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31/12/2009

Bueno, llegaron las merecidas vacaciones... e igual que llegaron se fueron. Han sido fugaces pero intensas. El día 13 de diciembre llegó mi madre de Madrid, unos días después de perder contra Shawnee de 2 puntos con un tiro anotado a falta de 3 segundos del final. Vídeo y pesas el domingo, entrenamiento el lunes y de nuevo partido, esta vez contra Virginia Intermont, pero esta vez victoria para casa que nos viene muy pero que muy bien después de una racha de 3 partidos perdidos.

 

Pasamos dos días en Rio Grande, enseñándole a mi madre mi nueva vida, desde las clases, instalaciones, alrededores, hasta la inigualable comida de la cafetería (¡inigualable de mala, claro!)

 

 Rio Grande recibió la vista de la madre de Víctor por Navidad

 

Y el viernes… ¡A NEW YORK! Llegamos al aeropuerto de La Guardia, en el que nos encontramos con la primera sorpresa; las maletas habían volado al JK Airport, es decir, otro aeropuerto de Nueva York totalmente diferente, así que tocó viaje al hotel sin maletas. Ese día vimos el centro de Manhattan y cenamos en el Red Label de regalo de navidad, una famosa y exquisita marisquería en la mismísima 7º avenida.

 

Al día siguiente llegaron las maletas por la mañana: ¡menos mal! Nos levantamos temprano y cogimos un bus de esos de dos plantas que te van contando todo. La verdad es que genial, conocimos a una familia de Ohio, bastante majos, la verdad, y visitamos sitios como China Town, Brooklyn, la estatua de la libertad, Battery Park, Soho… Bueno, como veis nos cundió bastante el día. Comimos en el puerto de Nueva York en un italiano en el que yo había comido ya dos años atrás cuando vine a jugar el Five Star Basketball Camp. A la noche invité a mi madre a cenar en el ESPN Zone, un restaurante del famoso canal deportivo de USA en el que puedes gozar de comida americana de calidad (costillas, hamburguesas, etc.), mientras disfrutas de todo tipo de deportes en las pantallas gigantes y con un ambiente deportivo inigualable.

 

Ese día nevó lo que no he visto yo nevar nunca, tanto que tuvimos que coger un taxi de vuelta al hotel pues la nieve era dolorosa cuando te golpeaba en los ojos…

 

El día siguiente visitamos el alto Manhattan, es decir, todo Central Park (precioso, pues estaba todo nevado con cientos de niños jugando con trineos), así como Harlem, el Museo de Historia Nacional y el NBA Store (visita obligada). A la noche fuimos al Madison Square Garden a ver los New York Knicks contra los Charlotte Bobcats. El pabellón tiene merecido su gran fama mundial, enorme, con todo tipo de pijadas, desde marcadores con los tantos por cientos en tiros, hasta micrófonos en el tablero que te descubre el “desconocido” sonido de cuando el balón choca contra el aro. El primer partido NBA que veo en mi vida en directo y la verdad es que una experiencia para recordar.

 

  Vic Bande, en el mítico Madison Square Garden

 

Al día siguiente visitamos la Zona Cero y todos los monumentos que hay alrededor para las victimas de ese 11 de septiembre del 2001. Y por la tarde, mi madre de vuelta a España, y yo otra vez a Rio, o mejor South Wester, otro pequeño pueblo de los alrededores, donde viven mis grandes amigos Nic y Molly, de los que ya hable en la anterior entrada.

 

Sus familias hicieron que me sintiera como en casa, celebrando hasta 6 comidas-cenas de navidad entre las dos familias repartidas en 3 días. Aquí no suelen celebrar en plan cena familiar el año nuevo, con lo cual lo juntan todo en un día. El ambiente increíble, toda la familia, unas 30 personas, en casas que no son mansiones para nada, con millones de regalos de Santa Claus.

 

Volví encantado de mi primera Navidad en Estados Unidos gracias a esas dos familias que me trataron como a uno más.

 

También tuve la interesante experiencia de asistir a una misa Cristiana Baptista, religión a la que tanto Nic como Molly pertenecen y cuyas misas son completamente diferentes de las católicas. Culturalmente hablando me pareció una de las cosas más interesantes que he hecho aquí desde que llegué. Pues es una religión que no tiene casi seguidores en España y una de las más populares en USA.

 

Baloncestísticamente nada, seguimos trabajando para que este equipo tan joven encuentre su consistencia y sobre todo que compita 40 minutos al nivel que competimos en cada entrenamiento…

 

Para finalizar quiero desearos a todos los amantes del baloncesto, en general, y a los que seguís mi blog, en particular, un Próspero Año 2010 y una Feliz Navidad. Espero que disfrutéis de ese privilegio que es estar en España, con la familia y los seres queridos en estas fechas. Yo no he tenido la suerte de poder ir, pero bueno, gocé de la visita de mi madre y ahora en exactamente 2 días (1 de Enero) viene mi novia Elena a visitarme, así que aprovecharé y me conformaré con esas dos caras conocidas que tenía tantas ganas de ver. 

 

Comeros cada uno una uva por mí, ya que aquí esa tradición no se practica… Así que este año tocan 13.

¡Feliz Navidad a todos!