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Este año está volando. Desde noviembre que escribí el ultimo blog, han pasado inmensidad de cosas en todos los aspectos de mi vida, tantas que no he tenido tiempo hasta ahora de compartirlas con vosotros. Cada día que pasa veo la gran suerte que tuve de poder venir aquí y la gran decisión que tomé de cambiarme de Rio Grande a MSOE. Las clases siguen duras como siempre, pero ya la mayoría de ellas están dedicadas a mi carrera, cosa que me gusta y me ilusiona. Ya tengo las primeras experiencias de vida real en el sector, cursando el “Junior Project”, una pequeña experiencia previa al proyecto fin de carrera, 3 meses trabajando como consultor para una empresa de Milwaukee. El cuatrimestre que viene tendré otra clase con experiencia de vida real y, aparte, estoy en conversaciones con varias empresas, entre ellas Harley Davidson, para empezar a trabajar allí en marzo o junio. La vida académica empieza a cobrar sentido. Después de 3 años se ve la luz a lo lejos, algo que te hace que cada día lo empieces con más ilusión y ganas que nunca.

Todo esto, lo compagino encantado con mi trabajo en la universidad (hacer las estadísticas para el resto de deportes), con mi empresa (una plataforma online dedicada a la los estudiantes y profesores universitarios americanos), que yo junto con mis tres socios y con la ayuda de varios profesores y la organización “Entrepreneurs” de la universidad hemos abierto, y por supuesto mi gran pasión; el baloncesto.

 

 

 

 

La temporada va mejor de lo esperado. El duro calendario de partidos de no conferencia ha hecho que nuestro récord no sea tan bueno como el año pasado, pero aun así estamos cumpliendo en los partidos de conferencia que son los importantes. Ganamos a Aurora College, después de 4 años sin que MSOE les ganara, y ganamos también, en un gran partido, a Edgewood, el líder de la conferencia, colocándonos lideres nosotros. Finalmente, el fin de semana pasado perdimos contra Concordia Wisconsin, colocándonos empatados por el primer puesto. Después de que varios jugadores dejaran el equipo por estudios, o motivos personales, nadie esperaba nada de nosotros, y aquí estamos dando guerra y sin parar de trabajar y soñar al mismo tiempo.

Así que, así va mi vida, viviendo un sueño académico y profesional que no tendría oportunidad de vivir en España, compitiendo como siempre en la mayor de mis pasiones, y disfrutando de cada momento. Por lo que tengo entendido, casi una decena de jugadores de baloncesto españoles están intentando a través de AGM Sports vivir una experiencia parecida a la mía. Desde aquí solo tengo una frase para ellos:

 

“A por ello, y nunca dejéis de luchar”