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El Unicaja, el Pamesa Valencia y el iurbentia Bilbao Basket están al borde del abismo, a una derrota de su eliminación, por lo que la situación es límite y les urge buscar motivos para el optimismo y soluciones a sus fallos, en lugar de lamentarse de los errores pasados. He aquí algunos de ellos:

 

UNICAJA (0-1 ANTE KALISE GRAN CANARIA)

 

La actitud, positiva. El Unicaja no jugó un encuentro nefasto en el arranque de cuartos. No estuvo a su mejor nivel, cometió errores, la defensa flojeó por momentos, algunos hombres importantes fallaron y se pudo haber amarrado la victoria, sí. Empero, los malacitanos jugaron un buen baloncesto durante muchos minutos, sus porcentajes fueron aceptables y la actitud fue intachable, demostrando su tristeza tras la derrota al acabar el choque y su predisposición a darle la vuelta a la serie nada más acabó el partido. En el baloncesto en demasiadas ocasiones se habla más de los deméritos del vencido que de los propios méritos del ganador y, esta vez, el Kalise se merece su cuota de elogios. El rival también juega.


Muchos hombres implicados.
Tal vez faltó que Haislip acabara por romper el partido o un líder que pusiera calma en los momentos de la verdad, aunque en el Unicaja, el pasado domingo muchos hombres diferentes tuvieron sus buenos minutos. Cook demostró tener el punto de mira ajustado, Berni Rodríguez volvió a aparecer como un pilar básico en los partidos de máxima tensión y el propio Marcus Haislip no se amilanó, anotando 20 puntos. Al descanso, todos los jugadores que Aíto había puesto en la cancha ya habían anotado, con un reparto de concepción casi comunista de sus tiros y puntos. Si en el CID eso vuelve a ocurrir, con Gabriel y Gomis en la recámara incluso para hacer más potente el arsenal malacitano, Kalise deberá necesitar otro partido casi perfecto para poder cerrar la eliminatoria.


A mejorar…
los finales igualados. Qué cruz. Y qué disco rallado cualquier análisis incidiendo en este factor una y otra vez. Pero es que es la clave, lo que separa al Unicaja de ser realmente temible. Los malacitanos han dado la impresión, durante toda la campaña, que cuando ganaran una prórroga –seis fracasos en seis intentos- o un final épico, se quitarían de una vez los complejos y cambiarían de una vez esa tendencia. Pero es que los meses han pasado y la eliminación está a un solo paso. ¿El momento de darle la vuelta a la tortilla? Canarios y andaluces han disputado tres partidos esta temporada del mismo corte. Igualdad, alternativas, defensas y destellos individuales que acabaron sentenciando. Si se vuelve a repetir un encuentro con estos ingredientes, más le vale a los hombres de Aíto García Reneses olvidar tanta presión acumulada y creer en sí mismos en situaciones límite, que motivos tienen para ello.

 

IURBENTIA BILBAO BASKET (0-1 ANTE TAU CERÁMICA)

 

Al nivel del primer partido, licencia para soñar. El iurbentia desarrolló un baloncesto valiente, agresivo y sin complejos que puso en jaque la inexpugnabilidad del Buesa Arena. Ya no es sólo el segundo cuarto de locura colectiva y acierto infinito de los bilbaínos. Es su forma de no perderle la cara al encuentro en ningún momento, su capacidad para reaccionar y volver a ponerse, hasta en tres ocasiones por delante en el marcador, en lugar de hundirse tras ser remontado. El listón está alto y periodos como el del pasado domingo son muy difíciles de repetir. Sin embargo, si el conjunto de Vidorreta mantiene esa línea de concentración y ese juego, todo puede pasar. En los dos partidos, además.


El BEC, un estímulo.
Los baskonistas han sido derrotado en dos ocasiones en el pabellón bilbaíno. La última ocasión fue reciente, hace un par de meses en la Jornada 26 de la fase regular. Desde el arranque, el iurbentia salió con las ideas muy claras y, con sus interiores Markota, Guardia y Banic anotando desde todos lados, pronto los baskonistas se vieron con el encuentro muy complicado. La telaraña defensiva planteada por Vidorreta asfixió a las estrellas del TAU Cerámica, con Splitter como único hombre que llegó a la decena de puntos. Pocos equipos, en ACB y en Europa, se lo han hecho pasar tan mal a lo vitorianos como el iurbentia aquel día de marzo. ¿Y si repiten?


A mejorar…
el ritmo del choque. El conjunto vasco se sintió el pasado domingo muy tranquilo, llevando la manija del encuentro, con un inicio más pausado y un segundo cuarto frenético. Sin embargo, cuando el encuentro lo tenía de cara, no supo mantener esa iniciativa y comenzó a jugar a remolque del TAU, aún yendo por encima en el marcador. Posesiones rápidas, algunos tiros precipitados y 13 puntos de ventaja al limbo en sólo seis minutos. Más allá de la diferencia en tiros libres, el cuadro vitoriano se llevó el primer partido de cuartos con peor porcentaje de tiros de dos (49-55%), con menor acierto desde 6’25 (37-47%), repartiendo menos asistencias y anotando menos tiros de campo. Los de Ivanovic impusieron su estilo de juego tras el descanso y el iurbentia no pudo volver a dar un golpe en la mesa, algo que deberá conseguir este martes para forzar, al menos, el tercer partido.

 

PAMESA VALENCIA (0-1 ANTE REGAL FC BARCELONA)

La remontada, una muestra de fe.
No servirá de consuelo, porque más le valía a los aficionados del Pamesa menos muestra de orgullo y volver con una victoria, aunque ésta fuera gris. Sin embargo, hay que valorar el esfuerzo y el pundonor de un equipo que parecía que iba a perder por una diferencia realmente holgada y acabó llegando a los últimos segundos con la opción de ganar el partido. El conjunto valenciano no se relajó ni casi 20 puntos abajo y creyó en sí mismo, aunque nadie más lo hiciera, para convertir en emocionante un choque que parecía sentenciado desde casi su inicio. Ese pundonor mostrado debe servir al Pamesa para elevar su fe y la confianza en sus posibilidades durate el resto de la serie, para superar las futuras situaciones adversas y, por qué no, para hacer creer en la remontada a sus propios seguidores.


Nielsen, la llave de semifinales.
No tiene el perfil de estrella o el reconocimiento de un crack, pero a Matt el rol de líder le viene que ni pintado. Jugador con carácter, con peso y con capacidad de cambiar un partido con un par de acciones positivas que contagien a los suyos. Porque eso a Nielsen se le da de maravilla, hacer mejor a sus compañeros e influir en el desarrollo de un partido aunque las estadísticas no lo demuestren. Ha dado la cara en muchos partidos importantes y su equipo lo ha notado, aunque no siempre pudo culminar el trabajo del australiano. Con un poco más de regularidad suya y ayuda de sus compañeros, el Regal Barça lo puede pasar mal.


A mejorar… el tiro exterior. No puede ser. Un conjunto que llegaba al Playoff con un 6 de 38 en triples en sus dos últimos partidos antes de iniciar la lucha por el título, no puede pensar en semifinales sin mejorar ese agujero negro. En el Palau, al menos redujeron la cantidad de lanzamientos estériles, aunque el 5/14 se antoja escaso, especialmente viendo que cuatro de ellos fueron fruto de la inspiración de un solo jugador, Oliver. El resto del equipo no está fino en las últimas semanas en este aspecto, algo que debe cambiar para que su juego no sea tan previsible y el cuadro barcelonista no se centre en parar a los hombres altos.