ACBBlogs
18/05/2012

Con voz bajita, tímidos sus gestos, De Colo respondió nada más aterrizar en Valencia, hace ya tres primaveras, a aquella comparación con Antoine Rigaudeau, que siempre fue de la mano de su carrera. Raíces en el Cholet, todoterrenos exteriores, jóvenes precoces forjados con talento. Realeza. ¿La continuación de Le Roi? Por falta de ambición no sería: “No sé si seré el sucesor de Rigaudeau pero sí, los dos tenemos los mismos objetivos”.

 

ACB Photo / M. A. Polo

 

Y si el mítico Antoine se llevó un mal sabor de boca de su experiencia en Playoff, Nando De Colo está dispuesto a usar hasta el final el disfraz de héroe para conducir a su Valencia Bsaket a lo más alto. Por lo pronto, las semifinales están a un solo paso. Él es el gran culpable.

Su hambre, infinita. Un bote, dos, dribling, paso atrás y tiro. Nada más empezar. El balón no entró, ¿y qué más daba? Este sería su partido. A la siguiente jugada, coast-to-coast esquivando a medio Lagun Aro para inaugurar el marcador. A continuación, triple para dejar claro que monólogo, en ocasiones, también es sinónimo de exhibición. Su segundo acierto exterior, dinamitaba el inicio del partido (16-7) y cuando el GBC recuperó el aliento, el francés volvió a escena para anotar cuatro tiros libres consecutivos y taponar a Salgado, para conservar la renta al descanso: 44-37.

Era el mejor en números. Era el mejor en sensaciones. Y, sin embargo, sus dos primeros cuartos parecieron una broma en comparación con el derroche de facultades del tercero. Cuando Vidal anotaba desde 6,75 poco antes del ecuador del periodo, el encuentro parecía más vivo que nunca (49-44), mas un pequeño rey que viste de taronja no estaba dispuesto a que la igualdad se estirase hasta el infinito. Y ya se sabe que es ley la que quiere el rey.

Flashes. Chispazos. Latigazos. Calidad exprimida, zumo de genio. Balón a sus manos y triple. A la siguiente, se viste de Pietrus para aparecer en la zona y anotar a placer tras pase de un Florent con traje de Nando. Diez arriba y al banquillo. Un minuto de tregua y vuelta a la carga. Alley oop de concurso para mate de Faverani y, segundos más tarde, contraataque de libro y pase mágico entre las piernas para Caner-Medley. Por si fuera poco, De Colo elevó el show a categoría de obra maestra con otros cinco puntos consecutivos con olor a 1-0. Cuando regresó al banquillo, simplemente ya no había partido.

65-47. 16-3 en cinco minutos y todas las canastas valencianas con protagonismo directo suyo, excepto una de San Miguel. Y porque Rodrigo encestó en ese minuto que Nando pasó en el banquillo. Según él estuviera en una parte de la pista u otra, hubo dos partidos. Con él de suplemente durante casi 15 minutos, 22-26 para el Lagun Aro. Con él en pista, 60-34 a favor del Valencia Basket. Incontestable.

En total, 26 puntos (5/8 T2, 4/6 T3, 4/4 TL), 4 asistencias, 2 rebotes y 29 de valoración en 26 minutos, en la mejor actuación ofensiva de un taronja en Playoff desde el Shammond Williams en 2008. Y todo, el día en el que se vestía de centenario en la Liga Endesa y jugando una gran cantidad de minutos de base. Pues menos mal que no era fiable…

Elegante, rompedor, eléctrico, estelar. “¿Por qué siempre contra nosotros?”, se preguntará un Lagun Aro para el que De Colo se ha convertido en su más grande verdugo en su historia reciente.

 

En liga regular, 28 puntos, 9 rebotes y 37 de valoración en la ida… ¡en solo 21 minutos de juego! Aquella vez fue el Jugador de la Jornada y estableció topes históricos en la competición, como el máximo número de puntos o la segunda valoración más alta jamás vista en menor tiempo en pista. En la vuelta, 18 puntos, 4 asistencias y 3 rebotes para una media de 24 puntos y 27,3 de valoración cada vez que tiene al GBC enfrente.

 

Un cartel gigante de 5 metros de ancho y 8 de alto preside una de las entradas de La Fonteta. Visual metáfora de aquel que no dejó de crecer, especialmente en los momentos importantes. De los 3 puntos de valoración en el global de los tres partidos de los cuartos del Playoff 2010 o los 7 de valoración media en la lucha por el título de 2011 a un arranque excelso y prometedor del que en Francia apodan ya como el “Rey de España”. Le Petit Roi, al menos, que no el Principito. Él ya rige.

 

 Daniel Barranquero @danibarranquero ACB.COM