sinónimo de ocho puntos consecutivos con su firma en un minuto. Acababa de romper el partido y lo sabía, levantando los brazos en señal de victoria a la hora de irse el banquillo. ¿Se acordaba ya alguien de sus errores desde la personal?

 

Foto ACB
 

 

El partido tenía color baskonista, porque el pintor Rako había trabajado duro con la brocha para ello. Sin embargo, el cuadro barcelonista no se rendía. El 0-2 era una tentación demasiado grande como para arrojar la toalla. Lakovic se echó a los suyos a la espalda y tiró de fe para meter el miedo en el cuerpo a su rival. Un triple suyo ponía el encuentro en un apretado 68-62 y el final se presentaba incierto. En aquel momento apareció Pete Mickeal, criticado por su rendimiento en este Playoff y por su gris actuación en el primer choque de la Final ACB. El norteamericano, doctorado en los momentos cumbre de la temporada, faltó a su cita y los plantones nunca gustan. Redimiéndose a su manera, anotó un “2+1” esencial que volvía a cortar las esperanzas barcelonistas a falta de dos minutos para el final.


Foto: ACBAntes había sido clave para evitar el despegue de Regal Barça en el tercer periodo –en el que anotó 8 puntos y 12 de valoración- y había convertido en canasta su único intento en el último cuarto. Su partido estaba siendo completísimo y esa canasta más adicional parecía la guinda definitiva al partido, culminando la obra iniciada por Rakocevic. Empero, Regal Barça volvió a apretar, por lo que su figura volvió a sobresalir tras un importantísimo robo a David Andersen en el último minuto y, como fin de fiesta, un mate en contraataque para acabar de sentenciar el partido: 75-67. Con 19 puntos y 26 de valoración (15 y 21 respectivamente tras el descanso), Pete volvía a mostrar su mejor cara.


Nuevo escenario en el TAU Cerámica. Todo el Playoff se ha hablado de la importancia de la pareja Splitter-Rakocevic. No es para menos, claro, ya que ambos son los dos jugadores más valorados en todo el Playoff, la constante referencia baskonista. No obstante, en esta ocasión el brasileño, tocado físicamente, no pudo ofrecer su mejor nivel y se conformó con seis puntos. Urgía una pareja de baile para el incansable Rakocevic, máximo anotador  del TAU en seis de los siete encuentros del Playoff.


Era el turno de Pete. Pilares básicos del cuadro vitoriano, cuando ambos unen fuerzas los partidos suelen decantarse para el TAU. Ecuación de primer grado. El año pasado no hubo muchos partidos en los que ambos alcanzaran la quincena de puntos, sólo cuatro. Aunque claro, uno el que sirvió para arrebatarle al Partizan el billete a la Final Four, el otro vital para eliminar a Pamesa en Playoff y uno más en el Palau para poner el 0-2 a la Final ACB y encarrilar el título.

 

 

Foto: ACB
 

 


En esta temporada, la otra pareja de oro ha funcionado hasta en trece ocasiones. Algunas derivaron en exhibiciones baskonistas (Pamesa, DKV, MMT Estudiantes…), otras veces sirvieron para ganar compromisos muy complicados (Unicaja, Kalise Gran Canaria, Granada), e incluso la mágica conexión resultó fundamental para levantar la Copa, con una brillante actuación de ambos ante el Unicaja.


Vuela la serie a la Ciudad Condal y las cosas no pueden estar más igualadas. Enfrente hay un equipo en el que cualquiera puede decantar un partido, mas el TAU ha demostrado que a ellos tampoco le faltan alternativas. Tiago no pudo seguir el ritmo de Rakocevic pero Pete se ofreció a ser su pareja. Y no hay celos que valgan en una pareja en la que caben tres. O más, si hace falta. Tal vez por ello el sueño esté sólo a un par de partidos. Quizá, porque su rival también presenta tales argumentos, el título se encuentre a la misma distancia. Dos pasos para la gloria…

Foto: ABC"Tranquilos, tranquilos". Los jugadores de Regal Barça celebraban el salvaje triple de Gianluca Basile a falta de dos segundos para la conclusión del encuentro. Jarro de agua fría para el Buesa Arena, que vivía algo que, en un contexto distinto y con un desenlace aún por decidir, bien recordaba al triple de Herreros. Como en aquella ocasión, también ésta había sido la primera canasta en todo el encuentro de Basile.


La euforia se desató en sus compañeros. Era lógico, estaban a dos segundos de conquistar el Buesa Arena, de ganar una batalla que puede valer una guerra. Volvían a mandar en un choque de alternativas. Guión basado en la locura, maravillosa locura, con rachas de gran baloncesto y emoción desde el salto inicial hasta el último segundo. Literal. Pero Gianluca seguía pidiendo calma. Segundos después de coger el balón, levantarse por instinto y entrar en la historia del Playoff. A la memoria visual y en zona VIP. Como si fuera su pan de cada día, como si lo que acababa de hacer fuese algo lógico, por lo que no había que extrañarse. Ni siquiera inmutarse. "Tranquilos, tranquilos", repetía. Acababa de ganar el encuentro. Un choque con conclusiones, confirmaciones y paradojas:  

Definitivamente, es tiempo de Andersen.
Se planteaba el encuentro como un bello duelo entre Andersen y Mickeal. Era su momento. Uno, porque se le da especialmente bien el conjunto barcelonista y porque tiene la dichosa manía de crecerse en las finales. El otro, porque es un ganador nato que tiene entra ceja y ceja conquistar esta liga. El enfrentamiento se decantó para el australiano. K.O. técnico. Pete acabó con -4 y 1/7 en tiros de campo, mientras que Andersen sumó 21 puntos y 20 de valoración. Antes del descanso, con un impecable 5/5 en tiros de dos y un negativo 0/3 en triples, le llegó la bola y no se lo pensó. Triple y máxima para su equipo. El mejor simbolismo de una estrella que ejerce como tal cuando hay que hacerlo.


Splitter y Rakocevic no fueron suficientes.
Los dos jugadores más valorados, no sólo en el TAU sino en el global del Playoff, se quedaron con la miel en los labios. Los 52 puntos que entre ambos consiguieron en este apartado (37 puntos, 15 rebotes, 6 asistencias del dúo mágico) se notaron, y mucho, pero el triple final de Basile lo apagó todo. El brasileño, que a pesar de estar desarrollando el mejor baloncesto de su carrera aún se le observan signos de ser humano, acabó muy cansado, mientras que Rakocevic falló un tiro libre que quizá no hubiera variado el rumbo del encuentro si es que Basile estaba destinado a ejercer de héroe.

 

Foto: ACB
 

 


Navaro: Si la pelota no entra...
Juan Carlos Navarro
estuvo muy bien defendido por Sergi Vidal, que le impidió recibir en condiciones francas para el lanzamiento en numerosas ocasiones. Con un gris 3/11 en el tiro, el escolta se conformó con 11 puntos. Sin embargo, se disfrazó de base para asistir a sus compañeros, regalando ocho pases de canasta y demostrando que, si el balón no quiere entrar, existen otras alternativas para ayudar en la victoria.


Paradojas de ayer y hoy.
A Regal Barça le sonríe la suerte en los partidos apretados del Playoff, con victorias ajustadas ante Pamesa, Unicaja y el propio TAU. Si ante Unicaja un triple forzado de Cook no quiso encontrar jamás aro, frente al cuadro vitoriano, un lanzamiento parecido y en una situación similar de Gianluca sí que llegó a su destino. Sin necesidad de mirar atrás, otro dato curioso: Los de Pascual casi caen después de un encuentro muy inspirado en el tiro víctima de los rebotes ofensivos de su rival. El TAU llevaba 12 al descanso y acabó con 19. Sin embargo, precisamente un palmeo de Ilyasova tras el triple de Andersen, permitió que el balón le llegara al italiano y Regal Barça dispusiera Foto: EFEde una segunda oportunidad. Y Basile no perdonó. Y ya van varias ocasiones haciendo de ejecutor.

 

Al mismo TAU ya lo martilleó en 2005, vistiendo la camiseta de Skipper Bolonia y clavándole cuatro de sus seis triples en el último periodo. También fue clave para fulminar con otro triple para la historia a Lottomatica Roma y meter a su equipo en la final. O para un año antes darle a la Fortitudo el pase a la Final Four con una canasta ganadora ante el Efes Pilsen.

 

Hablamos de Basile. Ese que si no tiene el día en ataque será igual de importante ya que habrá secado al rival más fuerte -que le pregunten a Bullock- y que, si lo tiene, es capaz de realizar exhibiciones como las que firmó ante Maccabi en 2008, frente al propio TAU en semifinales ACB de 2007 o contra el Real Madrid en cuartos de Euroliga en aquel año. Ésta última con triple clave para eliminar a los blancos. Sí, estamos hablando de Gianluca, aquel nombre que se aprendieron a base de golpes los jugadores de la selección norteamericana, o el mismo que sentenció en los últimos minutos con triples el pase de Italia a toda una final olímpica, eliminando a Lituania.

 


Gianluca en estado puro. Hace sólo seis días, su equipo caía en Málaga ante el Unicaja y, de todos los análisis que hacían los jugadores, él suyo era el más racional. Sin excusas, sin lamentos, sin más rodeos. Apelaba a mantener la cabeza fría, algo que su equipo no lo había conseguido. Precisamente su Playoff estaba siendo algo discreto, como la segunda parte de su temporada. Con 34 años y un rol en el que es laborioso brillar por la cantidad de jugadores de calidad en su plantilla, el italiano no desesperó. Siguió su propio consejo y esperó su oportunidad, que llegó el pasado domingo en el Palau, donde fulminó al cuadro malacitano a base de lanzamientos de 6,25. Cuatro días después, en el primer asalto de la Final ACB, una única canasta valió un mundo, una apuesta de cuatro años, una guinda a una trayectoria y quién sabe si una liga. 

Foto: ACB

 

El reloj pareció pararse cuando recogía el balón a falta de 4,3 segundos para el final del encuentro. El aro, a ocho metros. La gloria, a un tiro. Sin persárselo, a lo Robert Horry contra los Spurs, 'Il Baso' se levantó y tiró uno de esos lanzamientos a los que él denominó "ignoranti". El "tiro ignorante" nació de su boca en 2003, tras una gran remontada frente al Cantú con una gran cantidad de triples suyos a los que él mismo llamó de esa curiosa manera. Se trata de lanzamientos en una posición difícil en los que que el defensor, desprevenido, no puede hacer nada para que su adversario pruebe fortuna. "Senza coscienza".

Tiros que que nacen del alma, de su instinto más puro, de su sentimiento. Tiros con el corazón y no con la cabeza, con las ventajas y desventajas que eso conlleva. Arrebatos de pasión y locura, lanzamientos con denominación de origen, con sello personal, con futuro incierto, sí, pero con más de un final feliz. Como el de este jueves. “Es un balón que llega y lo tiras como puedes. Cuando tengo confianza entran fáciles, pero hoy no estaba bien. Sin duda he tenido suerte. No me dio tiempo a pensar”. Modesto, Basile evitaba ponerle nombre al verdugo baskonista. Y es que un tiro ignorante tumbó hoy al TAU y al infierno casi inexpugnable del Buesa Arena. "Tranquilos, tranquilos"... aún quedan dos pasos.

Siete motivos por los que el TAU ganará la liga


Ha sido el mejor equipo en toda la temporada.
Tomó el liderato en la Jornada 8 y lo ha mantenido hasta el final a base de victorias holgadas, buen juego y una sensación de superioridad muy difícil de alcanzar. Regular, sobrio, con confianza en sí mismo (incluso Dusko apela a la lógica para que su equipo se proclame campeón) y con el triplete a un paso. ¿Por qué se iba a venir abajo el equipo justo en este momento?


Imbatible en casa.
El TAU no cae en ACB como local desde hace 14 meses, que se dice pronto. 24 partidos, 24 oportunidades, 24 equipos diferentes que aspiraron a romper esa inexpugnabilidad del Buesa Arena. Todos fracasaron. Con el factor cancha a favor en esta Final ACB, prolongar un par de semanitas más esta increíble racha es sinónimo de título.

 

Foto: Aitor Arrizabalaga
 

 


Le tiene tomada la medida a su rival.
Históricamente, el TAU Cerámica es el equipo que peor se le ha dado a Regal Barça (9-16 para los baskonistas) en Playoff. En semis de 2006, 3-0 para los de Vitoria-Gasteiz. En la Final 2008, un 0-3 que hizo aún más daño. ¿Seguimos? En esta campaña, todas las batallas ACB conquistadas por el TAU. Venció en Supercopa, en la Copa del Rey y en los dos encuentros de la fase regular. En su mano, cerrar el círculo.


Splitter-Rakocevic, imparables.
Están en un momento muy dulce de juego. Tiago ofreció su versión más salvaje y descomunal en la serie ante el TAU Cerámica, creciéndose especialmente ante Felipe Reyes. Igor, por su parte, ha sido el máximo anotador baskonista en cuatro de los cinco partidos de la lucha por el título. Los dos jugadores más valorados hasta el momento en todo el Playoff, si vuelven a estar al máximo, pueden decantar la serie para el TAU.


Pete Mickeal, a sus anchas.
Ningún equipo se le da mejor que el Regal Barça. Con el Breogán le hizo 27 puntos por partido y la pasada temporada, ya con el TAU, fue la pesadilla culé, logrando el MVP de las Finales tras exhibirse en los momentos de la verdad. Ahora, y más sin Lubos Barton, considerado el "anti-Pete" cuando llegó a Barcelona, tiene vía libre para cebarse con su rival favorito.


Un ataque más letal y peligroso. Si logra imponer su ritmo y el encuentro se mueve por guarismos altos, la serie tendrá color baskonista. El mejor ataque de la liga regular también brilla en Playoff, hasta el punto de anotar en esta fase una media de 13,8 puntos más por partido que el propio Regal FC Barcelona, que deberá frenar el arsenal ofensivo del TAU para que no repita el guión del pasado año.


Un guiño a los supersticiosos.
El TAU ya ha superado la maldición del campeón, esa que provocó en las últimas cuatro campañas que el campeón vigente, en lugar de poder defender el título hasta el final, cayera a las primeras de cambio en cuartos de final. Si ya ni los astros ni los conjuros pueden con el TAU… ¿serán capaces los barcelonistas?

 

Foto: -

 

 

Siete motivos por los que el Regal FC Barcelona ganará la liga

 

Defiende mejor que el TAU. Damos la vuelta a la tortilla.  Si su oponente se agarra a su talento en ataque, Regal FC Barcelona se abraza a su facilidad para secar a sus contrincantes como motivo principal para soñar con el título.  Ningún equipo encajó menos puntos en la fase regular. Pero es que esa brillantez en defensa se ha multiplicado en el Playoff, recibiendo de Pamesa y Unicaja sólo 68,6 puntos por choque, un promedio de 16,2 puntos menos que el TAU. Y ojo que sólo hay que observar el axioma que se repite en los últimos campeones, Real Madrid 2005/2007, Unicaja e incluso el TAU de la pasada temporada, tan feroz en ataque como en defensa, para ver que para ganar el título hay que ser fuerte atrás.


Tiene mejor plantilla.
O, mejor dicho, más profunda que la del TAU. A comienzos de temporada, vitorianos y barcelonistas eran los favoritos para los técnicos ACB. Aunque muchos coincidían en que el conjunto más compensado y que tenía más recursos era el barcelonista, pese a que el TAU ha dado más sensación de equipo. Más dinero gastado, más estrellas rutilantes y más alternativas en la rotación. En una serie a cinco partidos, esto debería influir.

Foto: ACB
 

David Andersen, el talismán. El australiano es sinónimo de éxito. No es casualidad que en todos sus equipos haya ganado títulos, que todos los lugares por los que pasó se contagiaran de su carácter ganador. Rey midas del baloncesto y con esa maravillosa manía de crecerse cuando más le hace falta a sus conjuntos, en la hora en la que se deciden los títulos. En la Final Four acudió a su cita sin suerte para los suyos, mas en el Playoff espera cambiar esa tendencia. Él va a responder.

 

Más ansias de victoria. Si tiramos de argumentos más psicológicos que baloncestísticos, el de la motivación debe favorecer al cuadro de Pascual. Un triplete ACB es tentador, así como lo es revalidar título. Pero más aún lo ansía el club que, acostumbrado a vivir en la élite, lleva un lustro sin conquistar el trofeo. Un equipo en el que sólo Navarro –y este busca ese MVP que se le resiste-, Grimau, Sada (con poca participación) y Santiago (jugando en el Unicaja) conocen las mieles de un campeonato de liga ACB. Con tantas necesidades históricas, la redención es urgente.


El recuerdo de la Euroliga pesa más.
Vale, es cierto que el TAU es un verdadero coco para Regal FC Barcelona en territorio ACB, con tropecientas victorias seguidas en todos los terrenos posibles. Pero el cuadro blaugrana prefiere fijarse en el último precedente, el más positivos para sus intereses. Es un dos por uno. Sirvió para descubrir que el TAU no es imbatible y para comprobar que el Buesa Arena también se puede abordar. Hay triunfos con carga simbólica y ese pudo ser uno de ellos. Además de ganarse un puesto en la Final Four, quizá esa eliminación de su bestia negra reciente cambie la tendencia de malos resultados ante el TAU.

 

Foto: Euroleague/Getty

 


Tras prórroga se saborea mejor. Otro factor mental que puede ayudar al Regal Barça. Sentir el abismo tan cerca, con el Unicaja a una posesión de eliminarle, da miedo en un principio y, en caso de victoria, ese susto deriva en un sentimiento de liberación y alivio formidable, capaz de aumentar la moral del más pesimista. Regal Barça pudo quedar fuera ante los malacitanos pero no lo hizo, pasando a la final de modo agónico. Y eso se debe notar en la pista, especialmente si el final de pista es igualado. Sólo un dato. El año pasado el TAU se ganó el billete a la final con suspense y Kus perdonando in extremis desde la personal.  En la siguiente ronda, paseo triunfal.


Un guiño a los supersticiosos.
Históricamente, el puesto de la liga regular que más opciones da de ser campeón no es el primero sino, sorprendentemente, el segundo. La última liga de los barcelonistas llegó partiendo de esa posición en la lucha por el título. Además, al TAU se le ha dado bastante mejor el factor sorpresa que defender la condición de favorito. De hecho, sus dos campeonatos ligueros fueron precedidos de un cuarto puesto final en la fase regular.

10/06/2009

Foto: La Vanguardia23 de noviembre de 1997. Reaparecía Roberto Dueñas tras una larga lesión que le había impedido jugar en primeras doce jornadas de liga pero, por sorpresa, alguien le robó el protagonismo en el encuentro ante el Covirán Granada. Rafa Jofresa no estaba disponible para el partido y Montes aprovechó para hacer debutar a un menudo jugador llamado a protagonizar una nueva era en el Palau. Su nombre, Juan Carlos Navarro. El desparpajo, el descaro y el talento, su carta de presentación.

"Conocido en el club club como "La Bomba", por la explosividad de su juego. Con sus atrevidas acciones se puso el público en el bolsillo. Físicamente parece muy endeble pero es una impresión engañosa. Ganas de hacer cosas distintas, es valiente y tiene calidad. Le gusta jugársela y, a menudo, resulta imprevisible. Ayer demostró que sus entradas a canasta pueden hacer daño incluso en la élite. (...) No hace mucho, en un entrentamiento cuando Djordjevic estaba físicamente tocado, a "La Bomba" hubo que decirle que pusiera el freno, porque quería pasar por encima del yugoslavo. A veces, dicen, pierde un poco el mundo de vista. Pero a sus 17 años le queda mucho tiempo para corregir ese defecto..."

Las palabras de Juan Antonio Casanova en La Vanguardia al día siguiente de su debut en la ACB olían a premonición. La confirmación no tardaría llegar.

Doce años después, Juan Carlos Navarro vive la etapa de mayor madurez de su trayectoria. Atrás quedan Lisboa 99, los primeros pasos en la liga, los éxitos con cluby selección, su experiencia NBA. Con cuatro ligas, es el jugador más laureado de toda la competición. Los que le siguen (Hervelle, Reyes, Bullock y Vidal) "sólo" tienen dos, por lo que únicamente Sergi podría acercarse a su palmarés, en caso de victoria baskonista.

Con tantos títulos en su currículum, Navarro tiene ante sí esta temporada la opción de conquistar el trofeo con él como referente. Su primer éxito en la ACB lo logró hace exactamente una década. Meses antes del Mundial Junior, su juventud y la calidad de la plantilla barcelonista (Djdorjevic, Rentzias, Dueñas, Gurovic, Nacho Rodríguez, el MVP de esas finales Alston...) impedían que Juan Carlos pudiera disfrutar de numerosos minutos en la pista. De hecho, en su primera liga ganada sólo pudo jugar 20 minutos en todo el Playoff, sin llegar a pisar la cancha en la final.

Esa razón explica que el título de 2001 fuera especialmente celebrado por el joven jugador. La Bomba ya no era el canterano al que le regalaban minutos para observar su progresión. No. El escolta se los ganaba a pulso, haciéndose hueco en otro banquillo de quilates a base de buenos partidos. Tras arrancar a lo grande la campaña, bajó un poco el pistón al final de la misma, aunque, en la final ante el Real Madrid, resevra su mejor actuación para el choque clave que le dio a la liga a su equipo. 12 puntos en 24 minutos y la primera liga de Navarro como uno de los pilares del equipo, aunque la explosión de Pau Gasol le restó protagonismo a su buen papel.

 

Foto: Euroleague
 

 


Dos años más tarde, completó una de las mejores temporadas de su vida en el inolvidable Barcelona del triplete. A un lado, Jasikevicius. A otro, Bodiroga. Y merodeando, jugadores de la talla de Fucka dispuestos a asumir el rol de líder cuando hiciera falta. Pero el escolta no se amilanó, siendo uno de las estrellas de esa acumulación de estrellas. El título llegó por la vía rápida tras un 3-0 al Pamesa y él rozó, con 13 puntos de promedio en la final, un MVP que acabó en las manos de Jasikevicius. La temporada siguiente, la última liga que ha conquistado el Barça hasta la fecha, Navarro elevó sus números a 14 puntos de media por choque, con una gran regularidad y sangre fría en los momentos clave que, una vez más, no le sirvieron para ser MVP, algo que se llevó Bodiroga.

La eliminación en 2005 en cuartos de final abrió el debate. De la calidad del jugador nadie dudaba. De su estatus de estrella ACB, tampoco. Pero... ¿era capaz de llevar como referente y líder a sus equipos a lo más alto? Él, esquivaba el tema afirmando que las actuaciones personales siempre están en un segundo plano. Aunque avisaba: "Si tengo que rendir más, lo haré".

Foto: Sonia CañadaDusko Ivanovic
, nada más firmar por el club barcelonés, parecía tenerlo claro: "Navarro puede  dar mucho más y ser un jugador muchísimo más importante de lo que había sido hasta ahora". Su reto era coger el testigo del liderazgo, huérfano sin Dejan Bodiroga. El escolta, en su baloncesto más pleno, firmó dos excepcionales campañas. La de 2007 parecía la ocasión ideal para demostrar que, además de un "segundo espada" inmejorable, su equipo también podía reinar con él como estrella indiscutible. Su Playoff fue excelso, instalado perpetuamente en las dobles figuras y una media de 16 puntos por ecuentro. Empero, Navarro falló el día más importante, anotando sólo cinco puntos que no pudieron evitar la victoria madridista, que otorgaba la liga al club de la capital.

Después de estar un año en la NBA con los Grizzlies, Juan Carlos Navarro ha conseguido su primer objetivo en el momento de firmar por el Regal Barça. Su equipo ya está en la final. Y él ha tenido mucho que ver en ello. En este Playoff ya ha sido el máximo anotador del cuadro blaugrana (16,6 puntos por encuentro), el que ha dado más asistencias (3,8), el segundo con más recuperaciones (1,2), el triplista más letal (3,2 por choque con un excelente porcentaje que roza el 46%), el que más tiros libres anota (27/30), más faltas recibe (5,6) y el que más minutos juega (30 de promedio). Con esta lluvia de números y datos, no extraña que también sea el jugador con más valoración de su equipo en la lucha por el título (16,8).

 

Es su momento. Su hora. A mandar a paseo los manidos tópicos, los debates, las críticas y el lustro sin títulos de su equipo. Con el MVP de la Euroliga en el bolsillo, su última asignatura pendiente es la de ser el líder del campeón. Y así poner su nombre junto a los de Gasol, Jasikevicius o Bodiroga, que le eclipsaron en su día. Ya no están. El nivel de sus compañeros es altísimo, tanto como el de sus propios rivales. Pero el escenario ha cambiado en este lustro. Eclipse Navarro. Aquella Bomba imberbe del 97 es hoy un poderoso arma de guerra capaz de decantar cualquier batalla. Es su momento y el TAU lo sabe. Juan Carlos, aunque prefiere esquivar ese protagonismo, también. Te toca, Navarro.

Foto: EFEEl encuentro agoniza. Los segundos mueren, uno a uno, anunciando el final de un partido con todo por resolver aún. Codo a codo homérico, final de infarto. Bota Cabezas, el de las grandes ocasiones, y se dirige con fe a canasta. Ganar o morir. La tercera heroicidad en el Playoff o la intertidumbre de la prórroga. Cambio de planes. Carlos abre el balón a Ndong que, defendido por Navarro, lanza desde cuatro metros un cómodo tiro lateral. Anota. El bocinazo suena pero el Palau no despierta de su pesadilla. El Unicaja ha ganado. El tiro de Boniface rompe una maldición de quince años ante el conjunto blaugrana. ¿Quién decía que en las prórrogas el conjunto malacitano no gana? A la final.


Al senegalés se le encarga una estatua en plena calle Larios y empieza una nueva etapa en la historia del propio club cajista que, ahora sí, perdió sus complejos ante su bestia negra en ACB. Desde el prisma cajista, todo se ve de color rosa. “Ojo, que encima han hecho la machada sin Berni ni Haislip”. “Doble finalista en ACB esta temporada”. “¡Qué partidazo!”, etc. En cambio, su rival sufre la crueldad de la crítica de la memoria injusta y selectiva que olvida la exhibición de recursos en la primera mitad y la brillante campaña realizada por un tiro, un dichoso tiro que cambió la historia.


O más bien no. Basket ficción, pura hipótesis desbocada. Jamás existió lo narrado desde el propio tiro de Ndong. En realidad, no existió El Tiro. El de Cook, a la desesperada sobre la bocina, fue más bien un tiro –y éste, en minúsculas- condenado al fracaso desde su inicio. El tren se había escapado tres segundos antes, evaporándose en las manos de Boni. Como se escapó en la final de la Copa, con una jugada casi calcada en la que Archibald eligió el pase, algo que le ha costado horas de sueño desde aquel día. Una jugada, un destino, un resultado. Caprichoso deporte, burlón baloncesto. Del todo a la nada por una decisión equivocada en el momento más inoportuno. Héroes y villanos se dan la mano en el abismo de la agonía y de la propia emoción que domina finales como el vivido este domingo en pleno territorio Playoff.

 

 


No, Ndong no puede ser nunca un villano. Pese a que su decisión se grabe a fuego en la memoria de la ya larga lista de finales crueles para el cuadro verde, sus méritos en este periodo superan ampliamante cualquier fallo. Aunque cueste una final. Su equipo, el Unicaja, se va con la cabeza bien alta, con el orgullo del que lo dio todo y se quedó sin nada. En ningún partido de la temporada salió sonrojado, jamás cayó de forma abultada o se quedó sin competir hasta el final. Sin embargo, para un conjunto tan habituado a jugar finales igualados, el balance de siete derrotas en siete prórrogas disputadas (Partizan por partida doble, Panathinaikos, Regal Barça en fase regular y Playoff, TAU en la final copera) es una verdadera losa, una verdadera maldición dolorosa que sólo el tiempo –el verano es largo- podrá mitigar.


Foto: El Mundo DeportivoEn las manos del senegalés estuvo cambiar esa racha, plantarse ante el TAU en la final ACB con todo por disputar y alagar el sueño cajista un par de semanas más. Pero había algo más en esa jugada. En ese no-tiro del pívot, estaba la oportunidad de darle un tortazo a la historia, a catorce años de maldición blaugrana. No sólo para olvidar las últimas derrotas en el Palau, no por calcadas menos dolorosas. En las manos de Ndong había algo mucho más importante. El triple de Ansley hubiera encontrado al fin destino, los Babkov, Mrsic, Hermmann, Imbroda, Boza, Scariolo y compañía hubieran saciado su venganza. Cinco eliminaciones, tres de ellas con el dolor de haber rozado previamente la gloria, obtendrían su vendetta. Por el contrario, y para más inri, la prórroga aumentó aún más la necesidad histórica del Unicaja de eliminar de una vez al cuadro barcelonista. Ya son seis.


Y van seis porque el Regal Barça también hizo méritos de sobra para pasar a la final. Tres partidos de semis, tres mundos completamente diferentes. En el tercer asalto, los de Pascual pueden estar orgullosos de su victoria porque nadie les regaló nada. Al contrario. Con un acierto exterior en la primera parte que hacía temblar todos los récords históricos en ACB (¡9 de 12 en triples!), los barcelonistas creyeron encontrar el camino a la final, aunque su rival no se resignó. Grimau continuó completando su doctorado en canastas clave, Navarro tiró del carro pese a sus fallos en el tiro, Andersen confirmó que cuando hay algo importante en juego, él nunca falla y Basile sobresalió por fin en ataque tras su enésima demostración en defensa.


Si siete son las prórrogas perdidas por el Unicaja y seis sus eliminaciones contra el cuadro culé, otro número maldito se coló en este encuentro para los verdes. El cinco. Hasta cinco fueron las oportunidades que dispuso Regal Barça de anotar, a falta de un minuto, con el encuentro empatado. Con cuatro rebotes ofensivos y una fe casi mística por volver a recuperar la iniciativa, la canasta final de Andersen, con la que se concluía un ataque culé que duró más de un minuto, parecía escrita por el destino. Como parecía un guiño de la fortuna esa última jugada que condenó al encuentro a la prórroga. Dulce condena blaugrana, a tenor de los precedentes de su rival y de la sangre fría con la que afrontó los cinco minutos más importantes en toda su temporada. La final ya es un hecho. Allí, espera el TAU, al cual eliminó en su camino a la Final Four esta misma temporada. La venganza más esperada sería conquistando el título. El sueño, a tres pasos.

06/06/2009

Foto: EFEUn cuarto, para culminar la remontada. El Real Madrid no empezó con buen pie mas prontó entró en el partido y se acercó a su rival. Sin embargo, pese a que el cuadro blanco acechaba en el marcador, la iniciativa era siempre del TAU. A pesar de que Hervelle empató a 18 en el minuto 7, la primera ventaja tardaría aún bastante en llegar. Triples errados, canastas falladas que le hubieran otorgado la ventaja... el TAU dio facilidades pero el conjunto madridista no le supo sacar partido, desaprovechando hasta ocho tiros de campo y dos tiros libres (amén de las pérdidas de balón) para haber tomado una renta que podría haber provocado un giro de rumbo en el choque. Persecución fatigosa. Y estéril. Hasta que finalmente Mumbrú, el que con dos tiros libres, ya diez minutos después de aquel 18-18, pusiera por delantesiet a su equipo aunque después de perdonar tanto, la ventaja al descanso fue muy escasa.

Sin rebotes... pero con triunfo.
En el Playoff, una máxima se había cumplido en 13 de los 14 encuentros disputados hasta el momento. El que dominara el rebote, se llevaba la victoria final. Únicamente el Pamesa, en un encuentro sentenciado desde el descanso ante Regal Barça, rompió esa tendencia (cayó capturando dos rechaces más que su oponente), aunque lo de este sábado ha estado fuera de toda lógica. Ni más ni menos que once capturas más ha conseguido el Real Madrid, con un balance demoledor de 30 a 41. Al descanso, la diferencia era más escandalosa aún (doblando los de Plaza, con 26, los 13 rebotes del TAU), algo que no se reflejaba en el luminoso por la cantidad de pérdidas acumuladas. El conjunto madrileño, el rey del rebote en la regular, se va a casa mostrando un punto flaco que el TAU deberá corregir en la gran final.

Foto: EFETres partidos en el Buesa Arena casi calcados.
Ojo a los parciales finales de los TAU Cerámica-Real Madrid disputados en Vitoria esta temporada: 91-81, 91-80 y 89-80. Además de la impresionante regularidad ofensiva del TAU ante la defensa blanca, sorprende el hecho de que los guiones de cada encuentro siguieron un mismo patrón. Dominio del TAU, que lleva la iniciativa desde el inicio, todas las opciones abiertas al descanso, estirón baskonista en el tercer periodo y los blancos luchando hasta el último segundo, sin lograr remontar su desventaja. Feliz día de la marmota.

El que bien empieza... bien acaba.
Y seguimos a vueltas con la casualidades. Que arrancar con acierto un partido es clave es algo que ya sabíamos. Pero es que en semifinales parece una condición imprescindible para la victoria final. En el primer choque, TAU comenzó con un 6-0 y se llevó el partido, al día siguiente Regal Barça ganó al Unicaja, después de poner la directa desde el primer minuto con un 7-0 de parcial. En Vistalegre, el Real Madrid le devolvió el 6-0 al TAU e igualó la serie y, en este sábado, se ha confirmado esa regla no escrita con otro 7-0 de inicio. La excepción sería el Unicaja-Regal Barça, aunque el 6-2 con el que arrancó el cuadro cajista casi entra en ese grupo de inicios demoledores. Y premonitorios.

 

Foto: EFE
 
Tras tantas curiosidades, vayamos a algo que no es casualidad. Y es que el TAU ha entrado en la final por méritos propios. Asustó a sus seguidores con una imagen irreconocible en Madrid mas ha reaccionado con la grandeza de los campeones, de los que se agarran a un sueño y no se sueltan por nada del mundo. No, no es casualidad que Splitter crezca cada día y calle a los que le decían que contra el Real Madrid nunca brillaba con dos partidos por encima de los 30 puntos en valoración. Ni que Rakocevic el máximo anotador de su equipo en cuatro de los cinco partidos de Playoff. Tampoco es casualidad que los dos únicos triples de Prigioni fuesen en los instantes más críticos y sirvieran para remontar el partido (33-32 y 49-48) o que Teletovic (seis triples y récord de valoración, con 26, en su etapa baskonista) recupere las sensaciones que le conviertieron en un pilar básico de la Copa conquistada hace unos meses.

En el TAU funciona todo, por esa facultad de cada jugador en conocer su rol. San Emeterio juega sólo 8 minutos -y qué minutos, los del despegue baskonista- y resulta esencial, Lucas y Vidal acabaron entre ambos 1 de valoración, pero ya demostraron hace 48 horas (¡43 val.!) que si hace falta que tiren del carro, lo harán. Y, para colmo, el mismo Pete Mickeal, que no ha sobresalido en exceso en esta eliminatoria, llega ahora a su territorio favorito, donde ya se coronó en 2008 con el MVP de las Finales ACB. Además, el Buesa Arena sigue siendo zona prohibida para todo aquel que desafía al TAU. ¿Casualidad? En absoluto.

 

06/06/2009

Foto: EFEComenta el compañero José Ignacio Huguet en su blog que él acaba de tirar la bola de cristal. Yo, en cambio, estoy por empezar a creer por fin en la mía. Con la cantidad de palabras inútiles que usamos los periodistas para redundar en lo mismo, una y otra vez en las previas, por fin mentar a los precedentes sirvió de algo. Un guiño de la casualidad me devolvió la fe en ella.

Antes del segundo asalto de semifinales, recordábamos el mágico tercer cuarto del Real Madrid ante el TAU en 2005. Y, voilà, exhibición blanca este sábado justo tras el descanso. De igual forma, mencionábamos la espectacular remontada barcelonista en Málaga, con un 0-17 en los minutos finales, para acabar certificando su pase a la final dejando helado el Martín Carpena. Y lo de este viernes noche, ha sido un calco... excepto que esta vez Unicaja se levantó del suelo y acabó venciendo a los puntos el combate.

Este choque sí ha tenido aroma a Playoff. Quizá, junto al TAU-iurbentia y al DKV-Real Madrid del Olímpic, el que más en todas las eliminatorias por el título. Hubo emoción desde el primer minuto hasta el último, alternativas, piques, exhibiciones individuales y un enorme ambiente en las gradas que le daban un toque de épica al partido. El abismo de la eliminación a un lado. El billete a la final en otro. Choque de trenes. Regal Barça no tuvo su mejor día en el tiro mas remontó una desventaja de 18 con una seguridad en sí mismo pasmosa. ¿Hubiera creído tanto en la victoria el equipo blaugrana en un choque con menos valor? En tiempo de Playoff, lo difíciil parece fácil. Y viceversa, con la final a un paso tan accesible como lejano y laborioso para ambos.

Foto: Unicajab.fotopress/M. PozoSiete nombre propios:

Boniface Ndong.
Elevado, excelente, eminente, excelso, grandioso, extraordinario, insuperable, excepcional, espléndido, soberbio, admirable, celestial, divino, glorioso... el vocabulario castellano es extenso pero habrá que tirar de sus dialectos senegaleses para definirle. Fue el referente del Unicaja en el primer periodo y en el tercer cuarto terminó de explotar, con acciones positivas que pusieron en pie al Carpena y encarrilaron el triunfo de su equipo.

Joseph Gomis.
El Unicaja se sintió muy cómodo jugando con velocidad y el francés tiene buena culpa de ello. Tan eléctrico como siempre, sus carreras le otorgaron puntos fáciles al conjunto malagueño y fue esencial en el parcial de 13-0 tras el descanso, consiguiendo más tarde otros cinco puntos consecutivos para darle la máxima ventaja a su equipo. Se crece en partidos así.

Carlos Jiménez.
De tres, de cuatro o de siete, si hubiera. El veterano jugador es un seguro de vida para el Unicaja. Mira poco el aro mas lo hace con seguridad y eficacia. Su defensa es de manual, aparece en todos lados para asfixiar a su rival y, para colmo, un triple suyo -la canasta más importante de todo el partido- terminó con el dominio blaugrana y abrió la puerta a la victoria cajista.

Afición malagueña.
No encesta canastas ni viste de corto... pero casi. El público malacitano calló el debate sobre si el ambiente reciente en el Martín Carpena era más o menos frío con una presión realmente intensa a Regal Barça. El infierno verde regresa. Muy metidos en el partido desde el inicio, el pabellón parecía venirse abajo en los minutos más calientes de los locales y supieron mantener la fe en los peores momentos de su equipo. El Palau debe responder como sabe, siendo otra caldera.




David Andersen.
Siempre aparece. Es el primer Playoff ACB en su vida y parece que lleva años jugándolo. Tira cuando el balón más quema, se ofrece en los momentos dulces y en los más críticos y es uno de los referentes para el conjunto blaugrana. Comenzó con tres fallos pero pronto se repuso, culminando con cinco puntos seguidos la remontada culé. Si la victoria se hubiera ido para Barcelona, el australiano hubiera tenido buena culpa de ello.

 

Foto: EFENavarro. (Ver apartado Ndong. Y si encontramos más adjetivos, pues a etiquetarle con ellos). El escolta ofreció su enésima exhibición en ACB, demostrando lo caliente que está su muñeca a estas alturas de la campaña y lo que le gustan los partidos tan tensos para sacar a lucir todo su talento. Mucho más cómodo sin la presión de Berni Rodríguez, sumó seis triples y demostró su capacidad de respuesta en los momentos más adversos, lo que casi le da el pase a la final a su equipo.

 

Roger Grimau. O Víctor Sada. O Vidal en el TAU, o el mismo Berni en el Unicaja. Jugadores que parecen esquivar el perfil de estrella, que no siempre brillan en sus números y que por su rol, están más expuestos a la crítica y menos al lucimiento que algunos de sus compañeros. Mas Grimau se encargó de demostrar su importancia en el equipo. Con su conjunto K.O., tiró del carro y ayudó a Navarro, por mucho que el 4 de valoración final se encargue de dictar que no hizo tanto. También Sada, mucho más metido en el encuentro que Jaka Lakovic, dio la cara, estuvo impecable en el tiro y recuperó, para colmo, cinco balones. Si en Barcelona las estrellas les acompañan, la final estará más cerca. ¿Se prolongará el sabor a Playoff en el Palau? Confíemos en ello.

Foto EFEDicen los supersticiosos que la negatividad atrae a la mala fortuna y viceversa. Con la suerte como aliada, se entra en una vorágine en la que sale todo, en la que los resultados sólo pueden ser positivos.Y no, el Real Madrid no ganó por suerte. Superó en todo al TAU Cerámica. Y ese todo engloba tanto las estadísticas (los blancos superaron a su rival en porcentajes de tiros de dos, de triples, de tiros libres, en rebotes, en asistencias, en recuperaciones, pérdidas, tapones y mates, perdiendo sólo en el número de faltas) como el juego, donde el conjunto de Joan Plaza encandiló, con un ritmo frenético, buscando el contraataque constantemente, circulando el balón como los ángeles, defendiendo a la perfección por momentos y mostrando su mejor versión de la temporada. Sin embargo, los blancos por momentos tuvieron el viento a favor, en un estado de trance y de idilio con el aro casi místic, con tiros inverosímiles que acababan acariciando la red y rachas de pura perfección que desquiciaron al TAU.

 

Canastas forzadas… y letales. Con 32-28 en el luminoso, Bullock penetró y anotó un verdadero canastón. A la jugada siguiente, el propio Sweet Lou se superó, lanzando la bola desde muy abajo (“¡Desde el bolsillo!”, clamaban los comentaristas), Massey terminaba a continuación una jugada con mate y Llull remataba con otra canasta forzadísima (40-32). Al cuadro blanco le entraba todo. La guinda, el mejor simbolismo de lo que llegaría en el tercer cuarto, fue la última jugada, con Marko Tomas consiguiendo un palmeo sobre la bocina al tercer intento de canasta madridista, para desesperación de un TAU que se iba con diez de desventaja al descanso en un abrir y cerrar de ojos. El viento soplaba a favor.

 

Foto: EFEDiez minutos memorables. Dos triples en cuarenta y cinco segundos y otra canasta a la jugada siguiente conviertieron un choque abierto al descanso en un partido con claro dominio local. Bullock anotaba como si fuera un pívot, a Felipe le encontraban en cada jugada, Raül se permitía anotar un triple tras tirar sin ni siquiera bajar el balón, la buena circulación derivaba en canastas sin oposición, el ritmo de juego provocaba contraataques antes los que el TAU nada podía hacer y hasta Llull se permitía una canasta caída con hielo, in extremis y sobre la bocina.    Era el día del Real Madrid. Y el tercero, era su cuarto. Esta misma mañana recordábamos el precedente de 2005, donde una maravillosa defensa en el tercer periodo –“inolvidable”, según Boza Maljkovic- forzó el desempate. Este tercer cuarto también merece un hueco en el baúl de oro merengue. 35 puntos, a tres del récord histórico que el iurbentia estableció en cuartos. Un acierto en el tiro casi irrepetible (10/11 en tiros de dos y 4/5 en triples), y una valoración impresionante. Felipe sumó 16, Mumbrú 13 y Bullock 11, provocando que el Real Madrid llegara a los 49 puntos en este apartado, dos más que los que llevaba el TAU… en el cúmulo de los tres periodos.


Carrera de relevos.
El Real Madrid no dependió en exceso de ningún jugador en el encuentro, funcionando como un rodillo jugase quien jugase en cada momento. El buen arranque de Felipe provocó que el luminoso reflejara un 6-0 (curiosamente, los tres partidos disputados hasta el momento en semifinales han tenido un inicio similar, consiguiendo la victoria el que comenzó con mejor pie) y Mumbrú, soberbio, le tomó pronto el testigo (13 puntos en 9 minutos). La segunda falta personal de Reyes no se notó en el conjunto madridista, ya que tanto Bullock como Massey –doctorándose en este Playoff en exhibiciones en el segundo cuarto- asumieron responsabilidades con acierto. Lo del tercer cuarto no fue una sucesión de relevos sino una verdadera locura colectiva, con Bullock, Felipe, Mumbrú y Raül liderando el torbellino local. Por último, con el encuentro ya decidido, Van den Spiegel y Llull se apuntaron a la fiesta en los últimos diez minutos. Al final, la nada común cifra de cinco jugadores con 15 o más puntos de valoración. La fuerza de un equipo. Su adversario, en cambio, comenzó en esa tónica, con buenas rachas de Splitter, Lucas o Vidal, aunque tras el descanso sólo estos dos últimos pudieron dar la cara. Y una batalla entre un equipo y dos jugadores tenía el resultado cantado, con o sin viento a favor.

 

Foto: EFE
 

 


Felipe Reyes reclama su trono
. A Splitter le coronábamos como rey hace cinco días, mas Felipe Reyes tiró de corazón y orgullo para poner en juego la corona de Tiago. El pívot del Real Madrid desde el inicio se mostró muy confiado en el tiro, capaz de aportar todo lo que no pudo en el Buesa Arena, desquiciado por las faltas personales. No obstante, su marcha al banquillo tras comentar su segunda falta personal en sólo nueve minutos, hacían imaginar un desenlace similar al de Vitoria, aunque Reyes reservó su magia para después del descanso. En el tercer periodo convirtió canastas de todos los colores, se mostró como un coloso en ataque y en defensa y trasmitió una seguridad pasmosa en cada una de sus acciones. ¿El resultado al final del encuentro? 26 puntitos de nada de valoración… ¡en 16 minutos de juego! Ojo: 18 puntos, 4 rebotes, 3 recuperaciones, 3 faltas recibidas, 2 asistencias. En tiempo récord. Con un impecable 9 de 10 en el tiro, Felipe tomó el galardón de MVP cual armadura, se vistió de gala y se exhibió en la cancha. Jaque al rey Splitter. ¿Golpe de estado o nuevo régimen oligárquico? La respuesta, el sábado.

“Confío en un pabellón de las grandes ocasiones”, sentencia Felipe. “Hay muchos partidos que los gana la afición”, afirma Raül López. “Jugar en casa con Vistalegre lleno será fundamental”, confirma Hervelle. A estas alturas de la temporada, donde el corazón juega tanto como la cabeza, los análisis técnicos quedan en un segundo plano. Se hace autocrítica, sí. Los madridistas son conscientes de que deben frenar más a Splitter, afinar la puntería en el triple, controlar el rebote defensivo o evitar ir siempre a remolque del ritmo que marque su rival. Sin embargo, en tiempo de Playoff, las previas apelan a la épica y al ambiente infernal de cada pabellón.


La dichosa psicología de parqué, otra vez a escena. Las canastas son idénticas, las dimensiones en la cancha coinciden y hasta el balón será el del Buesa Arena. Pero los protagonistas saben que el guión será diferente, especialmente en un pabellón donde cayeron esta temporada hasta doce equipos de forma consecutiva. ¿Con mejor o peor resultado? La cancha lo dirá.

 

Foto: ACB
 

 


Los últimos tres cruces en Playoff entre baskonistas y madridistas se han resuelto en el último encuentro. Todas ellas en series de cinco partidos.  En 1992 las circunstancias eran distintas, porque era el TAU el que vencía la eliminatoria por 2-1 y el que tenía en su mano sentenciar su clasificación ante su público, aunque el cuadro blanco superó las adversidades y forzó el quinto partido.


Foto: El Mundo DeportivoEn 2001, el TAU vivió una situación similar a la que afrontará este jueves el Real Madrid. Caía en la eliminatoria por 1-2 y necesitaba ganar en casa para forzar el desempate. Aquel día, Foirest se contagió de un ambiente mágico en las gradas para firmar la mayor exhibición de toda su carrera, con 25 puntos en 14 minutos que remontaron el partido y le dieron vida, por un partido más, al equipo de Vitoria.


Cuatro años más tarde llega el ejemplo a seguir por los de Plaza, el Real Madrid tenía un match ball en contra en el cuarto envite, con el TAU a un paso del título. Los aficionados madridistas demostraron su fe y llevaron en volandas a los suyos a protagonizar un tercer cuarto antológico, que Maljkovic definió como algo “inolvidable. Es difícil defender mejor”. La presión madridista giró el rumbo del choque y la serie se decidió en Vitoria, con el cuadro de Boza culminando su gesta.


En la otra serie, el factor cancha también juega. Y mucho. El Unicaja espera recobrar en el Martín Carpena el acierto de otras ocasiones. Su consuelo es haber estado a punto de rozar la gloria en el Palau sin haber desplegado su mejor baloncesto y, su esperanza, poder jugarse el pase a la final en el tercer choque. Para forzarlo, los seguidores malacitanos deben jugar su papel.


Esta temporada se ha debatido mucho sobre el ambiente del pabellón cajista. Si es más frío que antaño, si el público se ha podido aburguesar, etc. Los más melancólicos apelan al espíritu de Ciudad Jardín y los más realistas replican afirmando que, por el diferente estatus del equipo, es utópico celebrar cada victoria como hace años, en un equipo que se ha habituado a la parte noble de la clasificación.

 

Foto: ACB

 


No obstante, igualmente es justo afirmar que en los encuentros calientes, el público malagueño se crece. Los reyes del sonómetro. Quizá el espejo en el que mirarse sea aquel ambiente infernal en el quinto encuentro de la semifinal de 2006 ante DKV Joventut, donde el Unicaja encontró a un sexto hombre durante 40 minutos que fue clave en el pase a la final. Sin ir tan lejos en el tiempo, hace sólo unos días los seguidores de Unicaja respondieron en el tercer partido ante el Kalise Gran Canaria, creando una atmósfera bastante más caliente que la vivida en encuentros anteriores.

 Foto: El Mundo Deportivo

Regal Barça vivirá un pequeño infierno en Málaga, auque no se puede decir que esto sea algo nuevo para el cuadro catalán. Que ya van seis series ante los costasoleños como para sorprenderse a estas alturas. Agónicas fueron sus experiencias en 1995, 1997 y 2000, con el Unicaja ganando la serie por 2-1 y a un solo paso de sentenciar en casa. En esas tres ocasiones, los barcelonistas demostraron su carácter y regresaron de Málaga con victoria, sentenciando finalmente en casa.
En cambio, en el Playoff de 2001 y en el de 2004 la situación era similar a la de este viernes. En series al mejor de cinco encuentros, el conjunto blaugrana llegó en aquellas ediciones a Málaga con un 2-0 en el bolsillo, a una sola victoria de eliminar a su rival y poder pasar a la final.


Hace ocho años, se vivió uno de los partidos más tensos, emocionantes y polémicos en la aún corta historia del Martín Carpena. El Unicaja salió a por todas, con ganas de apuntarse el primer punto de la serie, aunque los culés deseaban sentenciar por la vía rápida y el choque no tenía dominador claro. Tanta igualdad hubo que se acabó llegando la prórroga, donde Gasol (27 puntos) acabó siendo fundamental para el 95-102 final que silenció la olla a presión de la cancha local, con Maljkovic protestando tras el partido por los 54 tiros libres lanzados por su rival.


En el Playoff de 2004, el encuentro tuvo menos polémica, aunque no por ello menos emoción. El Unicaja jugó un encuentro redondo pero, cuando el cuarto encuentro parecía ya un hecho, se quedó sin gasolina y el Barça, en unos minutos de verdadera inspiración, acabó firmando un parcial de 0-17 en los últimos compases del encuentro para acabar ganando por 74-75, en una de sus victorias más épicas en las eliminatorias por el título. “El triunfo de la fe”, según Rodrigo de la Fuente.


Transcurrido un lustro, Regal Barça se agarra a su calidad y a su capacidad de mantener la sangre fría en los momentos más tensos para sellar su pasaporte con un 2-0, un deseo que persigue el TAU. En su contra, que tanto el Martín Carpena como Vistalegre ya les han derrotado esta misma temporada. Ellos tienen la llave del desempate.

Foto: Augustagroovebasketball.com.Ricky Brown. Llegó a Málaga en 1988 con experiencia NBA y habiendo logrado ser campeón de Europa con el Tracer Milán, ganándose, por tal caché, el contrato más jugoso en la historia cajista hasta el momento. Con el Caja de Ronda deslumbró, logrando en la primera campaña meter al cuadro malacitano en Europa (sus 27 puntos por partido en su debut en Playoff no pudieron con el sorprendente CAI) y repitiendo exhibición en cuartos al año siguiente (21 de promedio). Tras un año en Venecia, firmó por el Real Madrid, donde se le recuerda más por su canasta final frente al PAOK que le dio la Recopa a los blancos, aunque en el primer año brilló en Playoff y en el segundo conquistó la ACB. En 1995 repitió presencia en la lucha por el título con el Festina Andorra, despidiéndose de España con una decena de partidos en fase regular con el Taugrés en la siguiente campaña.

 

Amante de la gastronomía española y con los recuerdos muy presentes de unos años mágicos para él, Ricky Brown sigue, en la actualidad, ligado al baloncesto. Copropietario de los Augusta Groove, conjunto que pasó de la CBA a la Premier Basketball League, una escisión de la ABA. Brown, además de ser accionista, dirige desde el banquillo al equipo. Todoterreno. Casado con Chloe, una mujer de negocios de enorme éxito en Atlanta, sus genes se vislumbran en su hijo Taylor, baloncestista universitario de los Bradley Braves, al que entrenó su padre durante un año entero. "Reconozco el talento cuando lo veo, tiene mucho potencial, me recuerda a Scottie Pippen". Su hija, Jade, es una estrella universitaria en otro deporte, el volleyball. Los Brown, al poder.

 

Foto: Orlando MagicRamón Rivas. He aquí un histórico baskonista. El de Puerto Rico firmó en la campaña 1989-90 por el conjunto vitoriano y, desde muy pronto, demostró su valía. En su primer Playoff desquició al madridista y compatriota Piculín Ortiz pero su equipo cayó en cuartos. Al año siguiente se pudo desquitar, siendo una de las constantes en el Playoff del Taugrés en todas sus participaciones, con grandes actuaciones. En su séptima y última temporada, su exhibición en Playoff llama la atención del Barça que lo acaba fichando, ganando en el 97 la liga, aunque con un rol reducido en el juego barcelonista. Rivas se despidió de la ACB al año siguiente, jugando la última parte de la temporada en el CB Cáceres, con el que salvó la categoría. Después de una breve experiencia en el AEK de Atenas y en la liga de su país, Ramón abandonó la práctica del baloncesto... que no este deporte.

En 2001 se lanzó a entrenar en su país y en Florida, aunque su oportunidad de oro llegó en 2004, cuando se convirtió en el analista radiofónico de habla hispana de los Magic. Junto a Joey Colon, en la radio "Wonq La Grande" de Orlando, Rivas es la voz de la franquicia para los latinos, en "Inside Magic en Español". Su éxito le ha valido incluso para saltar a la pequeña pantalla, con el programa "Magic al Medio Día" (que llegó tras la buena acogida del "Magic a la Media Noche", la originalidad al poder), hecho que satisface una vocación periodística del puertorriqueño que ya demostró en sus años en Vitoria. Además, pese a que la radio es su principal ocupación -aunque llegó a rumorearse que podría hacer dupla en el banquillo con Herb Brown- el ex baskonista compagina su labor como analista con la de entrenador de equipos infantiles de baloncesto, como el de su propio hijo, de 11 años. 

 

 Foto Pasión&Deporte

Albert Burditt. Después de pasar por la Universidad de Texas y tras un año sin asentarse en diversos equipos, Albert aterriza en Gran Canaria dispuesto a comerse el mundo. En sus ocho primeros partidos no baja de las dobles figuras y mantiene esa línea durante casi toda la temporada, siendo una de las revelaciones ligueras. Sus dos siguientes campañas, sin ser ya tan sorprendente, son bastante positivas, ayudando a la consolidación insular (14º, 12º y 10º respectivamente, acariciando Playoff el último año) en la ACB y convirtiéndose en uno de los ídolos de la afición amarilla, aunque en el ecuador de la 98-99 el romance entre club y jugador se acabó. A partir de ahí, un viaje alucinante por el mundo con el baloncesto como excusa.


Apunten. Además de las experiencias en Aguada (Puerto Rico) y Sioux Falls SkyForce (EEUU-CBA), Burditt juega en Imola, Varese, Reggio Emilia, Carife Ferrara (Italia), Benfica (Portugal), Cometas de Querétaro, Lobos de Saltillo, Leopardos (México), Caja Rioja, Belgrano (Argentina), Bohemios (Uruguay), Plannja Basket (Suecia) y Meta La Salle (Bolivia), donde todavía en 2009, con 35 años, ha briillado como siempre ha hecho en su carrera. Inmortal. Con buenos números en sus equipos, clave ya luchase por la permanencia o por objetivos mayores, goza de un cartel de jugador ejemplar en Sudamérica y Centroamérica. En España tampoco se le olvida.

 

Foto: BdbPhotos.com

Giancarlo Marcaccini. Su carrera es bastante peculiar, tal como su propia vida fuera de las canchas. Promete en Estados Unidos, está un año en Treviso, cruza otra vez el charco para jugar en George Mason, juega dos temporadas en Cholet, otras dos en Málaga y acaba su carrera a la joven edad de 31, tras estar en más equipos de prestigio como Roma o Siena. Títulos, buenos resultados, contratos tentadores... y siempre sin acabar de explotar. En Málaga llegó con fama de jugador completo pero acabó siendo únicamente un especialista en triples con un rol limitado, más recordado por su entusiasmo o su ritual antes de lanzar tiros libres que su buen rendimiento. Llegó justo tras la marcha de Imbroda y se quedó sin Playoff durante su primer año, aunque en la 99-00 estuvo a punto de dar la sorpresa con su equipo en cuartos a todo un Barcelona, con él siendo uno de los responsables de una remontada a la heroica que puso el 2-1 en la serie. Su equipo no remató y él acabó en Italia.

Cuando abandonó el baloncesto montó, junto a dos hermanos -uno de ellos, el ex León Monte Marcaccini- Villa Dolce Gelato, una empresa de helados con la idea de llevar a Estados Unidos los mejores helados de Italia. El negocio, abierto en Los Angeles, fue prosperando poco a poco y el éxito acabó siendo impresionante, convirtiéndose Giancarlo en un empresario de éxito, codeándose con la élite de la ciudad; aunque su salto absoluto a la fama fue durante su relación con la celebérrima Tyra Banks, que aún habla de las maravillas de los "helados Marcaccini" en la web de la empresa. Años después del romance, por cada página en Internet que habla de sus días de baloncestista hay una decena de prensa rosa que sólo le mencionan por su idilio por Banks. Famoso un día, famoso siempre.

 

Jerrod Mustaf. El de North Carolina llegó a la ACB para jugar en el Festina Andorra, mas sólo duró siete partidos su estancia en el club. En la campaña posterior, la 96-97, llegó a mitad de liga al Barça (precisamente con Rivas en la plantilla), donde jugó un buen Playoff, siendo clave con 32 puntos para eliminar al Unicaja en cuartos de final y endosando al Real Madrid otros 18 para conquistar el campeonato a domicilio, en el quinto encuentro. Su rendimiento empeoró al siguiente año, perdido en la eliminación de su equipo ante el TAU en semifinales. Pasó por Francia, Polonia y Turquía antes de retirarse en 2001.


Aunque ha sido precisamente tras su retirada cuando ha mostrado su lado más polifacético. En la actualidad, Jerrod Mustaf dirige la Street Basketball Association, que busca reunir a los mejores jugadores de baloncesto callejero de cada estado para que jueguen entre ellos, a modo de competición entre junio y septiembre. De igual modo dirige una academia de baloncesto que lleva su nombre y se encarga del programa "Take Charge", una organización no lucrativa que sirve de alternativa a los jóvenes en casos de detenciones, expulsiones de la escuela, etc. Por si fuera poco, hace de embajador del deporte para Gambia y es el asesor de la liga nigeriana de baloncesto. Todo un gurú, que ejerce como tal y recibe honores de rey en sus visistas. Ah, y aún le queda tiempo para dirigir la organización deportiva del instituto afroamericano más antiguo del país. ¿De donde saca tanto tiempo? "Es difícil algunos días pero aprendí a usar Internet. Ah, y nada es más importante que mi responsabilidad como padre".

 

Foto: 2.bp.blogspot.comDejan Tomasevic. Regresamos al Siglo XXI. Estrella Roja, Partizan y Buducnost fueron sus equipos antes de recalar en el TAU Cerámica, donde dio la talla desde el primer día. Como para olvidar su rendimiento en su estreno en Playoff, de menos a más, importante para eliminar al FC Barcelona y vital en la final ante el Unicaja, con el título como recompensa. Sus méritos provocaron que el Pamesa apostara fuertemente por él en la 2002-03. Con la escuadra taronja volvió a deslumbrar en el momento de la verdad, conduciendo a los suyos hasta la final contra el Barça, donde tuvo que conformarse con el subcampeonato. En el Playoff de 2004, Pamesa cayó en semifinales aunque suyo fue, con 14 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias, el primer triple doble en un Playoff ACB, un mérito histórico que no le compensó su ausencia en la lucha por el título al año siguiente.

Han pasado ya cuatro años desde que Tomasevic se despidiera de la ACB con 36 puntos de valoración. El pívot serbio ya cuenta con una edad de 36 y, sin embargo, aún ha dado este año clases de su particular forma de entender el baloncesto. Después de tres temporadas en el Panathinaikos, el PAOK anunció su contratación a bombo y plantillo. Empero, en Salónica sus problemas físicos lastraron su rendimiento y su rodilla pareció decir "basta" a mitad de temporada, donde meditó la retirada. El jugador reflexionó junto al presidente y al entrenador del PAOK y anunció, en un emotivo comunicado, que iba a concluir la temporada, aceptando reducir de forma considerable sus emolumentos a causa de los problemas económicos de su club. Dejan tiró de corazón para hacer una campaña más que aceptable, con 9,1 puntos y 7,6 rebotes por partido, con encuentros de 20-15 y un digno final en cuartos ante su ex, Panathinaikos. ¿Adiós definitivo?

 

Foto: Ganon BasketballMark Poag. Tras tanto nombre mediático pasemos a una figura más modesta y desconocida, pero no por ello menos recordada en Bilbao. Y en todos los equipos por los que pasó. Mark Poag nunca llegó a jugar un Playoff. Ni siquiera pisó la ACB. Pero su historia merece la pena ser contada. Fichó por La Palma, con Vidorreta, hace ya nueve años y allí estuvo a punto de ascender -a base de puntos y más puntos- al equipo a la LEB-1. Cara angelical y juvenil mas pura ametralladora, acumulando récords universitarios en triples y deleitando con una muñeca envidiable. En el Bilbao Basket ofreció su mejor versión, con un vendaval infinito de puntos (1290, para ser concretos) que cautivó durante dos años a La Casilla, y que le convirtieron en uno de los jugadores más recordados en la ciudad. Después de esa etapa mostró su clase en Algeciras, Pozuelo y Plasencia, donde a finales de 2005 tuvo una lesión que fue el punto y final a su carrera como jugador de baloncesto.


Regresó a Estados Unidos y el éxito que no pudo obtener como jugador lo está obteniendo como "entrenador personal". Es uno de los siete integrantes del staff del famoso Ganon Baker, una red de desarrollo de técnicas individuales de gran éxito a nivel mundial. El propio jugador que da nombre a la organización colabora con el mismísimo Michael Jordan, ha editado numerosos dvd's muy vendidos sobre técnicas de entrenamiento y el proyecto está avalado por Nike, con todo lo que eso conlleva. Por tanto, han recibido clases particulares de Poag y del resto de técnicos de "Ganon Baker" numerosos jugadores de gran talento en los últimos años, como Chris Paul, Kevin Durant, Andrew Bynum, JR Smith, Amare Stoudemire, TJ Ford, Al Horford o Derrick Rose, entre otros. En ACB, John Lucas, Loren Woods y Taquan Dean también conocen de primera mano esos métodos de mejora individual. En Bilbao ya sabían que Mark tenía madera de estrella.
 


Foto: Larzparking.comCorny Thompson.
O, mejor, señor Cornelius. Ídolo en Connecticut y estrella en Italia con Varese, recaló en Badalona con 31 años. En su primera temporada, el ala-pívot ya se proclamó campeón de liga, con casi 19 puntos por choque en la final ante el Barça. Corney repitió título y exhibición en el 92, en esta ocasión ante el Real Madrid, aunque comenzó a bajar el pistón al año siguiente, con venganza madridista en la final. Su último año, más que por su Playoff -en el que se despidió con grandeza-, será recordado por su triple memorable ante el Olympiakos que le dio al Joventut la soñada Copa de Europa, entrando por la puerta grande en el olimpo verdinegro desde aquel día, aunque aún jugó dos años más en ACB en las filas del Baloncesto León, diciendo el adiós definitivo con 36 primaveras.


Desde entonces, el carismático Corny probó suerte en diferentes ámbitos. Quiso ser responsable del area deportiva de su universidad, montó el restaurante "Corny T's' en Hatford sin éxito e incluso fue asistente técnico en la CBA y primer entrenador en Venezuela. Sin embargo, el verdadero éxito de Thompson radicó en su incorporación a una empresa de aparcamientos estadounidense (LAZ Parking) donde no le han podido ir mejor las cosas. Comenzó ocupándose del mantenimiento y reparación de las instalaciones, pasó a ser responsable de la región sureste de Connecticut y, en 2005, ascendió a vicepresidente de las operaciones en Dallas. Ahora dirige el ambicioso Victory Park, un proyecto de más de mil millones de dólares y 26.000 plazas de parking que está en sus manos y que compagina con su amor incondicional por el baloncesto, colaborando en el proyecto Middlesex Rage y recibiendo homenajes cada poco tiempo por la los méritos y amigos que dejó por el camino. Que no son pocos.

Foto: Sonia CañadaArranque barcelonista frenético. Primera posesión para Regal Barça. Le llega el balón a Jaka Lakovic que no se lo piensa y, desde la esquina, lanza un triple. 3-0. Berni Rodríguez acepta el reto y prueba fortuna desde más allá de 6’25 pero su lanzamiento no entra, lo que aprovecha Andersen para convertir otra canasta en la siguiente posesión. A continuación, tras otro fallo malacitano, el propio jugador australiano vuelve a encestar, dejando un contundente 7-0 en el luminoso. Este mismo sábado, el victorioso TAU Cerámica empezó endosando un 6-0 a su adversario de inicio. Gran precedente y mejor resultado aúnpara que los de casa encarrilaran desde muy pronto el triunfo.


Basile pone la puntilla al desacierto rival.
Minuto 9. Tras el enésimo lanzamiento errado del conjunto de Aíto García Reneses, Basile convierte un triple que deja el marcador en 16-5, firmado un arranque casi calcado al del estreno en cuartos ante Pamesa, que llegó a ser de 16-4. Los once puntos eran una brecha importante, mas mayor aún era la impotencia del conjunto visitante, náufrago en los primeros minutos, carente de ideas y divorciado de su idilio con el aro. En nueve minutos, la valoración reflejaba un contundente 27 a -1 para el conjunto blaugrana. La estadística malacitana era desoladora, con un 2/14 en el tiro (1/6, T2, 1/8, T3), ninguna falta forzada a su rival y tres pérdidas, que provocaban esa valoración negativa en conjunto. ¿Una losa imposible de superar?

 

Estadísticas


Los Carlos pasan a la acción.
Con 22-11 en contra, Jiménez vuelve a entrar en la cancha en el segundo periodo, sustituyendo a un desacertado Marcus Haislip. Su brillantez en defensa empieza a desquiciar a Regal FC Barcelona, mientras que en ataque, Cabezas asume galones y se lanza a por la remontada. La velocidad que le imprimió al Unicaja, el carácter, la fe y, especialmente, ocho puntos consecutivos sin fallo, igualan el marcador hasta que el mismísimo Jiménez culmina el 0-12 de parcial desde su entrada en la cancha con una canasta. Los malagueños por fin respiran y el choque entra en una nueva fase, que se prolongaría durante muchos minutos. La conexión "carlista", fundamental.

Mates que dan vida.
Minuto 24. Ndong consigue la máxima renta para su equipo tras canasta y adicional: 33-38. Aún queda mucho para el final del partido pero si el Unicaja aleja a su rivFoto: Sonia Cañadaal durante unos minutos puede sentirse al fin cómodo y llevar el choque a su terreno. Sin embargo, la alegría visitante es efímera. Fran Vázquez surgió cuando más falta hacía con dos mates consecutivos, Basile le daba la vuelta al partido y Navarro dejaba el parcial en 8-0 y el marcador en 41-38. Todo en un par de minutos. La genialidad, al rescate de las urgencias. Se apagaron las alarmas.

Cabezas regresa y el Unicaja sigue en pie.
Y continuamos en el instante donde dejamos antes el encuentro. Con 41-38 adverso y los fantasmas apareciendo de nuevo para el cuadro cajista, Carlos Cabezas vuelve a emerger desde el banquillo para anotar un canastón. A continuación, otro inverosímil enceste de Archibald iguala el partido. Una de esas jugadas que ocurren muy de vez en cuando, mitad churro, mitad genialidad, con Robert anotando con reverso tras varias largas zancadas desde el exterior,. El Unicaja se animaba, aprovechando ese impulso para terminar el cuarto por delante, con un 47-48 favorable.  

Boniface, sin clemencia.
Ecuador del último periodo. Unicaja lleva la iniciativa pero ni logra escaparse ni los barcelonistas culminan su remontada. Con 54-55 en el marcador, Regal Barça ataca para ponerse por delante. Basile intenta darle un giro al partido con un triple pero el balón no entra. NFoto: Sonia Cañadao importa, rebote de Fran, que permite que Navarro vuelva a hacer otra tentativa. Sin suerte. Nuevamente, los de Pascual capturan el rebote ofensivo y Lakovic tiene en sus manos la tercera oportunidad para consumar la remontada. Su triple no encuentra destino y, a la jugada siguiente, Boniface Ndong volvía a mostrarse letal, con un nuevo “2+1” que dejaba el tanteo en 54-58. Sin perdón, sin piedad. El destello senegalés brilló más que las tres intentonas locales, lo que otorgaba al encuentro cierto aroma visitante.

Lakovic decanta la batalla de los destellos.
Nuevamente retomamos el partido en la jugada anterior. Otra vez después de canasta y adicional de Ndong, para colmo de las casualidades. El Unicaja parecía tener en su mano el partido pero, cual ciclista en un coloso pirenaico, se quedó sin fuerzas en el momento más crítico. El "hombre del mazo" llegó, en forma de Andersen y Vázquez, en primera instancia y, sobre todo, disfrazado después de Lakovic. En unos segundos su equipo había empatado el marcador y, en el saque de fondo, Jaka robó la bola y encestó con facilidad. Los malagueños desaprovecharon su posesión y Lakovic no perdonó a continuación desde la línea de personal. Su asistencia para el contraataque de Andersen terminaba de dinamitar el partido: 64-58. Un 10-0 que se encargaba de decidir un partido y, quién sabe, una eliminatoria. Regal Barça se llevó a los puntos la batalla de los destellos.