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07/03/2011

La temporada regular ha acabado, y con buenas noticias. Pero vayamos paso a paso y empecemos donde lo dejé la última vez.  Se nos venía encima el partido más importante de la temporada, contra Benedictine, al cual habíamos vencido en la prórroga al principio de la temporada y que ocupaba la primera posición de la conferencia sur.


Pero la vida no es sólo baloncesto y, a veces, el mundo no es justo y nos enfrenta a cosas que no esperamos, o que simplemente no queremos vivir. En nuestro caso, John Cassidy, padre de mi gran amigo Conor, o Mr. Cassidy, como yo le llamaba siempre, nos dejó a finales de la semana.


Mr. Cassidy había luchado durante años contra una enfermedad degenerativa, pero  luchó y disfrutó hasta el último día con su familia, y amigos. Partido tras partido, sin excepción, le veías en primera fila, sentado en su silla de ruedas y esperabas ansioso al final del partido, pues daba igual como hubieras jugado, o el resultado del partido, Mr. Cassidy siempre tenía palabras amables y reconfortantes para todos.


El miércoles por la mañana, tuvo lugar el funeral. Una de las cosas más emotivas que he vivido en mi vida. Todas las personas en las que Mr. Cassidy había dejado su huella, se reunieron para despedirle. Estaban los jugadores a los que había dirigido en su época de entrenador, amigos, familia, y un coro muy mono formado por unos 25 críos de un colegio cercano a los cuales les daba sus mañanas ayudándoles a leer y escribir. Fue un momento precioso, que me encantó poder pasar apoyando a una familia como los Cassidy, que me habían admitido en su familia desde el primer día y sin ningún tipo de condición.


Esa misma tarde, el equipo viajó a Chicago, a jugar contra el Benedictine y, después de un partido intenso, ganamos 64-60, colocándonos líderes de la conferencia sur.

 

El equipo quiso dedicar el siguiente encuentro a Mr. Cassidy
 

La semana siguiente jugábamos en casa contra Lakeland. Fue el partido más bonito que he jugado en mi vida. Al inicio se hizo un emotivo acto por Mr. Cassidy y todo el equipo calentó con unas camisetas en las que ponía Team Cassidy “Every day is a party”. También se reunieron en las gradas miles de personas, todos vistiendo la famosa camiseta verde de Team Cassidy. Fue un bonito partido que acabó en victoria y pudimos dedicar al padre de Conor.

 

La grada lució la camiseta del Team Cassidy
 

El siguiente partido era contra el eterno rival, Aurora. Como dije la última vez, MSOE no gana a Aurora desde el 2008, y un tiro desde el medio campo en el último segundo hizo que Aurora continuara con su racha de victorias contra nosotros. Eso, después de todo el esfuerzo por ganar a Benedictine, nos colocaba segundos de nuevo.


A partir de ahí, iniciamos otra racha de victorias (4) para acabar la temporada regular como segundos de la conferencia sur.


El último partido de la temporada tenía lugar en casa y nos enfrentaba contra el segundo de la conferencia Norte, para saber las posiciones globales. Este equipo era Edgewood, equipo que nos venció en la prórroga en la temporada regular. Pero esta vez fue una historia totalmente diferente, con victoria por 11 puntos y marcando el mejor récord de la historia  de la universidad (19-6), el anterior era (18-7).

 

Esa victoria nos colocó terceros de la conferencia general y nos enfrenta al sexto en los play-offs. Partido complicado contra el eterno rival: Aurora. Evento que además se nos junta con los exámenes finales de la universidad. Pero ya no hay momento para aprender de las derrotas, ahora o ganas o a casa y nos espera un objetivo claro: Ser el primer equipo que gana la conferencia y va al campeonato nacional, desde que MSOE juega en la conferencia NAC. Un objetivo ambicioso, pero posible, y todo empezaba contra Aurora.

 

Primer partido de play offs y a casa.  Una buena temporada, la mejor en la historia de la universidad, pero que se acaba antes de lo esperado de mano de Aurora. Ahora sólo queda machacarse en post-temporada, y prepararse para el año que viene. Desde aquí me despido, y doy la enhorabuena a John Cording por su nombramiento en el quinteto ideal freshman, a Bennet Deacon, por su nombramiento en el equipo de honor, y a Austin Meier por su nombramiento en el quinteto ideal, mejor jugador de la conferencia y All Nation Academic Award.

 

Fue un gran honor jugar con todos ellos, y tener el placer de poder compartir con todos vosotros (aficionados de este maravilloso deporte) una temporada mas.