ACBBlogs

“Confío en un pabellón de las grandes ocasiones”, sentencia Felipe. “Hay muchos partidos que los gana la afición”, afirma Raül López. “Jugar en casa con Vistalegre lleno será fundamental”, confirma Hervelle. A estas alturas de la temporada, donde el corazón juega tanto como la cabeza, los análisis técnicos quedan en un segundo plano. Se hace autocrítica, sí. Los madridistas son conscientes de que deben frenar más a Splitter, afinar la puntería en el triple, controlar el rebote defensivo o evitar ir siempre a remolque del ritmo que marque su rival. Sin embargo, en tiempo de Playoff, las previas apelan a la épica y al ambiente infernal de cada pabellón.


La dichosa psicología de parqué, otra vez a escena. Las canastas son idénticas, las dimensiones en la cancha coinciden y hasta el balón será el del Buesa Arena. Pero los protagonistas saben que el guión será diferente, especialmente en un pabellón donde cayeron esta temporada hasta doce equipos de forma consecutiva. ¿Con mejor o peor resultado? La cancha lo dirá.

 

Foto: ACB
 

 


Los últimos tres cruces en Playoff entre baskonistas y madridistas se han resuelto en el último encuentro. Todas ellas en series de cinco partidos.  En 1992 las circunstancias eran distintas, porque era el TAU el que vencía la eliminatoria por 2-1 y el que tenía en su mano sentenciar su clasificación ante su público, aunque el cuadro blanco superó las adversidades y forzó el quinto partido.


Foto: El Mundo DeportivoEn 2001, el TAU vivió una situación similar a la que afrontará este jueves el Real Madrid. Caía en la eliminatoria por 1-2 y necesitaba ganar en casa para forzar el desempate. Aquel día, Foirest se contagió de un ambiente mágico en las gradas para firmar la mayor exhibición de toda su carrera, con 25 puntos en 14 minutos que remontaron el partido y le dieron vida, por un partido más, al equipo de Vitoria.


Cuatro años más tarde llega el ejemplo a seguir por los de Plaza, el Real Madrid tenía un match ball en contra en el cuarto envite, con el TAU a un paso del título. Los aficionados madridistas demostraron su fe y llevaron en volandas a los suyos a protagonizar un tercer cuarto antológico, que Maljkovic definió como algo “inolvidable. Es difícil defender mejor”. La presión madridista giró el rumbo del choque y la serie se decidió en Vitoria, con el cuadro de Boza culminando su gesta.


En la otra serie, el factor cancha también juega. Y mucho. El Unicaja espera recobrar en el Martín Carpena el acierto de otras ocasiones. Su consuelo es haber estado a punto de rozar la gloria en el Palau sin haber desplegado su mejor baloncesto y, su esperanza, poder jugarse el pase a la final en el tercer choque. Para forzarlo, los seguidores malacitanos deben jugar su papel.


Esta temporada se ha debatido mucho sobre el ambiente del pabellón cajista. Si es más frío que antaño, si el público se ha podido aburguesar, etc. Los más melancólicos apelan al espíritu de Ciudad Jardín y los más realistas replican afirmando que, por el diferente estatus del equipo, es utópico celebrar cada victoria como hace años, en un equipo que se ha habituado a la parte noble de la clasificación.

 

Foto: ACB

 


No obstante, igualmente es justo afirmar que en los encuentros calientes, el público malagueño se crece. Los reyes del sonómetro. Quizá el espejo en el que mirarse sea aquel ambiente infernal en el quinto encuentro de la semifinal de 2006 ante DKV Joventut, donde el Unicaja encontró a un sexto hombre durante 40 minutos que fue clave en el pase a la final. Sin ir tan lejos en el tiempo, hace sólo unos días los seguidores de Unicaja respondieron en el tercer partido ante el Kalise Gran Canaria, creando una atmósfera bastante más caliente que la vivida en encuentros anteriores.

 Foto: El Mundo Deportivo

Regal Barça vivirá un pequeño infierno en Málaga, auque no se puede decir que esto sea algo nuevo para el cuadro catalán. Que ya van seis series ante los costasoleños como para sorprenderse a estas alturas. Agónicas fueron sus experiencias en 1995, 1997 y 2000, con el Unicaja ganando la serie por 2-1 y a un solo paso de sentenciar en casa. En esas tres ocasiones, los barcelonistas demostraron su carácter y regresaron de Málaga con victoria, sentenciando finalmente en casa.
En cambio, en el Playoff de 2001 y en el de 2004 la situación era similar a la de este viernes. En series al mejor de cinco encuentros, el conjunto blaugrana llegó en aquellas ediciones a Málaga con un 2-0 en el bolsillo, a una sola victoria de eliminar a su rival y poder pasar a la final.


Hace ocho años, se vivió uno de los partidos más tensos, emocionantes y polémicos en la aún corta historia del Martín Carpena. El Unicaja salió a por todas, con ganas de apuntarse el primer punto de la serie, aunque los culés deseaban sentenciar por la vía rápida y el choque no tenía dominador claro. Tanta igualdad hubo que se acabó llegando la prórroga, donde Gasol (27 puntos) acabó siendo fundamental para el 95-102 final que silenció la olla a presión de la cancha local, con Maljkovic protestando tras el partido por los 54 tiros libres lanzados por su rival.


En el Playoff de 2004, el encuentro tuvo menos polémica, aunque no por ello menos emoción. El Unicaja jugó un encuentro redondo pero, cuando el cuarto encuentro parecía ya un hecho, se quedó sin gasolina y el Barça, en unos minutos de verdadera inspiración, acabó firmando un parcial de 0-17 en los últimos compases del encuentro para acabar ganando por 74-75, en una de sus victorias más épicas en las eliminatorias por el título. “El triunfo de la fe”, según Rodrigo de la Fuente.


Transcurrido un lustro, Regal Barça se agarra a su calidad y a su capacidad de mantener la sangre fría en los momentos más tensos para sellar su pasaporte con un 2-0, un deseo que persigue el TAU. En su contra, que tanto el Martín Carpena como Vistalegre ya les han derrotado esta misma temporada. Ellos tienen la llave del desempate.