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10/09/2010

Realmente no sé que fue peor, el jueves o el viernes. Después de quedar eliminada España de la lucha por las medallas sobran días en Estambul. Entiéndanme, estoy deseando que lleguen las semifinales y la final, pero no le encuentro el sentido que tiene jugar por el quinto puesto. Como dijo el gran Jorge Garbajosa "el día ha sido casi una tortura"... y no precisamente la de Shakira.

 

El partido frente a Eslovenia se ha disputado en familia. Se oían los gritos de los jugadores y los entrenadores... e incluso el teclear de la prensa. Mucha de la afición estaba de paseo por Estambul y se ha perdido el momentazo del día: España ha salido a jugar sonando el ¡Qué viva España!

 

Por suerte esta selección no entiende de partidos bacalá y con un genial Navarro ganó el encuentro... Ante ¡15.000 espectadores! Vaya timo de estadística nos han pasado. Ni el del tocomocho, señores. De lo estrictamente deportivo, yo pasó de hablar de Navarro porque al final os vais a pensar que soy su agente y cuando un tío mete 23 puntos en la segunda parte hay poco que decir. De bacalá nada, Navarro es caviar del bueno.

 

Y si el baloncesto fue lo bueno del día lo demás si que ha sido un tostón. Como ya os dije otro día, el Gran Bazar está cerrado así que toda la actividad de la ciudad se concentra alrededor de las mezquitas y los palacios. Sin oportunidad de trabajar ni de comprar no he podido escaquearme de hacer turismo y he visitado los Palacios de Dolmabahce y Topkapi. El primero fue recomendación de Roberto Hernández y estuvo realmente bien aunque eso de no poder hacer fotos me mató. Durante toda la visita nos siguió un tío de seguridad amenazándonos con "no fotos", "delete, delete camera". Sí chato, voy a "deletear" pero otra cosa, pensó más de uno.

 

 

Yo que ando buscando piso, lo de Dolmabahce me recordó mucho las visitas que se hacen para comprar casa. Fueron enseñándonos cada habitación, cada servicio, sólo les faltó decir que no tiene vecinos ruidosos y el precio de la "casita", negociable como todo en esta ciudad. Nuestra visita ha sido guiada y como compañeras hemos tenido a unas simpáticas asiáticas; una de las cuales se pasó todo el tour dibujando las cortinas... para mí que ésta quería imitar el estilo recargado rococó de Dolmabahce. Coñas a parte, Este palacio es realmente impresionante, tiene unas lámparas de cristal que son alucinantes (una mide más de 34 metros y pesa varias toneladas) y una vista al bósforo que merece la pena la cola.

 

Porque aquí las colas se acumulan y más si no hay otras cosas que visitar. En Topkapi ha sido la traca. Se trata de un palacio mucho más grande, pero digamos más museo que lugar de residencia. En cada sala había recuerdos, joyas y objetos más caros que las rodillas de Cristiano Ronaldo. Lo malo es que aquí tampoco se podían hacer fotos, lo bueno es que nadie les hace caso a las advertencias. Sin apenas luz y disimulando como se podía, todos hacían fotos a los objetos que más le llamaban la atención.

 

El mío era la vara de Moisés, esa con la que, según la biblia, abrió las aguas del mar. La foto es mala pero al menos os hacéis una idea que no es nada grandioso, sino más bien un palo como el del tío de la vara. Por cierto, también está el cráneo de San Juan Bautista, que fue quien bautizó a Jesucristo.

 

 

 

Ojito que la noche terminó en amago de timo. Resulta que, como todas las noches, me tocó coger un taxi de regreso al hotel y el de esta vez decidió hacer la ruta timazo-por-la-costa. Cuando me puse a hablar con él y a decirle que se había equivocado de dirección, el tío me empezó a decir que no, que este camino era más rápido y que tal y pascual. Yo no le creí mucho pero como estaba de buen rollo tiramos para adelante. El tío se pasó todo el viaje pensando que era argentino, yo no le quise defraudar y le seguí la corriente. Al final la cosa salió incluso más rápida y barata que lo que es la costumbre y del "me cago en la concha tu madre", el taxista paso a ser un tipo macanudo ¿Quién dijo que uno no se puede fiar de un taxista en Estambul? Si eres argentino no hay problema.

 

Bueno ya sólo quedan dos días y este sábado creo que voy a descubrir que es el Elath club de mi hotel y, lo más importante, si hay que pagar por ello. Sin opciones a trabajar (y que conste que no es porque quiera que ya os veo diciendo que soy un vago), ultimaré mis ultimas compras y si el tiempo y la autoridad lo permite, que viene a ser la wifi de mi hotel, os lo contaré. Hasta entonces, seguid enchufados como Navarro ¡Qué genio!

 

PD: otra bacalá de cuidado ha sido el döner Kebab que me he comido, al tío se le ha ido la mano con el fuego y mi pollo estaba churruscaillo.