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12/09/2010
Hola gente, os escribo a mitad camino entre el taxi y el pasillo de mi hotel para cerrar este mundial y con él esta historia que desde el 28 de agosto os he ido contando como buenamente he podido y mi neurona me ha dejado.

 

El último recuerdo que me llevo de Estambul es de una ciudad triste, plomiza y con un cielo amenazante que no ha dejado de descargar lluvia en todo el domingo. Hoy el mejor sitio donde uno podía estar era el pabellón y yo, después de esperar hasta el límite, aterricé sobre él aprovechando la tregua que dio el tiempo. Todo lo bueno que tenía que ver de la ciudad y del Mundial ya lo vi así que el domingo fue el momento de sentar y recoger los últimos apuntes y sacar las notas del campeonato.

 

0.- A los forofos periodistas. Todos aquellos periodistas que se han cansado más de animar que de trabajar, más de hacerse fotos con jugadores que de entrevistarlos. Por momentos las gradas se han convertido en una feria de ultras donde han estado a punto de haber andanadas de ostias. La FIBA debería tomar medidas.

 

1.- Al Catering. Aquí no habido gañote alguno y los que iban con dietas lo han pasado mal apurando las galletitas Ülker, el café Crown y los bocatas que queso con mortadela. El sábado, en una acción heroica, el comando frutero liderado por Fernando Martín apresó dos piezas de fruta para mi boca. Me saltaron las lágrimas casi tanto como los periodistas que fueron a degustar el jamón de la mañana con la FEB.

 

 

 

 

2.- Al karaoke del Halkapinar. Horrorosa idea que espero que haya tenido consecuencias sobre la mente enferma de quien la propuso. Si unes el lamentable criterio para elegir la música, las desastrosas voces elegidas y la inexistente calidad del video marcador tenemos que, en lugar de "Los chicos del coro", en Turquía nos hemos encontrado a "Los ángeles del infierno musical".

 

3.- A los taxistas kamikazes de Turquía. Para muestra un botón. El sábado tras la final había que ir corriendo al hotel para currar y tuve la brillante idea de decirle al taxista "quick, please". Desde que le tiré los trastos a una Red Fox (con resultados obvios) no he tenido decisión más lamentable en mi vida. A 160 Km/h. nos trajo y cuando bajó a 140 lo hizo para tomar las curvas. Vamos, que, con los baches, aquel taxi se movía más que la montaña rusa del Dragon Kan... menos mal que volvemos en casa donde los nuestros sí se lo curran.

 

4.- Las eternas colas en cada rincón de Estambul. Estresante no, lo siguiente. Ni en el Carrefour cuando pone la oferta del 3x2 había visto tanta gente haciendo cola. Como rebaño nos hemos movido en todos los lados, cada uno con su cámara apuntando a diestros y siniestro para capturar un momento del que no disfrutábamos cuando había que hacerlo, allí y en ese preciso instante no después.

 

5.- Al momento Athena en la semifinal de Turquía. El trío musical que allá por el 2001 puso de moda la canción 12 Dev Adam y que nueve años después la hemos revivido en Estambul. Está claro que los años pasan para todos y el grupo punky de comienzos de década hoy se ha visto reducido a un cantante con tripa cervecera, aún así poner en pie a un pabellón de 15.000 espectadores tiene un enorme mérito.

 

6.- A Kevin Durant. Le vi en Nueva Orleans en 2008 y aquí no ha dejado de sorprenderme. Es ya toda una estrella pero no tiene límite. Si combinación de altura, fuerza y agilidad le hacen ser letal en todas las posiciones del campo pero es con el balón sus manos cuando se disfruta al completo de su juego. En Turquía nadie le ha hecho sombra y no parece que en la NBA muchos se la vayan hacer en un futuro próximo.

 

 

 

 

7.- A los colegas de la prensa español. Que conste que no lo escribo porque tenga a uno amenazándome con tirarme al Bósforo, pero una de las experiencias más gratas de estos tipos de torneos siempre es juntarse con amigos y conversar con ellos contando batallitas. Creo que uno aprende más en estos momentos que en ningún otro. Pese a que me hayan ganado en la liga del SuperManager, aprovecho para agradecer la compañía de Fernando, Javi, así como Corti y Jorge. Éramos el quinteto titular de nuestra fila. Montando barricadas con mochilas para que nadie nos quitara el sitio. Como siempre a mi estimado y querido lobby catalán con el que visité Esmirna, auténticos maestros de la prensa deportiva. A carlitos que este año no me ha sufrido (ni disfrutado) tanto como en Polonia. A Mel, Carlota, Karina y el resto de gente de la Sexta. A Pilar, Pacojó, Xavi, Domingo y, en definitiva, a todos los que han hecho más agradable esta estancia. 

 

8.- A las apuestas deportivas. Ya sé que queda mal ponerlas por delante de los amigos, pero es que he acabado llevándome una buena pasta. Pese a que mis corredores de apuestas en Sagunto la cagaron, no una sino dos veces, apostando por España en cuartos, el beneficio supera lo esperado. Creo que el sábado tocará sacar la pasta e invitar a cena. Será en honor de Durant, el tío que más pasta me ha hecho ganar en este Mundial. Por cierto, de buenas se han librado mis amigos porque si llega a ganar Turquía hubieran habido toñinas a cascoporro por no apostar cuando les dije que lo hicieran, cuando estaba 40 a 1

 

9.- A la afición turca. Impresionante. Yo que soy un tipo broncas y tengo como referencias a Argentina y Grecia ahora añado uno más: Turquía. La forma que ha vivido el Mundial y vibrado con su selección me ha marcado. Impresionante. Ver a todo el pabellón cantar, animar y, sobretodo, pitar cada ataque del rival ha sido impactante porque han conseguido que entre los compañeros no nos oyéramos y acabáramos a grito y con más de una voz rota ¿lo he dicho? Impresionante.

 

 

 

 

10.- A la periodista que ha perturbado mis sueños... y lo que no eran mis sueños. Como no han sido pocos los que me han dicho que este año han faltado comentarios en este blog sobre la presencia femenina en el Mundial. Os brindó la última joya. Recrearos con la más bella turca (bueno realmente no sé si es, pero quiero pensar que sí), trabaja para Al Jazeera y era la encargada de hacer la primera entrevista en la zona de mixta. Normal que tras terminar con ella y llegar a mí los jugadores pusieran mala cara.

 

 

 

 

Como en el ciclismo dejó como "fuera de categoría" a la selección española. Ya sé que todos hubieran deseado mayores logros y que es el momento ideal para los palos, pero hay que pensar en lo difícil que resulta alcanzar una vez el éxito... y esta generación llevaba cuatro años jugando finales. Hagan lo que hagan les estaré agradecido a los jugadores por los años de baloncesto que nos han brindado (y brindarán), así como a los amigos de la FEB, en especial a Roberto y Jordi, por la amabilidad en el trato y las facilidades que dan para trabajar. En Lituania prometo seguir dándoles guerra.

 

Y ahora sí es la despedida. Espero que os hayan gustados estas locuras que diariamente os he ido contando y que no os hayan hecho enfadar mucho. Pensad que, aunque pocas, las cervezas Efes también han ayudado a que los dedos teclearan más rápido y con menos conciencia. Dentro de un año, si todo va bien volveremos a vernos en Lituania y espero entonces contaros más alegrías de la selección y mías propias. Hasta entonces, sean felices.