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Esta es una pregunta que me hago muy a menudo. Es una sensación fuera de lo normal, un elixir que lo cura todo y te hace que no puedas imaginar un día de tu vida sin él. Es una actividad educativa, que te enseña de forma directa los valores de la vida; valores como la superación, el sacrificio, el trabajo en equipo... Te muestra el orgullo de la victoria, y la pena e impotencia de la derrota, haciéndote que salgas impune de ellas y puedas aprender de ambas. Es un viaje a lo inconcebible, un mundo en la frontera entre lo real y lo imaginario, que te desconecta de todo. Todos tus problemas desaparecen en el momento en el que atraviesas esas líneas blancas, esas líneas que limitan tu territorio… esas líneas que te separan de la vida real, como una frontera entre dos países vecinos. Creo que todos los que inviertan su tiempo leyendo Blogs de baloncesto realmente saben a qué me refiero.

 

Mi historia tiene algo que ver con fronteras, con baloncesto; claro está… y con qué es real y qué imaginario.

 

Pero antes de todo me presentaré: Mi nombre es Víctor Sánchez Bande, o Vic Bande como aquí me llaman; (los americanos son auténticos aficionados de la acotación de los nombres; en mi equipo hay un P.J, un J.D y un G...) Tengo 19 años y puedo decir que  mi historia con el baloncesto se la debo ante todo a mis padres. Cuando tenía tan sólo 6 años me apunté a un equipo de fútbol (toda mi clase iba a fútbol así que no iba a ser yo menos, ya sabéis) y mis padres me pusieron la condición de ir a baloncesto miércoles y viernes si quería ir a fútbol. Así fue como descubrí esas indescriptibles sensaciones que os conté antes. También debo decir que mi aventura futbolera (o soccer como aquí lo llaman) no duró más que ese primer año.

 

Con 8 años empecé a jugar en la Dehesa, un pequeño equipo que luchaba por victorias contadas pero donde realmente descubrí mi afición por este deporte. Con 11 entré en el alevín del Adecco Estudiantes donde jugué 7 años, hasta mi último año de junior. Esos años los compaginé con Selecciones Madrileñas y Selecciones Españolas (hasta sub-15) y el año pasado jugué mi primer año senior en Fuenlabrada antes de embarcarme en la maravillosa aventura que será la protagonista de este blog durante el resto de ediciones...

 

¿Qué lleva a una persona a dejarlo todo atrás por un sueño? ¿Qué es lo que da fuerzas a alguien para embarcarse a lo desconocido? ¿Para empezar una nueva vida a más de 6000 km? ¿Qué es más importante: el baloncesto o los estudios?

 

Estas son preguntas que debería responderos antes de entender mi historia.

 

Yo amo el baloncesto por encima de todo, disfruto de él cada segundo pero, como dijo una vez en una entrevista que hizo mi compañero Nacho Guigou en esta web: “Mi carrera deportiva depende de un montón de factores y la mayoría de ellos son factores externos a mí. Sin embargo, mi carrera como estudiante depende sólo de mí". Todo el mundo sabemos que los estudios son lo primero, pero hay mucha gente que lo olvida por el camino. Una lesión puede ser el final de tu carrera baloncestística, pero no de tu carrera académica. Y así de real y dura es la vida. Por tanto, traté de no dejarme llevar por ese mundo perfecto e imaginario que parece el baloncesto, y apoyé mis pies en la vida real, mi futuro real.

 

Nunca imagine una vida sin baloncesto, pero sabia que no podía dejar mis estudios a un lado tampoco; entonces pensé… ¿Por qué no? ¿Por qué no usar todo mi sacrificio a lo largo de los años, mi trabajo y esfuerzo, para labrarme un futuro mientras juego al baloncesto? Esa pregunta fue realmente el inicio de esta historia, lo que me empujó a dejar todo atrás, a mi familia, a mis amigos, a mi novia Elena y embarcarme hacia lo desconocido, igual que Cristóbal Colón se embarcó en su carabela hace 517 años.

 

Ahora, varios meses después de que esa pregunta surgiera en mi cabeza, me encuentro en University of Rio Grande, en Ohio, disfrutando de una beca baloncestística completa, jugando a nivel universitario americano y estudiando una Ingeniería Industrial, lo que se dice totalmente por la cara...

 

Vic Bande, en el pabellón de la University of Rio Grande

 

Así que ésta será la protagonista de mis próximos escritos. Cada vez más gente está tomando este camino; Dani Martí (Pamesa Valencia) tomó el mismo camino y ahora es mi compañero de equipo y de habitación.

 

Mi intención es que conozcáis este mundo, que tengáis información; una información que yo no tuve y que todos los amantes del baloncesto, disfrutemos de esta aventura, que yo he tenido la suerte de vivir.