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Lo debo reconocer, siempre fui un fan de los hermanos Marx. Tengo todas sus películas y de pequeño me disfrazaba de Groucho Marx (quizá de ahí mi lado más payaso como podéis ver en la foto). Me parecía fantástica la forma de trazar sus películas y su humor era tan sencillo como brutalmente eficaz, sólo tenían un pero... el título de sus películas. Nunca me acabaron pero por ellos hoy les hago un homenaje con un título de la Factoria Marx.

 

Debo de confesar que eso del día de descanso en un Mundial es relativo. Vamos aquí la prensa y los jugadores no hemos parado, aunque al menos no hemos tenido que ir de un lugar para otro y no ha habido partido en el Halkapinar (hecho que mis oídos agradecen profundamente).

 

Han sido 12 horas de tienda de campaña en el hotel de concentración de los equipos, o lo que viene a ser lo mismo, el epicentro de la actividad mundialista. Un día de descanso da para muchas cosas, como por ejemplo para el baño que se han dado algunos canadienses en la magnífica piscina que posee el hotel o para ver como, Edwin Jackson rapeaba mientras iba con los cascos de moda y chancletas o como Boris Diaw veía una peli en su Ipad mientras se tomaba algo que parecía una horchata. Por cierto, aquí causa sensación la figura que luce el francés. No parece que pase hambre.

 

Como plato fuerte del día, a las 12 del mediodía la prensa estaba convocada para la rueda de prensa de seis jugadores de la selección. Yo me he centrado en Jorge Garbajosa, posiblemente el tío que mejor disecciona la realidad del baloncesto. Siempre es un placer hablar con él aunque después de 10 minutos con el brazo estirado hacia arriba he acabado con complejo de Estatua de la Libertad (lo único es que en lugar de antorcha yo llevo grabadora). Mel Otero me ha hecho una foto, pero espero que no la saque en su blog, sino prometo contraatacar... y hacerle una entrevista de esas mías, de las que gafan.

 

 

Imagen de la piscina del Swisshotel

 Imagen de la piscina del Swisshotel

 

Y después de las palabras tocaba pasar a la acción. Yo, que había llegado a las 9 de la mañana ya tenía mi sitio estratégico. Uno donde el aire acondicionado me refrescaba oportunamente, controlaba a la gente que entraba y salía y podía conectar el ordenador a un enchufe sin el peligro de que alguno se cargarse la tienda de campaña que había montado. El objetivo en estos casos es siempre el mismo: estar en el lugar donde puede saltar la noticia o surgir la entrevista. En mi caso ha sido lo segundo, porque un día después he "cazado" a Pero Cameron.

 

Hace un año Mel me puso el apodo de atracador y días como hoy lo entiendo. Lo he pillado al vuelo, haciéndole un bloqueo y posicionándome de manera que si salía corriendo podría pillarle (algo no muy difícil dicho sea de paso). Al final, la entrevista ha salido muy bien. El tío es simpático, algo parco en palabras pero con curiosas respuestas. En breve colgará las botas y será entrenador al 100%, con su retirada se irá uno de mis ídolos.

 

Después ha llegado la hora de comer y de comprobar como al compañero de Onda Madrid, Carlos Sanchez Blas, le han timado en el restaurante porque en lugar de arroz le han traído spaghettis con pinchos morunos. Lo tiene bien merecido por elegir posiblemente el peor garito a kilómetros (no nos han dejado tomar una cerveza) y meterse con mis NBA. Lo bueno de elegir sitios chungos es que se come barato y eso te da para tomarte un café en el Starbuck. Son en esas reuniones donde uno disfruta contando batallitas y cotilleando de lo nuestro.

 

De vuelta al hotel de los jugadores tocaba volver a montar la paraeta y acabar el artículo del día. Durante la tarde el hotel ha amenizado mi escritura con varios temas, principalmente de estilo céltico con lo que casi he acabado con un complejo de Frodo de El Señor de los anillos. Pero entre tanta canción rara ha sonado "Entre dos aguas" de Paco de Lucía, todo un lujo entre el silencio del hotel.

 

Conforme avanzaba el día el hotel se llenaba y recibía los aficionados, sobre todo del Líbano. Estos forman un grupo realmente ruidoso en el pabellón y el domingo echaron una mano animando a España. Se nota que quieren a nuestros jugadores y según iban apareciendo para ir al entrenamiento resultaba curioso ver con la ilusión que se fotografiaban con Ricky, Rudy y compañía.

 

Hablando de ilusión, al ver la sonrisa y el buen humor con el que hoy han pasado el día los jugadores españoles creo que todos aquí nos hemos animado un poquito más. Ya sabéis como somos todos los de la prensa, no tenemos un término medio: o somos los mejores o somos los peores. Yo en ocasiones hasta me enfado porque da la sensación de infravalorar a equipos como Francia, Brasil, Alemania o la misma Lituania y yo me pregunto ¿aquellos que opinan tan a la ligera se saben el cinco titular de Alemania? 

Pasadas las nueve de la noche salía definitivamente del hotel, el sillón del Swisshotel tenía "tatuada" mi figura y era la hora de cenar viendo a USA. El partido fue emocionante pero sin calidad, casi eran más divertidos los anuncios turcos sobre el Eurobasket (genial el de Turkcell con la gente emulando a jugadores encestando objetos de la vida diaria).

Bueno por hoy ya creo que es suficiente que, además, estoy escribiendo tumbado en la puerta de mi habitación que es el único lugar donde la wifi no me falla. Mañana espero contaros la victoria de España pero mientras tanto, cuidaros.

 

PD: Hoy ha sido el día de la fiesta nacional en el país. Al lado del hotel han montado un desfile militar, han tirado salvas de cañón desde el mar y han volado todo tipo de aviones y helicópteros... y todo esto a unos treinta y tantos grados y con el sol cascando que da gusto. Definitivamente estos esmirnos son a prueba de insolaciones.