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Foto: Aitor ArrizabalagaSe bajó el telón de la ACB. El teatro lleno. La función, al nivel de lo esperado. Y el protagonista principal todo un clásico, pese a que sólo cuente con 24 primaveras. Tiago Splitter, como ya ocurriera en cuartos, se mostró determinante. Obra de terror para el Real Madrid, pieza con final feliz para unos baskonistas que se colocan a un paso de la final.

Faltaban 3:47 para la conclusión del encuentro. Los aficionados protestaban. El propio Splitter se mostraba contrariado. Su quinta falta personal le obligaba a abandonar el parqué, testigo privilegiado durante casi treinta minutos de su enésima exhibición en la ACB. Las quejas de los seguidores derivaron en atronadora ovación cuando el brasileño se sentaba en el banquillo. Dejaba el choque con diez de ventaja para los suyos, en clara disposición de anotarse el primer triunfo de la serie. Y la sonrisa de los deberes bien hechos.

Claro que el encuentro parecía reservar espacio sólo para una estrella, observando la motivación con la que salió a la pista Igor Rakocevic, autor de ocho de los primeros once puntos de su equipo. Y sólo habían pasado tres minutos. Sin embargo, el Real Madrid no le perdió la cara al envite a las primeras de cambio y llegó incluso a situarse por delante. Hasta que apareció Splitter. Su primer enceste, cargado de simbolismo, le otorgaba nuevamente la iniciativa al TAU (13-12). Jamás ya la perdería.

Tiago se encontraba cómodo en ataque y pronto sumó otras dos canastas consecutivas, que impulsaban al conjunto vitoriano. Coloso en ambas zonas, omnipresente en tareas oscuras y otras más visibles, el Real Madrid no lograba frenarle. Si simbólica fue su primera canasta en este periodo, sabor letal tuvo la última que lograba en el cuarto, culminando un parcial de 9-0 del TAU y otorgándole a su equipo la máxima diferencia hasta el momento: 26-17. De esa forma, Splitter concluía los diez primeros minutos con 10 puntos, 6 rebotes (4 en ataque) y 11 de valoración.

Si con estos argumentos sobre la mesa, su TAU marchaba imparable, ¿para qué cambiar el guión en el siguiente cuarto? Al contrario. Más leña. El pívot se cargó a medio juego interior adversario a base de forzar faltas. Cuando no era intimidando en defensa, aparecía capturando un rebote en ataque. O engrandeciendo con puntos los buenos minutos de su equipo. Baile de pies en la zona, eclipse del aro al otro lado de la cancha. Con el MVP de la regular Reyes fuera de onda, él era el mandamás del encuentro. Su Joinville natal es conocida en Brasil como la “Ciudad de los Príncipes”. Empieza a ser hora de poner en cuestión este viejo dicho. Con Tiago, el título es innegociable. Splitter es el rey. Punto.

 

 

 El mejor jugador del primer periodo también se coronó en el segundo, con otros 15 de valoración que le hacían llegar a vestuarios con unos números más propios de un final de partido que de un intermedio. Ahí es nada: 25 de valoración, 16 puntos (7/10 en el tiro), 11 rebotes, cuatro faltas recibidas, un mate y una recuperación. Más oro para su corona.

Desde marzo, acumula trece encuentros instalado en las dobles figuras de valoración –la última vez que no llegó fue precisamente ante el Real Madrid- y en Playoff, lleva más lejos aún su órdago, con tres encuentros por encima de la veintena en este apartado. No obstante, aunque su exhibición en la primera mitad había sido de las que se recuerdan y se engrandecen aún más con el paso del caprichoso tiempo, el Real Madrid seguía con vida y el encuentro aún estaba abierto a cualquier opción. Había pues que prolongar el show.
Foto: Aitor Arrazabalaga
Dicho y hecho. Su brillo personal disminuyó tras el descanso, siendo el foco de la defensa madridista. El rival a parar. Si el TAU jugó para él en sus minutos más dulces, ahora le tocaría a él entregarse por el equipo en los momentos de sequía. Y aún así le quedó tiempo para sumar unas cuantas canastas, a cada cual más importante. Era el día del simbolismo y había que exprimir ese hecho hasta sus últimas consecuencias.

Gracias a Splitter, el TAU superó por primera vez la barrera psicológica de los diez puntos de ventaja (49-48). Más tarde, ponía la máxima en todo el partido para los suyos (60-45) y, a continuación, asistió a Mickeal, en una puerta atrás ejecutada a la perfección, para minar aún más la moral merengue. Aunque la estocada final fue su última canasta. 

 

Último cuarto. 71-63. Felipe Reyes estaba despierto, el Real Madrid creía en la remontada y el TAU pasaba por apuros. El balón le llegó a Tiago. Y el partido se acabó. Atrás quedaban sus nervios de hace cuatros años en la final de infausto recuerdo para los suyos ante el Real Madrid. Al diablo los malos precedentes contra los madrileños en Playoff, la última remontada en liga, las dudas de semifinales. El brasileño no se lo pensó y, con un mate, volvió a darle fe a los suyos. El encuentro ya no se le podía escapar a su TAU. Ni siquiera cuando se retiró a causa de su quinta falta personal. El trabajo ya lo había hecho durante los 36 minutos anteriores. Jugada a jugada, punto a punto, rebote a rebote. Labor de hormiga, recompensa real. Y Real, de las monárquicas. ¿Quién dijo que un rey nunca trabaja?

Foto: EFEYa está ahí. A la vuelta de la esquina, como el que dice. Reconozcamos que se ha hecho larga la espera. Pero ya llegan las semifinales. Sábado y domingo para disfrutar. En el pabellón o bien cómodo en el sillón de casa. La tele pondrá de su parte.

Hoy tocaba actualizar el blog con un texto referente a los partidos de este fin de semana. Hay que "vender" las semis, me dicen. Que viene a ser algo así como llamar el 31 de diciembre a un amigo y decirle que no se olvide de que esa noche acaba el año. "Ah, y recuerda disfrutar". Pues idéntico. Este texto sale solo. El artículo más sencillo del año.

Las semifinales de todo un Playoff ACB no necesitan presentación. Y menos con un cartel tan estelar, con los cuatro equipos más habituales en la última década en estas lides, con tantas cuentas pendientes y tanto en juego.

No es preciso hablar de datos, de números, de antecedentes. La final espera. Y eso es lo más importante. En Vitoria, un TAU-Real Madrid para comenzar a lo grande. Los dos últimos campeones, frente a frente. Uno a uno en ACB esta temporada. El Buesa Arena, inexpugnable, el Real Madrid, en línea ascendente. Los piques están asegurados, la tensión también. Bien llevada y con civismo, los encuentros "calientes" nos apasionan a todos. Y más si tanto ímpetu se ve reflejado sólo en la cancha, claro.

Cuarenta minutos son capaces de decidir todo un año. ¿Quién se iba a acordar de la irregularidad madridista durante la temporada si se plantan en Vistalegre con un 1-0 a favor? ¿No daría el TAU un golpe durísimo a su rival con una victoria con tanta suficiencia como la lograda en la ida en la primera vuelta?

En Barcelona el telón tardará más en bajar -lo hará el domingo-, mas la expectación es idéntica. En este caso, duelo entre segundo y tercero de la ACB. La última vez que se vieron acabaron Foto: Sonia Cañadaextasiados tras una intensa prórroga. Sonrisa culé. Las veces que se han cruzado en Playoff -siempre con victoria blaugrana-, han protagonizado los momentos más épicos y agónicos de la lucha por el título, con los barcelonistas superando en tres ocasiones seguidas el match ball de su rival. Y no, no hablamos de tenis. Aunque en el deporte de la raqueta, en el planeta ACB este Playoff equivaldría a un Federer-Murray y un Nadal-Djokovic en menos de 24 horas. Del tirón.

El Palau rugiendo, los malacitanos intentando vengar a varias generaciones y plantillas históricas en Málaga que se quedaron a las puertas de hacer historia, reencuentro oficial en Vitoria tras el final de hace cuatro años. Rakocevic y Bullock ametrallando desde fuera, Vázquez y Haislip disputando la corona de las alturas. Aíto en el Palau, Archibald y Santiago frente a frente dos años después y con los papeles cambiados, Felipe y las "pasiones" que levanta en el Buesa Arena. Todos son alicientes para disfrutar, para alejar problemas cotidianos, agobios de la semana e incluso la dichosa crisis por unas horas y disfrutar.  Simplemente disfrutar de lo que llega, de partidos que tal vez en unos años recordemos igual que hoy disfrutamos rememorando los ya vividos. Receta sencilla. Y eficaz.

Con los partidos, para el periodista llega la vorágine de fotos, crónicas y las propias noticias que generen esos encuentros. Detalles, apuntes, claves, declaraciones, actualización del blog incluso. Sin embargo, esos 40 minutos frenéticos del sábado y esos otros 40 del domingo son la perfecta excusa para no poner ni una pega a toda la carga de trabajo que llegue. Bendito agobio el del baloncesto.
Foto: Realmadrid.comLlegan las semifinales de la ACB y, con ellas, previas llenas de interminables datos y precedentes de todo tipo. Entre tanto número, destacan dos hechos. El Unicaja nunca ha eliminado a Regal Barça en un Playoff y, del mismo modo, el Real Madrid se le atraganta al TAU Cerámica en la lucha por el título.

Respecto al cruce entre el vigente campeón de liga y el cuadro madridista, en la memoria aún colea el increíble final de partido que se vivió en la final de 2005, la del "triple de Herreros". Los baskonistas tenían en su mano el título y, sin embargo, un desafortunado minuto final y varias acciones positivas de su rival, culminadas con el triple de Alberto (y el posterior tapón de Fotsis, comunmente olvidado en los relatos de aquella final) cambiaron la historia y le dieron el título al Real Madrid.

De ese encuentro sobreviven en sus equipos seis jugadores, tres en cada bando. En el TAU, Prigioni, Vidal y Splitter vivieron la cara más amarga del deporte, mientras que en el conjunto blanco, Bullock, Hervelle y Reyes celebraron una de las victorias más milagrosas que se recuerdan. Ahora bien, ¿influye lo ocurrido hace ya cuatro años en el desarrollo de una eliminatoria completamente distinta? La teoría dice que no.

Aunque el baloncesto, como buen deporte, no es el sumún de la racionalidad. Sostenía Sergio Scariolo que sus equipos debían jugar de la misma forma tanto en su cancha como fuera de ella. El viejo dicho de que los aficionados no marcan canastas, que un profesional debe rendir igual tanto con el público a favor como con la grada en contra, etc. Sin embargo, los hechos determinan que hay un componente intangible, un factor laborioso de medir que altera la lógica. Y los propios resultados. El CB Granada se pasó una vuelta entera ganándolo todo en casa y perdiendo fuera de casa. ¿Realmente el factor cancha era tan determinante? Equipos que se pasan semanas perdiendo y acaban desplegando sus mejores virtudes cuando están heridos, o, en el lado contrario, conjuntos que encadenan varias derrotas por un resultado ajustado y acaban entrando en una vorFuente: El Mundo Deportivoágine de negatividad que prolonga esa mala racha. Psicología, pura psicología de parqué.

En un deporte cuyo guión se escribe cada 24 segundos y con exámenes para la sangre fría tan
puros como el mero hecho de acudir a la línea de los tiros libres, la psicología juega. Y mucho.¿Será capaz Ivanovic -otro testigo directo de la decepción de 2005- de aislar a los suyos de estadísticas, precedentes, predicciones y concentrarles únicamente en marca un punto más que su rival? Si no lo logra, siempre le quedará tirar de hemeroteca y recordar la mejor respuesta a las cinco eliminaciones de manos del Real Madrid. La machada baskonista del 91, su primer billete a semifinales y la peor clasificación hasta ese año del Real Madrid en una liga, compensan el echar la vista atrás. Los Laso, Sibilio, Arlauckas y compañía marcaron la senda hace ya 18 años. Mayoría de edad para un triunfo que sentó las bases de la grandeza de los años posteriores.

En la otra eliminatoria, es inevitable no caer en el tópico de acabar hablando de verdugo, necesidad histórica, bestia negra, victima propiciatoria, bla, bla, bla. El cuadro barcelonista se ha encontrado cinco veces con el Unicaja. Y las cinco ha vencido. Aunque lo que más dolió en Málaga fueron la manera de producirse cada una de esas derrotas. En el 95, los malacitanos pudieron sentenciar en Ciudad Jardín pero el triple de Ansley nunca llegó a entrar. Dos años después, el Unicaja volvió a recuperar el factor cancha desfavorable para ponerse con un 2-1, aunque Barça remontó y acabó pasando a semifinales in extremis. En el año 2000, estreno de Maljkovic, los malacitanos volvieron a rozar la gesta poniendo contra las cuerdas a su rival, mas nuevamente el FC Barcelona superó al conjunto verde en su casa y acabó sentenciando en casa. A la campaña siguiente, el Barça de Gasol pasó a la final por la vía rápida mientras que, en 2004, el guión se repitió, con el añadido de que el conjunto catalán endosó un 0-15 final para llevarse la eliminatoria ante el estupor de los malacitanos.

Como para no tenerle miedo al color blaugrana desde Málaga. Sin embargo, si nos centramos en el aspecto psicológico, en esa especie de presión que invade a los equipos que deben soportar las malas rachas o resultados de años anteriores, el Unicaja derribó sus complejos y sus miedos históricos con el triple de Pepe Sánchez (aquí, la narración de mi amigo y compañero de blog Ale Sandino, puro espectáculo radiofónico), que le dio el pase a la Final Four a los de Málaga por primera vez en su historia. Ese enceste, que en la plantilla actual vivieron únicamente Berni Rodríguez y Carlos Cabezas, tapaba de un plumazo los años grises de antaño, las decepciones previas en Playoff y esa especie de gafe eterno que parecía hacer salir derrotados de inicio a los cajistas en sus cruces contra el Regal Barça.

Tras la clasificación del pasado domingo, Berni Rodríguez comentaba que era injusto deber soportar esa presión. "Muchos jugadores no estaban aquí ni cuando ganamos ni cuando perdimos, sólo tomaremos como referencia los partidos de esta temporada y no los anteriores". Quizá esa sea la clave, tanto para los verdugos como para las víctimas, el saber aparcar la historia a un lado y observar sin distracciones el presente, que no es poco. Al fin y al cabo, cuando Sibilio, Babkov, Biriukov o Epi ya hacían de las suyas, los protagonistas de hoy aún se divertían con el balón en el colegio. Aunque, si la serie se decide en la posesión final, los Berni, Felipe, Splitter, Navarro y demás testigos directo de la agonía de sus últimos duelos... ¿seguro que podrán abstraerse y no recordar lo que realizaron o deben evitar hacer para alcanzar el éxito?
Foto: EFE

El siempre tenso desempate del que hablábamos antes del fin de semana le dio el pase al Unicaja ante el Kalise Gran Canaria, en un encuentro menos emocionante de lo esperado. Los cajistas acertaron muchos de los tiros que habían fallado en los dos encuentros anteriores y el club amarillo, fundido física y mentalmente, acabó hincando la rodilla.


Cruel adiós para un equipo que ha sido uno de los grandes animadores de la campaña. El pensamiento del aficionado al Kalise, más tras la derrota, es racional, lógico y huye del romanticismo. ¿De qué me sirven las felicitaciones por ser la revelación si el guión ha terminado igual? Es complicado encontrar en la ola de la tristeza que trae una eliminación motivos para la sonrisa, para la esperanza o para ver las cosas que se han hecho bien, que han sido muchas.


Al principio de la temporada, entre presentaciones a pie de playa y gigantes de arena, arrancaba un proyecto humilde en cuanto a presupuesto e inmensamente rico en cuanto a ilusión y ambición. Es un tópico hablar del dinero para justificar una derrota, pero el conjunto insular lleva años instalado en la élite con partidas presupuestarias mucho más ajustadas que la de sus rivales. Año tras año está arriba. Y todos vuelven –volvemos- a usar la coletilla de revelación, cuando la verdadera revelación sería que en Gran Canaria las cosas no se hicieran bien.


Kalise ha caído, con esta, trece veces en cuartos de final. Trece de trece, para más inri, siete en Playoff y seis en Copa. Con estos antecedentes, los más pesimistas no quieren palmaditas en el hombro, palabras de ánimo ni promesas de que el año próximo sí, será el de semifinales. En el deporte hay dos formas de ganarse el respeto. Una es ganando y la otra aprendiendo a levantarse en cada uno de los tropiezos en esa odisea sin fin hasta la victoria. Kalise, este domingo, se fue con la derrota pero con el respeto de cada uno de los espectadores del Martín Carpena, que ovacionaron a su rival reconociendo su buen papel. Si Cabezas no hubiera anotado esa última canasta en el CID, quizá la serie nunca hubiera vuelto a Málaga. Como también quizá sean estos palos los pilares para un futuro más ambicioso aún.


En la crónica del partido usé una frase de los comentaristas del segundo encuentro, en la televisión canaria, que afirmaba que "el Kalise seguía poniendo baldosas amarillas en su camino hacia Oz". En realidad, lo han estado haciendo desde octubre. Atrás queda un liderato histórico, un baloncesto para recordar, que fue en su punto más alto uno de los más bellos que se han visto en la ACB esta temporada y un sinfín de récords que tardarán en caer. Que les pregunten a las doce víctimas que cayeron de forma consecutiva en el infierno del CID.


Al cuadro canario sólo le falta terminar de dar el paso. Un impulso más, una canasta más, un esfuerzo más. Lo que sea. En el segundo encuentro, pareció verse un cambio histórico de papeles. Hubo instantes en los que el Kalise recordaba a aquel Unicaja aguerrido del 95, entrenador por Imbroda. Los Mario, Savané, Moran y Freeland sustituyendo a los Nacho Rodríguez, Babkov, Ansley o Miller. La comunión entre equipo y grada es muy similar a la de aquel conjunto inolvidable y eso, tarde o temprano, dará sus frutos. Más frutos aún, quiero decir. El propio cuadro malagueño necesitó varias intentonas para pasar de cuartos. Y cuando lo hizo, repitió, una y otra vez.
Quizá una victoria en el CID y ese soñado para Kalise pase a semifinales hubiera cambiado su presente y su futuro inmediato. Mas no por ello hay que pintar de fracaso un éxito, ni restarle méritos al equipo por su costumbre de codearse con los más grandes. Precisamente la hazaña es poder repetir año tras año. Quedarse a un paso de la gloria es triste. No tener la opción de hacerlo, a la larga, es mucho peor.

 

Foto: Unicaja B. Fotopress

Nos quitamos la camiseta amarilla del bravo equipo canario para centrarnos en la verde del Unicaja, que hoy lució más brillante que en encuentros anteriores. El comienzo asustó, sí, pero los mates del primer cuarto calentaron a la afición, los triples del segundo impulsaron su despegue y su gran equilibrio entre jugadores interiores y exteriores decantaron la balanza para los malacitanos, que vivieron el resugir de varias de sus piezas claves. ¡En qué momento!


Kelati:
Thomas ha sido, para un seguidor de Unicaja, lo que la chica que se sienta en el pupitre de al lado en clase para el estudiante de turno. Dices que no te gusta, le sacas fallos, le criticas… y tiemblas cuando te mira. Con el estadounidense es igual. Empezó fortísimo pero se ha ido apagando paulatinamente, fallando en días importantes y ausentándose durante largos periodos. Que si no aprovecha sus condiciones, que si no penetra, que si se esconde… hasta que hace partidos como el de hoy.  El Thomas más parecido al que deslumbró en el Nokia Arena en Euroliga apareció hoy para tumbar a su rival con dos ratitos de magia. En uno sumó 11 puntos y en otro se conformó con 7. Siempre de forma consecutiva. Siempre poniendo en pie al pabellón. Si continúa en esa línea en semifinales, ese estudiante del que hablamos se acabará declarando. Y con razón.

 

Haislip: Su ausencia fue la nota más negativa de la victoria del Unicaja en el CID. Marcus tuvo una actuación fantasmal, sin asumir protagonismo en ataque ni brillar especialmente en labores más oscuras. En Copa se encargó de demostrar que él sí aparece en los momentos de necesidad aunque, si el Kalise hubiera sentenciado el martes, su final hubiera ofrecido más sombras que luces. Sin embargo, el ala-pívot se recuperó de su gris inicio de encuentro e hizo entrar en el partido a los aficionados con algo más que un mate, metiendo toda su rabia en un salto infinito para soltarla, junto con el balón, en el aro. Presente en diversas fases del encuentro, tan espectacular como siempre y sabiendo secundar, sin ser la estrella del partido, a otros jugadores enrachados, Marcus volvió, ahora sí, al nivel que debe ofrecer.

 

Foto: Unicaja B. Fotopress

Archibald: El pívot escocés no había cuajado un buen Playoff. Superado por sus rivales, lastrado por las faltas, con poco tiempo en la pista, algo fallón. Hasta hoy. Menudos minutos ha realizado en el encuentro de desempate. Al más puro estilo del Robert copero, con varias canastas con su copyright –forzadas, luchadas y sudadas… pero con el mismo valor al fin y al cabo- y una presencia constante en ambas zonas. El Unicaja necesitaba que Archibald entrara en juego y el británico aceptó el resto en un día en el que Ndong pudo al fin tomarse un respiro.


Welsch:
La primera mitad fue una exhibición del talento del checo. Y lo hubiera sido, incluso, sin ese par de triples con el que impulsó a su equipo en el marcador. Defensa de libro, un robo por aquí, un rebote por allá, fuerzo una falta, provoco otra en ataque, vuelvo a coger un rebote y ahora tiro un triple que me entra. ¡Y otro! Jiri, puro simbolismo de pasiones encontradas, de sentimientos opuestos, concluyó el choque con 17 de valoración, una tregua para sus detractores y un guiño para sus acérrimos seguidores, que confían en él ciegamente de cara a la serie contra Regal Barça. El Unicaja, como el resto de semifinalistas, a cinco pasos de su sueño. ¿Le cambiamos el nombre al blog?

23/05/2009
Foto: EFECon los astros a favor. Los madridistas amantes de la superstición están de enhorabuena. En 2005, el conjunto blanco eliminó al DKV Joventut en cuartos… y acabó siendo campeón. Dos años después, el cuadro verdinegro se cruzó en su camino en semifinales… su penúltima víctima antes de conquistar la Liga. Ahora, transcurrido otro par de temporadas, año impar, el DKV derrotado… ¿se repetirá la gesta?

Simetría con el primer partido.
Otra curiosidad. Las crónicas hablarán de un encuentro bastante similar a aquel que abría la serie entre ambos equipos. Y estarán en lo cierto porque, más allá de la lesión de Ricky Rubio, el guión ha tenido muchas semejanzas con aquel encuentro. Tanto que el resultado de aquel día (79-62) ha sido prácticamente una fotocopia al de este sábado: 78-61. Hace una semana los madridistas tomaron una ventaja de cinco puntos en el primer cuarto, rompieron el choque en el segundo periodo y administraron su renta tras el descanso. Hoy el Real Madrid llegó al segundo periodo cinco arriba, rompió el encuentro en estos minutos y se pudo relajar tras el descanso. Sensación de déjà vu.Si hubo un guionista... debería ser más original para semifinales.

Sensación de verdadero equipo.
Los once jugadores del Real Madrid que han participado en el partido han anotado. Y si hubieran jugado veinte, veinte hubieran sido los que hubieran aportado su granito de arena. Al conjunto blanco le salía todo, por la gran implicación de sus jugadores, que han provocado que la anotación esté muy repartida. Todos para todos. A los quince minutos, sólo Llull tenía su casillero a cero en la plantilla madridista y, al descanso, ocho jugadores habían anotado entre 4 y 8 puntos. Una barbaridad. Únicamente Van den Spiegel, que sumó una canasta pero no se encontró cómodo en ataque, cuajó un mal partido (-6 de valoración) e incluso Mirotic aprovechó su minuto en la pista para anotar dos tiros libres. Si la perla balcánica hubiera atrapado un rebote en ese escaso tiempo, se hubiera dado la circunstancia de que todos los jugadores madristas habrían acabado el partido sumando en estos dos apartados estadísticos.

Superioridad reboteadora.
Nuevamente los rebotes han decantado el curso de un partido de Playoff. Aunque cuando se capturan 15 rechaces menos que tu rival  (37 Real Madrid y 22 el DKV) es muy difícil aspirar a la victoria. Por si fuera poco, los madridistas sacaron buen partido a cada una de sus posesiones en el primer tiempo. Decía Obradovic, cuando llegó a Madrid hace ya década y media, que si le daban un equipo que perdiera menos de 10 pelotas por partido, lo haría campeón de Europa. Y lo logró. El Real Madrid de Plaza se quedó en 11 pérdidas, aunque 9 de éstas fueron en la segunda parte, con el partido decicido. En la primera mitad, el cuadro local sólo perdió dos balones, un signo más de la concentración con la que arrancaron un partido tan importante.

Felipe Reyes ejerce de MVP.
El pívot del Real Madrid no ha tenido una serie sencilla ante el DKV Joventut. A veces un rendimiento por debajo de lo normal se puede achacar a un mal día o a la causalidad. Pero los de Badalona han parado, como nadie ha logrado aún en la ACB, a ReyeFoto: EFEs. Lo hicieron en la ida de la fase regular, en la vuelta, en el primer partido de cuartos y, especialmente, en el del Olímpic, donde Felipe parecía una sombra de sí mismo. En este partido, en la primera bola que le llegó a sus manos, su intento de bandeja fue taponada por Hernández-Sonseca. Parecía que la historia se volvería a repetir. Sin embargo, Felipe Reyes fue poco a poco recuperando la confianza,  siendo eficaz en el tiro y ayudando en el rebote, para acabar con 19 de valoración, rozando las dobles figuras con su 16-8. Y eso sí que suena a déjà vu.

¿Adiós a Ricky Rubio?
El base del DKV, además de un excelente profesional, es un buen tipo fuera de la cancha. Parece el hermano ideal que todos los hijos únicos quisieran tener. El yerno perfecto de las suegras de España. Responsable, maduro, coherente, inteligente. Su credibilidad está fuera de toda duda aunque hoy tengo que confesar que no me he creído aquello de que no ha llegado a plantearse si éste era o no su último partido en ACB. Se vaya o se quede, a todos los aficionados al baloncesto les ha entrado un poco de nostalgia cuando Sito Alonso retiraba a Ricky, a poco más de un minuto para el final. ¿Le volveremos a ver por las canchas españolas? ¿Tendremos que trasnochar para disfrutar su magia? Sus ojos trasmitían emoción, tristeza y rabia. ¿Lo lógico tras una derrota o la crueldad de las despedidas?

Foto: EFE (2003)Los nervios afloran, la presión invade a los protagonistas y no queda lugar para las medias tintas. Partido de desempate, territorio Playoff. Todo o nada. La gloria, el éxito o los deberes hechos, a un lado. El fracaso, las decepciones, las críticas, a otro. Cuarenta minutos que hacen de juez a las puertas del cielo. El infierno puede esperar. La amenaza del abismo, no.


En este cuarto de siglo de Playoff numerosas series han tenido que llegado a su último encuentro para encontrar vencedor, viéndose partidos épicos, brillantes y recordados que pueden incluso cambiar la trayectoria o el futuro de un conjunto. Toca este fin de semana menú doble de épica.


De primero un Real Madrid-DKV Joventut con sabor a clásico y, de segundo, un Unicaja-Kalise con todo por decidir. La bebida pónganla ustedes y el postre llegará en semifinales, claro. En estos años cada uno de esos cuatro clubes ha vivido emociones al límite y la tensión de un partido decisivo en la lucha por el título.


La temporada 1983-84 fue la primera de la ACB, que llegó de la mano de un intenso Playoff que hizo comprender al entonces denominado Joventut Massana la tensión que se respira en esta fase. El rival era el Cacaolat Granollers y la serie fue muy intensa. Los badaloneses empezaron venciendo por 106-82, aunque, al siguiente encuentro, Areslux Granollers logró superar, en un final de infarto, al Joventut por 100-99. Restaba el tercer y definitivo envite, que se disputaba en la cancha del Cacaolat.


Los locales, arropados por su público, salieron a morder aunque la ‘Penya’ resistió la garra de su rival, liderado por el mítico Creus. El encuentro llegó a su mitad muy emocionante (32-34), aunque el Joventut apretó en la segunda mitad, con los puntos de Jiménez, Villacampa y Margall, para tomar una renta que acabó sentenciando a su rival y dándoles el paso a semifinales. El cuadro de Badalona no ganó ese campeonato, cayendo en semifinales ante el Real Madrid en la fase siguiente, pero aquella ronda ante Granollers, hace ya un cuarto de siglo, colocó al Joventut entre los grandes de la época y sentó las bases de un conjunto que viviría unos años dorados en las siguientes temporadas.


Ocho temporadas después, el destino de badaloneses y madridistas se volvería a unir en una intensa final disputada a cinco partidos, con victoria del cuadro blanco. Pero para que los de la capital llegaran a esa ansiada final, el peaje a pagar no fue barato. Sufrimiento, sudor y una buena dosis de épica en semifinales ante Estudiantes Caja Postal, en una de las series más apasionantes de la historia del Playoff. El cuadro de El Ramiro igualó un 2-0 y todo se decidiría en el quinto choque.

Fuente: El Mundo Deportivo
De poder a poder por una plaza en la final. Lasa, Biriukov, Sabonis, Simpson, Cargol, Antúnez… contra los Orenga, Winslow, Herreros, Pinone, Azofra, Cvjeticanin y Vecina. Espectacular. Los madridistas llevaron la iniciativa en el primer tiempo y amenazaron con romper el choque a falta de quince minutos para el final. Sin embargo, Estudiantes logró la machada y se colocó incluso con ventaja en el luminoso. Sirvan estas líneas de la crónica de El Mundo Deportivo para observar lo que se respiró en aquel duelo:


A falta de seis minutos, el delirio se apoderó de la Demencia: 60-61 en el marcador, merced a un
parcial de 2-11 de Estudiantes en cuatro minutos. A partir de esos instantes, cualquier podía haber sido el finalista de la Liga. Las fuerzas estaban igualadas y la garra y las ganas por vencer, también.

 

El choque acabó adquiriendo color blanco entre la polémica y los puntos de Winslow, al que no le tembló el pulso, logrando darle una agónica victoria por 80-76 al Real Madrid que le serviría para ganar experiencia y temple en la siguiente ronda, donde conquistó el título a costa del Joventut.  


Démos otro salto en el tiempo y pasemos los noventa para llegar a la década actual. Año 2003. El Unicaja y el TAU Cerámica, rivales en la final de liga en la campaña anterior, disputaron una serie de cuartos realmente dramática. Cada uno de los conjuntos se hizo fuerte en casa y el billete a semifinales se tendría que decidir en un quinto encuentro no apto para cardiacos.


Mucho se habló en la previa de aquel duelo de lo que había en juego y de la igualdad que había entre los dos equipos, pero pocos podían imaginar un partido así. Tensión, pura tensión. Ningún equipo se despegaba, cuando uno amenazaba con irse el otro reaccionaba. Pocos puntos, cada canasta valía oro, cada posesión se disputaba como si fuera la última. El encuentro adquirió tinte baskonista a falta de minuto y medio, con los vitorianos mandando por seis (55-61). Sin embargo, la inoportuna lesión de Calderón, varios fallos visitantes en las últimas jugadas y un increíble acierto malacitano propiciaron la remontada, que se antojaba imposible. El pase de una parte a otra de la cancha que le dio Okulaja a Bullock en los últimos segundos, más propio del fútbol americano que del deporte de la canasta, aún provoca suspiros de nostalgia en el Martín Carpena. Los fallos finales, el último de Wolkowyski solo en el palmeo, aún causan lamento en Álava. Así resumía Pablo Malo de Molina, en sus apuntes del encuentro, la pasión desatada en Málaga tras el bocinazo final de un choque que resume como pocos lo que significa un encuentro de desempate:


Fiesta por todo lo alto en Málaga. Esteller levantó los brazos, Okulaja salió corriendo con el balón y el brazo en alto, Ivanovic se apresuró a abrazar y felicitar a su amigo Maljkovic, Ángel Fernández Noriega hizo ostensibles gestos de felicidad, algunos aficionados incluso invadieron la cancha, la plantilla manteó a un veterano y popular aficionado... el Martín Carpena estalló de alegría con el final del partido, celebrando el triunfo como si se tratase de un título y no una clasificación para semifinales. Fue el estallido de una alegría contenida desde hace un año, cuando se perdió la final liguera.


En el caso del Kalise Gran Canaria, su historial de encuentros límite también es amplio, aunque el conjunto insular aún no ha pasado de cuartos de final. Sin embargo, no se puede decir que no hayan dado la cara en series a vida o muerte. Siempre al filo de la navaja. En 2004, una canasta in extremis de Fucka encarriló el pase a 'semis' para el Barcelona. Y eso que el conjunto catalán se sorprendió por la contundencia de su adversario que, liderado por Fran Vázquez, jugó a un gran nivel en esta serie, llegando incluso a ganar en un hipotético basket-average general a su rival en los cuatro partidos. Los resultados mandaban más que la imagen y los isleños se despidieron hasta Fuente: El Mundo Deportivo2005, en el que McDonald tuvo un triple para forzar el quinto encuentro ante el TAU Cerámica. Su tiro no entró y el conjunto amarillo tuvo que esperar a probar fortuna hasta 2006, donde otro triple maldito –este del jugador del DKV Holcomb, sobre la bocina- acabó con sus ilusiones. Tuvo que ser en 2007 el año en el que, por fin, los canarios vivieron en sus carnes el cara o cruz del encuentro de desempate.


Su rival volvía a ser el DKV Joventut, perfecto para desquitarse por lo del año anterior. Aunque el arranque de la eliminatoria, con dos derrotas en los dos primeros partidos, no invitaba al optimismo. El entonces denominado Gran Canaria Grupo Dunas dio la gran sorpresa en Badalona y logró igualar la serie a dos en el CID, tras vencer en otro final dramático. Todo se decidiría en el quinto encuentro. En él, los de Maldonado dieron la cara en la primera mitad aunque acabaron viniéndose abajo en los minutos finales, para acabar cayendo derrotados por un 93-76 demasiado cruel para lo visto durante la serie. Julián Felipo, en su crónica para El Mundo Deportivo, afirmó que el ‘Granca’ había sido el “rival más incómodo del DKV en la historia del Playoff. Vendió cara su piel y no se rindió hasta el final. Acabó la pesadilla”.


Han pasado dos años de aquel quinto partido, siete de los nervios vividos en el Martín Carpena, 16 de uno de los derbis de más calidad de la historia y 25,que se dice pronto, de la hazaña del Joventut en Granollers. Y el baloncesto sigue teniendo la misma esencia. Entre el abismo y la gloria. El mismo miedo al precipicio, idéntica ilusión por el billete a la siguiente ronda, que en su letra pequeña incluye más y más momentos de drama y pasión que seguirán haciendo sufrir y disfrutar a vencedores y vencidos. Al fin y al cabo, en esto consiste el basket. ¿Hablaremos de los encuentros de este fin de semana dentro de unos años? Soñemos.

Foto Cipriano Fornas / enCanchaDavid Andersen. Si el australiano fuera ciclista se podría haber pasado todo un Tour escondido hasta destrozar la carrera en el Tourmalet. Andersen es como el estudiante al que le ves actitud y aptitud, hace un año normal, sin exceder sus posibilidades… y acaba sacando matrícula en todos los exámenes de junio. David lo ha vuelto a hacer. Llegan los momentos calientes de la temporada y él es fiel a su cita. Respondió en la Final Four y, este martes, llevó en volandas a su equipo hasta semifinales. A los pocos minutos ya había dinamitado el encuentro con 10 puntos casi consecutivos, en el descanso ya acreditaba 17 (20 de valoración) y, en el tercero elevó su perfección hasta el 6/6 en tiros de dos (3/4 en triples). El último cuarto, ni lo jugó. No hacía falta. Él había decidido el choque muchos minutos antes. Como los héroes cuando más se les necesita.


Carlos Cabezas.
El malagueño lo necesitaba. La diferencia entre un Unicaja meramente aspirante y un Unicaja realmente temible puede estar en sus manos. Su temporada arrancó de forma ilusionante pero los problemas físicos, las especulaciones sobre su futuro y una mala dinámica que parecía no acabar lastraron su rendimiento. Pero Carlos se suele crecer en tiempo de Playoff. Que pregunten en Valencia o Alicante, en anteriores situaciones límite. En sólo 19 minutos anotó 14 puntos. Y qué puntos. En la primera mitad un enceste suyo tras robo le dio la primera ventaja al Unicaja. Tras el descanso remontó un partido adverso con varias canastas consecutivas y, a falta de tres segundos, le puso épica a su partido con la canasta ganadora. Toma la anhelada confianza, te la ganaste a pulso.


Ricky Rubio.
Su caso es curioso. Escribir sobre él es fácil. Cualquier crónica o cualquier previa versa sobre su figura. Sus méritos, sus jugadas o hasta su propio futuro. Protagonista el lunes y, muy probablemente, el próximo sábado gane o pierda su equipo, es complicado pensar en un análisis de un encuentro del DKV sin hablar sobre Rubio. Una cosa es caer en las modas y otra, bien distinta, ignorar la realidad. Y la realidad es que un chico de 18 años, aire fresco para el baloncesto, sale a la pista y cambia todo. Regresa al banquillo y el escenario vuelve a ser diferente. Su DKV lo comprobó con su lesión y, más aún, con su recuperación. El poeta de El Masnou deslumbró con acciones de mérito, elevó el pistón defensivo, anotó, asistió, reboteó, asumió responsabilidades, lideró y ganó. Estados Unidos le mira, Europa le observa, España le contempla. Y él ni se inmuta. Como si encuentros como el del lunes (16 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias) fueran puro trámite.


Foto Aitor ArrizabalagaIgor Rakocevic.
Al escolta baskonista se le ha tildado de jugador que desaparece en los momentos importantes y Rakocevic, como si quisiera dejar mal a todos sus detractores, se empeña año tras año de refutar esa teoría a base de exhibiciones. La lista es larga. Su último show, este martes, con 23 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias y 28 de valoración frente al iurbentia Bilbao Basket. Por lo pronto, su equipo está en semifinales y el serbio, al igual que en el primer partido de la serie, tuvo mucho que ver en ello. Si eso es esconderse, que lo haga siempre. Además, como en el encuentro del Buesa Arena, ‘Rako’ reservó su inspiración para los momentos de la verdad, con 13 puntos en el tercer cuarto –tres triples incluidos- que le dieron color baskonista a un choque muy igualado hasta el descanso. El triplete pasa por sus manos.


Boniface Ndong.
Su país es una república independiente pero 'Boni' se empeña en ser el Rey de Senegal. Y si es superando a Savané, mejor que mejor. Si la perfección es un invento y la crítica obligatoria, al pívot se le puede achacar que estuvo algo errático bajo el aro o que se la escapó algún que otro rebote importante. Mas el bueno de Ndong ganó el partido a su manera. En un encuentro tan igualado y gris, por los bajos porcentajes y la tensión que se repiraba, el que combinara un poco de corazón y cabeza en el juego, se llevaría la victoria. Y Boniface tiró de cabeza para aprovechar sus virtudes, cargando de faltas a los rivales y manteniendo la sangre fría para hacer un increíble 11/11 desde la línea de tiros libres, que ya quisiera más de un especialista. El corazón, que ya viene de serie, lo puso en cada balón disputado, en cada uno de sus once capturas, sus tres tapones, sus dos mates. El senegalés, tipo afable donde los haya, protestaba la falta más evidente y la tensión sustituyó, durante 40 minutos en su rostro, a su eterna sonrisa. El gesto más evidente de su compromiso y ganas de vencer en la batalla del CID.

 

 

Foto EFE

 

 


Jerome Moiso.
El jugador galo se presentaba en cuartos tras haber realizado, en sus dos últimos partidos de la liga regular, 64 de valoración, 38 puntos, (13/15 en el tiro) y 14 rebotes. Sin embargo, debuta en cuartos con un -3 y unos porcentajes nefastos. La idiosincrasia del Playoff. Por el contrario, este martes Moiso demostró que el primer encuentro fue la excepción que confirma la regla y volvió a ofrecer su mejor cara, con 16 puntos. Cuando recibe el balón, parece imparable y cuando decide tirar, da la impresión de ser infalible. Ante el Real Madrid, 8 canastas de 10 intentos. Todo ello condimentado con cuatro tapones, tres mates y un robo en el último minuto. Su conexión con Ricky es total. Frente a su ex equipo, no hay sentimentalismos que valgan.


Tiago Splitter.
Vaya error hablar de los porcentajes de Moiso justo antes de dar paso a la actuación del brasileño. Porque si Jerome es una garantía, qué se puede decir de Tiago, al que si le hubieran multado ayer con la mitad de su sueldo por cada tiro fallado, hubiera recibido idéntica nómina a fin de mes. Cinco de cinco. Y sin despeinarse. Algo perdido en la primera mitad, puso un poquito de todo en el tercer periodo (4 puntos, 3 rebotes, 3 faltas recibidas, 2 asistencias, 10 val.) para complementar la lluvia de puntos protagonizada por Igor Rakocevic. Los 20 puntos de valoración de Splitter prolongan su excelente Playoff (29 val. en el primer choque), el cual desea seguir engrandeciendo en los siguientes pasos de su TAU hacia el título. Ahora les restan únicamente cinco.

El Unicaja, el Pamesa Valencia y el iurbentia Bilbao Basket están al borde del abismo, a una derrota de su eliminación, por lo que la situación es límite y les urge buscar motivos para el optimismo y soluciones a sus fallos, en lugar de lamentarse de los errores pasados. He aquí algunos de ellos:

 

UNICAJA (0-1 ANTE KALISE GRAN CANARIA)

 

La actitud, positiva. El Unicaja no jugó un encuentro nefasto en el arranque de cuartos. No estuvo a su mejor nivel, cometió errores, la defensa flojeó por momentos, algunos hombres importantes fallaron y se pudo haber amarrado la victoria, sí. Empero, los malacitanos jugaron un buen baloncesto durante muchos minutos, sus porcentajes fueron aceptables y la actitud fue intachable, demostrando su tristeza tras la derrota al acabar el choque y su predisposición a darle la vuelta a la serie nada más acabó el partido. En el baloncesto en demasiadas ocasiones se habla más de los deméritos del vencido que de los propios méritos del ganador y, esta vez, el Kalise se merece su cuota de elogios. El rival también juega.


Muchos hombres implicados.
Tal vez faltó que Haislip acabara por romper el partido o un líder que pusiera calma en los momentos de la verdad, aunque en el Unicaja, el pasado domingo muchos hombres diferentes tuvieron sus buenos minutos. Cook demostró tener el punto de mira ajustado, Berni Rodríguez volvió a aparecer como un pilar básico en los partidos de máxima tensión y el propio Marcus Haislip no se amilanó, anotando 20 puntos. Al descanso, todos los jugadores que Aíto había puesto en la cancha ya habían anotado, con un reparto de concepción casi comunista de sus tiros y puntos. Si en el CID eso vuelve a ocurrir, con Gabriel y Gomis en la recámara incluso para hacer más potente el arsenal malacitano, Kalise deberá necesitar otro partido casi perfecto para poder cerrar la eliminatoria.


A mejorar…
los finales igualados. Qué cruz. Y qué disco rallado cualquier análisis incidiendo en este factor una y otra vez. Pero es que es la clave, lo que separa al Unicaja de ser realmente temible. Los malacitanos han dado la impresión, durante toda la campaña, que cuando ganaran una prórroga –seis fracasos en seis intentos- o un final épico, se quitarían de una vez los complejos y cambiarían de una vez esa tendencia. Pero es que los meses han pasado y la eliminación está a un solo paso. ¿El momento de darle la vuelta a la tortilla? Canarios y andaluces han disputado tres partidos esta temporada del mismo corte. Igualdad, alternativas, defensas y destellos individuales que acabaron sentenciando. Si se vuelve a repetir un encuentro con estos ingredientes, más le vale a los hombres de Aíto García Reneses olvidar tanta presión acumulada y creer en sí mismos en situaciones límite, que motivos tienen para ello.

 

IURBENTIA BILBAO BASKET (0-1 ANTE TAU CERÁMICA)

 

Al nivel del primer partido, licencia para soñar. El iurbentia desarrolló un baloncesto valiente, agresivo y sin complejos que puso en jaque la inexpugnabilidad del Buesa Arena. Ya no es sólo el segundo cuarto de locura colectiva y acierto infinito de los bilbaínos. Es su forma de no perderle la cara al encuentro en ningún momento, su capacidad para reaccionar y volver a ponerse, hasta en tres ocasiones por delante en el marcador, en lugar de hundirse tras ser remontado. El listón está alto y periodos como el del pasado domingo son muy difíciles de repetir. Sin embargo, si el conjunto de Vidorreta mantiene esa línea de concentración y ese juego, todo puede pasar. En los dos partidos, además.


El BEC, un estímulo.
Los baskonistas han sido derrotado en dos ocasiones en el pabellón bilbaíno. La última ocasión fue reciente, hace un par de meses en la Jornada 26 de la fase regular. Desde el arranque, el iurbentia salió con las ideas muy claras y, con sus interiores Markota, Guardia y Banic anotando desde todos lados, pronto los baskonistas se vieron con el encuentro muy complicado. La telaraña defensiva planteada por Vidorreta asfixió a las estrellas del TAU Cerámica, con Splitter como único hombre que llegó a la decena de puntos. Pocos equipos, en ACB y en Europa, se lo han hecho pasar tan mal a lo vitorianos como el iurbentia aquel día de marzo. ¿Y si repiten?


A mejorar…
el ritmo del choque. El conjunto vasco se sintió el pasado domingo muy tranquilo, llevando la manija del encuentro, con un inicio más pausado y un segundo cuarto frenético. Sin embargo, cuando el encuentro lo tenía de cara, no supo mantener esa iniciativa y comenzó a jugar a remolque del TAU, aún yendo por encima en el marcador. Posesiones rápidas, algunos tiros precipitados y 13 puntos de ventaja al limbo en sólo seis minutos. Más allá de la diferencia en tiros libres, el cuadro vitoriano se llevó el primer partido de cuartos con peor porcentaje de tiros de dos (49-55%), con menor acierto desde 6’25 (37-47%), repartiendo menos asistencias y anotando menos tiros de campo. Los de Ivanovic impusieron su estilo de juego tras el descanso y el iurbentia no pudo volver a dar un golpe en la mesa, algo que deberá conseguir este martes para forzar, al menos, el tercer partido.

 

PAMESA VALENCIA (0-1 ANTE REGAL FC BARCELONA)

La remontada, una muestra de fe.
No servirá de consuelo, porque más le valía a los aficionados del Pamesa menos muestra de orgullo y volver con una victoria, aunque ésta fuera gris. Sin embargo, hay que valorar el esfuerzo y el pundonor de un equipo que parecía que iba a perder por una diferencia realmente holgada y acabó llegando a los últimos segundos con la opción de ganar el partido. El conjunto valenciano no se relajó ni casi 20 puntos abajo y creyó en sí mismo, aunque nadie más lo hiciera, para convertir en emocionante un choque que parecía sentenciado desde casi su inicio. Ese pundonor mostrado debe servir al Pamesa para elevar su fe y la confianza en sus posibilidades durate el resto de la serie, para superar las futuras situaciones adversas y, por qué no, para hacer creer en la remontada a sus propios seguidores.


Nielsen, la llave de semifinales.
No tiene el perfil de estrella o el reconocimiento de un crack, pero a Matt el rol de líder le viene que ni pintado. Jugador con carácter, con peso y con capacidad de cambiar un partido con un par de acciones positivas que contagien a los suyos. Porque eso a Nielsen se le da de maravilla, hacer mejor a sus compañeros e influir en el desarrollo de un partido aunque las estadísticas no lo demuestren. Ha dado la cara en muchos partidos importantes y su equipo lo ha notado, aunque no siempre pudo culminar el trabajo del australiano. Con un poco más de regularidad suya y ayuda de sus compañeros, el Regal Barça lo puede pasar mal.


A mejorar… el tiro exterior. No puede ser. Un conjunto que llegaba al Playoff con un 6 de 38 en triples en sus dos últimos partidos antes de iniciar la lucha por el título, no puede pensar en semifinales sin mejorar ese agujero negro. En el Palau, al menos redujeron la cantidad de lanzamientos estériles, aunque el 5/14 se antoja escaso, especialmente viendo que cuatro de ellos fueron fruto de la inspiración de un solo jugador, Oliver. El resto del equipo no está fino en las últimas semanas en este aspecto, algo que debe cambiar para que su juego no sea tan previsible y el cuadro barcelonista no se centre en parar a los hombres altos.

Ricky Rubio, el poeta. Cuando se le ponen elogios grandilocuentes a la actuación de un jugador desde sus 14 años de edad, es complicado ser original o inventar nuevos adjetivos. Sin embargo, si un poeta es la “persona que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas”, no está de más definir así al líder del DKV. Poesía, pura poesía es su baloncesto, conjunción de elementos diferentes que actúan en armonía, creando un equilibrio perfecto y un disfrute al que asiste a sus poesías en la cancha. En este Playoff, {Rubio} decidió cambiar de registro y basarse en el verso largo para narrar su épica. Su epopeya nace en una lesión que parecía despedirle de cuartos e incluso de la ACB, y continúa 48 horas después en Badalona, con una exhibición descomunal del base. 16 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias, 4 robos, 24 de valoración. De acuerdo, 6 pérdidas y algún tiro fácil errado pero ya decía Benedetti que la “perfección es una pulida colección de errores”. Con él en la pista, el DKV es otro.


Jerome Moiso, puntos de realidad.
El francés es más del estilo de Bukowski. Realismo sucio al poder. Las cosas claras y a por el partido sin marear la perdiz. Si tiene que marcar una canasta, mejor para abajo, que así entran más fácil. Que el rival me va a igualar en el luminoso, pues se lo impido. O le robo un balón en el último minuto. Sin paños calientes. Físico y ganas, éxito seguro. 16 puntos de Jerome (¡8 de 10 en el tiro!), aderezados con 4  rebotes, 4 tapones y 3 mates hasta llegar a los 20 de valoración. El reinado de las alturas tiene dueño.


Demond Mallet, el tercero en discordia.
Su naturaleza es más propia de una desgarradora canción que de obra literaria. De estas que comienzan eléctricas, se apagan y terminan a lo grande. O al revés. Depende del día. Y del concierto. Sin embargo, hoy tocaba bordarlo, para alegría de sus seguidores. A la sombra de la magia de Rubio y la eficacia de Moiso, mas siendo una constante en el ataque del DKV, muy enchufado desde el inicio y sereno en la balada íntima desde la línea de personal, con un 6/6 clave en los instantes decisivos. Otra forma de hacer arte. Otra forma de ganar.

 

Foto: Sonia Cañada

 

 


Raül López, la magia de lo diferente.
El de Vic hubiera sido uno de esos libros que obligan a leer en el colegio y no deja indiferente a nadie. Los que lo entienden lo disfrutan. Los que no, lo critican. A veces sin motivo. Raül entiende el baloncesto de un modo que muy pocos jugadores lo hacen. Esto, en ocasiones, se puede tornar en defecto, aunque para los puristas es una delicia ver a López sintiéndose importante y desplegando sus cualidades con toda la libertad del mundo. Raül acabó la temporada muy fuerte y ha llegado al Playoff en su mejor momento. En Vistalegre guió al Real Madrid en unos minutos de magia que sentenciaron el partido y, en este segundo envite, consiguió repartir su inspiración durante todo su tiempo en la cancha, sumando acierto en el tiro (16 puntos y 4 triples) a su brillante dirección.


Real Madrid contra sí mismo... y frente a la ilusión del DKV.
Excepto Raül, pocos mantuvieron su regularidad. Destellos muchos, entrega toda pero sin una línea constante. Bullock estuvo soberbio en la segunda parte, aunque alternó instantes de torrente de puntos con otros de sequía ofensiva. Massey sigue en progresión, pero volvió a concentrar su excelsa racha en unos pocos minutos. Por el contrario, Felipe Reyes estuvo ausente, anotando 5 puntos y una sóla canasta en juego, algo que no sucedía desde hacía más de un año. Su compañero Llull se vio superado por los bases rivales, con un -6 de valoración y una sensación de impotencia que debe cambiar el próximo sábado. Además, los madridistas perdonaron a su rival dejándose muchos tiros libres por el camino en el primer tiempo y no cerraron bien el rebote (14 capturas ofensivas del DKV), un factor tan importante como demuestra el hecho de que, en Playoff, el que ha ganado el rebote se ha llevado el partido. El DKV este lunes jugó con una sonrisa, contagiado por la ilusión de su público y el Real Madrid evitar que su rival cumpliera su objetivo. Y es que "contra el optimismo… no hay vacunas", que diría, quien si no, el mismísimo Mario Benedetti.

1- El reloj marcaba las 13:59. Las campanadas de las dos de la tarde parecían una realidad cada vez más próxima y, en ese instante, la ACB estaba al rojo vivo. En Málaga, justo en ese instante, Jim Moran anotaba cinco puntos consecutivos para poner el marcador empatado a 57 puntos. Restaban cinco minutos y tocaba final agónico, engrandecido por la posterior prórroga. En Vitoria, con menos de cuatro minutos para el final, un tiro libre de Javi Salgado situaba el resultado en 81 a 81. Más igualdad imposible. A esa misma hora, en ese preciso instante, Nielsen culminaba desde la línea de personal un parcial de 1-10 para el Pamesa, gracias al cual habría final igualado en el Palau, con 65-62 a falta de minuto y medio. Si en el primer cuarto los tres partidos tenían dominadores claros, al filo de las dos de la tarde, la emoción lo eclipsaba todo. El Playoff, al rojo vico. Tiempo de cuartos.


2- Omar Cook sube la bola. La tensión se respira en el Martín Carpena, que cambia la ilusión tras haber forzado el tiempo extra por el pesimismo ante la exhibición de los amarillos. En el ecuador de la prórroga, Josh Fisher intercepta el pase de Cook y evita el saque de banda para el rival con un pase en difícil posición a Mario Fernández. Éste, decisivo durante toda la prórroga, da un gran pase para que corra James Augustine a la canasta contraria. Un paso, dos… y mate espectacular. A dos manos, liberando toda la tensión acumulada desde que el balón entró en juego. 79-86 y el encuentro parecía volar a tierras canarias. El grito de celebración del propio James y los gestos de rabia de su compañeros eran un gesto inequívoco de que el partido ya no se podía escapar. En sólo unos segundos se acababa de consumar la mayor sorpresa del fin de semana.

 

 

Captura de ACBTV

3- A falta de tres minutos para el descanso, el DKV Joventut parece desorientado tras la lesión de Ricky Rubio. Con diferencias que se mueven en torno a los diez puntos, Raül López toma el mando y, aliándose con Massey, protagoniza uno de los momentos más electrizantes de toda la temporada en Vistalegre. Primero, va hacia canasta y, antes de llegar, se la da vuelta para entregarle la bola a Massey, que machaca con fuerza. A continuación, el propio Jeremiah realiza un gran tapón a Moiso y Raül, ya en la cancha contraria, mira al tendido para regalar una bellísima asistencia a Massey, que no desaprovecha la ocasión. El base prolongó su exhibición hasta el descanso, rompiendo con sus asistencias el choque para los madridistas. Sin embargo, ese instante de inspiración y de magia fue el que sepultó al DKV, el que contagió a los aficionados blancos y el que impulsó el despegue definitivo local.

 

4- Estaba resultando un cuarto histórico. Para grabar, para revisionar en el futuro, para recoCaptura de ACBTVrdar. Lo más parecido a la perfección. Restaba menos de un minuto para el intervalo y el iurbentia, en los nueve anteriores, le había dado la vuelta al choque a base de puntos y más puntos. Sus jugadores estaban en el pleno estado de trance, contagiados por una inspiración que no parecía agotarse y había dejado helado el pabellón vitoriano tras ponerse con un 40-51 favorable. En ese instante, Javi Salgado pasa de un parte de la pista a la otra botando el balón, aprovecha un bloqueo de Recker y tira un triple en franca posición, completamente solo. El balón entra, no podía ser de otra forma, y el iurbentia alcanza su máxima diferencia. Aún habría tiempo para una canasta más que les diera el récord de anotación en un cuarto en la historia de Playoff pero ese instante, este triple de Salgado, hizo tocar el cielo a los aficionados al iurbentia como pocas jugadas más en la trayectoria del club bilbaíno.


5- Y seguimos en el Buesa Arena. Cualquiera de los dos contendientes podía haberse llevado el partido, aunque éste se merecía un final acorde a la belleza de los 39 minutos anteriores. El que ganara, que lo hiciera por sus propios méritos y no aprovechando un fallo de su adversario. Así fue. Con 86-84 a favor, el TAU ataca para sentenciar el partido y el iurbentia a defender. El tiempo agoniza. A falta de catorce segundos, Igor Rakocevic recibe la pelota, se lanza hacia la canasta rival y, tras esquivar a dos defensores por el camino, se levanta a cuatro metros para tirar. Su lanzamiento, limpio, acaba con la resistencia de un bravo iurbentia, que aún dio guerra en los segundos restantes. Empero, Igor ya había decidido el destino del choque.


6- El Pamesa tiene 18 segundos por delante para darle la vuelta al partido y a la propia serie. Tras ir por debajo durante todo el choque, llegar a tener el encuentro casi imposible durante algunos minutos y jugar una nefasta primera mitad, el orgullo mostrado en el último periodo propició la reacción y ahora tiene en su mano conquistar el Palau. Bota Oliver, que pasa la bola a Rafa Martínez. Basile le vigila de cerca y al de Pamesa se le nublan las ideas. De una forma un tanto forzada encara la zona rival y, a unos cinco metros, se levanta para forzar la prórroga. A falta de seis segundos, su tiro se encuentra con la figura del italiano, que logra taponar y apagar la esperanza taronja, a un solo tiro de la hazaña.

 

 

Captura ACBTV

 

 7- Con el DKV ocho abajo en el luminoso, Sergio Llull corre amenazante tras coger un rebote defendido por Ricky Rubio. El base madridista cambia de ritmo y dribla y, en ese momento, la estrella del DKV cae, haciendo gestos de ostensible dolor y levantando el brazo para pedir asistencia. Todos corren hacia él tras la canasta de Felipe y el jugador se tapa la cara y se retuerce por el daño realizado. En esos segundos, los aficionados del Real Madrid –que le ovacionaron en su retirada- y los televidentes se preguntan si esos han podido ser los últimos segundos de Ricky en la ACB. Los más pesimistas, incluso, se preguntan si su lesión puede influir en el próximo draft. Los ojeadores NBA se lamentan por el infortunio, sus compañeros y rivales le consuelan y Ricky se retira cojeando.  Horas después se confirma que Rubio no sufre ninguna lesión grave, aunque la imagen del mediático jugador tumbado en el parqué es una de las más significativas del arranque de los cuartos.

8- Quedan menos de once segundos para el bocinazo final. Berni Rodríguez falla un tiro libre que podía haberle dado la ventaja a su equipo y el luminoso refleja un 74-74 que olía a prórroga. Kalise tiene en su mano la victoria y Melvin Sanders corre hacia la canasta contraria con la intención de asaltar el fortín del Martín Carpena. De repente, el ex de Unicaja se encuentra en su sprint a Carlos Cabezas, tropieza en su intento de esquivarle y pierde la posesión. Berni Rodríguez, siempre atento, atrapa el balón sin dueño y avanza a canasta, bien defendido por Josh Fisher. El malagueño logra desafíar al cronómetro y a su propio defensor para dejar una forzada bandeja con su mano izquierda, pero el balón no quiere entrar y el Kalise GC respira. Pocos minutos después celebrarían una hazaña que hubiera sido imposible si la bandeja de Berni hubiera encontrado destino

UNICAJA 0 - KALISE GRAN CANARIA 1

 

Va por English: La estrella canadiense del Kalise Gran Canaria  se lesionó en el tobillo en el minuto 12 pero sus compañeros supieron estar a la altura y demostrar que están por encima de las individualidades. Moran sumó tangibles a sus habituales intangibles, Savané opositó a Rey de Senegal, Norris fue clave en el despegue inicial con su 3/3 en triples, Freeland desquició a Archibald, Sanders se vengó de su ex con triples importantísimos, Augustine capturó cada balón que escupía el aro y Mario Fernández sentenció en la prórroga. Cinco jugadores en dobles dígitos en anotación y valoración en un Kalise que llevó la iniciativa en la primera parte y supo reaccionar ante las embestidas locales, para acabar bordándolo en el tiempo extra. Tras doce tropiezos en cuartos, las semifinales parecen más cerca que nunca.

 

Foto: EFE

 


Unicaja, 0 de 6 en prórrogas.
Se comentaba en la previa lo esencial que era que los de Aíto dieran un paso al frente en un final ajustado. Con una única derrota por menos de diez puntos en toda la campaña, muchos encuentros igualados habían caído de manos del rival y las prórrogas disputadas habían sido una pesadilla. En Illumbe, Hopkins les sepultó en el tiempo extra con un triple. En la Copa, se quedó a un punto de arrebatarle el trofeo al TAU, en Euroliga cayó por partida doble ante Partizan y Panathinaikos y, en ACB, perdió por uno en el Palau tras cinco minutos extra llenos de suspense. En Playoff, una decepción más para un equipo que sigue buscando que la moneda salga cara en los momentos de la verdad.


Demasiados "peros", demasiados "casis".
El conjunto malacitano pudo vencer con un contraataque pero, en la última jugada, el balón no quiso entrar. Casi rompe el Unicaja el encuentro con sus triples, mas perdonó a su rival. Logró forzar la prórroga cuando, a falta de nueve segundos, parecía muy difícil, aunque en el tiempo extra volvió a mostrarse errático. En el plano individual, Haislip casi vuelve a sentenciar a los Maldonado con sus puntos, pero no pudo repetir su show final de Copa. Berni Rodríguez se lució en defensa y volvió a dar la cara en un partido de Playoff, aunque sus tres opciones erradas en los últimos segundos para dejar la victoria en casa deslucieron su actuación. Y el propio Cook, autor de 25 puntos, 7 triples y azote del conjunto canario en los instantes de más tensión del partido, tiró por la borda sus méritos con varias pérdidas y acciones precipitadas en el corazón de la prórroga, provocando que Kalise se escapara. Si hasta los tres mejores del Unicaja tuvieron un “pero” a su partido, estaba claro que el encuentro tenía color amarillo. Kalise, con factor cancha.

 

 REGAL FC BARCELONA 1 - PAMESA VALENCIA 0

 

Una novela de cuarenta minutos. El Regal Barça-Pamesa pareció más bien un cuento que sirviera de perfecto ejemplo para explicar los pasos de una narración. El encuentro tuvo tres partes realmente definidas. En la introducción, el conjunto blaugrana jugó a su antojo en ataque, muy metido en el juego desde el salto inicial, con los interiores anotando y permitiendo triples fáciles. Esto provocó que las diferencias se dispararan muy pronto, con un 16-4, en el ecuador del primer periodo y un 28-13 al término del mismo, dando así paso al nudo del cuento. El choque entró en una fase de letargo, desde el estirón inicial del Regal Barça, que duró más de 20 minutos. El Pamesa amagaba con reaccionar con una zona 2-3 y los locales, con romper definitivamente el partido, mas ninguno encontraba la regularidad necesaria para su objetivo y el encuentro no dejó de moverse con diferencias que oscilaban entre los 10 y 16 puntos. El desenlace, sorprendente por el desarrollo del partido, fue provocado por un aumento en la presión defensiva del Pamesa y su fe en la remontada. Oliver tomó el testigo en ataque, bien secundado por Nielsen, y el milagro parecía posible. Regal Barça se hundía, con sólo una canasta en el último periodo y siete puntos, merced a cinco tiros libres más. Sus porcentajes de tiro eran nefastos (1/5 en lanzamientos de dos y 0/5 en triples) y los valencianos lograban disponer de la última posesión para ganar el partido. Basile tapona a Rafa Martínez y las esperanzas visitantes se apagaban definitivamente, tras nadar y nadar para morir en la orilla.

FRAN

 

Contraste Oliver-Williams. Cara y cruz en la dirección de Pamesa Valencia. Albert Oliver no arrancó de forma brillante, aunque al descanso ya era el jugador más valorado de su equipo. En el tercer periodo aumentó el ritmo del partido y contagió al resto de sus compañeros, culminando su exhibición en el último periodo, llegando a los 22 de valoración, con 14 puntos (4/5 en triples), 6 rebotes, 5 faltas recibidas y 4 asistencias. El corazón de Pamesa, el líder de la remontada. Sin embargo, su compañero Shammond Williams no pudo acompañar la inspiración de Albert, ofreciendo el peor encuentro de toda su carrera en España con -8 de valoración. Su primer periodo ya fue nefasto (-5), valorando negativo de igual forma en el segundo y en el último, para acabar con 0 puntos (0/6 en el tiro), el segundo encuentro en su trayectoria ACB en el que se queda sin anotar.


El trío fantástico de Regal Barça.
Vázquez anotó 18 puntos, Navarro 14 y Andersen 13. La nota positiva es que los hombres de peso del equipo han llegado fuertes al momento clave del año. ¿La negativa? Que, más allá del trío fantástico (45 puntos en global) la aportación ha sido muy escasa. El resto de jugadores ha aportado, en la victoria sólo 23 puntos, con un porcentaje en tiros de campo (32%, con 8 de 25) que debe elevarse en los próximos encuentros porque Pamesa, a la próxima, puede no perdonar.

 

TAU CERÁMICA 1 - IURBENTIA BILBAO BASKET 0  


Diez minutos para recordar.
El segundo cuarto de iurbentia no sólo supone el mejor periodo jamás realizado por un equipo en un Playoff ACB, sino que mostró todas las virtudes del cuadro vasco y todos los motivos que explican sus éxitos recientes. Los bilbaínos anotaron 38 puntos, con un fantástico 13 de 17 en el tiro. Javi Salgado sumó, en este cuarto, 18 puntos de valoración, con 10 puntos y 5 asistencias. Además, entre sus escuderos Pasalic, Guardia y Recker sumaron otros 22, llegándose al descanso con la insólita cifra de cuatro jugadores en dobles dígitos -y otro con 9 puntos y superando el 60% en todo tipo de lanzamientos. Los de Vidorreta se exhibieron con un baloncesto agresivo y valiente que le dio resultados. Su instante de mayor inspiración en ACB. Al iurbentia le entraba todo lo que tiraba, acabando con la resistencia baskonista a base de triples imposibles o con un martilleo constante en la zona, ante lo cual el campeón de la regular se vio impotente, llegando con 13 de desventaja (43-56) al descanso. 

 

Foto: EFE

 

 

Remontada... y alternativas. Al TAU Cerámica le bastaron únicamente seis minutos para darle la vuelta a un partido que se les había puesto cuesta arriba. Sergi Vidal, primero con un triple y luego culminando un contraataque, puso el 62-61 en el luminoso y la tormenta se calmaba para el cuadro local. Nada más lejos de la realidad. El encuentro se había construido a base de una maravillosa locura y no había hueco en el marcador para la cordura y lo previsible. Pronto iurbentia tomó otra vez ventaja, a lo que el TAU respondía con todo su arsenal. A continuación, eran los visitantes lo que silenciaban al Buesa Arena... que volvía a estallar con la remontada de los suyos. Desde aquella canasta de Vidal hasta el final, hubo cuatro remontadas baskonistas, otras tantas ocasiones en las que el resultado marcaba empate (a 75, 77, 81 y 84) e incluso tres veces que el iurbentia tiró de orgullo para ponerse por delante. Finalmente, el encuentro se quedó en casa aunque tanto sobresalto auguran emociones fuertes el próximo martes.

 

Relevo anotador. El choque parecía una carrera de relevos, con las estrellas jugando a su mejor nivel y pasándose el testigo las unas a las otras para que el espectáculo no disminuyera. En el iurbentia Bilbao Basket destacó Marko Banic en los primeros minutos, con 10 de los primeros 13 puntos de su equipo, aunque el tándem Rakocevic-Splitter eclipsaba su show. El segundo periodo encumbró a Javi Salgado, excelso en este tiempo y dirigiendo a la perfección a los Guardia, Pasalic y Recker. Por contra, en el tercer periodo fue Splitter el que volvió a mostrarse como la principal amenaza baskonista, con 15 de valoración en diez minutos. John Lucas, revulsivo en un primer momento y Pete Mickeal, decisivo en la recta final del partido, fueron los últimos que se apuntaron al reparto estelar de un partido bello y con protagonistas dispares que dejan al TAU a seis pasos del título.

No es lo más común mentar cuestiones filosofícas en pleno post-partido de Playoff, aunque la ocasión lo merece. Al fin y al cabo, el viejo dualismo entre razón y pasión tiene hueco en muchas cuestiones de la vida, como para no tener su lugar en un deporte tan complejo y rico como el baloncesto. La frialdad necesaria de la razón queda coja sin tirar de aspectos más emocionales que influyen en el juego, del mismo modo que un análisis desde el corazón suena incompleto sin mencionar hechos más tangibles. Así pues, combinemos un poco de cada uno de ellos para analizar las claves del encuentro que abrió el Playoff 2009, el Real Madrid-DKV Joventut.

 

Claves desde la razón

 

La importancia del colectivo. En el Real Madrid, todo funcionó a la perfección. Louis Bullock y Felipe Reyes no desentonaron (24 puntos entre ambos), mas el cuadro merengue no dependió en exceso de la inspiración de sus dos cracks. Al contrario. Cuarenta puntos desde el banquillo, siete jugadores en dobles figuras en valoración y una decena sumaron en anotación o rebotes. El conjunto local fue generoso en su concepción del basket, con una gran circulación del balón y repartiendose un total de 22 asistencias. Además, fue un partido para ganar a varios jugadores para la causa. Todo salía bien. El que entraba en la cancha mantenía el nivel del sustituido y hasta los jóvenes Molina y Mirotic tuvieron sus minutos de gloria. Guión feliz e idílico.

 


Desacierto exterior del DKV Joventut.
El cuadro verdinegro no se encontró nunca cómodo ante la defensa madridista, con más fallos de lo habitual y unos porcentajes muy bajos. El verdadero punto negro del DKV fue el escaso acierto desde más allá de 6’25. El primer triple tardó 16 minutos en llegar, tras ocho fallos previos y la tónica no varió en el resto del choque, errando lanzamientos teóricamente más fáciles y asequibles. La estadística final fue un 4 de 23, firmando un 1
7%. Quitando a Tomàs, Jasaitis y Bogdanovic (4/7 entre ambos), entre Ribas, Karl, Jagla, Hernández-Sonseca, Norel y Mallet han sumado un nefasto 0 de 16. Y así es muy complicado.

 

Foto EFE


Los blancos marcaron el ritmo. El Real Madrid consiguió imponer su velocidad y desbordar al DKV con un ritmo de juego que recordó al del primer año de Joan Plaza en el Real Madrid. Presión asfixiante atrás y sólo un pensamiento tras capturar rebote defensivo, correr hacia la canasta rival. A veces con más éxito, otras con menos pero, contraataque a contraataque, y carrera a carrera, el conjunto madrileño fue abriendo brecha y obtuvo puntos fáciles, que, a su vez, le permitieron jugar con más confianza y desgastar a un DKV siempre a merced de la iniciativa local.

 

Claves desde la pasión

 


Massey, con el espíritu del Aris. Jeremiah firmó una inmaculada estadística de 5 de 5 en el tiro, con dos tapones, dos mates y 12 de valoración. Pero estamos en el análisis desde las p
asiones y aquí los números sobran. Massey vivió en las alturas, con un poderío físico que recordó al de sus mejores días en el Aris de Salónica, diga lo que diga esa valoración tan poco espectacular. El ala-pívot protagonizó las acciones más espectaculares del encuentro, conectó a una afición a la que contagió desde el primer minuto y simboliza a la perfección la motivación del Real Madrid, que regaló acciones muy vistosas –siete mates- y endulzó su importante victoria con una dosis de show que nunca está de más.

 


Foto EFENo Ricky, no fun. El base del DKV Joventut se lesionó cuando su equipo sólo caía por diez puntos (25-15) y, coincidiendo con su ausencia, llegaron los momentos críticos para el cuadro de Sito Alonso. Los badaloneses recibieron de inmediato un 10-0 de parcial, que derivó en un contundente 22-7 al final del cuarto (47-22, minuto 19) con el que encuentro quedó visto para la sentencia. Ricky Rubio es formidable, sí, pero… ¿tanto como para convertir a un equipo plagado de buenos jugadores en un juguete en manos de su rival? Simplemente, el DKV se apagó con el ocaso de su estrella. Carente de referente y del descaro del joven de 18 años que juega como un veterano curtido en mil batallas, acabó perdiéndose. Sin creer en la remontada, sin fe, sin identidad, sin líder… sin Ricky. ¿Lograrán recuperarse del traspié en 48 horas?



Los minutos mágicos de Raül López.
Hace tres temporadas, en semifinales del Playoff que enfrentaba a Unicaja y DKV Joventut, Garbajosa protagonizó una de las mayores exhibiciones individuales vistas en la ACB en la última década. Con él omnipresente en los dos lados de la pista sumando rebotes, tapones, asistencias, triples y hasta un coast-to-coast, el Unicaja le dio la vuelta a un partido que se antojaba durísimo y encarriló su segunda victoria en el Playoff con un 11-0 letal. El instante pasó a la historia como "el minuto mágico de Garbajosa" y en Málaga aún se estremecen con sólo recordar un instante tan especial.

 

Foto: Euroleague/Getty

 


Hoy, en Vistalegre, el ala-pívot de Torrejón no vestía de blanco. Pero el Real Madrid también se basó en una inspiración casi divina para dar el toque de gracia a su rival. Y Raül como director de orquesta. Una asistencia suya fue culminada de forma magistral por Massey, que machacó sin más contemplaciones la canasta. A la jugada siguiente levanta el pabellón con un excelso tapón Jeremiah, que en la zona verdinegra recibe el balón de López para volver a anotar, esta vez sin maltratar el aro. A continuación, un robo y una asistencia para el triple de Bullock, siempre sin piedad. Más tarde, para culminar la orgía ofensiva y el éxtasis colectivo de su hinchada, un pase sublime del base a Felipe, mirando a la grada, fue convertido por Reyes en canasta más adicional. Cuatro puntos más de Llull pusieron al Real Madrid con 25 de ventaja, con López retirándose con 7 asistencias repartidas en sólo 15 minutos y la satisfacción del trabajo bien hecho. El baloncesto y él se debían una entre sí.
Arquitecto de un parcial de escándalo y de un juego que recordó al de épocas doradas, su Madrid se encuentra ya a seis pasos de su sueño. El primero ya se ha dado.

A.Bouzo/enCancha.comEl vidente. Sus análisis van mucho más allá del encuentro del día. “Bah, esto está ganado”. De naturaleza optimista, a veces sus comentarios se centran más en la otra eliminatoria, pensando qué equipo interesa más que gane para que sea “nuestro rival en semifinales”. No hay vidente que se precie que no haya hecho un cuadro entero de Playoff, con los parciales de cada eliminatoria y de la propia final. Con todo ya resuelto, la emoción del partido del día se centra en adivinar o acercarse lo más posible al resultado final. Son los que más sufren con la derrota de su equipo.

El sociable.
Si el baloncesto es un deporte que une hay que llevar eso hasta las últimas consecuencias. ¿Qué hay partido? Habrá fiesta. Antes, durante y después. ¿Para qué sentir nervios por la cita cuando toda la jornada es un acontecimiento en sí? Buena comida con amigos u otros aficionados antes del partido, quedada para preparar las pancartas, hoy toca repartir papelillos por la grada y, que no se retrase mucho la cosa, que tras el encuentro toca marcha nocturna. Los sociables más viajeros aprovechan para recibir en casa a los sociables de otras ciudades que vienen con las mismas ganas de fiesta. A base de comilonas y de buena compañía, los tropiezos duelen menos.

El nostálgico.
Si hay que tirar de videoteca, se tira. El de la ‘Penya’ disfrutando con los Villacampa y compañía derrotando al Real Madrid en una final, ese barcelonista emocionado al recordar el triplete mágico, culminado con la Liga ante el Pamesa. Pocas formas mejores de crear expectación y aumentar las ganas de ver el encuentro del fin de semana. Además, si se pierde, siempre servirá de consuelo la gloria de antaño y el manido “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
J.Alberch/enCancha.com
El entrenador. Algunos expertos lo consideran una sub-especie del vidente pero sus propias características le hacen merecer un apartado exclusivo. Menos optimistas que los propios videntes y sin dar por ganado el partido a disputar, ellos analizan todo el choque con una facilidad pasmosa y unas premisas irrefutables. “Si paramos a Fulanito, el encuentro está ganado”. “Como les funcione la zona, adiós a las semifinales”. No hay posibilidad de réplica. Si se falla en algún pronóstico, la excusa suele ser que “nadie podía imaginar que Menganito iba a hacer el partido de su vida” o que “nos ha entrado todo pero porque tuvimos suerte”.

El cenizo.
Se despierta con sensaciones negativas y eso le hace entrar en un modo victimista que le puede durar todo el día. Mensajito en el foro de turno para avisar de que el rival no le da buena espina. Comentario a su amigo de que incluso está pensando si ir o no, ya que puede ver el partido en la tele. “Total, para ir y sufrir allí…”. Se les reconoce en el pabellón cuando, tras una derrota del equipo se escucha un “yo ya lo decía”. Los más valientes se atreven a usar esa misma frase incluso en los triunfos.

El futbolero.
Es sábado, día de partido. De repente, al coger el periódico se sorprende a ver que sus dos equipos del alma juegan a la misma hora. “Vaya, pues no podré ir al pabellón, que mi equipo de tercera juega a las cinco y media. Hay que ver con la ACB… a quién se le ocurre poner el partido en una hora tan mala”. Horas más tarde, saliendo del campo tras ver en directo la derrota de su club, le queda tiempo para escuchar por el transistor la última prórroga de la histórica remontada de su equipo. La dichosa Ley de Murphy provoca que, sea cual sea su decisión, falle.

El activo.
Tiene mono de baloncesto desde muy pronto y se va a jugar una pachanga con los colegas antes del encuentro, para ir haciendo tiempo. Sus canastas van seguidas de un “esto es lo que va a hacer Haislip en el último segundo” o un “y con este triple Bullock gana el partido” ante el estupor de sus amigos, que no le veían tan motivado desde el colegio. Si el partido se decide en las últimas posesiones, refunfuñará y pensará que por qué diablos él no está en la cancha, con la sangre fría que demostró en la pista por la mañana.

 

J.Alberch/enCancha.com
 

 

 

El adicto. Se despierta pensando en baloncesto y, especialmente los sábados, el encuentro queda aún muy lejos. No pasa nada. Se organiza varias actividades para que pase rápido el tiempo. Lleva toda la semana entrando en el foro de su rival, para ver cómo viven ellos la previa. Los botones del mando de la consola están gastados pero eso sigue sin llenarle, el periódico se lo lee de atrás adelante y viceversa. Y, sin embargo, el tiempo sigue sin pasar. Hay dos variantes de adictos. El puntual, que se va tres horas antes al pabellón, intenta hacer tiempo allí y acaba entrando el primero y el impuntual, que con tanta actividad que se programó para no pensar en el partido acaba llegando tarde. Es su sino.

El épico.
Abre los ojos pensando que hoy sí, hoy es el día. “Este sábado será histórico, la jornada en la que recuperaremos nuestra grandeza, el encuentro que volverá a situarnos en la élite. Llevamos años esperandolo este día. Hacedlo por los aficionados, por todos los que alguna vez vistieron nuestra camiseta, por los que ya no están, por vuestro orgullo, por vuestra historia”. El discurso es bello, sí, aunque deja de emocionar cuando se repite antes de cada partido de Playoff, desde el primero de cuartos hasta el quinto de la final. Aunque… ¿y lo bien que queda?

No seré yo quien critique a la RAE pero creo que su definición de ganar se queda algo corta. Sólo me convence su quinta acepción, siempre que ese lugar pretendido sea el mismísimo cielo, la gloria más infinita. Ganar es al deporte lo que una nota a la música, algo místico y poderoso capaz de cambiar cualquier trayectoria y de marcar de por vida al pequeño para hacerlo grande.

El Playoff, que no es más que un término de bolsillo para denominar a la lucha por el título, mide a ocho clubes muy diferentes entre sí, mas con un objetivo común. Dicho esto, ¿por qué sería importante ganar la liga para esos ocho conjuntos? Más allá de la perogrullada de respuesta que sale instantánea de una pregunta tan simple, hay que observar que cada club es un mundo, con sus propias motivaciones o necesidades históricas. Ellos y sus circunstancias, que aún hoy diría Ortega y Gasset. Por tanto, toca pensar en clave de condicional y hacer balance de qué significaría conquistar la ACB para cada uno de ellos y descubrir sus ocho diferentes definiciones de "ganar":

balcónTAU Cerámica. El trofeo supondría un histórico triplete que aún nadie ha conseguido en la historia. Recordar a los Rakocevic, Splitter y compañía en quince o veinte años será sencillo. Hacerlo como los “héroes del triplete” convertiría a los héroes en mitos. Y esos nunca mueren. Al alcance de su mano repetir por primera vez en su historia título y romper así el gafe de los campeones, que han caído a las primeras de cambio en los últimos cuatro años. Ivanovic tendría la opción de sacarse la espina clavada de aquella liga perdida en 2005 con el triple de Herreros y, lo más importante, los baskonistas podrían igualar en ligas de esta década al Barça y auto-proclamarse el mejor equipo en este periodo, con tres Ligas, cuatro Copas, cuatro subcampeonatos y otras tantas presencias en la Final Four.

 

Regal FC Barcelona. A veces un triunfo se disfruta más por lo que no se pierde que por lo que se gana en sí. Los barcelonistas corren el riesgo de quedarse con las manos vacías en liga por quinto año consecutivo, algo que dolería especialmente viendo que sus mayores rivales en la actualidad, Unicaja, Real Madrid y TAU, han levantado el trofeo hace menos tiempo que ellos. Los de Pascual han hecho un gran año que la siempre injusta memoria colectiva podría olvidar con los años sin poner su nombre en el palmarés de Copa, Euroliga o ACB. Por otro lado, Navarro volvió por la puerta grande con el objetivo de conquistar su quinta liga, por lo que sería duro para él quedarse a las puertas del éxito. Con el abismo a un lado y el paraíso al otro, si la moneda sale cara Regal Barça podrá sonreír y aumentar su dominio histórico en el palmarés de la ACB.

berniUnicaja.
Los malagueños demostrarían, con un triunfo, que lo de 2006 no fue flor de un día. Desde aquel año han tenido una trayectoria algo extraña, combinando instantes de épica con otros de desconcierto. Demasiada irregularidad. Unicajism (Unicajian Performance Fluctuation Syndrome) lo han llegado a llamar por los foros del viejo continente. Un título de liga serviría para recordar a Garbajosa con admiración y no con nostalgia, quitarse complejos, dar un golpe en la mesa e reavivar una pasión que pareció enfriarse. Jiménez obtendría el título que lleva 14 años de Playoff buscando, Berni y Cabezas demostrarían que su idilio con los títulos no es casualidad y a Aíto terminaría de curar la herida histórica que abrió con Málaga en aquella mítica final del 95.

Real Madrid.
Sus cuentas son sencillas. Se habla en la prensa de revoluciones, de fichajes, de reestructuración desde la propia base e incluso de fracasos. Sin embargo, ganar la liga significaría su tercer título en las últimas cinco ediciones de la ACB. El rey sin discusión del último lustro. ¿Quién dijo crisis? Olvidar el palo de la prematura eliminación tras dominar la fase regular la pasada campaña es otro aliciente. Además, Reyes podría completar su año mágico, Bullock seguiría opositando al Top5 de extranjeros en la historia del club y Llull comenzaría a hacerse un nombre entre en la entidad blanca. Además, si el cuadro madridista consigue superar a sus rivales y alzarse con el trofeo, podrían lograr su octavo triunfo y así recortarle ventaja a Regal Barça –lleva 11- en su particular revancha para ser el rey de la ACB.    

DKV Joventut.
Toda una generación de jóvenes aún no han visto -o eran demasiado pequeños como para recordarlo- a su equipo en una final de liga, algo que no ocurre desde 1993. Y ya de ganarla –hace ya 17 años- ni hablamos. La grandeza de un club con tanta historia es que es fácil engancharse con un sinfín de relatos épicos de éxitos del equipo, aunque es un arma de doble filo que puede producir desencanto en cuanto éstos no lleguen. Los hermanos Jofresa, Villacampa, Thomson, Martínez y compañía buscan relevo de forma urgente. La Liga sería la culminación a una generación fantástica, un triunfo de la cantera y de una concepción valiente de este deporte, una demostración de que sin Rudy también son feroces y una forma de convencer a Ricky para que lidere el proyecto ganador de la ‘Penya’.

Kalise Gran Canaria
. El plantel insular se quitaría de un plumazo ese halo de malo suerte que sobrevuela al equipo en citas importantes. Seis Playoff, seis Copas. Doce eliminaciones en cuartos de final. Si los de la pelotita en el pie superaron el pasado verano su trauma historico de cuartos con todo un título, habrá que ver lo que son capaces de hacer los chicos de Maldonado si les da por eliminar al Unicaja. Tendrán alas para todo. Los aficionados verían premiado su incansable apoyo y el infierno CID no sólo serviría para ganarse los elogios de los rivales, sino para conquistar trofeos. Si su gestión y su trabajo ya es un modelo para los más modestos, un título de ACB les podría convertir en un ejemplo a seguir para los que no se resluengoignan a dejar de soñar, como lo fueron Unicaja o Manresa en la década de los 90. Y esa gloria no se paga con dinero.

Pamesa Valencia.
Ganar supondría justa recompensa para unos aficionados incondicionales que no pierden la fe. El cuadro taronja es el único de los participantes con más de 10 presencias en el Playoff –suma 13- que aún no ha obtenido la Liga, algo que recompensaría la inversión realizada y la paciencia de Roig, inmerso en una apuesta que viene de largo. Enterrar el 3-0 como precedente de su única final suena tentador, pero más lo es aún eclipsar las doce eliminaciones antes de semifinales, con todo un título liguero. Una ACB en la Ciudad del Turia podría consolidar aún más el proyecto che, hacerle entrar en la terna de los favoritos a la liga en los años sucesivos y llenarle de confianza para el futuro, con un Spahija que sumaría dos títulos en dos intentos.

iurbentia Bilbao Basket.
Una liga sería un sueño, ya que hace un mes parecía una locura el simple hecho de disputar el Playoff. Para lograrla se habría superado en primer lugar al TAU, toda una venganza. El Cajabilbao, origen de la pasión de muchos seguidores por el iurbentia, conseguió regresar hace justo 15 años a la ACB pero tuvo que renunciar a su plaza de ascenso por motivos económicos. No habría manera más bella de homenajear a los que hicieron grande a ese club (los Iturriaga, Simpson, Kopicki, Lockhart, Carbajo, Cabezudo… y hasta el propio Davalillo) que protagonizando la mayor sorpresa en la historia de la ACB. El palmarés y las vivencias de una entidad tan joven serían envidiables y lo más sugerente es plantearse por un instante la locura que se podría desatar en Bilbao. La iurbentiamanía, a sólo siete pasos.

waiters83Granville Waiters (Playoff 1989)

 

En una época donde los extranjeros en la liga estaban llamados a marcar diferencias y a ser los líderes en ataque, Aíto sorprendió a todos al anunciar el fichaje de Granville Waiters, un especialista defensivo que no respondía al perfil habitual. El norteamericano, con pinta de cuarentón desde su época rookie, llegó con la lección aprendida: "Voy a defender, taponar y rebotear". El jugador pasó la prueba y acabó haciéndose un hueco en el equipo, sin acaparar portadas en la llamada "Liga de Petrovic" pero cumpliendo su papel a la perfección. Hasta que llegó el Playoff, donde el bueno de Waiters se desmelenó. Nunca peor dicho. Granville se lució en semifinales, consiguiendo ante CAI en un encuentro un impoluto 9/9 en el tiro que aún hoy es un récord en ACB. Para la final guardó lo mejor, jugando una serie colosal ante el Real Madrid y poniendo la guinda a su temporada con 17 puntos, 5 rebotes y 4 robos ante el Real Madrid en el último partido. El de la verdad. El de la victoria. El de la liga. Su exhibición llegó incluso a hacer plantearse su renovación a los dirigentes blaugranas, aunque finalmente se marchó al Caja Bilbao, el último conjunto de su carrera.

 

Un cuarto de siglo después... ¿qué es del ex barcelonista? Su historia sorprende. A través de su web, granvillewaiters.com, el de Ohio ofrece mil cosas. ¿Quieres un programa de financiación de créditos o un préstamo hipotecario? Él es tu hombre. ¿Necesitas, en cambio, sistemas de seguridad para tu hogar? ¿Alguna oportunidad de negocio tal vez? Dale un telefonazo. Como si te apetece una alimentación más sana, que te organice un viaje, camisetas bordadas o con la foto que tu elijas, un antioxidante para el cuerpo o un djembe traído de la misma África. Todo un rastro del siglo XXI. Y aún le queda tiempo para programas humanitarios, que nunca está de mas. El destino le alejó del baloncesto aunque, desde luego, no se puede decir que Waiters haya perdido el tiempo. Al contrario.

 

Stanley Roberts (Playoff 1991) roberts

 

Toda una montaña rusa de emociones. De ser una estrella colegial y compañero de O'Neal en la Universidad pasó al Real Madrid, que apostó por él. Al jugador le costó adaptarse aunque acabó firmando 11,8 y 8,8 rebotes por choque. En el Playoff, Roberts  fue a más y llegó a igualar el récord de Romay de tapones en la fase por el título, con 6 ante el Unicaja, aunque la eliminación ante el Taugrés en cuartos le costó cara. Su salida del Real Madrid fue tormentosa, con multa de propina.

 

La polémica que envolvía su figura le perjudicó en el draft (23º) y, previo paso por Orlando, sólo su primer año en los Clippers ofreció lo que se esperaba de él. Perdido en Minnesota y Houston, en 1999 fue expulsado dos años de la liga por el consumo de éxtasis, una sanción que la FIBA extendió al viejo continente. El jugador entró en una espiral de locura en la que nada de lo que viniera podía ser bueno. Dilapidó su fortuna en tiempo récord, comprando todo tipo de lujos, incluidos 20 coches de alta gama por auténticas millonadas. Amenazas a su ex mujer, detenido por posesión de cocaína y marihuana, demandas por no pagar la manutención de su familia. Lo que mejor simboliza su decadencia es la casa que estaba construyendo para su madre, abandonada y sin acabar por su ruina económica. Al borde del precipicio, Stanley recondujo su vida cambiando el chip y empezando de cero, una vez se retiró del baloncesto. Primero fue guardaespaldas y ahora está metido en el negocio del automóvil. Afirma ser feliz con sus hijos, se define como un ex alcohólico y ex drogadicto y quiere ayudar a la gente con problemas para que eviten "las malas compañías". ¿Su último sueño? Ser entrenador de basket.

 

 

tanokaTanoka Beard (Playoff 1994-97-98-99-2000)

 

Genuino. Beard Llegó con el Breogán a Playoff, hace ya quince años, aunque se salió definitivamente en el Joventut, con una espectacular serie ante el Real Madrid (100 de valoración en tres partidos). Al año siguiente, batió con el cuadro verdinegro el récord histórico de valoración, con 44. En el Real Madrid no pudo pasar de cuartos y tampoco con el Pamesa en la siguiente temporada. Aunque su andadura sería larga. 20 años de profesional, 12 países diferentes y con una lista interminable de equipos en su currículum: Ulker, Besaçon, Cocodrilos de Caracas, Fenerbahçe, Lokomotiv, Zalgiris, Hapoel Holon, Brujos de Guayama, Cariduros de Fajardo y Tartu Rock, además de los ACB, con doble estancia en la 'Penya'. Ahora repítanlo sin mirar y de atrás hacia delante.



Su última aventura puede ser la del Leones de Ponce de Puerto Rico, que anunció el fichaje de Tanoka antes incluso de que éste terminara la temporada en Estonia, donde a sus 38 años seguía con promedios acordes a los de su carrera, 17 puntos y 10 rebotes. El veterano pívot, además, ha editado un disco de rap muy exitoso en las radios lituanas durante su periodo en el Zalgiris y de momento, no le pone fecha a su retirada. ¿Le veremos pronto a él y a su pañuelo perdido en España? ¿En la cancha o en el escenario?

 

micheauxLarry Micheaux (Playoff 1987-88-89-90-91-92-93)



La NBA y la LEGA fueron sus estaciones previas a la ACB. Micheaux, el compañero de Olajuwon y Drexter en un equipo inolvidable en la Universidad de Houston, llegó al Caja Álava en la 86-87, deslumbrando desde el primer día por su fuerza, garra y capacidad reboteadora, con más de 10 capturas por partido en sus 268 partidos en la competición. Capaz de realizar 41 puntos en un encuentro de Playoff con los baskonistas, una marca que aún nadie ha superado, llevó su magia a Valencia, Milán y Huesca antes de colgar las botas.

 

Mr. Mean, como es conocido en Estados Unidos, es hoy en día entrevistado por los méritos de su hija, La Toya Michaux, que juega en Texas A&M University, para orgullo de su padre, que se refleja en ella. A las puertas de los 50 años, Larry estuvo entrenando al equipo del instituto de Stafford, en Texas, llevándolo hasta el título del distrito en una ocasión. Después de cuatro años embarcado en ese proyecto, Micheaux dirige el "June Jam-Bo-Ree Basketball Camps", un campus para niños y niñas de entre 6 y 17 años, con colaboradores en el proyecto de auténtico lujo, como Kenny Smith o Meadowlark Lemon.

 swinson

Aaron Swinson (Playoff 1997)

 

No encontró hueco en la NBA y se marchó al Montecatini italiano. El Pamesa se fijó en él y la ACB lo disfrutó. 68 mates del angelito en su primera temporada, una liga entera en los dobles dígitos de anotación, uno de los grandes culpables del primer pase a cuartos de final de Pamesa y un Playoff en el que dio la talla. Apuesta exitosa. Más aún con la Copa del 98.

Tras su vertiginoso paso por la Ciudad del Turia, Swinson visitó la elástica del Joventut, del Pau, del Roseto, Libertad de Sunchales argentino y del Ourense antesde arrasar en LEB2 y LEB1 con Algeciras y Los Barrios, sus últimas paradas antes de la retirada. A continuación voló a Estados Unidos para reunirse con los suyos y acabó de asistente de Tulsa 66ers, de la NBDL. Su mujer también es entrenadora, "la más dura" en palabras de su esposo que, para completar la telenovela, es ahora el ayudante de Charlene en el Tulsa femenino. Todo queda en casa.

 

deonDeon Thomas (Playoff 1995-97-2000)

 

Alguien que debuta en Playoff con 20 puntos, 7/7 en tiros de 2 y 4/4 en tiros libres, tiene buena pinta. Deon gustó en el TDK, se confirmó en Girona, jugó Playoff con Unicaja, progresó en el Caja San Fernando y fue una de las claves para que Canarias Telecom disputara la lucha por el título, con un gran final de liga y dos buenos partidos de cuartos ante el Real Madrid.

 

Cáceres, Maccabi Tel-Aviv (Euroliga incluida), Menorca, CSKA Sofía, Maccabi Givat Shmuel y Maccabi Haifa fueron el resto de destinos del norteamericano, que dejó el baloncesto con 37 años la pasada campaña. Hace poco, en una entrevista en su país, afirmó que lo que encontró a este lado del Atlántico fue "maravilloso. Conocí a mi mujer en España y tuve dos hijas, no hubiera tenido esta maravillosa familia si no hubiera ido allí. No me arrepiento de nada, aunque me pregunto qué hubiera hecho en la NBA. No hubiera sido un LeBron o un Kobe pero sí un especialista tipo Bowen". Hace unas semanas recibió un homenaje en Illinois, donde aún es el máximo anotador histórico, aprovechando para indicar su nuevo proyecto, ser entrenador de aquí a cuatro años. Otro más.

 

davalilloXavier Jon Davalillo (1984-87-89)

 

El Caja Bilbao y el iurbentia Bilbao Basket son entidades diferentes, aunque Xabier Jon Davalillo simboliza a la perfección el sentimiento de los amantes del basket vizcaínos. Debuta en el primer Playoff ACB con 17 puntos en tres encuentros y, transcurrido un trienio, se cruza con su ex, el Caja Álava defendiendo ya los colores del Cajabilbao, en una serie en la que promedió casi 15 puntos por choque. Repitió con los bilbaínos en el Playoff del 88 y del 89, concluyendo su carrera en el Oximesa, tras pasar por Murcia.

 

Su retirada no le alejó del baloncesto y, transcurridas más de dos décadas desde su primera presencia en un Playoff, Davalillo asumió la presidencia del iurbentiam, que ostenta desde hace tres años y medio alcanzando cotas altísimas para un club recién llegado a la élite. 25 años después, hay otro choque entre bilbaínos y vitorianos en la lucha por el título. En esta ocasión, Xabier lo viviá en el equipo de su tierra y cambiando el palco por la pista. Pero al pie del cañón.

 

ansleyMike Ansley (Playoff 1992-93-95-96)

 

El protagonista del "no-triple" más famoso de la ACB. La liga del triple de Ansley es, paradójicamente, la liga que se llevó el Barça. El autodenominado mejor 4 de Europa, pura calidad para el Unicaja, realizó, sin que entrara el famoso tiro, el mejor partido de un jugador cajista en Playoff en la historia de la entidad malagueña, con 37 puntos. Si Beard acumula países y equipos, el de Alabama tampoco se queda corto. Orlando, Philadelphia, Charlotte, Mayoral, Birminghan, Unicaja, Hapoel Galil, Cáceres, Darussafaka, Sopot Trefl, Tarnow Krakow, Ostrow Gipsar, Turow Zgorzelec, Basket Kwidzyn y Polonia Warszawa, donde aún juega. ¡Con 42 años!

 

Adaptado a la liga polaca, donde lleva jugando desde 2001 con la única interrupción de su paso por Orense, Ansley ha hecho un pacto con el diablo y los años no pasan para él. Con 38 años todavía andaba marcando 23,1 puntos y 8 rebotes de media por partido. Con 42 ha perdido aún más de una forma física que nunca cuidó demasiado, pero sus números parecen no resentirse. Hace unas semanas sorprendió al mundo del basket con 37 puntos con unos porcentajes escandalosos, y en su final liguero ha superado la veintena en cinco de sus últimos siete encuentros. Casi un cuarto de siglo después de debutar en la NCAA, Mike firma 13,5 puntos por partido, con un porcentaje en triples del 44%. Genio y figura hasta la sepultura. Si es que es mortal, claro.