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Lo reconozco, cada día que pasa mi humor va a peor y derrotas como las del miércoles no ayudan a mejorarlo. Creo que Estambul esta agriando mi carácter y, como diría Andrés Montes, soy cada día un poquito más vinagreta.

 

Ya sabía yo que el día después de perder iba a ser duro, lo ha sido desde el principio. Primero porque toca dar explicaciones a todo el mundo. A los de España y a los de Turquía. Como te pongas a hablar en español seguro que llega el turista de turno y nos pregunta que pasó y si no los vendedores y camareros de Estambul siempre están a punto para recordarte que has perdido.

 

Luego está el tema del Ramadán. Este jueves se celebró el Id-al-Fitr, el final del ayuno en el Ramadán y aquí son tres días festivos donde la gente celebra esta festividad con comidas y cenas familiares. El Gran Bazar y muchas tiendas están cerradas hasta el lunes con lo que yo me pregunto ¿Y qué hace un español que venga por el baloncesto? Sin victorias y con media ciudad cerrada es una invitación a la depresión. Sensación que se incrementa al ver las enormes colas que hay para visitar lugares emblemáticos como el Palacio de Topkapi o las mezquitas.

 

De vuelta al hotel mi nivel de mosqueo ha subido varios peldaños. Resulta que ha subido conmigo un compañero a escribir unas cosas y el de seguridad ha entrado en mi habitación para avisarme que eso no se podía hacer. Nos han dado cinco minutos (yo me estaba cambiando para venir al pabellón) y hemos tenido que salir no sin antes quedarme muy a gusto con mi enfado... creo que se van a llevar una bonita hoja de reclamaciones. Ahora ya tengo claro que si encuentro a mi pasión turca alguna noche será imposible subírmela al hotel. La cosa se complica alarmantemente.

 

Pero bueno eso no es nada con la que hay montada en el pabellón con el tema de la Seguridad. Esto crece por momentos y este jueves pasé cinco controles de seguridad que son: El de la valla que rodea el pabellón, el de la puerta de medios, el del pasillo (que está a un metro de la puerta y es realmente un sinsentido), el del arco de seguridad y por si todo ello no fuera suficiente queda el de acceso a la pista. Lo peor de todo es que es la misma gente y no creo que yo sea un tío difícil de olvidar. Hoy ya he puesto mi acreditación al lado de mi cara mitad coña, mitad facilitarles la faena.

 

Aunque lo que ya es de traca es la que se monta al final del partido. Resulta que a falta de un par de minutos, por la grada donde está el pasillo de la zona mixta, sale una decena de hombres de negro que hacen de seguridad. Ellos se sientan y aguardan hasta el final del partido y entonces se levantan y se ponen en la barandilla de la grada mirando al público para evitar que nada ocurra mientras los jugadores se marchan. Es de locos.

 

 

 

 

Como una locura me parece la zona mixta. De veras creo que es incomprensible la actitud de muchos ¿compañeros? de profesión. Ya no os digo el tema de la prensa china, si no que se trata de un problema general el ver a periodistas que están en la zona de prensa esperando a jugadores (sobre todo las estrellas NBA) para pedirles un autógrafo o simplemente sacarles una foto en lugar de hacerles una pregunta. No creo que sea la actitud de un trabajador y lo peor es que ocupan espacio y además de "pelearse" uno con los que trabajan, al final toca pelearse con los otros también.

 

Bueno, hoy volvemos a jugar, espero que los ánimos estén mejor y que se pueda vencer a Eslovenia. Ya os contaré qué pasó. Hasta entonces, cuidaros.