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19/11/2009

Una enorme bandera americana ondea en la puerta del gimnasio, carteles por todas partes, las cheerleaders y el equipo de baile se preparan para hacer sus piruetas y cánticos, gente de todas partes de los alrededores se traslada vistiendo camisetas de Rio Grande o Red Storm, quince chavales uniformados desde zapatillas Nike, calcetines, camiseta y chándal rojo completo en el que se puede leer fácilmente Rio Basketball caminan por el campus; estos son algunos de los pequeños detalles que indican que la temporada de baloncesto ha comenzado.

 

Para nosotros comenzó el día 2 de noviembre con el partido de exhibición contra un equipo NCAA División II llamado Glenville State College. No había sido una buena semana para nosotros... La Gripe A se había cebado con nuestro equipo dejándonos dos bajas: Dani y Florian (nuestro alero alemán y también compañero de habitación de los dos españoles de Rio). Hasta el punto de que tuve que mudarme de habitación por una semana y media para no contagiarme yo también. El partido fue rápido, haciendo nuestro juego que era correr, correr y correr. Yo no tuve el privilegio de gozar de muchos minutos de juego ya que los árbitros se cebaron un poco conmigo, sobre todo con las faltas en rebotes (5 faltas en 8 minutos). Dani experimentaría la misma sensación unos partidos después. (La verdad es que los árbitros nos miran con lupa por ahora en cuanto a pasos y faltas en rebotes y bloqueos, pero bueno habrá que adaptarse...). FinalmentE, el partido se vino a Rio ganando 96-94.

 

 Vic Bande, en posición defensiva, con la camiseta de Rio Grande
 

La temporada comenzó cuatro días después, y con temporada me refiero a partidos oficiales, batiendo a Ohio University-Lancaster 96-80. Esa semana habíamos estado entrenando hasta 7 jugadores en una ocasión debido a que dos jugadores más cayeron en el brote de gripe y otros tres jugadores jugaban con el segundo equipo de la universidad, el JV Basketball. La semana había sido dura, pero conseguimos recuperar en aceptables condiciones a todo el mundo para el partido del viernes contra Lancaster. Así empezaba una temporada larga (32 partidos) pero de lo mas educativa para un equipo joven como nosotros, y empezaba con victoria (96-80).

 

No tuvimos la misma suerte contra Cedarville University, pronóstico de Final Four de la nación. Es decir uno de los 4 mejores equipos de USA. El partido comenzó con grandes problemas en defensa y sobre todo no muy acertadas decisiones en ataque. Para ser sinceros, fue una catástrofe pues no hicimos nada de lo que habíamos entrenado a lo largo de la semana. Nuestra presión, nuestra rapidez e intensidad en defensa se había desintegrado. Eso unido a un 71% en tiros de campo del contrario así como una anotación de 20 de los 29 triples que tiraron, hizo que el partido acabara 91-157, llegando a casa la primera derrota de la temporada.

 

Las derrotas ocurren y los grandes equipos son aquellos que salen de ellas fortalecidos… Nosotros creo que nuestra reacción ante esa derrota no pudo ser mejor. Estuvimos una semana matados en defensa, una semana tan solo entrenando defensa, estando hasta 15 minutos seguidos en posición defensiva y ya podías aguantar cuando las piernas empezaban a quemarte… Pero, como bien he dicho, salimos de esa y demostramos que no se repetiría de nuevo un partido así.

 

Los jugadores de University Rio Grande, con el trofeo Bevo Francis

 

Llegaba uno de los momentos más importantes para esta universidad, el Bevo Francis Tournament. Este torneo es el Rio Pride (el orgullo de Rio) los jugadores y el emblemático entrenador que aún permanecen vivos son los asistentes de honor, temporada tras temporada del gran torneo. Rio no lo había ganado desde hacía 4 años. Comenzaba con el partido contra Ohio–Chillicothe el cual ganamos 94-74. Realmente nuestra defensa fue intensa 37 minutos del partido, llevando en todo momento las riendas.

 

 

No había tiempo de celebraciones, al día siguiente levantarse a las 9 para estar en el desayuno con algunos de los jugadores de ese emblemático equipo que ganó el campeonato NCAA en el año 52. Después video del partido anterior, estudio del contrario, y a comer antes de ir a jugar la final del Bevo contra Taylor University. Creo que defensivamente el mejor partido que ha jugado mi equipo nunca en los 13 años que llevo jugando al baloncesto. Ganamos la final 75-57. Llevándonos el trofeo a casa.

 

Por último quedaba el derbi de Ohio, un partido que aquí comparan como el Duke-North Carolina o en España lo que sería un Madrid-Barça. Fuimos controlando el partido durante 37 minutos, siempre por encima de Shawnee State University, hasta que los 3 últimos minutos nos remontaron y nos ganaron. 3 minutos sin anotar una sola canasta cambia plenamente el rol de un partido. Derrota, segunda de la temporada, por 77-87, contra un equipo para mi opinión muy inferior al nuestro.

 

Así que así queda la semana, con 3-2 en nuestro casillero y preparándonos para el gran test que tenemos el viernes y el sábado en el Cedarville Tournament.