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12/09/2010
Hola gente, os escribo a mitad camino entre el taxi y el pasillo de mi hotel para cerrar este mundial y con él esta historia que desde el 28 de agosto os he ido contando como buenamente he podido y mi neurona me ha dejado.

 

El último recuerdo que me llevo de Estambul es de una ciudad triste, plomiza y con un cielo amenazante que no ha dejado de descargar lluvia en todo el domingo. Hoy el mejor sitio donde uno podía estar era el pabellón y yo, después de esperar hasta el límite, aterricé sobre él aprovechando la tregua que dio el tiempo. Todo lo bueno que tenía que ver de la ciudad y del Mundial ya lo vi así que el domingo fue el momento de sentar y recoger los últimos apuntes y sacar las notas del campeonato.

 

0.- A los forofos periodistas. Todos aquellos periodistas que se han cansado más de animar que de trabajar, más de hacerse fotos con jugadores que de entrevistarlos. Por momentos las gradas se han convertido en una feria de ultras donde han estado a punto de haber andanadas de ostias. La FIBA debería tomar medidas.

 

1.- Al Catering. Aquí no habido gañote alguno y los que iban con dietas lo han pasado mal apurando las galletitas Ülker, el café Crown y los bocatas que queso con mortadela. El sábado, en una acción heroica, el comando frutero liderado por Fernando Martín apresó dos piezas de fruta para mi boca. Me saltaron las lágrimas casi tanto como los periodistas que fueron a degustar el jamón de la mañana con la FEB.

 

 

 

 

2.- Al karaoke del Halkapinar. Horrorosa idea que espero que haya tenido consecuencias sobre la mente enferma de quien la propuso. Si unes el lamentable criterio para elegir la música, las desastrosas voces elegidas y la inexistente calidad del video marcador tenemos que, en lugar de "Los chicos del coro", en Turquía nos hemos encontrado a "Los ángeles del infierno musical".

 

3.- A los taxistas kamikazes de Turquía. Para muestra un botón. El sábado tras la final había que ir corriendo al hotel para currar y tuve la brillante idea de decirle al taxista "quick, please". Desde que le tiré los trastos a una Red Fox (con resultados obvios) no he tenido decisión más lamentable en mi vida. A 160 Km/h. nos trajo y cuando bajó a 140 lo hizo para tomar las curvas. Vamos, que, con los baches, aquel taxi se movía más que la montaña rusa del Dragon Kan... menos mal que volvemos en casa donde los nuestros sí se lo curran.

 

4.- Las eternas colas en cada rincón de Estambul. Estresante no, lo siguiente. Ni en el Carrefour cuando pone la oferta del 3x2 había visto tanta gente haciendo cola. Como rebaño nos hemos movido en todos los lados, cada uno con su cámara apuntando a diestros y siniestro para capturar un momento del que no disfrutábamos cuando había que hacerlo, allí y en ese preciso instante no después.

 

5.- Al momento Athena en la semifinal de Turquía. El trío musical que allá por el 2001 puso de moda la canción 12 Dev Adam y que nueve años después la hemos revivido en Estambul. Está claro que los años pasan para todos y el grupo punky de comienzos de década hoy se ha visto reducido a un cantante con tripa cervecera, aún así poner en pie a un pabellón de 15.000 espectadores tiene un enorme mérito.

 

6.- A Kevin Durant. Le vi en Nueva Orleans en 2008 y aquí no ha dejado de sorprenderme. Es ya toda una estrella pero no tiene límite. Si combinación de altura, fuerza y agilidad le hacen ser letal en todas las posiciones del campo pero es con el balón sus manos cuando se disfruta al completo de su juego. En Turquía nadie le ha hecho sombra y no parece que en la NBA muchos se la vayan hacer en un futuro próximo.

 

 

 

 

7.- A los colegas de la prensa español. Que conste que no lo escribo porque tenga a uno amenazándome con tirarme al Bósforo, pero una de las experiencias más gratas de estos tipos de torneos siempre es juntarse con amigos y conversar con ellos contando batallitas. Creo que uno aprende más en estos momentos que en ningún otro. Pese a que me hayan ganado en la liga del SuperManager, aprovecho para agradecer la compañía de Fernando, Javi, así como Corti y Jorge. Éramos el quinteto titular de nuestra fila. Montando barricadas con mochilas para que nadie nos quitara el sitio. Como siempre a mi estimado y querido lobby catalán con el que visité Esmirna, auténticos maestros de la prensa deportiva. A carlitos que este año no me ha sufrido (ni disfrutado) tanto como en Polonia. A Mel, Carlota, Karina y el resto de gente de la Sexta. A Pilar, Pacojó, Xavi, Domingo y, en definitiva, a todos los que han hecho más agradable esta estancia. 

 

8.- A las apuestas deportivas. Ya sé que queda mal ponerlas por delante de los amigos, pero es que he acabado llevándome una buena pasta. Pese a que mis corredores de apuestas en Sagunto la cagaron, no una sino dos veces, apostando por España en cuartos, el beneficio supera lo esperado. Creo que el sábado tocará sacar la pasta e invitar a cena. Será en honor de Durant, el tío que más pasta me ha hecho ganar en este Mundial. Por cierto, de buenas se han librado mis amigos porque si llega a ganar Turquía hubieran habido toñinas a cascoporro por no apostar cuando les dije que lo hicieran, cuando estaba 40 a 1

 

9.- A la afición turca. Impresionante. Yo que soy un tipo broncas y tengo como referencias a Argentina y Grecia ahora añado uno más: Turquía. La forma que ha vivido el Mundial y vibrado con su selección me ha marcado. Impresionante. Ver a todo el pabellón cantar, animar y, sobretodo, pitar cada ataque del rival ha sido impactante porque han conseguido que entre los compañeros no nos oyéramos y acabáramos a grito y con más de una voz rota ¿lo he dicho? Impresionante.

 

 

 

 

10.- A la periodista que ha perturbado mis sueños... y lo que no eran mis sueños. Como no han sido pocos los que me han dicho que este año han faltado comentarios en este blog sobre la presencia femenina en el Mundial. Os brindó la última joya. Recrearos con la más bella turca (bueno realmente no sé si es, pero quiero pensar que sí), trabaja para Al Jazeera y era la encargada de hacer la primera entrevista en la zona de mixta. Normal que tras terminar con ella y llegar a mí los jugadores pusieran mala cara.

 

 

 

 

Como en el ciclismo dejó como "fuera de categoría" a la selección española. Ya sé que todos hubieran deseado mayores logros y que es el momento ideal para los palos, pero hay que pensar en lo difícil que resulta alcanzar una vez el éxito... y esta generación llevaba cuatro años jugando finales. Hagan lo que hagan les estaré agradecido a los jugadores por los años de baloncesto que nos han brindado (y brindarán), así como a los amigos de la FEB, en especial a Roberto y Jordi, por la amabilidad en el trato y las facilidades que dan para trabajar. En Lituania prometo seguir dándoles guerra.

 

Y ahora sí es la despedida. Espero que os hayan gustados estas locuras que diariamente os he ido contando y que no os hayan hecho enfadar mucho. Pensad que, aunque pocas, las cervezas Efes también han ayudado a que los dedos teclearan más rápido y con menos conciencia. Dentro de un año, si todo va bien volveremos a vernos en Lituania y espero entonces contaros más alegrías de la selección y mías propias. Hasta entonces, sean felices.

11/09/2010

Lo reconozco he caído en la tentación. He pecado y me he dado al vicio de comprar compulsivamente en Estambul. Finalmente me he entregado a la evidencia y he seguido como un elefante más la ruta del consumo, esa que recorre la línea del tranvía y que acaba en la zona de las mezquitas. A falta de rematar este domingo las compras con los pertinentes imanes para la nevera, el sábado me ventilé los últimos compromisos. El premio gordo se lo ha llevado mi hermana que me hizo una lista más larga que la de los reyes magos. Realmente ella disfruta cuando me voy de viaje, sabe que siempre trinca más cosas que yo.

 

 

 

Menos mal que uno ya venía entrenado de Esmirna en las artes del regateo y aquí me he hecho un ‘pro'. Bueno, eso creo yo porque aquí uno nunca sabe a ciencia cierta quién es el que está ganando en el regateo. Eso lo comprobé el primer día en el Gran Bazar cuando pillé una ganga y después de cerrar el trato con la mano le pregunté al vendedor que qué tal había estado y me dijo que aún él había sacado un buen precio. Mejor hubiera estado calladito.

 

Muy importante esto de no hablar porque en el Gran Bazar la gente sabe mil idiomas y enseguida te pillan que eres español y comienzan a agobiarte. Yo opté por hablar en catalán pero ni con esa. Conocí un vendedor que sabía ocho idiomas: turco, hebreo, español, francés, alemán, italiano, francés y portugués. Con éste sólo me faltó sentarme a negociar pero por lo demás seguí todas las fases del regateo. Primero pregunté precio, sistemáticamente dije que muy caro (120 liras), luego él me insistió y me mostró todo el género. Ese fue el momento de lanzar mi primera oferta ¡50 liras! El tío se llevó las manos a la cabeza pero aquí me dijeron que el precio correcto es la mitad de lo que primero digan. Así que me hice el remolón y subí a 60... y el vendedor aceptó ¿chollazo? No creo. Si yo sé el truco del 50%, aquí estos se lo sabrán y seguro que aún así salen ganando.

 

 

 

En cuanto a las mercancías a comprar aquí hay de todo y todo falso. Como un vendedor en Esmirna me dijo aquí uno encuentra "auténtica imitación bonita". Lo mejor es mirar la calidad y si el precio te convence comprar. Yo he pillado algunas camisetas de la selección de baloncesto que están bien para lo que aquí se estila. Al tío que se la pillé le hice el día y a cambio él se estiró menos que un portero de futbolín y sólo me dio un pin de Turquía ¡Tacañón!

 

Ojo con lo de la pela que hasta aquí llega la fama de los catalanes. Un día un tío se puso a venderme una colonia (Acqua de Gio) de la que yo pasaba absolutamente porque tenía una pinta de todo menos de colonia. Por no escucharle le dije que una lira y éste pasó de las 50 a las 10 liras. Como vio que yo no me bajaba de la burra, acabó soltándome en un precioso español ¡Catalán, tacaño! La pela es la pela.

 

Hoy es la traca final y promete ser la repera porque los turcos se la juegan. Durante una semana han estado llenando sus partidos y ha llegado el momento de la recompensa. Aquí la ciudad (y supongo que el país) viven por el baloncesto y el día en el que celebran un referéndum para cambiar la constitución pueden hacer historia. El cambio es una a olla presión turca, se llena una hora antes y no deja de animar bajo el sonido del 12 Dev Adam una canción que sonaba en 2001 y que ahora sigue estando de moda.

 

 

 

Es un himno turco y más o menos viene a decir que todos están con los jugadores animando. Se utiliza tanto en el fútbol como en el baloncesto y aquí la ponen a cada momento. Debe ser el a por ellos!!! turco.

 

No sé cómo lo haré pero prometo contaros lo que acontezca el día de las medallas. Hasta ese momento, disfrutad de la paella del domingo.

 

PD: Después de acabar con los bosques de la Anatolia, a la FIBA ha llegado el reciclaje y ultimamente nos dan las hojas de estadísticas con partidos jugados por la otra cara. Ayer tenía un bonito Turquía-Irán en las de España.

10/09/2010

Realmente no sé que fue peor, el jueves o el viernes. Después de quedar eliminada España de la lucha por las medallas sobran días en Estambul. Entiéndanme, estoy deseando que lleguen las semifinales y la final, pero no le encuentro el sentido que tiene jugar por el quinto puesto. Como dijo el gran Jorge Garbajosa "el día ha sido casi una tortura"... y no precisamente la de Shakira.

 

El partido frente a Eslovenia se ha disputado en familia. Se oían los gritos de los jugadores y los entrenadores... e incluso el teclear de la prensa. Mucha de la afición estaba de paseo por Estambul y se ha perdido el momentazo del día: España ha salido a jugar sonando el ¡Qué viva España!

 

Por suerte esta selección no entiende de partidos bacalá y con un genial Navarro ganó el encuentro... Ante ¡15.000 espectadores! Vaya timo de estadística nos han pasado. Ni el del tocomocho, señores. De lo estrictamente deportivo, yo pasó de hablar de Navarro porque al final os vais a pensar que soy su agente y cuando un tío mete 23 puntos en la segunda parte hay poco que decir. De bacalá nada, Navarro es caviar del bueno.

 

Y si el baloncesto fue lo bueno del día lo demás si que ha sido un tostón. Como ya os dije otro día, el Gran Bazar está cerrado así que toda la actividad de la ciudad se concentra alrededor de las mezquitas y los palacios. Sin oportunidad de trabajar ni de comprar no he podido escaquearme de hacer turismo y he visitado los Palacios de Dolmabahce y Topkapi. El primero fue recomendación de Roberto Hernández y estuvo realmente bien aunque eso de no poder hacer fotos me mató. Durante toda la visita nos siguió un tío de seguridad amenazándonos con "no fotos", "delete, delete camera". Sí chato, voy a "deletear" pero otra cosa, pensó más de uno.

 

 

Yo que ando buscando piso, lo de Dolmabahce me recordó mucho las visitas que se hacen para comprar casa. Fueron enseñándonos cada habitación, cada servicio, sólo les faltó decir que no tiene vecinos ruidosos y el precio de la "casita", negociable como todo en esta ciudad. Nuestra visita ha sido guiada y como compañeras hemos tenido a unas simpáticas asiáticas; una de las cuales se pasó todo el tour dibujando las cortinas... para mí que ésta quería imitar el estilo recargado rococó de Dolmabahce. Coñas a parte, Este palacio es realmente impresionante, tiene unas lámparas de cristal que son alucinantes (una mide más de 34 metros y pesa varias toneladas) y una vista al bósforo que merece la pena la cola.

 

Porque aquí las colas se acumulan y más si no hay otras cosas que visitar. En Topkapi ha sido la traca. Se trata de un palacio mucho más grande, pero digamos más museo que lugar de residencia. En cada sala había recuerdos, joyas y objetos más caros que las rodillas de Cristiano Ronaldo. Lo malo es que aquí tampoco se podían hacer fotos, lo bueno es que nadie les hace caso a las advertencias. Sin apenas luz y disimulando como se podía, todos hacían fotos a los objetos que más le llamaban la atención.

 

El mío era la vara de Moisés, esa con la que, según la biblia, abrió las aguas del mar. La foto es mala pero al menos os hacéis una idea que no es nada grandioso, sino más bien un palo como el del tío de la vara. Por cierto, también está el cráneo de San Juan Bautista, que fue quien bautizó a Jesucristo.

 

 

 

Ojito que la noche terminó en amago de timo. Resulta que, como todas las noches, me tocó coger un taxi de regreso al hotel y el de esta vez decidió hacer la ruta timazo-por-la-costa. Cuando me puse a hablar con él y a decirle que se había equivocado de dirección, el tío me empezó a decir que no, que este camino era más rápido y que tal y pascual. Yo no le creí mucho pero como estaba de buen rollo tiramos para adelante. El tío se pasó todo el viaje pensando que era argentino, yo no le quise defraudar y le seguí la corriente. Al final la cosa salió incluso más rápida y barata que lo que es la costumbre y del "me cago en la concha tu madre", el taxista paso a ser un tipo macanudo ¿Quién dijo que uno no se puede fiar de un taxista en Estambul? Si eres argentino no hay problema.

 

Bueno ya sólo quedan dos días y este sábado creo que voy a descubrir que es el Elath club de mi hotel y, lo más importante, si hay que pagar por ello. Sin opciones a trabajar (y que conste que no es porque quiera que ya os veo diciendo que soy un vago), ultimaré mis ultimas compras y si el tiempo y la autoridad lo permite, que viene a ser la wifi de mi hotel, os lo contaré. Hasta entonces, seguid enchufados como Navarro ¡Qué genio!

 

PD: otra bacalá de cuidado ha sido el döner Kebab que me he comido, al tío se le ha ido la mano con el fuego y mi pollo estaba churruscaillo.

 

Lo reconozco, cada día que pasa mi humor va a peor y derrotas como las del miércoles no ayudan a mejorarlo. Creo que Estambul esta agriando mi carácter y, como diría Andrés Montes, soy cada día un poquito más vinagreta.

 

Ya sabía yo que el día después de perder iba a ser duro, lo ha sido desde el principio. Primero porque toca dar explicaciones a todo el mundo. A los de España y a los de Turquía. Como te pongas a hablar en español seguro que llega el turista de turno y nos pregunta que pasó y si no los vendedores y camareros de Estambul siempre están a punto para recordarte que has perdido.

 

Luego está el tema del Ramadán. Este jueves se celebró el Id-al-Fitr, el final del ayuno en el Ramadán y aquí son tres días festivos donde la gente celebra esta festividad con comidas y cenas familiares. El Gran Bazar y muchas tiendas están cerradas hasta el lunes con lo que yo me pregunto ¿Y qué hace un español que venga por el baloncesto? Sin victorias y con media ciudad cerrada es una invitación a la depresión. Sensación que se incrementa al ver las enormes colas que hay para visitar lugares emblemáticos como el Palacio de Topkapi o las mezquitas.

 

De vuelta al hotel mi nivel de mosqueo ha subido varios peldaños. Resulta que ha subido conmigo un compañero a escribir unas cosas y el de seguridad ha entrado en mi habitación para avisarme que eso no se podía hacer. Nos han dado cinco minutos (yo me estaba cambiando para venir al pabellón) y hemos tenido que salir no sin antes quedarme muy a gusto con mi enfado... creo que se van a llevar una bonita hoja de reclamaciones. Ahora ya tengo claro que si encuentro a mi pasión turca alguna noche será imposible subírmela al hotel. La cosa se complica alarmantemente.

 

Pero bueno eso no es nada con la que hay montada en el pabellón con el tema de la Seguridad. Esto crece por momentos y este jueves pasé cinco controles de seguridad que son: El de la valla que rodea el pabellón, el de la puerta de medios, el del pasillo (que está a un metro de la puerta y es realmente un sinsentido), el del arco de seguridad y por si todo ello no fuera suficiente queda el de acceso a la pista. Lo peor de todo es que es la misma gente y no creo que yo sea un tío difícil de olvidar. Hoy ya he puesto mi acreditación al lado de mi cara mitad coña, mitad facilitarles la faena.

 

Aunque lo que ya es de traca es la que se monta al final del partido. Resulta que a falta de un par de minutos, por la grada donde está el pasillo de la zona mixta, sale una decena de hombres de negro que hacen de seguridad. Ellos se sientan y aguardan hasta el final del partido y entonces se levantan y se ponen en la barandilla de la grada mirando al público para evitar que nada ocurra mientras los jugadores se marchan. Es de locos.

 

 

 

 

Como una locura me parece la zona mixta. De veras creo que es incomprensible la actitud de muchos ¿compañeros? de profesión. Ya no os digo el tema de la prensa china, si no que se trata de un problema general el ver a periodistas que están en la zona de prensa esperando a jugadores (sobre todo las estrellas NBA) para pedirles un autógrafo o simplemente sacarles una foto en lugar de hacerles una pregunta. No creo que sea la actitud de un trabajador y lo peor es que ocupan espacio y además de "pelearse" uno con los que trabajan, al final toca pelearse con los otros también.

 

Bueno, hoy volvemos a jugar, espero que los ánimos estén mejor y que se pueda vencer a Eslovenia. Ya os contaré qué pasó. Hasta entonces, cuidaros.

09/09/2010

Tremenda decepción la que tengo encima. Seguro que hoy me va a costar dormir porque hacía tiempo que no vivía una derrota tan dura. Lo ha sido en la forma de producirse (si esto fuera fútbol seguro que diríamos de penalty y en el último minuto) y sobre quién se produce.

 

De verás que os puedo decir que me siento un privilegiado por estar donde estoy y por tener la oportunidad de trabajar con los jugadores que representan a este equipo. Por lo que les puedo conocer me imagino cómo fue ese vestuario minutos después del encuentro y como habrá sido la noche. Mi primer recuerdo en los momentos malos siempre es para ellos, para el eterno Juan Carlos Navarro (no sé si será o no el mejor jugador de la historia de nuestro baloncesto, pero sí el de más talento), al grandísimo, en todos los aspectos, Jorge Garbajosa, ellos dos como capitanes pero así hasta alcanzar a los 12 tíos de los que más orgulloso me siento en el baloncesto. GRACIAS!!!

 


Por si alguien se pregunta que cómo vive la prensa estos momentos os puedo responder con varias palabras pero seguro que Pablo me censura el blog. No, en serio, es un drama porque no sólo es la decepción de la derrota, sino que hay muchas hojas que escribir, historias que contar y ninguna de ellas será de felicidad. Quien más y quien menos se tiraba de los pelos (o se comía los bolígrafos) al pensar cómo iba a sacar el trabajo adelante. En ese sentido me siento un privilegiado y gracias al trabajo desde casa de Dani, David y Pablo tengo las espaldas cubiertas, aquí el que mejor vive, más presume y menos trabaja soy yo. Ya sabéis, siempre ha habido clases y clases.

 

Entre tanta tristeza que había en el ambiente, el partido de Turquía se me ha pasado volando, cuando he vuelto de entrevistar a Dusko Savanovic (grandísimo jugador y persona fichado por el Porwer Electronics Valencia), Turquía ya doblaba el marcador y rompía el partido así que he decidido ir a comprarme algún recuerdo del mundial. Ya sabéis que las penas comprando son menos penas.

 

Ya con el final de la noche se han sucedido los debates en torno a los gafes de la selección. Sí, esos periodistas que llegan por primera vez y sobre los que recae, siempre en tono de broma, la suerte del equipo. Recuerdo que el año pasado a Carlota y a mí ya nos amenazaron con echarnos si España no ganaba. Al menos los dos nos libramos en Polonia.

 

Otro debate existente era sobre si había que haber hecho falta o no. Como siempre, si estábamos 50 periodistas españoles por ahí danzando, había 50 seleccionadores. Bien es cierto que, como muchos me decían, si haces falta puedes tener el último balón para ganar y que así a lo máximo que aspiraba el equipo era a alcanzar la prórroga. Yo siempre pienso que en estos casos el entrenador, aún siendo él quien toma la decisión, debe escuchar la opinión y el sentimiento del equipo y si ha decidido defender es porque era la mejor. Ahora todo eso es agua pasada y hay que pensar en levantar la cabeza, acabar de la mejor forma posible el torneo y pensar que todavía esta selección tiene recorrido.

 

Por cierto, el de la derrota de España no es el único palo del día. A la vuelta del taxi el tío nos ha querido cobrar 30 euros cuando normalmente sale, al cambio, en menos de 15. Me dice mi compañero que a mitad de camino el taxímetro, a propósito o no, se ha escacharrado, pero yo creo que nos ha timado con todas las de la ley. Al final el palo se ha quedado en 30 liras, pero ya hemos palmado un  par más de las que nos tocaba.

 

Claro que esto no es nada con lo que le ha pasado a la mujer de Cipriano, fotógrafo de EnCancha. La mujer se ha dejado en la entrada del pabellón unos 20 €. Yo no lo sabía, pero se ve que aquí no te dejan entrar con monedas y ella entre liras y euros que no había cambiado y llevaba de España ha “donado” 20 € para la reforma del pabellón. Recinto que hoy ha estrenado pestillos en las puertas del váter. Eso o que yo, después de cinco días de competición he entrado en el que tenía y por fin he meado sin presión.

 

Este jueves se presenta especialmente duro. Los jugadores descansan pero nosotros no, queda apurar compras y visitar un par de sitios. A la vuelta os lo contaré. Hasta entonces, y aunque España haya perdido, mantened la sonrisa.

 

Álvaro Paricio

Hoy no os voy a contar nada de Turquía, nada del turismo de Estambul o las compras en el Gran Bazar y mucho menos os voy a contar que ha hecho España porque hoy les he dado un día de tregua a los chicos. Básicamente os voy a contar la forma más tonta de descarrilar que tiene un tranvía.

 

No sé si lo sabéis o ya os lo he contado, pero el tráfico de Estambul es terrible así que mi ruta para el pabellón se basa en coger primero un tranvía, luego un metro (no entiendo muy bien la diferencia porque los dos van por los mismos raíles y al descubierto) para al final andar 10 minutos hasta el pabellón.

 

El martes, como todos los días, estaba dispuesto hacer este recorrido pero el tranvía se ha parado cuando le faltaba 500 metros para llegar al metro. Resulta que estaban en obras (como en media ciudad) y había un cable que impedía seguir por el rail. Rápidamente unos operarios han venido a estirar del cable y con una escoba lo han elevado para que no tocara los cables del tranvía. Hasta aquí todo correcto, el problema es que el tío se ha cansado de sujetar y por las buenas ha soltado el cable cayendo éste sobre el tranvía que todavía no había terminado de cruzar el sitio. De repente han saltado chispas, algún vagón se ha salido de la vía y ha empezado a entrar humo en el tranvía.

 

 

 

 

Poca broma con el caos que se ha montado, por menos en Valencia montamos un pollo de tres pares de narices pero aquí la gente ha salido y ha seguido caminando. Por cierto, el que ha salido y casi no entra es el conductor del tranvía... se había dejado la puerta cerrada y no podía entrar en él. Era de chiste.

 

Al final hemos hecho una marcha pacífica por mitad de la vía cortando el tráfico y formando un gran kilombo, aunque a la gente le daba igual cortar el tráfico y cada uno iba a la suya. Lógicamente el metro se ha retrasado e intuyo que el acceso al pabellón ha sido más caótico que de costumbre.

 

 

 

 

Y hablando del pabellón, hoy tocaba ver a dos selecciones que arrastran mucha prensa como son China y Argentina. Hoy la colonia asiática ha seguido creciendo y se hace de notar porque hagas lo que hagas siempre te están sonriendo y disculpando de no sé que cosa. Por curiosidad he preguntado a una periodista que cuántos eran y ésta, tras previa consulta oficial, me ha dicho que 12... mi compañero de al lado ha soltado un tremendo ¡12 po¿?¿#! que nos hemos reído un rato ¡Si en una sola fila ya hay 12 chinos! Creo que con ellos no va la cosa del mundial, son felices estando aquí y da igual que su selección pierda.

 

 

 

 

A los que no le da lo mismo es a los argentinos. A estos se les nota a una legua porque se les oye en la distancia. Lo viven con pasión, se vuelcan con el equipo y es todo un espectáculo verlos en acción ¡Son muy grandes! Ojalá nuestros caminos se crucen en la final aunque entonces no sé si los lectores de este blog (de piedra me quedé cuando me dijeron que seguían este blog) y el escritor nos llevaremos bien. Hasta entonces ¡Aguante Argentina! y sigan disfrutando del mundial.

 

PD: Dicen que Milos Teodosic podría no jugar porque tiene un dedo roto. No me lo creo aquí también huele a chamusquina

06/09/2010

Dicen los especialistas en la materia que el secreto de una buena pesca está en la paciencia y en saber tirar de la caña con fuerza en el momento preciso. En el día de ayer se puede decir que aplique estos consejos al mundo del periodismo y me fui con mi caña, es decir mi grabadora, a ver si pesca declaraciones de algunos jugadores.

 

 

 

 

La ocasión era propicia porque tenía que hacer unas fotos de Sergio Llull para una entrevista que le hacen hoy en el Última hora de Menorca. El planning era el siguiente: levantarse pronto y visitar la torre Galata para luego marchar al hotel de la pesca. La de Galata es la más vieja y hermosa torre de Estambul, aunque también la más castigada porque ha sobrevivido a un terremoto y dos incendios. Para el buen turista es imprescindible visitarla porque la pobre ha vivido de todo: ha sido lugar de vigilancia, observatorio astronómico, cárcel y hasta estación de bomberos (y eso que tiene un imán para el fuego).

 

Además de todo ello, la torre hoy tiene un restaurante en la cúpula y permite salir y tener una visión panorámica de la ciudad. Yo lo he intentado, el salir no el comer (vale 80 € hacerlo), pero mi vértigo me ha vencido. Apenas he hecho dos fotos pero con un pie fuera y otro dentro de la torre.

 

 

 

 

A la vuelta, viaje a mil por hora con el taxista y a pescar en el hotel de los jugadores. Allí hay hospedados 14 equipos (faltan Turquía y USA) así que si lo multiplicamos por 12 jugadores son 168 oportunidades de entrevistas. Sí, vale, pensaréis que es muy friki pero potencialmente todos son objetivos que me marco. Pensé en el angoleño Joaquim Gomes para conocer los pensamientos de la selección más humilde pero honesta del mundial. Luego pensé en Sun Yue, el jugador preferido en la Xbox de mi jefe, pero no lo conseguí distinguir entre tanto chino.

 

De verás, lo de la colonia asiática es impresionante, yo no entiendo muchas de sus preguntas y no por el idioma sino por la chorrada de pregunta que hacen, aunque ayer al menos una periodista china me ha servido para conseguir mi captura. Supongo que es difícil decir no a una chica, así que he ido a rebufo para lanzar el anzuelo sobre Luis Scola. La idea era poner la grabadora y coger lo que fuera, pero en vista que la chica sólo ha hecho una pregunta me he lanzado yo. Conozco a Scola desde el All Star de 2008 y el tío no ha cambiado, sigue siendo amabilísimo y sin problema me ha atendido. Quería hacer algo conjunto con Tiago Splitter, pero cuando he visto al brasileño andaba picando algo de comida y no era el momento de molestar (la clave para conseguir una entrevista es ser oportuno y no molestar).

 

La segunda captura era más fácil porque contaba con ayuda. Quería coger a Fran Vázquez para hablar del duelo contra Serbia y, aunque habló en la mañana y lo haría por la tarde, no tuvo ningún problema en atenderme. Lo digo ahora y no me cansaré de hacerlo, trabajar con este gabinete de prensa y estos jugadores es una gozada, no he visto mayor predisposición a ayudar en ninguna otra selección.

 

Ya me iba bien con mis dos presas periodísticas, me podía retirar tranquilamente a trabajar en los partidos de la tarde sin pensar en que entonces llegaría el momento de la gran pesca. Todo pescador siempre presume de sus grandes pescados, se hacen fotos e incluso la enmarcan. Yo como no puedo llevarme al jugador a mi casa ni tenía foto no puedo hacer eso, así que tendréis que creerme cuando os diga que cogí al gran Eric Gordon.

 

¿Qué quién es Eric Gordon? ¡Herejes, es el tío más grande de este mundial! Lo malo es que esto lo dice el tío menos parcial y con menos criterio del Mundo-Mundial. Vamos no oculto mi afición por los Clippers y hago bandera de ellos siempre que puedo (con lo mal que vamos tampoco sé por qué presumo, pero bueno yo lo hago).

 

Tendiendo en cuenta que cuando se asoma un americano eso parece como cuando se agita una colmena y los periodistas acuden como un enjambre de avispas, aquella misión me parecía como las de Tom Cruise, imposible.

 

Fue entonces cuando recordé los consejos del gran pescador, me armé de paciencia y cuando quedó medio libre tiré la caña con fuerza. Creo que me colé en una zona reservada sólo para cámaras de TV de FIBA pero era el único lugar donde le podía pillar para mi solito.

 

Resulta curioso pero la gente piensa que los americanos son unos divos pero los que hay aquí, por lo que he visto, son muy accesibles. Habrá como en todos los lados, mejores y peores pero son unos profesionales y muy raramente le dicen no a un periodista, incluso en mi caso que quería una entrevista sólo NBA. Al final ahí estaba yo, con Gordon (que estuvo genial contra Angola) y sólo faltaba una cosa para que el momento fuera perfecto: mi camiseta de los Clippers. Pero como ya os he dicho esa sólo me la pongo la mañana de los partidos de España, puede ser que yo sea muy de mi equipo, pero la superstición va por delante. Tonterías las justas, que nos estamos jugando un mundial

 

Como veis el día ha dado mucho juego y me voy a la cama realmente cansado así que me despido rápido que mañana hay que negociar muchas cosas en el Gran Bazar. Hasta entonces, disfrutad de la pesca.

 

05/09/2010
 

Hoy el día ha amanecido gris y chispeando, a media mañana le ha dado por empezar a llover y me han dicho que, cuando se ha puesto en serio, lo ha hecho con intensidad. Manda narices que antes de salir de viaje quitase el paraguas para meter las bermudas y al final me tocará comprar uno.

 

La Selección y algunos compañeros de prensa tenían pensado ir al Gran Bazar, pero con lo que no contaban era con la lluvia y que en domingo el macrocentro comercial cierra.

 

Viendo el panorama creo que he tomado la mejor decisión posible y antes de que cayera la del pulpo yo ya estaba en el pabellón.  Había quedado con Matt Nielsen para hacerle una entrevista y a las once ya estaba yo en el Sinan Erdem Arena con la casa a cuestas.

 

 

 

 

Soy un mochilero de la vida y en mi petate llevo el kit de supervivencia del periodista: portátil, grabadora, cámara de fotos, pasaporte, boli, libreta y los pichurros (nombre común que se le da a cualquier moneda que no sea la española). El problema de cargar con todo ello es que la espalda se resiente, primero por el peso y luego por la sudada que me pego. Porque sí, os he dicho que hoy ha llovido pero la humedad es impresionante y he llegado al pabellón con la espalda empapada de sudor. Nada grave hasta que me he dado cuenta que el pabellón tenía el aire acondicionado a toda potencia.

 

El sábado por la noche no sé si fueron los calores del partido o qué pero sólo al final, casi cuando nos íbamos, la prensa empezamos a notar la baja temperatura a la que está el pabellón y yo casi me convierto en un frigopie. Debe ser para que el público caliente de Turquía se enfríe pero a nosotros nos mata. Creo haber visto a un pingüino salir de una nevera... aunque dos días más así y el pingüino seré yo.

 

Cuando he accedido a la pista Australia todavía estaba entrenando y no me han dejado pasar, ha venido el Manager de la selección y me ha preguntado si era de la tele. "Sí, claro el Matías Prats del baloncesto" y me han tenido esperando hasta que al terminar el entrenamiento periodistas eslovenos y yo hemos ido a por nuestras presas. A mí me estaba esperando Matt con su perenne barba y su habitual simpatía. En Valencia seguro que se le echará de menos, pero creo que él también añorará la ciudad.

 

De vuelta a la sala de trabajo, sólo he visto a Jorge Sierra, editor de Hoopshype, que venía a por Ersan Ilyasova. Del resto de la prensa española ni rastro aunque sí un buen puñado de argentinos. Eran de la ESPN latina y andaban montando un buen kilombo. Pretendían dejar sus trastos en las taquillas del pabellón pero se encontraron que aquí las taquillas no tienen llave así que es como dejarlas en la mesa a la vista de todos. Ha habido un valiente que ha dejado su cámara aludiendo a que "no creo que me la choreen".  Y mientras yo con mi café.

 

Aquí todo es disoluble y hoy me he hecho fan del café de vainilla. Vamos no sé si es café qué, yo he leído que ponía vainilla y he tirado para adelante. Es muy probable que no fuera café porque no me ha quitado el sueño aunque está bueno de narices y creo que antes de irme a España voy a chorear algunas bolsitas para casa.

 

 

 

 

Ir pronto al pabellón tiene dos grandes ventajas: la primera es que te puedes librar de pasar los controles de seguridad, hoy sólo he enseñado mi acreditación una vez y no me han hecho pasar por ningún detector de metales. Vamos que podía llevar perfectamente la mochila llena de napalm que aquí nadie hubiera dicho nada. La segunda ventaja es que puedes pasearte, comer e ir de compras dentro de él sin los agobios de la gente. El paseo ha sido breve porque el pabellón todavía está en condiciones un poco precarias y no hay mucho que ver (eso sí fuera tienen una exposición de los principales monumentos de los países mundialistas... todavía no he visto ni el de España ni el de Costa de Marfil). Comer, bueno digamos que no he comido mal. He comprado un chicken kebab que se dejaba comer y me permitió ahorrar para compras. Lo malo es que aquí las compras no creo que sean muy grandes. Supongo que caerá un recuerdo del mundial, pero nada de camisetas de equipo. Están las de Turquía y Estados Unidos (con el 6 de ¡Lebron James!) pero valen 120 pichurros, es decir, unos 60€. Las de Grecia valían menos y después de perder supongo que aún valdrán menos.

 

Luego ya en los partidos, prohibido moverse. Estamos hacinados en las filas de prensa y casi no tenemos espacio ni para sacar los codos. En un espacio de cinco personas deben caber cinco portátiles, dos televisores para ver las repeticiones, dos monitores con estadísticas y espacio para las hojas y apuntes (si consigues espacio para escribir). Lo dicho no cabe ni un pelo de gamba.

 

 

 

Total que hoy no hay mucho que contar, lo de ir a la torre de Galata y seguir recorriendo lo he dejado para otro día. Mañana comienza la última semana del campeonato, parece que fue ayer cuando empezó pero ya llevamos gran parte del camino recorrido. Lo que queda lo seguiré contando. Hasta entonces, abríguense y no se mojen.

 

PD: Ayer me enseñaron una web para desbloquear el capado a páginas webs que hay en Turquía ¡Es la vida!

Define la RAE a la palabra superstición como la “creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón”. Steve Wonder incluso compuso una genial canción acerca de ella y no sé pasa que todos los veranos acabo creyendo en ella.

 

Lo de hoy no ha tenido nada que ver ni con la fe religiosa ni con la fe sino con la superstición. Y eso que hoy el día ha comenzado visitando iglesias, aunque aquí se le llaman mezquitas. En Estambul las hay como bares en España, en cada esquina. Son realmente impresionantes alguna creando una fotografía digna de retratar.

 

 

Sin ser creyente en nada (lo más divino que conozco es Michael Jordan) debo reconocer que el paseo me ha gustado, tanto por lo contemplado arquitectónicamente como por lo humano. En estos sitios siempre me pregunto hasta que punto comercio y religión se entrecruza. Los ateos ya sé lo que me dirán pero ¿qué piensa un creyente de esta explotación comercial? No hemos entrado en ninguna mezquita pero sí hemos visto la inmensa cola de gente esperando su turno como en el supermercado o como las mujeres se colocaban el pañuelo en la cabeza para cumplir con el ritual.

 

 

Es muy curioso ver cómo convive en esta ciudad una gran cantidad de mujeres completamente tapadas y otra generación que se abre fuerza e intenta acabar con muchos estereotipos. En mi viaje me ha acompañado el fotógrafo de Encancha Cipriano, él hacía fotos a las mujeres con velo, yo a las más destapadas… cada uno tiene su gusto.

 

Aprovechando mi ruta de la mezquita podía haber intentado rezar alguna oración para la tarde pero yo este verano, como en los últimos, tengo mis propios rituales y supersticiones. Sigo dejándome barba con el comienzo del torneo. Fue una superstición que comenzó con el oro de Saitama y que mantengo con salvedades. Normalmente en los años pares me dejo perilla y en los impares barba. Sin embargo, este año lo de la barba ha sido casi más por necesidad ya que en el hotel de Esmirna no tenía espejo donde mirarme si me dejaba algo sin afeitar…ahora viendo que va bien la cosa me la dejaré hasta el final.

 

Por cierto, otra costumbre que he recuperado el día del partido es ponerme la camiseta de los Clippers. Ya sé que ya son muchas manías pero no os creáis que soy el único de la prensa que las tiene. Me consta que hay de otras incluso peores y más ancestrales. Otros compañeros no tienen supersticiones pero sufren viendo a España como cualquier otro penitente. A mi lado hoy estaba un colega que muerde los bolis, en Esmirna se “comió” uno que le dejé y hoy el que tenía llevaba el mismo camino. A este paso el bic no llega al domingo.

 

Porque sí, ahora ya es seguro que nos quedamos hasta el domingo. Haremos de tripas corazón para seguir visitando la ciudad, recorriendo sus calles y empapándonos de su cultura y ambiente. Incluso puede ser que de aquí salga una nueva superstición y convirtamos el restauraten Enjoyer en el lugar de peregrinaje del día de partido. Hoy hemos comido y la cosa ha ido bien, yo prometo volver aunque sólo sea por recoger el cd que me ha prometido grabar. Es una recopilatorio de chill out bastante interesante con una versión de Every breath you take de Police, espectacular.

 

Mañana toca realizar dos cosas muy importantes en mi viaje: Una es subir a la torre de Galata si mi vértigo me lo permite, la otra es vivir un partido de Turquía... en Turquía. Ambas cosas prometen ser apasionante y aquí las contaré. Hasta entonces, mantened esta sonrisa.

 

When you believe in things
That you don't understand,
Then you suffer,
Superstition aint the way

 

 

PD: Sigo plantado con mi tienda de campaña en el pasillo junto al ascensor y mi pasaporte (es la contraseña de la wifi). Hoy he vuelto a ver a una pareja de franceses y ya me han preguntado que qué hago... no he sabido responder. 

Algo muy adentro de tu interior te dice que hay un problema cuando tardas más en llegar del aeropuerto al hotel que en viajar a una ciudad que está a cientos de kilómetros desde donde tú estás. En mi interior básicamente lo que ha habitado este viernes es una mala leche del copón.

Vale que yo sea un tío inquieto, hasta un poco neuras con eso del trabajar, vale que Estambul sea una maravilla, pero que tarde más de hora y cuarto en ir del aeropuerto Ataturk a la ciudad creo que es demasiado hasta para un turista racional. Yo como no lo soy (turista un poco, racional para nada), me mosqueo.

El primer día de descanso en el Mundial ha servido para el traslado de equipos y medios de comunicación, ahora ya todo se concentra en Estambul y más concretamente en el Polat Renaisance, el hotel donde están todos los equipos menos el de Estados Unidos, Turquía… y yo.

No sé por qué, pero he acabado en el centro de la ciudad y creo que me espera un buen pateo/viajes en metro/ carreras para coger taxis en los días que tenga que ir al pabellón. No me hace mucha gracia, como tampoco me la hace que tío de la recepción me haga pagar 5€ por un mapa. Soy el típico tío que destroza los mapas aunque debo de decir que aquí en Estambul se ha terminado definitivamente el mito del “El brújula”. Sí, aquellos que en Polonia decían que tenía un lamentable sentido de la orientación ahora deberían callarse y verme. En Esmirna clavé el hotel de los jugadores en el primer paseo que me dí y ayer fui a recoger a un compañero y a la primera que lo encuentro. Estoy hecho un máquina, que me devuelvan mis 5€ que no necesito mapa.

Por cierto, en el hotel del compañero de Menorca está Scott, un periodista neozelandés. Él, como el resto de “mis adorables vecinos” los lituanos, no confía mucho en que España gane a Grecia. Los lituanos me han acompañado en el vuelo y parece que van a seguir siendo vecinos en Estambul.

Una ciudad esta que vive por y para Guti. En el “ligero y ameno” paseo en taxi hasta el hotel, mi taxista me ha contando todas las noticias que hay sobre Guti. El jugador está todos los días en la prensa y en la televisión y parece que empiezan a conocerle. “Muy buen jugador pero cabeza mala”, me dijo el taxista. Qué crack de tío… hasta hababa español. Aunque para crack, Antonio.

 

guti

 

 

Cené junto al fotógrafo Cipriano y al compañero Javi de Menorca en el restaurante Enjoyer, uno de estos sitios que salen en los foros que hay sobre la ciudad y conocimos a Antonio, un chico que habla español y que es todo un relaciones públicas. Es un fiera, nos estuvimos riendo un buen rato con él y la cena estuvo bastante bien, sobre todo el postre, bizcocho con chocolate. Antonio decía que es afrodisíaco aunque yo ya le advertía que si era así, iba a ser malgastar munición, anoche había poco que hacer.

Creo que a mis compañeros el sitio y la ciudad les gusta más que a mí (lo noté por la algarabía con la que hablábamos y molestábamos a los de alrededor… esta prensa que escandalosa que es), prometen visitar el restaurante algún otro día y yo si lo hago es por la selección musical que tiene Antonio. Espectacular!!!!

Este sábado toca zambullirse en la ciudad y en la fase final. El planning es el siguiente, por la mañana patear Estambul y hacer miles de fotos para que amigos y familia se queden tranquilos (Sí Pablo, también he hecho turismo) y por la tarde vamos al lío.

Ya sé que es una tontería, pero conforme pasan las horas tengo mejores vibraciones con respecto al partido. Conozco muy bien a los dos equipos y si España está a su mejor nivel ganará… el problema es que hasta ahora no ha estado a su mejor nivel.

De lo que allí acontezca daremos buena cuenta en este blog mañana, hasta entonces, disfrutad del día.

PD: Estoy escribiendo el blog desde el pasillo de mi planta en el hotel. Como siempre la wifi me da problemas y tengo que salir de la habitación. Estoy justo enfrente del ascensor así que es curiosa la cara que pone la gente cuando sale de él y me ve con mis pantalones de baloncesto, mi camiseta de retro y ahí tirado en la cómoda… ¡Lamentable! 

No diréis que no os divertisteis ayer, eh. Menudo partidazo y menuda alegría se han llevado muchos. Realmente no sé que camino es más difícil, si Rusia+USA o Grecia+Serbia (si se cumplen los pronósticos), pero aquí la principal preocupación parecía ser evitar a los americanos y de momento se ha conseguido.

 

Lo de ayer fue un sorpresón para muchos pero no para mí, [modo chulería ON] yo sabía que mis neozelandeses iban a ganar a Francia [modo chulería OFF]. Después de tanto tiempo siguiéndoles les tengo cariño y especialmente a dos tipos como son Cameron y Abercrombie. A los dos les he saludado al final del partido (y eso casi le cuesta llevarse un hostiazo a Cameron porque ha tropezado con el pie de una valla) pues la noche bien merecía una felicitación.

 

 

La verdad es que ahora que ya he abandonado el Halkapinar Arena voy a echar de menos aquellas tardes interminables de más de seis horas de baloncesto y lo que no era baloncesto. Para empezar, no sé si volveré a ver unos aseos donde además de hacer sus necesidades uno puede ducharse y tiene incluso taquilla. Vamos, supongo yo que abrían habilitado un vestuario pero ¿en que deporte sólo se necesitan ocho jugadores? Allí sólo habían ocho taquillas...

 

Difícil de olvidar será ese catering a base de dulce y salado. He acabado hasta la coronilla de las galletas y dulces de chocolate Ulker. Por suerte ayer Fernando Martín me enseñó lo que el denominó "La Cantina", un lugar donde te hacen sándwiches de una especie de mortadela pasada por la plancha. El bocata es lo suficientemente apetitoso para salvar la noche.

 

Lo que no ha sido tan digerible estos días ha sido el menú musical. Ya os comenté que la música está varios decibelios por encima de lo que mi salud acústica recomienda y luego está la selección de los temas. He acabado del day at night, que hasta por la noche me voy a la cama y retumba en mis oídos. Y luego está la manía de hacer versiones tecno de cualquier canción... hasta del We are the Champions,impredonable. Lo malo de estas discotecas deportivas es cuando has palmado y te ponen el panamericano... recochineo estado puro.

 

Aunque, lo peor de todo es el momento karaoke. En los descansos, la organización ha tenido la brillantísima idea (nótese la ironía con las que escribo estas palabras) de dejar un micro y la oportunidad de cantar a la gente del pabellón... ¡Craso error! Entre que la gente no lee un pimiento en el karaoke del marcador y que tiene el mismo sentido musical que Tamara, allí todo el mundo se pone a gritar.

 

 

 

 

Hoy antes de los partidos he ido a ver si podía hacer algo y, en vista que quedaba mal cortar los cables de la megafonía o robar los micros, he intentado chantajear al speaker. El tío es majo pero eso de que termine los partidos y salga del pabellón con una camiseta de los Lakers de Magic no me termina de convencer... espero que en Estambul la cosa cambie.

 

Y bueno, nada más. Esmirna es historia, mi pretemporada del regateo continúa y hoy creo que en el segundo encuentro he logrado tablas. Un colgante de 100 liras lo he comprado por 45 (al cambio, no llega a 25 euros). La verdad no sé si será oro del bueno, pero el viernes estaré en Estambul y tengo que llegar en forma.

 

Cuando leáis este blog se supone que estaré en la ciudad que acoge la fase final, una ciudad tan apasionante que no la veré entera, pero bueno intentaré ver y os lo contaré. Hasta entonces, seguid soñando con el Mundial.

 

PD: Hoy he dado un paso más en mi frikismo absoluto y devoción por Nueva Zelanda y me he comprado la camiseta de la selección para el mundial. Lo malo es que me he comprado una talla XS... ¡Leches, en Turquía soy más pequeño que en España, estoy menguando!

Aunque parezca una metáfora deportiva, este miércoles, después de la tormenta salió el sol. Sí, tras muchos días de calor y humedad, despertó el día con una tormenta de agua como las que se pueden ver en Valencia: rápidas intensas y breves. A mí por suerte me pilló en el hotel, pero sé de alguno que le pilló en la calle y tuvo que volver para cambiarse.

 

Luego ya vino la calma y el sol... en el juego de España, también. No es que fuera un partido que pasará a la historia del baloncesto mundial pero aquí de lo que se trata es de ir ganando partido y sobrevivir en el torneo. Una supervivencia que no es ajena a la propia de cualquier periodista y que tiene varios puntos clave en este país. Así que ahí van unas nociones de cómo sobrevivir en Esmirna:

 

 

Si tus compañeros te dan la brasa con Scariolo. Hazte fuerte y defiende tus principios. No sé como llegó a producirse la situación, pero a mitad mañana ya era íntimo amigo de Sergio Scariolo. Resulta que comentando con algunos amigos cuestiones del día de Lituania, se debatieron planteamientos técnicos de Sergio y de entre todos creo yo que era uno de los pocos que se posicionaba pro-Scariolo.

 

Sinceramente, como periodista, Scariolo me parece un entrenador fantástico, da enormes facilidades para trabajar y, como entrenador (aunque yo simplemente sea un amateur), me gustan sus ideas deportivas y la forma de dirigir al equipo. Por cierto, aquí todos me dicen que Sergio es un trabajador incansable, está todo el día pensando en baloncesto, así que puede ser que no salgan las cosas, pero desde luego que no será por falta de esfuerzo.

 

Siempre en tono de broma, el debate fue alcanzando extremos hasta el punto que, cuando nos encontramos a unos amigos que siguen a la selección y viajan desde Murcia en el Bazar de Esmirna y nos preguntaron por España, aquello se desmadró. La frase clave fue "cuidado con lo que decís que es amigo de Scariolo".  Y todo esto mientras los vendedores del Bazar estaban flipando con nuestra conversación. ¿Tú basket? me decían. Pues claro que yo basket, chato. ¿Qué pasa que no tengo pinta de yo basket?

 

Si pillas un taxi lo mejor que puede hacer es cruzar los dedos y desear suerte. Aquí el tráfico es terrible, los taxistas y autobuseros es habitual que se salten los semáforos en rojo (atención que he visto por primera vez en mi vida un rojo intermitente) y conduzcan con una mano. En la otra pueden tener el móvil y preguntar a su hermano donde está nuestro hotel porque ellos no lo sepan o simplemente llevar una copa de té

 

Como os lo cuento, hace un par de noches Javier (Ultima Hora Menorca) y yo nos fuimos con un chico que mientras le pisaba a fondo conseguía mantener una copa de té y bebérsela sin derramar ni una gota... incluso cuando había que girar o tomar una rotonda. Espectacular.

 

Digno de contar también son los atascos. Aquí pillamos uno tras viajar a Efesos y pudimos comprobar que debe ser típico en un atasco bajarse del coche y empezar echar la bronca a uno. Da igual que sea o no el culpable, lo importante es que haya un culpable (mira que curioso en el baloncesto también pasa lo mismo) y la gente pueda pitarle el claxon... la situación se tornó surrealista cuando en el taxi donde íbamos empezó a sonar love story en mitad de aquel caos y amago de bronca.

 

 

 

Si tienes que comprar, prepárate. No os voy a decir nada nuevo de Turquía y sus bazares. Puedes encontrar de todo... y todo falso. El otro día escuche una mítica frase: "auténtica imitación bonita" ¡qué cachondos! De momento estoy haciendo la pretemporada del regateo y me preparo en Esmirna para Estambul. El otro día estuve probando mis artes del regateo y no son muy positivas las primeras sensaciones. Quise comprarle una camiseta de Turquía a mi hermana, el vendedor empezó en 15 liras, yo le dije que 10. Al decirme que no cogí y me fui. En teoría me habían dicho que te siguen y bajan el precio, pero aquel debía ser un profesional de la venta y no cedió. Tras el primer partido de pretemporada del regateo: Esmirna 1 - Álvaro 0

 

Si tienes que comer más te vale que te guste el pollo. Aquí no hay mucho elegir y pidas lo que pidas al final te ponen pollo. Yo ya soy fan en el facebook del Tavuk Cis que es una especie de pinchos morunos con diferentes guarniciones. Por fin el miércoles probé un kebab (eso sí en plato, que yo soy muy torpe comiéndomelo) y tampoco fue para tirar cohetes.

 

Dicen que aquí el pescado está bueno y no es para menos... viendo la forma de pescar y la pureza del agua, aquí los peces también son supervivientes. Yo aún no me he atrevido, casi mejor me quedo con la carne ¿y los postres? pues como toda la vida, cuando ves algo que te gusta de la mesa de al lado le dice al camerero "quiero eso". A nosotros nos ha salido bien la jugada porque hemos comido un dulce de leche con caramelo quemado. Creo que se dice Kabandini, pero cualquier parecido con la realidad puede ser un milagro... todavía no domino el turco.

 

 

 

 

Por cierto, aquí en algunos sitios no nos dejan tomar cerveza antes de la noche. Es una cuestión del Ramadán pero se hace extraña que al turista no le dejan tomar una copa...con lo rica que está la cerveza Efes.

 

Este jueves es el último día de competición, el último en Esmirna así que la agenda es apretada hay muchas cosas pendientes y poco tiempo así que me voy rápido a dormir que quiero madrugar. Hasta la próxima que nos veamos, disfrutad del día y sobrevivid.

 

Escribo estas palabras mientras en la calle hay fiesta. Es una celebración lituana y no es para menos. Hoy nos han ganado un partido imposible y comprendo perfectamente que ahora estén gritando, bebiendo y haciendo la ola... seguramente si fuera el revés hasta yo acabaría bañándome en las aguas de Esmirna (y no son las más limpias del mundo).

 

La de ayer es una derrota que difícilmente se puede explicar. Ver las caras de los jugadores era ver la cara de la impotencia. Junto a mí han pasado todos y no sabías que hacer... casi daban ganas de coger a todos y darles un abrazo para animarles. En serio, gente como Garbajosa salía con cara de no saber que había pasado.

 

Este no es un espacio para la reflexión ni tampoco creo que sea la persona más adecuada para hacerla, sólo os puedo decir que la cara de los periodistas que estábamos en la grada era de estupefacción. En estos días es difícil contar o escribir que ha pasado y yo, por ejemplo, lo he pasado mal.

 

Como en el fútbol hoy en la redacción hemos hecho rotaciones y me ha tocado ver el partido desde el banquillo, sin hacer la crónica, y ahora entiendo a los jugadores que dicen que desde fuera se sufre más. Seguramente si hubiera tenido que escribir, el cabreo sería el mismo pero los nervios durante el partido no hubieran existido.

 

Nervios y enfado, porque me ha tocado vivir el duelo junto a compañeros lituanos. A ver, entendiendo y queriendo respetar a todos los profesionales, creo que su actitud no es la correcta porque ante todo somos periodistas, no aficionados y a veces viendo a la prensa lituana (supongo que sólo una parte) no sé donde está el límite entre el fan y el profesional.

 

 

 

Ya ayer creo que os avisé por aquí o el twitter que me daba miedo el compañero de televisión que estaba a mi lado, festejando una de las canastas de su equipo en la remontada ante Canadá tiró el trípode de una cámara (por suerte no se rompió nada). Uno puede, vestirse con las camisetas de la selección, festejar y aplaudir las canastas de su equipo pero hasta un punto que es en el que no se molesta al compañero de al lado que está concentrado y trabajando. Lo bueno que tienen es que son muy correctos, siempre saludan y ayudan en lo que se les pide. Al final creo que lo suyo es pasión y creo que en Lituania el baloncesto es como una segunda religión por eso se les puede perdonar.

 

Tras el trabajo, poco a poco, los compañeros de prensa hemos ido intercambiado opiniones. Y todos llegamos a la conclusión, {Javi, Corti, Tala, Fernando...} todos, pensamos que mientras hay vida hay esperanza y este equipo tiene mucha vida, ahora sólo falta recuperar ánimos y fuerzas porque el camino será duro.

 

Por cierto, me piden algunos amigos que os cuente nuestra salida del pabellón. Ha sido surrealista al más no poder: en un microbus con la prensa hacinada dentro y conduciendo (y girando) marcha atrás durante un rato... creo que es una metáfora de cómo van mis equipos en el SuperManager, cada vez sumo menos puntos aunque mañana puede ser peor. Ya os diré, hasta entonces, animaros que esto es baloncesto.

 

PD: Ahora sólo espero que cuando cierre el ordenador y apague la luz mis vecinos lituanos no me den mucho la noche. Yo mañana, en cualquier caso cuando baje a desayunar procuraré no hablar en español e iré de incógnito... en modo infiltración,

Lo debo reconocer, siempre fui un fan de los hermanos Marx. Tengo todas sus películas y de pequeño me disfrazaba de Groucho Marx (quizá de ahí mi lado más payaso como podéis ver en la foto). Me parecía fantástica la forma de trazar sus películas y su humor era tan sencillo como brutalmente eficaz, sólo tenían un pero... el título de sus películas. Nunca me acabaron pero por ellos hoy les hago un homenaje con un título de la Factoria Marx.

 

Debo de confesar que eso del día de descanso en un Mundial es relativo. Vamos aquí la prensa y los jugadores no hemos parado, aunque al menos no hemos tenido que ir de un lugar para otro y no ha habido partido en el Halkapinar (hecho que mis oídos agradecen profundamente).

 

Han sido 12 horas de tienda de campaña en el hotel de concentración de los equipos, o lo que viene a ser lo mismo, el epicentro de la actividad mundialista. Un día de descanso da para muchas cosas, como por ejemplo para el baño que se han dado algunos canadienses en la magnífica piscina que posee el hotel o para ver como, Edwin Jackson rapeaba mientras iba con los cascos de moda y chancletas o como Boris Diaw veía una peli en su Ipad mientras se tomaba algo que parecía una horchata. Por cierto, aquí causa sensación la figura que luce el francés. No parece que pase hambre.

 

Como plato fuerte del día, a las 12 del mediodía la prensa estaba convocada para la rueda de prensa de seis jugadores de la selección. Yo me he centrado en Jorge Garbajosa, posiblemente el tío que mejor disecciona la realidad del baloncesto. Siempre es un placer hablar con él aunque después de 10 minutos con el brazo estirado hacia arriba he acabado con complejo de Estatua de la Libertad (lo único es que en lugar de antorcha yo llevo grabadora). Mel Otero me ha hecho una foto, pero espero que no la saque en su blog, sino prometo contraatacar... y hacerle una entrevista de esas mías, de las que gafan.

 

 

Imagen de la piscina del Swisshotel

 Imagen de la piscina del Swisshotel

 

Y después de las palabras tocaba pasar a la acción. Yo, que había llegado a las 9 de la mañana ya tenía mi sitio estratégico. Uno donde el aire acondicionado me refrescaba oportunamente, controlaba a la gente que entraba y salía y podía conectar el ordenador a un enchufe sin el peligro de que alguno se cargarse la tienda de campaña que había montado. El objetivo en estos casos es siempre el mismo: estar en el lugar donde puede saltar la noticia o surgir la entrevista. En mi caso ha sido lo segundo, porque un día después he "cazado" a Pero Cameron.

 

Hace un año Mel me puso el apodo de atracador y días como hoy lo entiendo. Lo he pillado al vuelo, haciéndole un bloqueo y posicionándome de manera que si salía corriendo podría pillarle (algo no muy difícil dicho sea de paso). Al final, la entrevista ha salido muy bien. El tío es simpático, algo parco en palabras pero con curiosas respuestas. En breve colgará las botas y será entrenador al 100%, con su retirada se irá uno de mis ídolos.

 

Después ha llegado la hora de comer y de comprobar como al compañero de Onda Madrid, Carlos Sanchez Blas, le han timado en el restaurante porque en lugar de arroz le han traído spaghettis con pinchos morunos. Lo tiene bien merecido por elegir posiblemente el peor garito a kilómetros (no nos han dejado tomar una cerveza) y meterse con mis NBA. Lo bueno de elegir sitios chungos es que se come barato y eso te da para tomarte un café en el Starbuck. Son en esas reuniones donde uno disfruta contando batallitas y cotilleando de lo nuestro.

 

De vuelta al hotel de los jugadores tocaba volver a montar la paraeta y acabar el artículo del día. Durante la tarde el hotel ha amenizado mi escritura con varios temas, principalmente de estilo céltico con lo que casi he acabado con un complejo de Frodo de El Señor de los anillos. Pero entre tanta canción rara ha sonado "Entre dos aguas" de Paco de Lucía, todo un lujo entre el silencio del hotel.

 

Conforme avanzaba el día el hotel se llenaba y recibía los aficionados, sobre todo del Líbano. Estos forman un grupo realmente ruidoso en el pabellón y el domingo echaron una mano animando a España. Se nota que quieren a nuestros jugadores y según iban apareciendo para ir al entrenamiento resultaba curioso ver con la ilusión que se fotografiaban con Ricky, Rudy y compañía.

 

Hablando de ilusión, al ver la sonrisa y el buen humor con el que hoy han pasado el día los jugadores españoles creo que todos aquí nos hemos animado un poquito más. Ya sabéis como somos todos los de la prensa, no tenemos un término medio: o somos los mejores o somos los peores. Yo en ocasiones hasta me enfado porque da la sensación de infravalorar a equipos como Francia, Brasil, Alemania o la misma Lituania y yo me pregunto ¿aquellos que opinan tan a la ligera se saben el cinco titular de Alemania? 

Pasadas las nueve de la noche salía definitivamente del hotel, el sillón del Swisshotel tenía "tatuada" mi figura y era la hora de cenar viendo a USA. El partido fue emocionante pero sin calidad, casi eran más divertidos los anuncios turcos sobre el Eurobasket (genial el de Turkcell con la gente emulando a jugadores encestando objetos de la vida diaria).

Bueno por hoy ya creo que es suficiente que, además, estoy escribiendo tumbado en la puerta de mi habitación que es el único lugar donde la wifi no me falla. Mañana espero contaros la victoria de España pero mientras tanto, cuidaros.

 

PD: Hoy ha sido el día de la fiesta nacional en el país. Al lado del hotel han montado un desfile militar, han tirado salvas de cañón desde el mar y han volado todo tipo de aviones y helicópteros... y todo esto a unos treinta y tantos grados y con el sol cascando que da gusto. Definitivamente estos esmirnos son a prueba de insolaciones.

30/08/2010

 

Lo de España del sábado y el domingo no tuvo nada que ver, fueron dos cosas distintas, como el sólo y la luna. La vida y el deporte tienen estas cosas, la dualidad convive entre nosotros y, a veces, en un mismo día.

 

Por ejemplo mi domingo fue una jornada de contraste... una balsa de aceite por la mañana y un no parar por la tarde. Primero decir, que en Turquía, al igual que en España, los domingos son sagrados. No sé si comerán paella y dormirán la siesta como en mi casa, pero aquí por la calle sólo paseaban a cuatro gatos (nunca mejor dicho porque aquí los gatos están por todas partes, se les cuida y aprecia notablemente. Son los reyes de la ciudad).

 

La cuestión es que quería ir al hotel de concentración de España, no para hablar con alguno de nuestros chicos sino con los rivales. Un Mundial te da para muchas curiosidades y personalidades y yo me he marcado el reto de conseguir entrevistar a Pero Cameron. Sí, ese pívot con pinta de cualquier cosa menos de jugador de baloncesto y al que en el partido la grada española le gritaba Falete, Falete. Para mí es un ídolo. Con su agilidad, peso y estatura ha jugado los tres últimos mundiales y en el 2002 estuvo en el cinco ideal.

 

Durante un par de horas acampé en el hotel hasta que por fin le di caza. El problema es que Cameron me citó para una hora que era imposible y se me escapó... por el momento. Pero uno, que es un rato pesado, no estaba dispuesto a perder la mañana inútilmente así que busqué otra víctima: Joel Anthony, pívot de Miami. El tío dentro de uno meses puede tener un anillo (e incluso ser el máximo reboteador de la liga si mis previsiones de los chupones Wade-James-Bosh se cumple) y merecía pena probar suerte. De nuevo me llevé un zás, en toda la boca. Dos negativas en poco tiempo... Vaya, aquello parecía una noche de verano de mi buena época. Calabaza's time.

 

 

 

Por suerte entre tanta espera y hora muerta (no sabéis como maldije el no llevarme el portátil al hotel para escribir temas) conseguí captar la imagen del día. Delante mío estaban miembros de Canadá poniendo las pegatinas de los nombres de los jugadores en las camisetas. Después del ridículo del primer día había que hacer algo.

 

Y así pasó mi mañana, como veis divertida no, lo siguiente. Pero llegó la tarde y todo cambió. Tres partidos y un ritmo frenético de trabajo. [Modo peloteo ON] No os podéis imaginar las horas que desde España Dani, David y Pablo le echan la tema para que la web quede genial [Modo peloteo OFF]. Lo peor fue cuando Batum se cargó el aro, a mí se me cayó el mundo encima.

 

Por la mañana había apalabrado entrar en el programa de baloncesto de Carles Baixaulí en Radio 9 al terminar el partido y yo ya veía que con el retraso de la canasta (como veis lo del gen del chapucero no tiene raíces españolas sino que es universal) pensé que no saldría del pabellón antes de amanecer. Por suerte todo salió bien, me pegué una carrerita guapa para salir en antena sin que la estruendosa megafonía me matara los tímpanos pero al menos se me pudo escuchar... aunque casi sin aliento a la primera intervención (Yo, como Cameron, ya no aguanto ni una carrera).

 

A las doce terminaba mi jornada en el Halkapinar Arena pero salía feliz y satisfecho por el curro (que queréis que os diga, a mi me pone esto del correr de aquí para allá y el estrés de la competición) pero sobre todo un poco más rico.

 

Sí, señores y señoras hoy casi ha sido un día redondo. Si no llega a ser por la torpeza de mis corredores de apuestas (la liaron parda al apostar erróneamente una vez) y nuestro empecinamiento en apostar por Serbia no una sino dos veces en el mismo partido, podría haber sacado un buen puñado de euros. Hemos acertado la diferencia de puntos de España, la victoria de Angola (¡grande Lutonda y compañía!) e incluso la remontada de Lituania aunque esto no ha sido gracias a mí. Durante todo el partido estaba erre que erre creía en la victoria canadiense. Por suerte aquí en Turquía no dejan apostar por Internet y mis brokers en España no me han hecho caso. Esto, obviar mi opinión ante mi alarmante ausencia de criterio, siempre es una buena noticia y hoy, además, nos ha hecho un poco menos pobre.

 

Me despido ya que es hora de cerrar (a ver si para ya la música que suena en la calle y amenaza con darme la nochecita), pero antes adelantaros que el lunes es día de descanso. Sobrevuela la opción de un viaje a una ruinas históricas, pero como yo soy de Sagunto y de eso tengo en casa creo que me quedaré aguardando a Ricky Rubio... lo conseguiré o completaré el pleno como hoy con Cameron y Anthony.

 

Mañana os lo diré (o no). Mientras tanto, alimentaros bien.