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Hola.

Voy a ser sincero, no sé por dónde seguir. Toda la información que tengo en la cabeza, todas las ideas que pensaba que eran correctas, ahora me parecen una mezcla de inutilidad y broma de mal gusto. Me he dado cuenta de algo que ya intuía, que todo el mundo decía, pero que me negaba a creer: esto es cuestión de suerte. En este SM más incluso si cabe.

Para que os hagáis una idea, Miki está el 142 de la general y el 83 del Brokerbasket. Sí, como lo oyen. Me mandó un email el tipo. Vacilándome, claro. No tiene ni idea, se pasa las noches de parranda y va, ya no mejor, sino muchísimo mejor que yo. Pero bueno, aunque sean ocho jornadas, sé que la perseverancia puede ser una gran virtud.

Para los cambios de hoy, se me acumulan los despidos. Quiero meter a Pau, es el momento, pero no me atrevo a hacerlo por Dirk. O quizás sí... Y Hamann debe salir. Y Mills debería entrar. Y sería hora de encajar a Kleiza... Demasiado dinero necesito. ¿Y Banic? ¿Será el de la primera jornada o el de la segunda?

Me voy a la cama con muchas ideas en la cabeza, pero la que más se repite es que si me hubiera ido con las "dos pájaras" de Miki el domingo, mi puntuación no hubiera sido peor. La del juego, digo. La mala jornada me ha cabreado, así como los comentarios de la gente, dándome por muerto. Pero me siento como Bond, atrapado en la trampa mientras el malo recita todo su plan maléfico (lo que se conoce como Villain speech o monologuing, por añadir un poco de cultura freakinéfila). Yo, mientras tanto, sólo pienso en escapar. A las 3, veréis mi equipo. Yo no me rindo.

Atentamente, (pongamos que me llamo) Pau.