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16/06/2009

Foto: ACBQuedan escasos segundos para el final del tercer periodo. Regal FC Barcelona ataca para poner el partido en llamas. 60-49 en el luminoso y Navarro da rienda suelta a ese instinto salvaje que le hace querer ser el verdugo rival con un triple que podía sonar a sentencia. No entró pero Ilyasova disputó hasta el fin un balón sin dueño, lo atrapó y, desafiando al mismo tiempo lanza desequilibrado. Un tiro con compañero de viaje en forma de bocinazo final. Un tiro limpio, perfecto, puro. Ganador. El balón entra pero el juez del Instant Replay, impasible ante las emociones, frío ante los segundos de locura colectiva vividos en el Palau, dicta sentencia. Había sido fuera de tiempo.

Era la guinda del gran partido del turco. Él, que no había jugado un minuto en el primer periodo y salió en el segundo con un hambre de victoria descomunal. Él, que el primer balón que tocó lo convirtió en triple, mandando un mensaje, desafiando a todo aquel que osara cruzarse por su camino. Él, que con un gran mate le otorgaba la máxima diferencia al Regal Barça en la primera mitad (36-27), que había revolucionado el encuentro sólo con su presencia y que era la pesadilla baskonista. Él, que presentaba unas estadísticas de escándalo, con 9 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, un mate, una falta recibida y 15 de valoración, tres más que el propio TAU en todo el cuarto.

El tiempo se había quitado el disfraz de aliado para ponerse el de traidor pero que el triple no valiera no era óbice para que Ersan bajara los brazos. El encuentro tenía su aroma, el partido estaba en sus manos. Y en sus manos se quedó. Antes de eso, dos fallos que podían haber fulminado al conjunto vitoriano hicieron crecer las dudas. ¿Perdería la confianza Ilyasova por esa desafortunada jugada? Nada más lejos de la realidad. 71-59. El TAU aprieta pero no remonta. Aunque el fantasma de una reacción visitante pesa en el Palau. En ese instante, Roger Grimau penetra, dobla el balón a la esquina y Ersan lanza. Triple. Con el pabellón enloquecido, fuerza falta en la siguiente jugada –anotando un tiro libre- y vuelve a convertir en canasta un rebote en ataque. 77-61. Sus seis puntos habían finiquitado el duelo.

 

Foto: ACB

Hablábamos tras la victoria del TAU en el segundo asalto, de la “otra pareja”, formada por Rakocevic y Mickeal. Esta noche su alter ego en las filas barcelonistas llegó en forma de Ilyasova y Basile. El italiano, eterno, maravilloso, convirtió la alegría en jolgorio, las sonrisas en carcajadas y la victoria en exhibición. Dos nuevos triples más para agrandar su leyenda en esta serie, para acercar al cuadro barcelonista a un título que se le resiste, a un campeonato que ansía con todas sus ganas. Entre el italiano y el turco anotaron los últimos catorce puntos del conjunto culé, asestando un duro golpe en la moral de su rival 48 horas antes del encuentro de la verdad.

Mas la última canasta del duelo no fue de Gianluca sino de un Ilyasova que se merecía sellar a lo grande un partido con su firma desde que saltó al parqué. Sin él, un balance de -4 para su equipo (24-28), arrasando en cambio durante los 25 minutos que Ersan jugó, con un apabullante 61-39 de parcial. 19 puntos, 9 rebotes, 26 de valoración.   Factor E. De Ersan, de eminente, de excelso. Se vuelven a cumplir dos axiomas. Una, cuando Ilyasova brilla… los de Pascual tienen mucho ganado, con una facilidad pasmosa para incidir en el desarrollo de cada partido y en el resultado de los mismos. Otra, al ex de los Bucks le motiva especialmente el TAU. Ya se lució el pasado año en la final, siendo el barcelonista que más cara vendió la derrota. 21 puntos y 10 rebotes en el primer duelo, 15-10 en el segundo para 24,5 de valoración media. Su tercer partido, gris (-1), era un precedente de lo que se viviría en esta campaña.

 

En liga regular esta temporada ha sumado 47 de valoración frente al TAU entre los dos partidos disputados (destacó un 23-13 en el Buesa Arena) y, en Euroliga, fue uno de los factores que explican el pase del Regal Barça a la Final Four. 22 de valoración (14-13), 24 (16-10), 17 (11-8) y 26 (19-10) en el último. Antes, un increíble -10 en el tercer envite, con 0/9 en el tiro. Puro simbolismo de sus partidos ante el TAU. Cielo o infierno, con más posibilidad de acabar entre nubes que entre llamas. Venía de hacer sólo 5 puntos con un 2/9 en el tiro hace tres días y aún nos extrañamos de la exhibición presenciada hoy de Ilyasova. Estaba cantado. Era la hora del Factor E.