ACBBlogs
06/06/2009

Foto: EFEUn cuarto, para culminar la remontada. El Real Madrid no empezó con buen pie mas prontó entró en el partido y se acercó a su rival. Sin embargo, pese a que el cuadro blanco acechaba en el marcador, la iniciativa era siempre del TAU. A pesar de que Hervelle empató a 18 en el minuto 7, la primera ventaja tardaría aún bastante en llegar. Triples errados, canastas falladas que le hubieran otorgado la ventaja... el TAU dio facilidades pero el conjunto madridista no le supo sacar partido, desaprovechando hasta ocho tiros de campo y dos tiros libres (amén de las pérdidas de balón) para haber tomado una renta que podría haber provocado un giro de rumbo en el choque. Persecución fatigosa. Y estéril. Hasta que finalmente Mumbrú, el que con dos tiros libres, ya diez minutos después de aquel 18-18, pusiera por delantesiet a su equipo aunque después de perdonar tanto, la ventaja al descanso fue muy escasa.

Sin rebotes... pero con triunfo.
En el Playoff, una máxima se había cumplido en 13 de los 14 encuentros disputados hasta el momento. El que dominara el rebote, se llevaba la victoria final. Únicamente el Pamesa, en un encuentro sentenciado desde el descanso ante Regal Barça, rompió esa tendencia (cayó capturando dos rechaces más que su oponente), aunque lo de este sábado ha estado fuera de toda lógica. Ni más ni menos que once capturas más ha conseguido el Real Madrid, con un balance demoledor de 30 a 41. Al descanso, la diferencia era más escandalosa aún (doblando los de Plaza, con 26, los 13 rebotes del TAU), algo que no se reflejaba en el luminoso por la cantidad de pérdidas acumuladas. El conjunto madrileño, el rey del rebote en la regular, se va a casa mostrando un punto flaco que el TAU deberá corregir en la gran final.

Foto: EFETres partidos en el Buesa Arena casi calcados.
Ojo a los parciales finales de los TAU Cerámica-Real Madrid disputados en Vitoria esta temporada: 91-81, 91-80 y 89-80. Además de la impresionante regularidad ofensiva del TAU ante la defensa blanca, sorprende el hecho de que los guiones de cada encuentro siguieron un mismo patrón. Dominio del TAU, que lleva la iniciativa desde el inicio, todas las opciones abiertas al descanso, estirón baskonista en el tercer periodo y los blancos luchando hasta el último segundo, sin lograr remontar su desventaja. Feliz día de la marmota.

El que bien empieza... bien acaba.
Y seguimos a vueltas con la casualidades. Que arrancar con acierto un partido es clave es algo que ya sabíamos. Pero es que en semifinales parece una condición imprescindible para la victoria final. En el primer choque, TAU comenzó con un 6-0 y se llevó el partido, al día siguiente Regal Barça ganó al Unicaja, después de poner la directa desde el primer minuto con un 7-0 de parcial. En Vistalegre, el Real Madrid le devolvió el 6-0 al TAU e igualó la serie y, en este sábado, se ha confirmado esa regla no escrita con otro 7-0 de inicio. La excepción sería el Unicaja-Regal Barça, aunque el 6-2 con el que arrancó el cuadro cajista casi entra en ese grupo de inicios demoledores. Y premonitorios.

 

Foto: EFE
 
Tras tantas curiosidades, vayamos a algo que no es casualidad. Y es que el TAU ha entrado en la final por méritos propios. Asustó a sus seguidores con una imagen irreconocible en Madrid mas ha reaccionado con la grandeza de los campeones, de los que se agarran a un sueño y no se sueltan por nada del mundo. No, no es casualidad que Splitter crezca cada día y calle a los que le decían que contra el Real Madrid nunca brillaba con dos partidos por encima de los 30 puntos en valoración. Ni que Rakocevic el máximo anotador de su equipo en cuatro de los cinco partidos de Playoff. Tampoco es casualidad que los dos únicos triples de Prigioni fuesen en los instantes más críticos y sirvieran para remontar el partido (33-32 y 49-48) o que Teletovic (seis triples y récord de valoración, con 26, en su etapa baskonista) recupere las sensaciones que le conviertieron en un pilar básico de la Copa conquistada hace unos meses.

En el TAU funciona todo, por esa facultad de cada jugador en conocer su rol. San Emeterio juega sólo 8 minutos -y qué minutos, los del despegue baskonista- y resulta esencial, Lucas y Vidal acabaron entre ambos 1 de valoración, pero ya demostraron hace 48 horas (¡43 val.!) que si hace falta que tiren del carro, lo harán. Y, para colmo, el mismo Pete Mickeal, que no ha sobresalido en exceso en esta eliminatoria, llega ahora a su territorio favorito, donde ya se coronó en 2008 con el MVP de las Finales ACB. Además, el Buesa Arena sigue siendo zona prohibida para todo aquel que desafía al TAU. ¿Casualidad? En absoluto.