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No diréis que no os divertisteis ayer, eh. Menudo partidazo y menuda alegría se han llevado muchos. Realmente no sé que camino es más difícil, si Rusia+USA o Grecia+Serbia (si se cumplen los pronósticos), pero aquí la principal preocupación parecía ser evitar a los americanos y de momento se ha conseguido.

 

Lo de ayer fue un sorpresón para muchos pero no para mí, [modo chulería ON] yo sabía que mis neozelandeses iban a ganar a Francia [modo chulería OFF]. Después de tanto tiempo siguiéndoles les tengo cariño y especialmente a dos tipos como son Cameron y Abercrombie. A los dos les he saludado al final del partido (y eso casi le cuesta llevarse un hostiazo a Cameron porque ha tropezado con el pie de una valla) pues la noche bien merecía una felicitación.

 

 

La verdad es que ahora que ya he abandonado el Halkapinar Arena voy a echar de menos aquellas tardes interminables de más de seis horas de baloncesto y lo que no era baloncesto. Para empezar, no sé si volveré a ver unos aseos donde además de hacer sus necesidades uno puede ducharse y tiene incluso taquilla. Vamos, supongo yo que abrían habilitado un vestuario pero ¿en que deporte sólo se necesitan ocho jugadores? Allí sólo habían ocho taquillas...

 

Difícil de olvidar será ese catering a base de dulce y salado. He acabado hasta la coronilla de las galletas y dulces de chocolate Ulker. Por suerte ayer Fernando Martín me enseñó lo que el denominó "La Cantina", un lugar donde te hacen sándwiches de una especie de mortadela pasada por la plancha. El bocata es lo suficientemente apetitoso para salvar la noche.

 

Lo que no ha sido tan digerible estos días ha sido el menú musical. Ya os comenté que la música está varios decibelios por encima de lo que mi salud acústica recomienda y luego está la selección de los temas. He acabado del day at night, que hasta por la noche me voy a la cama y retumba en mis oídos. Y luego está la manía de hacer versiones tecno de cualquier canción... hasta del We are the Champions,impredonable. Lo malo de estas discotecas deportivas es cuando has palmado y te ponen el panamericano... recochineo estado puro.

 

Aunque, lo peor de todo es el momento karaoke. En los descansos, la organización ha tenido la brillantísima idea (nótese la ironía con las que escribo estas palabras) de dejar un micro y la oportunidad de cantar a la gente del pabellón... ¡Craso error! Entre que la gente no lee un pimiento en el karaoke del marcador y que tiene el mismo sentido musical que Tamara, allí todo el mundo se pone a gritar.

 

 

 

 

Hoy antes de los partidos he ido a ver si podía hacer algo y, en vista que quedaba mal cortar los cables de la megafonía o robar los micros, he intentado chantajear al speaker. El tío es majo pero eso de que termine los partidos y salga del pabellón con una camiseta de los Lakers de Magic no me termina de convencer... espero que en Estambul la cosa cambie.

 

Y bueno, nada más. Esmirna es historia, mi pretemporada del regateo continúa y hoy creo que en el segundo encuentro he logrado tablas. Un colgante de 100 liras lo he comprado por 45 (al cambio, no llega a 25 euros). La verdad no sé si será oro del bueno, pero el viernes estaré en Estambul y tengo que llegar en forma.

 

Cuando leáis este blog se supone que estaré en la ciudad que acoge la fase final, una ciudad tan apasionante que no la veré entera, pero bueno intentaré ver y os lo contaré. Hasta entonces, seguid soñando con el Mundial.

 

PD: Hoy he dado un paso más en mi frikismo absoluto y devoción por Nueva Zelanda y me he comprado la camiseta de la selección para el mundial. Lo malo es que me he comprado una talla XS... ¡Leches, en Turquía soy más pequeño que en España, estoy menguando!