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No están todos los que son, mas sí son todos los que están. Un vistazo rápido a la emoción de los clásicos, de partidos capaces de dibujar mil tipos diferentes de final, con resultado imprevisible. He aquí quince ejemplos de lo que puede pasar desde este miércoles.

 

Los tiros libres de Bonareu (1958-59)


El Real Madrid entró con 7 puntos de ventaja en los últimos tres minutos de partido. En ese momento, el Barça comenzó a remontar y tuvo la última posesión para ganar el partido. Hubo falta sobre Bonareu y, con el pabellón en completo silencio, el barcelonista tiró de sangre fría para anotar los dos. Victoria y fiesta clamorosa para los de casa por 59-58.

 

 

El Mundo Deportivo
 

 

 

El robo de Emiliano (1970-71)


Un guion muy similar al del ejemplo anterior, aunque con más puntos en el partido. El Real Madrid había dominado pero el Barcelona supo reaccionar hasta el punto de volver a tener la última posesión para llevarse el duelo. En esta ocasión, la historia cambió y Sanjuan perdió el balón, robado por Emiliano, que agotó en sus manos el tiempo hasta el 83-84 final.

 

El tiro libre que más dolió en Barcelona (1972-73)

 

Otra vez de menos a más, el Barcelona se encontró, a 18 segundos del final, con la opción de forzar la prórroga contra su máximo rival. Solder anotó el primero, pero erró en el segundo lanzamiento. El signo del encuentro ya no se pudo cambiar y la victoria voló a Madrid (62-63).

 

El único empate (1973-74)

 

163 veces se vieron en Liga y solo una vez empataron. Ocurrió el 24 de febrero de 1974 y, al contrario que el tópico del fútbol, este empate no dejó contentos a ambos. El Barça, que jugaba como local, tuvo el partido en su mano, pero un 4-14 final del Real Madrid, con un agónico final, propiciaron la sorpresa. Brabender y Luyk no fallaron desde la línea de personal.

El Barça hace historia en Madrid (1979-80)

El 4 de noviembre de 1979 es otra fecha marcada en rojo por los aficionados barcelonistas. Aquel día, su equipo venció por primera vez en la pista de su eterno rival. Con 84-85 a su favor, el Barça agotó su última posesión entera sin dar un solo bote, con constantes pases que hacían que el tiempo se consumiera. Con el final de posesión, solo le quedó un segundo al Real Madrid para probar fortuna. Beirán tiró a la desesperada y falló. La historia había cambiado...

 

Tangana y machada blaugrana (1983-84)

En el derbi más polémico de la historia, en plena prórroga, con Iturriaga, Martín y Davis expulsados, el Barça forzó el tercer partido en la final -que nunca llegó a disputarse- tras crecerse en el tiempo extra después de un final no apto para cardiacos. Epi anotó, Robinson respondió y el Barça lanzó para ganar en la última jugada. Falló... pero ahí estaba De la Cruz para saltar más alto que Romay, capturar el rebote y recibir la falta del pívot. Dos tiros libres a falta de 3 segundos que anotó y desató la locura en pista enemiga.

La magia de Biriukov decide (1986-87)

Ganaba por 97-99 el Barça a falta de pocos segundos pero Bryant, impaciente, no agotó el tiempo y decidió lanzar, con tapón de Spriggs. El propio atacante blaugrana cometió falta sobre el blanco y el balón iba a manos del Real Madrid, con 5 segundos por jugar. Biriukov hizo el resto, con un triple imposible de imaginar, forzado y desequilibrado, con tres rivales por delante, y auténticamente letal. Un 100-99 para el recuerdo.



 

 

Los pasos más inoportunos (1986-87)

Dos meses después del triple de Biriukov, el Barça se la devolvió a su oponente. Primero fue Corbalán el que perdió el balón, con Simpson anotando un tiro libre para ir a la prórroga. Más tarde, una intencionada de los locales cuando iban 3 arriba permitió a Spriggs poner el 91-90 y, en la última jugada, cuando tras pase de Iturriaga Cargol parecía que sentenciaría el partido, se resbaló, hizo pasos y perdió la pelota. El 91-90 ya fue inamovible.

El puño de Petrovic (1988-89)

El Barça ganaba por 98-97 cuando Petrovic decidió penetrar para ser el héroe del Real Madrid. El balcánico recibió falta y anotó el primero de forma fácil y el segundo, aún más tranquilo que el anterior, sin inmutarse y con el puño en alto tras su acierto (98-99), lo que provocó la ira del público barcelonista por la provocación de la estrella rival. Walters se contagió del nerviosismo local, perdió la pelota en el saque de fondo, y Antonio Martín acabó sentenciando con un mate (98-101).

La remontada de Epi (1989-90)

Los madridistas se vieron con el triunfo en el bolsillo, pero se quedaron sin fuerzas en el momento clave, anotando un solo punto en los últimos cinco minutos. El Barcelona endosó un parcial de 1-11 a su rival, con Epi de estrella. Primero para empatar a 85 y luego para poner el 85-87 que Llorente, con un triple fallado en los últimos segundos, ya no pudo modificar.

La venganza de Cargol (1990-91)

Cuatro años después y con más madurez, le llegó la oportunidad a Pep Cargol de desquitarse. No fue un final tan agónico como otros de esta lista, pero sí importante por lo simbólico y por el protagonista. Con empate en el luminoso, una jugada ensayada dejó a Pep Cargol en posición franca para el triple, que no falló: 76-73 para el Real Madrid.

Dos tapones que valen un triunfo (1991-92)

La historia es cíclica y caprichosa. Si la temporada anterior fue Cargol el que se vengó de sus pasos de antaño, en esta campaña fue el propio Real Madrid el que le devolvió el parcial de dos años antes al Barça. El cuadro blaugrana tenía el partido en el bolsillo pero acabó sorprendido e impotente por un 0-9 final del Real Madrid. En los últimos segundos, Simpson taponó el tiro de Epi, Lisard cogió el rebote y lanzó para forzar la prórroga, pero Romay, con otro tapón, confimó el triunfo visitante por 86-88.

La tradición de los parciales se tiñe de blaugrana (2002-03)

 

Pasó más de una década y, en ella, varios clásicos llenos de igualdad y con finales de todos los colores, pero en este de 2002-03 volvió a sonar el manido "no hay dos sin tres". Los madridistas saboreaban la victoria cuando el Barça, con Navarro de líder, le endosó un 11-0 de parcial. Con uno arriba, Mulaomerovic falló la que pudo ser canasta ganadora y Jasikevicius no perdonó desde la personal para poner el 92-91 definitivo.

 

 

 

 

 

Burke se viste de héroe (2004-05)

 

Uno de los finales más igualados se vivió hace relativamente poco tiempo. A falta de 4,8 segundos, con el Barça perdiendo por uno, Ilievski tenía la opción de darle el triunfo a su equipo con dos tiros libres, pero falló uno. Sacaba bajo canasta el Real Madrid y el balón fue para Sonko, en lugar de a Bullock. El francés avanzó raudo y asistió a Burke, que fintó sobre Fucka y anotó con el reloj a cero la canasta de la victoria, que ponía fin a una racha de 8 triunfos consecutivos del Barça en los clásicos.

 

La duda de Marko Tomas (2005-06)

 

En resultados tan reñidos siempre hay lugar para la polémica. La hubo en el 58 y la habrá siempre. La última sonada, aquel final en diciembre de 2005, cuando se medía el líder Real Madrid contra el vigente campeón Barcelona. El cuadro blaugrana se había puesto 3 por delante en la última jugada, aunque el equipo de casa tuvo tiempo para buscar un último lanzamiento. Marko Tomas buscó el triple y el silbato sonó. ¿Tres tiros? ¿Dos? El colegiado dijo que fue antes de la acción de tiro y el croata solo pudo anotar para poner el partido en 72-73, ante las quejas de Maljkovic y la alegría de su oponente, muy sólido durante todo el partido.

¿Aumentará la lista esta Final de la Liga Endesa?

 Daniel Barranquero

@danibarranquero

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