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23/05/2009
Foto: EFECon los astros a favor. Los madridistas amantes de la superstición están de enhorabuena. En 2005, el conjunto blanco eliminó al DKV Joventut en cuartos… y acabó siendo campeón. Dos años después, el cuadro verdinegro se cruzó en su camino en semifinales… su penúltima víctima antes de conquistar la Liga. Ahora, transcurrido otro par de temporadas, año impar, el DKV derrotado… ¿se repetirá la gesta?

Simetría con el primer partido.
Otra curiosidad. Las crónicas hablarán de un encuentro bastante similar a aquel que abría la serie entre ambos equipos. Y estarán en lo cierto porque, más allá de la lesión de Ricky Rubio, el guión ha tenido muchas semejanzas con aquel encuentro. Tanto que el resultado de aquel día (79-62) ha sido prácticamente una fotocopia al de este sábado: 78-61. Hace una semana los madridistas tomaron una ventaja de cinco puntos en el primer cuarto, rompieron el choque en el segundo periodo y administraron su renta tras el descanso. Hoy el Real Madrid llegó al segundo periodo cinco arriba, rompió el encuentro en estos minutos y se pudo relajar tras el descanso. Sensación de déjà vu.Si hubo un guionista... debería ser más original para semifinales.

Sensación de verdadero equipo.
Los once jugadores del Real Madrid que han participado en el partido han anotado. Y si hubieran jugado veinte, veinte hubieran sido los que hubieran aportado su granito de arena. Al conjunto blanco le salía todo, por la gran implicación de sus jugadores, que han provocado que la anotación esté muy repartida. Todos para todos. A los quince minutos, sólo Llull tenía su casillero a cero en la plantilla madridista y, al descanso, ocho jugadores habían anotado entre 4 y 8 puntos. Una barbaridad. Únicamente Van den Spiegel, que sumó una canasta pero no se encontró cómodo en ataque, cuajó un mal partido (-6 de valoración) e incluso Mirotic aprovechó su minuto en la pista para anotar dos tiros libres. Si la perla balcánica hubiera atrapado un rebote en ese escaso tiempo, se hubiera dado la circunstancia de que todos los jugadores madristas habrían acabado el partido sumando en estos dos apartados estadísticos.

Superioridad reboteadora.
Nuevamente los rebotes han decantado el curso de un partido de Playoff. Aunque cuando se capturan 15 rechaces menos que tu rival  (37 Real Madrid y 22 el DKV) es muy difícil aspirar a la victoria. Por si fuera poco, los madridistas sacaron buen partido a cada una de sus posesiones en el primer tiempo. Decía Obradovic, cuando llegó a Madrid hace ya década y media, que si le daban un equipo que perdiera menos de 10 pelotas por partido, lo haría campeón de Europa. Y lo logró. El Real Madrid de Plaza se quedó en 11 pérdidas, aunque 9 de éstas fueron en la segunda parte, con el partido decicido. En la primera mitad, el cuadro local sólo perdió dos balones, un signo más de la concentración con la que arrancaron un partido tan importante.

Felipe Reyes ejerce de MVP.
El pívot del Real Madrid no ha tenido una serie sencilla ante el DKV Joventut. A veces un rendimiento por debajo de lo normal se puede achacar a un mal día o a la causalidad. Pero los de Badalona han parado, como nadie ha logrado aún en la ACB, a ReyeFoto: EFEs. Lo hicieron en la ida de la fase regular, en la vuelta, en el primer partido de cuartos y, especialmente, en el del Olímpic, donde Felipe parecía una sombra de sí mismo. En este partido, en la primera bola que le llegó a sus manos, su intento de bandeja fue taponada por Hernández-Sonseca. Parecía que la historia se volvería a repetir. Sin embargo, Felipe Reyes fue poco a poco recuperando la confianza,  siendo eficaz en el tiro y ayudando en el rebote, para acabar con 19 de valoración, rozando las dobles figuras con su 16-8. Y eso sí que suena a déjà vu.

¿Adiós a Ricky Rubio?
El base del DKV, además de un excelente profesional, es un buen tipo fuera de la cancha. Parece el hermano ideal que todos los hijos únicos quisieran tener. El yerno perfecto de las suegras de España. Responsable, maduro, coherente, inteligente. Su credibilidad está fuera de toda duda aunque hoy tengo que confesar que no me he creído aquello de que no ha llegado a plantearse si éste era o no su último partido en ACB. Se vaya o se quede, a todos los aficionados al baloncesto les ha entrado un poco de nostalgia cuando Sito Alonso retiraba a Ricky, a poco más de un minuto para el final. ¿Le volveremos a ver por las canchas españolas? ¿Tendremos que trasnochar para disfrutar su magia? Sus ojos trasmitían emoción, tristeza y rabia. ¿Lo lógico tras una derrota o la crueldad de las despedidas?