ACBBlogs

Define la RAE a la palabra superstición como la “creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón”. Steve Wonder incluso compuso una genial canción acerca de ella y no sé pasa que todos los veranos acabo creyendo en ella.

 

Lo de hoy no ha tenido nada que ver ni con la fe religiosa ni con la fe sino con la superstición. Y eso que hoy el día ha comenzado visitando iglesias, aunque aquí se le llaman mezquitas. En Estambul las hay como bares en España, en cada esquina. Son realmente impresionantes alguna creando una fotografía digna de retratar.

 

 

Sin ser creyente en nada (lo más divino que conozco es Michael Jordan) debo reconocer que el paseo me ha gustado, tanto por lo contemplado arquitectónicamente como por lo humano. En estos sitios siempre me pregunto hasta que punto comercio y religión se entrecruza. Los ateos ya sé lo que me dirán pero ¿qué piensa un creyente de esta explotación comercial? No hemos entrado en ninguna mezquita pero sí hemos visto la inmensa cola de gente esperando su turno como en el supermercado o como las mujeres se colocaban el pañuelo en la cabeza para cumplir con el ritual.

 

 

Es muy curioso ver cómo convive en esta ciudad una gran cantidad de mujeres completamente tapadas y otra generación que se abre fuerza e intenta acabar con muchos estereotipos. En mi viaje me ha acompañado el fotógrafo de Encancha Cipriano, él hacía fotos a las mujeres con velo, yo a las más destapadas… cada uno tiene su gusto.

 

Aprovechando mi ruta de la mezquita podía haber intentado rezar alguna oración para la tarde pero yo este verano, como en los últimos, tengo mis propios rituales y supersticiones. Sigo dejándome barba con el comienzo del torneo. Fue una superstición que comenzó con el oro de Saitama y que mantengo con salvedades. Normalmente en los años pares me dejo perilla y en los impares barba. Sin embargo, este año lo de la barba ha sido casi más por necesidad ya que en el hotel de Esmirna no tenía espejo donde mirarme si me dejaba algo sin afeitar…ahora viendo que va bien la cosa me la dejaré hasta el final.

 

Por cierto, otra costumbre que he recuperado el día del partido es ponerme la camiseta de los Clippers. Ya sé que ya son muchas manías pero no os creáis que soy el único de la prensa que las tiene. Me consta que hay de otras incluso peores y más ancestrales. Otros compañeros no tienen supersticiones pero sufren viendo a España como cualquier otro penitente. A mi lado hoy estaba un colega que muerde los bolis, en Esmirna se “comió” uno que le dejé y hoy el que tenía llevaba el mismo camino. A este paso el bic no llega al domingo.

 

Porque sí, ahora ya es seguro que nos quedamos hasta el domingo. Haremos de tripas corazón para seguir visitando la ciudad, recorriendo sus calles y empapándonos de su cultura y ambiente. Incluso puede ser que de aquí salga una nueva superstición y convirtamos el restauraten Enjoyer en el lugar de peregrinaje del día de partido. Hoy hemos comido y la cosa ha ido bien, yo prometo volver aunque sólo sea por recoger el cd que me ha prometido grabar. Es una recopilatorio de chill out bastante interesante con una versión de Every breath you take de Police, espectacular.

 

Mañana toca realizar dos cosas muy importantes en mi viaje: Una es subir a la torre de Galata si mi vértigo me lo permite, la otra es vivir un partido de Turquía... en Turquía. Ambas cosas prometen ser apasionante y aquí las contaré. Hasta entonces, mantened esta sonrisa.

 

When you believe in things
That you don't understand,
Then you suffer,
Superstition aint the way

 

 

PD: Sigo plantado con mi tienda de campaña en el pasillo junto al ascensor y mi pasaporte (es la contraseña de la wifi). Hoy he vuelto a ver a una pareja de franceses y ya me han preguntado que qué hago... no he sabido responder.