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Cuatro series, cuatro 1-0. Los derrotados, desde el bocinazo final, se prometen a sí mismos intentar forzar de todas las formas posibles el desempate y mantener la esperanza de sus aficionados, sin descartar la remontada. “Queremos regresar a esta pista”, “Hay que alargar el cruce”, “Aprenderemos de nuestros errores”… las declaraciones se suceden y recuerdan a las de cada Playoff, aunque los precedentes nos indican que sus opciones van más allá de la palabrería.


Es complicado prepararse mentalmente para el segundo encuentro, con el abismo a un solo paso y con el único premio de un tercer partido y en cancha contraria, mas hay tres precedentes que deberían animar a Lagun Aro GBC, Gescrap Bizkaia, Banca Cívica y Lucentum Alicante para seguir creyendo. Tres equipos que vencieron sus series de cuartos al mejor de tres, con 1-0 en contra y ganando el tercero en cancha ajena. Estas son sus historias.


CAI Zaragoza 1984: El orgullo de Magee


El ejemplo maño es el más extremo de todos, ya que el formato de la eliminatoria, en aquel primer Playoff de la historia, era diferente al actual, con dos partidos consecutivos en la cancha del mejor clasificado. Los zaragozanos arrancaron en casa con mal pie contra un Cajamadrid liderado por Beirán (26), McKoy (18) y José Luis Llorente (17) que se paseó por la cancha de su rival hasta el 83-96 final.

 

Foto: Gigantes

 

Las semifinales estaban a un paso pero el CAI dio la sorpresa en el segundo duelo, con el mítico Magee (33) y López Rodríguez (23) rompiendo la igualdad en los últimos minutos, a pesar de la inspiración de Beirán (31). El final no pudo ser más agónico, con el Cajamadrid de los {Brabender, Del Corral, Beirán y compañía haciendo faltas a la desesperada (12 en el último minuto) que no impidieron el triunfo final de los maños por 101-103.


Se había ganado una batalla pero la guerra parecía imposible, con un tercer partido, al día siguiente, en la pista del Cajamadrid. Aquel 19 de marzo sería histórico para el antiguo CAI, que tras haber ganado la Copa esa temporada, se doctoró en el Playoff con su segunda machada consecutiva en un duelo que dominó de principio a fin pese a la lesión inicial de Magee. Se lo dedicarían a él. Los aragoneses, guiados por Allen (21), llegaron a mandar por 24 puntos pero se desfondaron y los locales estuvieron a punto de culminar una remontada histórica (83-84). No lo lograron y la verdadera historia la hizo el CAI, que estuvo a punto de redondear la gesta en semifinales frente a un Barça al que intimidó (2-1).

 

Taugrés 1992: La mayoría de edad


Dos caminos se cruzaron en aquel Playoff de la 91-92. El del CAI, que perdió una ocasión histórica para ir a la Liga Europea, y el de un Taugrés al alza que empezó a ser grande, ya sin complejos, desde aquella temporada. Y eso que en cuartos, empezó con un 1-0 adverso, con Gerald Paddio vestido de crack local para sentenciar por 87-83 el primer envite.


En el segundo, los de Herb Brown llevaron el partido a su terreno y, con 7.000 almas empujándoles y un excelso Sibilio (6 triples), tomaron una renta cómoda que les permitió vencer con menos apuros de los previstos: 86-75. Habría tercero. Habría bombazo.


Los aficionados baskonistas que lo vivieron jamás olvidarán aquel 26 de abril del 92. Sin {Carlos Dicenta}, pero con un compromiso inmenso, una zona desquició a un CAI que fue poniéndose más nervioso a medida que los minutos pasaban sin que pudieran escaparse en el luminoso. Los Arcega funcionaban pero, para su desgracia, los Arlauckas (21), Wood (19), Sibilio (17), Laso (13) y compañía, también. Una zona del Taugrés anuló al conjunto de {Comas} y un tapón de Rivas a Paddio confirmó la machada, la enorme remontada y la primera clasificación para las semis del Baskonia (88-92).

 

TDK Manresa 1996: El espíritu de Creus


El Unicaja venía de ser subcampeón liguero, con aquel triple de Ansley que nunca entró, había realizado una fantástica fase regular, llegando incluso a ser líder (acabó 3º) y partía como favorito contra el TDK, algo que se multiplicó tras el primer duelo, un aplastante 90-69 para los de Imbroda, con 20 puntos de Nacho Rodríguez y 16 de Ávalos, en un paseo militar desde el primer minuto que le daban a la serie aroma de 2-0.

Nada más lejos de la realidad. “Es el momento de sacar el orgullo”, afirmaba Salva Maldonado, que contagió con su fe al Nou Congost. Con el público entregado, los de casa plantearon una respuesta excelsa al favoritismo rival y lograron forzar la prórroga, merced al talento de Williams (24) y la sangre fría de Peñarroya. Habría un segundo tiempo extra, con los malacitanos amagando con escaparse, pero un triple de Townes y otra canasta del héroe Peñarroya (20 puntos desde el banquillo), le dieron la vuelta al partido de forma apoteósica (106-100) y forzaron el desempate. Sería su guinda.

 


“Vamos con ilusión. Se pensaban que íban a ganarnos y ahora tienen la presión”, comentaba Rafa Vega, en una sentencia que bien valdría para cualquier conjunto que logre este domingo igualar la serie a 1. Todo le salió al TDK aquel 5 de mayo. Babkov se lesionó, Rodríguez se cargó de faltas, la defensa funcionó, a Esteller le entraba todo (25 puntos) y pese al orgullo de Kenny Miller (34, con 15/16 T2), masacraron al Unicaja en Ciudad Jardín, logrando diferencias que superaron los 20 puntos, y sellando su pase a semifinales con un contundente 82-98 final. Sería la semilla del inolvidable título de Liga ACB, que llegaría dos años después.


Ellos representan el más grande motivo de optimismo para los cuatro derrotados en el primer partido de cuartos, que jugarán como si no hubiera un mañana. A la vez, son el mejor toque de atención para que FC Barcelona Regal, Real Madrid, Caja Laboral y Valencia Basket no se confíen. La historia avisa. El basket juzga.

Daniel Barranquero

@danibarranquero

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