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30/08/2010

 

Lo de España del sábado y el domingo no tuvo nada que ver, fueron dos cosas distintas, como el sólo y la luna. La vida y el deporte tienen estas cosas, la dualidad convive entre nosotros y, a veces, en un mismo día.

 

Por ejemplo mi domingo fue una jornada de contraste... una balsa de aceite por la mañana y un no parar por la tarde. Primero decir, que en Turquía, al igual que en España, los domingos son sagrados. No sé si comerán paella y dormirán la siesta como en mi casa, pero aquí por la calle sólo paseaban a cuatro gatos (nunca mejor dicho porque aquí los gatos están por todas partes, se les cuida y aprecia notablemente. Son los reyes de la ciudad).

 

La cuestión es que quería ir al hotel de concentración de España, no para hablar con alguno de nuestros chicos sino con los rivales. Un Mundial te da para muchas curiosidades y personalidades y yo me he marcado el reto de conseguir entrevistar a Pero Cameron. Sí, ese pívot con pinta de cualquier cosa menos de jugador de baloncesto y al que en el partido la grada española le gritaba Falete, Falete. Para mí es un ídolo. Con su agilidad, peso y estatura ha jugado los tres últimos mundiales y en el 2002 estuvo en el cinco ideal.

 

Durante un par de horas acampé en el hotel hasta que por fin le di caza. El problema es que Cameron me citó para una hora que era imposible y se me escapó... por el momento. Pero uno, que es un rato pesado, no estaba dispuesto a perder la mañana inútilmente así que busqué otra víctima: Joel Anthony, pívot de Miami. El tío dentro de uno meses puede tener un anillo (e incluso ser el máximo reboteador de la liga si mis previsiones de los chupones Wade-James-Bosh se cumple) y merecía pena probar suerte. De nuevo me llevé un zás, en toda la boca. Dos negativas en poco tiempo... Vaya, aquello parecía una noche de verano de mi buena época. Calabaza's time.

 

 

 

Por suerte entre tanta espera y hora muerta (no sabéis como maldije el no llevarme el portátil al hotel para escribir temas) conseguí captar la imagen del día. Delante mío estaban miembros de Canadá poniendo las pegatinas de los nombres de los jugadores en las camisetas. Después del ridículo del primer día había que hacer algo.

 

Y así pasó mi mañana, como veis divertida no, lo siguiente. Pero llegó la tarde y todo cambió. Tres partidos y un ritmo frenético de trabajo. [Modo peloteo ON] No os podéis imaginar las horas que desde España Dani, David y Pablo le echan la tema para que la web quede genial [Modo peloteo OFF]. Lo peor fue cuando Batum se cargó el aro, a mí se me cayó el mundo encima.

 

Por la mañana había apalabrado entrar en el programa de baloncesto de Carles Baixaulí en Radio 9 al terminar el partido y yo ya veía que con el retraso de la canasta (como veis lo del gen del chapucero no tiene raíces españolas sino que es universal) pensé que no saldría del pabellón antes de amanecer. Por suerte todo salió bien, me pegué una carrerita guapa para salir en antena sin que la estruendosa megafonía me matara los tímpanos pero al menos se me pudo escuchar... aunque casi sin aliento a la primera intervención (Yo, como Cameron, ya no aguanto ni una carrera).

 

A las doce terminaba mi jornada en el Halkapinar Arena pero salía feliz y satisfecho por el curro (que queréis que os diga, a mi me pone esto del correr de aquí para allá y el estrés de la competición) pero sobre todo un poco más rico.

 

Sí, señores y señoras hoy casi ha sido un día redondo. Si no llega a ser por la torpeza de mis corredores de apuestas (la liaron parda al apostar erróneamente una vez) y nuestro empecinamiento en apostar por Serbia no una sino dos veces en el mismo partido, podría haber sacado un buen puñado de euros. Hemos acertado la diferencia de puntos de España, la victoria de Angola (¡grande Lutonda y compañía!) e incluso la remontada de Lituania aunque esto no ha sido gracias a mí. Durante todo el partido estaba erre que erre creía en la victoria canadiense. Por suerte aquí en Turquía no dejan apostar por Internet y mis brokers en España no me han hecho caso. Esto, obviar mi opinión ante mi alarmante ausencia de criterio, siempre es una buena noticia y hoy, además, nos ha hecho un poco menos pobre.

 

Me despido ya que es hora de cerrar (a ver si para ya la música que suena en la calle y amenaza con darme la nochecita), pero antes adelantaros que el lunes es día de descanso. Sobrevuela la opción de un viaje a una ruinas históricas, pero como yo soy de Sagunto y de eso tengo en casa creo que me quedaré aguardando a Ricky Rubio... lo conseguiré o completaré el pleno como hoy con Cameron y Anthony.

 

Mañana os lo diré (o no). Mientras tanto, alimentaros bien.