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30/10/2009

¡Hola a todos de nuevo! En primer lugar quería dar las gracias a aquellos que me escribís dándome ánimos y deseándome suerte en mí aventura. Agradezco mucho vuestros mensajes y sobre todo me alegro de que os este gustando el blog, pues es para vosotros, para todos los aficionados del baloncesto que deseéis saber como se vive aquí, en USA.

Esta vez he tardado más de lo normal en volver a escribir… Pero resulta que en solo unos días (el 2 de Noviembre) empezamos la temporada, y las horas de entrenamiento han incrementado notablemente. A eso hay que unirle que la semana pasada fueron los Mid –Terms (Notas de mitad de semestre) y había que hacer trabajos y exámenes de última hora.

Parece que en estas semanas ya nos vamos adaptando a todo esto (ya era hora después de dos meses aquí). Hemos entrado en una monotonía que me asusta, pero en cada momento de la vida hay que hacer lo que hay que hacer, hay que adaptarse y eso es exactamente lo que hemos hecho; adaptarnos, a horarios, cultura, comidas, gustos, comportamientos, etc.

 Hace dos semanas ya tuvimos la elección de dorsales; yo jugaré con el 00, número que me ha gustado de toda la vida pero que en España nunca pude llevar. Aparte creí que era un buen momento, porque representa el nada, el empezar de cero y realmente es lo que se asemeja a mi vida en estos momentos, a cuando deje todo atrás para empezar una nueva vida, en un nuevo país, luchando por un sueño. También llevamos a cabo la sesión de fotos más minuciosa en la que he estado en toda mi vida como jugador. Colocación exquisita de los jugadores teniendo en cuenta la altura, el color, que se viera el dorsal… aquí dan gran importancia a la imagen del equipo, de la universidad, y ¡eso me gusta!

También se llevo a cabo el torneo de triples, “two-ball” y mates de la universidad, con representación española en Mates (Dani fue el campeón) y triples (quedé segundo después de nuestro único senior PJ Rase).

 

 

 

 

Después de contaros un poco por encima todo lo sucedido estas semanas, quiero que conozcáis una historia que todo el mundo ha de saber… Una historia que yo no sabía cuando vine aquí y que me fascino desde el primer día que la escuche. Creo que representa un poco el poder que tiene el baloncesto aquí, en USA, no solo para las universidades sino para todas las comunidades, pueblos y ciudades americanas.

Esta historia tiene lugar en los años 50, cuando curiosamente aún no se permitían que jóvenes negros jugaran al baloncesto, ni había línea de tres puntos…

Una pequeñísima universidad de un pueblo llamado Rio Grande al sur de Ohio estaba a punto de cerrar debido a los grandes problemas económicos que atravesaba. Ésta había ofrecido su puesto de entrenador de baloncesto a un antiguo jugador de la universidad que ese año entrenaba al un instituto (high school) de la zona; su nombre Newt Oliver, escritor posteriormente de libro que narra la historia, nombre que recibe el gimnasio de la Universidad, así como el pabellón de baloncesto.

Este hombre dijo algo como: darme dinero para formar un equipo de baloncesto y salvaré a esta universidad de su cierre. Así que formó un equipo con menos de 3000 dólares en becas. Uno de aquellos becados fue Bevo Francis, llamado Bevo por el nombre de la cerveza favorita de su padre. Éste había jugado para Coach Oliver en el instituto.

La liga empezó y este hombre, un 6.9 pies (unos 2.05m de altura) empezó a sobresalir como ya lo había hecho en el instituto. Sus anotaciones normales eran 40, 50, 45, etc. Y no crean que lo hacia desde la zona, su especialidad era el tiro de media distancia. Se empezó a correr la voz de este fenómeno del baloncesto. Llegaban noticias de todas partes del país, así como invitaciones para partidos con las más prestigiosas universidades. El modesto pabellón de la universidad no daba para albergar a toda la gente que partido tras partido se trasladaba hasta Rio Grande incluso llegaron a jugar en el Madison Square Garden.

Lo que había empezado como un humilde equipo que pagaba por jugar torneos importantes, ahora recibía ofertas descomunales por jugar partidos en cada estado del país. El partido más caro fue contra Mayo State, por el cual recibieron 25000 dólares. Ese dinero iba para la Universidad y con él consiguieron evitar su cierre. Ahora la calle principal de este campus en el que yo resido lleva el nombre del emblemático jugador.

Pero aún hay más. El entrenador empezaba a imaginarse que pasaría si Bevo anotara en un partido más de 100 puntos, cosa que no había conseguido hasta el momento. Cuando una noche, jugando contra Ashland Junior College, Bevo anotó nada más y nada menos que 116. Esto ocurrió en la temporada 52-53. Bevo, un jugador de la minúscula Universidad de Rio Grande acababa de batir el record de anotación de la NCAA. Era la noticia de la semana en cualquier rincón de USA. Aunque la NCAA no tardo mucho en desvalidar esa anotación alegando que había sido contra un Junior College y no contra una Universidad de la División.

 

 

 

 

Pero, tranquilos todos los lectores, que Bevo solo tardó una temporada más en volver a batir el record, y esta vez contra una Universidad de NCAA (Hillsdale College) anotando 113 puntos. Así que este hombre de Rio Grande que podréis ver en la foto con todo el equipo el primer día que llegamos a la universidad en la cena de bienvenida. Ese hombre, tiene el record de anotación de la NCAA en un partido. Y todo ello, ¡sin línea de 3 puntos!

Espero que ahora conozcáis un poquito la historia de esta universidad, igual que yo la conocí nada mas llegar. Deseo que hayáis disfrutado con una anécdota; una anécdota que narra la fuerza y el poder del baloncesto y que cada día que pasa todos sepamos alguna nueva historia interesante de este deporte que tanto amamos.