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Vaya por delante que de fútbol entiendo bien poquito y del Valencia CF aún menos. Sin embargo, esta semana pasada me llamó la atención el despido de Ronald Koeman y el posterior aluvión de críticas de los jugadores del Valencia. Una situación que me hizo recordar el año de que cogí por primera vez  a un equipo femenino.

 

Con todos los matices del mundo que implica comparar mi situación con la del holandés, me resulta fácil comprender lo complicado y frustrante que debe ser llevar un vestuario donde muchos te critican y la mayoría no confía en tu capacidad para entrenar.

 

No se trata de autoridad, tampoco de jerarquía, simplemente, es una cuestión de respeto. Yo siempre creo y respeto las posibilidades de los jugadores, por lo tanto también pido que me crean y me respeten como entrenador.

 

Bajo este sencillo principio comencé aquel año, sin embargo pronto vi que no iba a ser fácil. En el equipo sólo dos o tres jugadoras me conocían, mientras que el resto seguramente no sabía ni de mi existencia, con lo que era más difícil de romper el hielo. Y ya el primer partido el hielo se convirtió en un iceberg.

 

Perdiendo de tres puntos, posesión y 15 segundos para el termino del partido. Quise jugar dos ataques. La idea era sacar y en cuatro o cinco segundos (era un saque desde su línea de tres) anotar para forzar de inmediato una personal y, en unos seis o siete segundos, jugar otro ataque rápido pues aún tenía tiempos muertos.

 

La idea no pareció entusiasmar al equipo, decían que "en baloncesto femenino no se pueden hacer dos ataques en 15 segundos" así que cambie el planning y nos lo jugamos a un único triple. No entró y perdimos.

 

Aquel partido tuvo dos consecuencias directas: la primera es que algunas ya empezaron a tomarme por una especie de visionario que todo lo que hacía estaba relacionado con lo que veía en ACB o NBA y que no tenía sentido en aquel equipo. La segunda fue más jodida porque comencé a cambiar y la confianza en lo que hacía flaqueó.

 

Desde la experiencia que dan los años, hoy me hubiera impuesto, pues desde aquel día ya todo fue cuesta arriba a pesar de que el equipo ganaba partidos. No sólo se cuestionaban aspectos técnicos o tácticos sino también la propia dirección de equipo. En diciembre quise aprovechar al parón de navidades para conocer la opinión personal de cada una a través de reuniones individuales. Quería ver cómo mejorar el juego individual y colectivo del equipo, pero las jugadoras se lo tomaron a broma. Yo cedía en sus pretensiones y ellas no; a mitad de temporada ya sabía que no iba a continuar. Fríamente el año fue bueno, encadenamos varias rachas de victorias, estuvimos en puesto de ascenso a Nacional muchas jornadas y sólo se esfumaron estas opciones a falta de dos jornada cuando perdimos con las últimas.

 

Aquel día, literalmente me quería morir. Sentí vergüenza propia. No había sabido transmitir nada al equipo. El día siguiente reuní al equipo durante hora y media y saqué todo lo que me había callado.

 

En noviembre fueron ellas las que me dijeron lo que pensaba; los meses siguientes me enteré de muchas críticas, pero aquel día el que criticó fui yo. Pasamos los dos entrenadores un año jodido (creo que fue la única vez que he sentido que el baloncesto no era divertido) y en lugar de apoyar a técnicos primerizos que cogíamos al equipo porque nadie les quería entrenar, muchas veces lo que hicieron es minar nuestra confianza. Por si fuera poco, como Koeman, también tuvimos en contra nuestra a los pesos pesados del equipo (sí como Cañizares o Albelda) y aunque sé que había gente que nos apoyaba es difícil que otras jugadoras salgan a apoyarte discrepando de las jugadoras más veteranas. Lo entiendo, los entrenadores van y vienen pero las compañeras deben estar unidas.

 

De aquel año aprendí muchas cosas, la primera, y más importante, es que un entrenador deber creer por encima de todo en con sus ideas y forma de ser (quizás me falte "poner los huevos sobre la mesa" como me dijeron muchos aquel año). Sigo anteponiendo el intentar ser más amigo que entrenador de los jugadores y mi forma de dirigir continúa siendo peculiar, pero al menos ahora tengo la conciencia bien tranquila de hacer las cosas que quiero y en las que creo. Como dijo Koeman cuando se marchó del Valencia, aquel año "gané una experiencia pero perdí una ilusión".

 

Por cierto, no fue todo malo aquel año, de aquel equipo conservo la amistad de algunas jugadoras y al final esto es lo que cuenta cuando no hay dinero ni títulos de por medio.

21/04/2008
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Una victoria siempre alegra y más en un derby
 

Se acerca el final de temporada y por estas fechas a mi equipo senior, como otros muchos equipos, le esperaba este fin de semana una final. Creo que gran parte de los que estamos metidos en este mundillo vivimos por y para estos partidos.

 

Veréis, un día os contaré como es de difícil y farragosa la segunda zonal, pero os adelanto que normalmente sólo hay tres o cuatro partidos al año que merecen la pena. En el resto, o el rival es muy fuerte o muy débil. Este año nos tocó en gracia un grupo donde desde el principio se vio claro que el ascenso nos lo jugábamos cuatro equipos, pues el resto estaba uno, dos e incluso tres escalones por debajo de estos equipos.

 

Durante la primera vuelta dominamos la liga por completo hasta enfrentarnos al equipo de veteranos del Puerto de Sagunto. Tras aquella derrota y la polémica que tuvimos previamente, estuvimos "perdidos" durante varias jornadas. Meses donde rellenábamos la convocatoria con júniors que hoy ya puedo decir que están totalmente aclimatados al equipo y a las ostias de la competición. Les falta madurar, pero es que, como dice el refrán, "la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo".

 

Pues bien, el sábado regresábamos al punto de partida. Otra vez contra los veteranos y con la necesidad de ganar para seguir luchando por una de las dos plazas de ascenso. Pero ¿Quién piensa en ascenso cuando hay por delante un derby?

 

Es un partido especial, ambos equipos queremos ganar para evitar el cachondeo posterior y como siempre hay piques durante el partido, pues no os engañaré: jode mucho perder y más cuando crees que eres mejor. 

 

En otras ocasiones he preparado discursitos antes de estos partidos para motivar a la gente. Hay entrenadores que se les conoce una habilidad especial para la motivación, hay quienes ponen fotos, quienes ponen recortes de prensa criticando al equipo, e incluso alguno futbolero pone al dúo dinámico, pero dado el escaso éxito que tendría cualquier canción que no fuera trash metal, hip-hop o reggae, opté por no poner nada. De hecho, lo más cercano a la motivación fue ir el año pasado a ver 300 antes de un partido que era muy jodido y que ganamos... ¡Por Espartaaaa!

 

Para la ocasión, sólo quise quitar presión a los jóvenes, explicar por enésima vez los sistemas (a pesar de saber que es una batalla perdida con las cabezas cuadradas de mi equipo como veréis más tarde) y, sobre todo, insistir en que jugando a ba-lon-ces-to creo que somos mejores.

 

En nuestros derbis hay tres costumbres que nunca pueden faltar:

  • a) Nos escapamos en el marcador y luego nos remontan
  • b) Un jugador de mi equipo se lesiona
  • c) A un jugador de cada equipo se le va la pinza y se dedican "palabras de amor"

 

Bueno pues ahora toca al adivinanza ¿Cuál de estas tres premisas no se cumplió? TIC-TAC-TIC-TAC....

 

¡Tiempo!

 

Y la respuesta correcta es la  opción A, porque es cierto que nos escapamos en el marcador pero nunca nos remontaron.

 

La sensación que tuve es que el partido lo dominamos de principio a fin, no nos fuimos más allá de los 15 puntos pero tampoco creo recordar estar por debajo de cinco. Siempre era una distancia de cercana a los 10 puntos que nos permitió pensar desde el comienzo del último cuarto en el basketaverage. Porque esa es otra, debíamos de ganar pero a ser posible por más de cuatro puntos. Al final 69-60, la alegría no es del todo completa porque nos ha caído una sanción de un partido por perdido por una alineación indebida. Vamos a ver si el recurso sale bien, sino adiós al ascenso.

 

Pero recuperemos el hilo perdido ¿sabéis por qué es imposible ensayar táctica con mi equipo? Pues por ejemplos como el siguiente.

 

Quedan cuatro décimas y tenemos un saque de fondo para atacar. Preparo una jugada bien sencilla: bloqueo para mi pívot y que este palmee el balón. Pues bien, José Luis, que para más inri es el capitán, por sus santos huevos pasó de hacer el bloqueo y directamente se fue a sacar de fondo. Su idea era que en cuatro décimas le daba tiempo a tirar el balón a la espalda de un jugador (sí, como Scottie Pippen), coger el balón y levantarse para anotar... Eso mismo que estáis pensando es lo que pensamos todos en el pabellón, menos él.

 

La cuestión es que nos picamos los dos en un descanso entre cuartos, pero como no somos serios ni para las broncas, el tío no hizo otra cosa que descojonarse en plena discusión ¡Santa paciencia!

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Víctor, base y uno de los pilares básicos del equipo
No me pregunten por la final de la ULEB Cup, tampoco de la jornada ACB, con suerte hoy les podría hablar someramente de la NBA. Entre la acumulación de trabajo, una alergia galopante que acabó conmigo y un rollo de papel higiénico el viernes, y mi partido semanal no me he enterado de nada o casi nada...

 

Porque permítanme que me cuele en tareas que no atañen a este blog y pueda hablar del DKV Joventut, Aíto y las categorías inferiores del baloncesto. De veras que como entrenador siento admiración por este equipo y, sobre todo, por el pedazo de entrenador que es Aíto García Reneses. Deportivamente hablando este año se han consagrado ambos, pero es que a nivel de espectáculo la Penya lleva, estos últimos años, ofreciendo el mejor ejemplo de lo que simboliza el espectáculo del baloncesto.

 

Para un entrenador de cantera más que entrenar un día, lo que debería de hacer es llevarse a su equipo a ver en directo un partido del DKV Joventut y asimilar todos los conceptos que puedan. Porque si no te enganchas a este deporte viéndoles jugar, es que te has equivocado de deporte, y si ya estás enganchado lo mejor que uno puede hacer es absorber toda la información que pueda del juego de los Ricky, Rudy, Sonseca...

 

Vereis, cuando empecé a entrenar a mi equipo de chicos lo tenía muy claro, lo que quiero es correr y anotar muchos puntos. Primero porque es el baloncesto que me gusta (aunque con la edad me estoy volviendo un poco amarrategui) y soy incapaz de hacer algo que no me guste y, segundo, viendo el nivel del equipo a pocos puntos no podemos jugar y ganar.

 

A primera vista uno se puede fijar en el modelo del Run and Gun de los maravillosos Suns de hace un par de años, pero claro cuando el 90% de los equipos juega en zonas es difícil hacer ataques de cinco segundos con un solo bloqueo y tiro. Así que, si me permiten la licencia, cada vez perfilo más mi estilo y quiero que mi equipo emule a la penya de Aíto en lo que considero los cinco pilares del baloncesto moderno:

 

Presión en todo el campo: No se trata sólo de una acción del baloncesto sino una actitud ante él. Si quiero ganar un partido debo de ir a por él y la mejor forma de hacerlo es ir a comerme al rival presionándole. Si no tienen calidad la presión desenmascara a cualquier rival y en las categorías en las que me muevo pocos equipos tienen un base sólido que pueda romper una presión y ninguno a dos para darse relevos.

 

Pasar en lugar de botar: Un día estuve en un clinic de Pepu Hernández donde escuché una de las mejores frases que puede decir un entrenador a sus jugadores: "el bote es egoísta, el pase solidario". Es una frase que de por sí ya me parece preciosa, pero es que además la considero sencillamente genial. Cuantos más pases dé un equipo, más velocidad imprimirá al juego y mejor se verán las carencias físicas y defensivas del rival. Además, si hemos dicho que se suele defender en zona, el bote es algo que debemos de prohibir los entrenadores y, de hecho, muchos calentamientos que hago son "pachangas" sin bote.

 

Tiro exterior y jugar con espacios: Quizás sea por las condiciones de mi equipo, pero mi ofensiva se basa en jugar para lograr tiros exteriores cómodos, romper las zonas y cuando se consigue, jugar bloqueos directos y aclarados en individual. Soy de los que piensan que la base del baloncesto es el 1x1 y el 2x2 y si tienes un gran base como Ricky o como tengo yo (arriba ese Víctor, que se que los del primer equipo leen el blog y a ver si le dicen al entrenador que te ponga ya a jugar con ellos), todo es más fácil.

 

La juventud al poder: Señores me quito el sombrero ante la actitud de Aíto con la juventud. Si todos los entrenadores tuviéramos el valor de poner a la gente joven, seguramente que a todos nos iría mejor. Es algo muy sencillo pero que pocos se atreven a poner en practicar, ¡Que jueguen los mejores! No hay que mirar el carnet de identidad, al igual que las estadísticas te dicen fríos datos y el baloncesto es algo más que números o fechas de nacimiento.

 

Este año por mi equipo han pasado cuatro chicos de 17 años, uno de 16 y ayer debutó conmigo un cadete de 14 años. No es que sea un temario, ni el chaval sea el próximo Ricky Rubio, simplemente es que ningún júnior se quiso quedar a jugar y Agustín fue el único valiente en hacerlo. El chaval es bastante bueno, no en vano este mismo sábado anotó 50 puntos en su partido cadete, así que no me preocupaba que en frente tuviera gente como mínimo con cinco o diez años más que él. Jugó unos seis minutos, tiempo suficiente para anotar cuatro puntos, imprimir presión y dar esa energía e ilusión que sólo los jóvenes tienen. Ah y por si alguien se lo pregunta, Agustín no jugó los minutos de la basura, ya en la primera parte había realizado un par de contraataques.

 

Para que mi equipo se pareciese al DKV Juventud (con todas las comillas  y paréntesis del mundo) me faltaría un juego interior muy físico, el pívot tirador ya lo tengo, pero si eres alto y fuerte no juegas en segunda zonal como los tirillas que tengo, jejeje.

 

Por cierto, con tanta historia se me olvidaba lo más importante ¡volvimos a ganar! Esta vez en Segorbe una pista donde nunca antes había ganado ¿No os sucede que hay campos que siempre se os dan mal?

 

Como siempre iba acojonado perdido, pero no hay nada como pegar cuatro gritos a mi equipo y empezar a saltar por la banda imitando al Fernando Vázquez de sus tiempos en el Compostela, para que empecemos a presionar, robar balones y salir al contraataque.

 

Quedan dos partidos, tenemos que ganarlos y esperar algún fallo de los de arriba si queremos subir. La esperanza es lo último que se pierde pero si no lo logramos ¡¡¡que nos quiten lo bailao!!!

10/04/2008
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Triunfo para despedir la liga

Semana perfecta: dos partidos, dos victorias y cero policías. ¿Se puede pedir algo más? Sí. Por fin he terminado la liga de cadetes y lo hicimos con victoria sobre el Morvedre, el otro equipo de la ciudad.

 

El partido fue más sufrido de lo esperado, entre que era el derby y para algunas era su último partido, el comienzo fue lo más parecido a un chiste: 2-4 en el minuto ocho. Durante el primer tiempo muerto, mientras Enrique les daba claves técnicas y tácticas lo único que se me ocurrió decirles es que se sacaran las camisetas por fuera. Han jugado todo el año así y porque un árbitro se lo pida no deben cambiar a última hora. Era una gilipollez, pero si ellas no se sentían cómodas de por sí pensé que cualquier cosa que les hiciese sentir más a gusto sobre la pista ayudaría. Piscología o no, lo cierto es que al descanso ya ganábamos por 11.

 

En la segunda parte vino la empanadilla de todos los días, no metíamos una canasta ni al arco iris, con lo que todo se decidió al final del partido con los tiros libres. Buena despedida para Cristina, que iba mineralizada y supervitaminada con el red bull de las narices.

 

Ahora dicen de jugar el torneo federación, no es que no me haga mucha ilusión, pero entre que estoy en un curso de Photoshop y se acerca la fase decisiva de la temporada, apenas tengo tiempo para estar con ellas.

 

La tarde fue más de lo mismo, partido a priori sencillo pero que no acabó de dejarme muy contento. Vale que soy un tiquismiquis de cuidado, pero mi equipo senior me toca mucho los... A falta de 15 minutos para empezar el encuentro no habían empezado a calentar porque según ellos "el equipo rival no iba a venir". El calentamiento que empezaron a hacer era de risa así que el primer grito de la tarde lo pegué antes de que empezase el partido y con el pabellón vacio.  Y encima José Luis tiene la brillante idea de darme el móvil por si llaman. Sí claro, van a llamar y decir "oye, somos el equipo rival y hemos pensado que mejor no vamos".

 

No hubiera sido el primer partido donde el rival no se presenta, pero vamos que ni aunque me llamasen iba a cambiar el calentamiento.

 

El segundo mosqueo llegó a los cinco minutos después de sufrir el tercer contraataque de un equipo que vino con ¡cinco jugadores! Tiempo muerto, una bronca bien pegada y más 16 al terminar el primer cuarto (28-12).

 

Debe ser que cuando te dan el carnet de entrenador te implantan el chip de la mala leche y el inconformismo. Porque no tiene explicación que ganando por más de 20 puntos estuviera enfadado con ellos. En realidad lo que me molestaba es que para un partido donde podemos correr, anotar todos y hacer jugadas, simplemente nos limitábamos a ir al cochino trote y lanzar triples (18 anotados al terminar el partido).

 

No sé si les pasará a los otros entrenadores de estas categorías, pero me jode que se pidan tiempos muertos, se ensayen jugadas durante toda la semana y luego no se hagan. Ya en la segunda parte era tal mi estado de ánimo que directamente pasé del tema, me limité hacer los cambios e intentar no enfadarme más que dicen que luego salen úlceras. Doy por imposible que mi equipo sepa hacer un mínimo movimiento flex, a veces me cuesta hasta poner en marcha un bloqueo directo.

 

Por cierto, este domingo mientras medio foro esté pendiente de lo que suceda en Turín y el otro medio de la liga ACB, yo estaré viviendo una emocionantísima (lástima que no existan emoticonos de ironía) tarde de baloncesto en Segorbe. ¡Quien me mandará a mí meterme en estos fregaos

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Ricky Rubio
 

Veréis, una de las cosas que peor llevo de entrenar a mis cadetes es ver que, en la mayoría de los casos, "pasan olímpicamente del baloncesto profesional". Juegan porque les divierte o les obligan, pero fuera de las horas que están con nosotros entrenando o jugando no quieren ver el baloncesto ni en pintura.

 

Esto lo pude constatar el año pasado cuando, ingenuo de mí pregunté por equipos y jugadores de la ACB. Cara de tonto es poco para expresar la cara que se me quedó al ver que no eran capaces de decirme ni siquiera dos jugadores del TAU Cerámica.

 

No creo que les estuviera pidiendo que me recordasen al Dream Team o al Real Madrid que ganó la última Copa de Europa, de eso ya me encargo yo que soy bastante friki para estas cosas. El hecho es que mientras corrían para calentar les estuve insistiendo para que intentasen recordar nombres y lo único que pude sacar fue ¡Scola! Ahora bien, ¿Cómo se llama Scola? Oí de todo menos Luis con lo que estuvieron corriendo un rato.

 

Alguna vez que otra me gusta retales con preguntas sobre baloncesto o incluso apostarme dinero a triples. Sí, queda muy mal apostar dinero pero peor queda no pagar al entrenador y eso es lo que hizo una jugadora el año pasado... anda que si llego a perder me iba a dejar salir del entrenamiento sin pagar, buenas son mis cadetes con el tema del dinero.

 

Pero vayamos a lo importante, mi equipo, de baloncesto nada de nada. Ya les puede dar que Enrique sea un clásico de esto y tenga mil historias que contarles o yo curre en esto (de hecho creo que sólo un par de ellas saben de la existencia de mi trabajo y este blog lo descubrió el padre de una de ellas), simplemente no me molesto en contárselo aunque les agobio mucho con el tema de ver y conocer baloncesto.

 

Me parece que la imitación es otra forma más de aprender y creo que no soy el único que ha aprendido a lanzar "bombas" viendo a Juan Carlos Navarro. Pues bien, mis cadetes no ven ni un partido ni medio, así que en ocasiones les he tenido que explicar como hacer una "bomba" o un fadeaway jumper. El primer día que les enseñé el mítico movimiento de Jordan todas me miraban con asombro, vale que uno es muy friki, pero se trata, ni más ni menos, que un lanzamiento como cualquier otro y un recurso bastante bueno si juegas al poste bajo.

 

De este último no he conseguido ver ni uno, tampoco bombas, pero es que de normal mi equipo se limita a meter canastas reguleras.

 

Bueno pues en este desierto de sabiduría baloncestística que son mis pescadetes un día encontré un oasis. Resulta que de las más absoluta de las casualidades logré entablar una conversación de baloncesto y a que no sabéis de qué hable, pues de Ricky Rubio.

 

El chico es todo un sex-symbol entre las quinceañeras. La mitad de mis cadetes están embobadas de su pelo "neobeattles" que me lleva. Dicen que es guapísimo y se atreven a darles consejos de moda sobre como perfilarse las cejas un poco o ponerse un pantalones que le marquen más... dejémoslo en que le marquen más.

 

Preferiría que, ya que hay un blog cercano a este tema, fueran otros los que dijeran que tiene Ricky, yo sólo veo a un crack con los "pantacas" por los tobillos, que eso sí que mola. Más allá, lo siento Ricky Rubio, pero no eres mi tipo :-D

 

Tal es el fervor (dado el nivel intelectual de las mías utilizaré palabras cultas para que no me entiendan) de mi equipo, que más de una planea ir a Valencia a verle jugar y ver si pueden "pillar cacho" y un autógrafo.

 

La más pesada es María que está empeñada en conocerle. Yo ya le he dicho que no me la llevo ni de coña. Enrique es más temerario y ya ha llevado alguna a ver partidos de Pamesa Valencia. Yo, salvo demencia transitoria, no me llevo a ninguna que conozco lo lobas que son y seguro que me destrozan a Ricky y ya les he dicho que Ricky me tiene que llegar en condiciones a Pekín. Luego ya podrán hacer de él lo que quieran, pero a los Juegos Olímpicos me tiene que llegar en condiciones físicas y mentales.

 

Así que Ricky, y este es un mensaje para ti, cuando vengas a Valencia si ves una muchedumbre de histéricas quinceañeras corre, no lo dudes y no te detengas para nada, son mis pescadetes, están armadas y son peligrosas

 

 

Por mor de las festividades de nuestra comunidad esta semana ha sido un poco especial. Ciertas categorías como mis cadetes no jugaban, pero los equipos seniors sí lo hacían y así que entre cometas y monas de pascua el domingo tuvimos partido.

 

La verdad es que nos salió mejor de lo que yo pensaba y, salvo la empanada habitual de todos los días, el partido lo dominamos y ganamos con claridad a pesar de mis dudas. Vale que uno es de tendencia negativa, pero el jueves tenía tres jugadores sanos y salvos para jugar el partido. Entre lesionados, sancionados (¿os acordáis de la bronca de navidades? pues no se ha salvado ni el apuntador, jugadores y árbitros sancionados), dentro de nada tengo que tirar de infantiles para jugar un partido aunque viendo el panorama igual me visto de corto y me tiro unos tiritos. Total, ¿quién me va a cambiar si soy yo el entrenador?

 

En semanas como la pasada, con tanto tiempo libre y tan poquita gente entrenado, a uno le da tiempo para todo incluso de echar la mirada a tras y ver como ha ido la temporada y empezar a pensar en la siguiente.

 

Ya llevamos mucho tiempo uno escribiendo y otros leyendo este blog para que empecéis a conocer la idiosincrasia del aquí presente (ojo, que no es lo mismo que el idiota sin gracia  aquí presente). A buen seguro que habrá gente que este blog le parezca una perdida de tiempo e incluso que me critique como entrenador; a todos ellos sólo les pediría que antes de quemarme en la hoguera me viera en directo, les prometo que puedo ser mucho peor de lo que aquí reflejo.

 

En mi única defensa permitirme aconsejaros que os deis una vuelta por los patios de colegio de las ciudades y pueblos y miréis cuántos niños están jugando. Si tenéis la suerte de pertenecer a una ciudad grande habrá gente suficiente para tener uno y dos equipos e incluso puede ser que viváis en un pequeño pueblo con tradición o ganas de impulsar el baloncesto como en Morella, donde su entrenador me dijo que habían pactado que los niños no jugaban a baloncesto y las niñas a fútbol y así podrían tener un equipo de fútbol masculino y otro de baloncesto femenino con apenas dos mil habitantes.

 

La verdad es que siento envidia sana de estos casos porque en mi pueblo (me gusta pensar que es un pueblo a pesar de su evidente crecimiento) hay que hacer milagros para reunir niños y niñas que quieran jugar a baloncesto. Ser un municipio grande tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Por ejemplo, en el Puerto de Sagunto tenemos todos los deportes del mundo que uno se pueda imaginar, así que el baloncesto debe competir con fútbol, balonmano, voleibol, gimnasia, fútbol sala, judo, lucha libre, pero, sobre todo, con los tiempos que corren.

 

Sí, antes uno podía salir al descampado y jugar con una pelota o echarse unas canastas en el colegio, ahora no veo eso en las calles, lo que sí veo es gente cada vez más joven en plan autista ante la maquinita de juegos de turno y demasiada fiesta. ¡Cuanta ganas de fiesta tienen estos jóvenes! Parece que hable como un abuelete, pero os lo juro, flipo con las pocas ganas de sacrificio que hay por entrenar y jugar y la alegría con la que niñ@s de 14 y 15 años aceleran su juventud y juegan a ser adultos.

 

Por eso casi en lugar de agobiarles con tácticas y ejercicios físicos complicados los entrenadores en estos casos debemos de actuar como vendedores ambulantes y captar su atención. Luego pasa lo que pasa, que encuentras equipos con gente involucrada y gente que sólo quiere pasar el tiempo. Pienso que en estos casos tenemos dos opciones: Pretender ser el Ivanovic de turno y querer ser un entrenador puro y duro o bien ser educador.

 

Sí, educador y entrenador porque el objetivo último siempre debe ser el de enseñarles de la mejor forma posible el deporte que practican y si es posible ganar partidos ("el baloncesto es un gran deporte, pero cuando se gana es la ostia", me decía un amigo). Sin embargo, creo que no podemos olvidarnos de la faceta educadora, la de formar a gente porque, al fin y al cabo, y siendo honestos, difícilmente vamos a ver salir en estos clubes a futuros gasoles o calderones, en cambio sí que me gustaría que el día de mañana me pudiera encontrar a la gente que he entrenado y ver que se trata gente de provecho y no los proyecto de delincuentes que son hoy en día y que me encargo de recordarles constantemente jejeje. 

 

Prefiero valorar el esfuerzo que hacen estas "personillas" entregando muchas horas de sus vidas a hacer deporte cuando podrían estar en otros vicios y agradecérselo ofreciendo confianza y diversión. Entrenamientos que lejos de ser una fiesta sí les atraigan y les divierta lo suficiente para quitarles la presión y el agobio que luego les impida jugar un partido... porque, seamos serios ¿si no nos queda la diversión en el baloncesto, qué queda? ¿La competición? Efectivamente, entonces entramos ya en el supuesto de la ciudad con gente o tradición suficiente para desarrollar potentes canteras.

 

Egoístamente me gusta lo que hago porque si fuera más serio implicaría más esfuerzo personal, estar más involucrado y no creo poder ofrecerlo en estos momentos, pero tampoco sé si me interesaría. Primero, porque no estoy capacitado para ser un entrenador mínimamente profesional y segundo, porque me divierte enseñar "mi baloncesto" en "mi pueblo".
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Nunca antes una resaca fue tan provechosa
 

¿Hay algo peor que jugar un domingo a las 10.00 de la mañana? Sí, hacerlo un domingo de Fallas. El baloncesto en Valencia gira alrededor de dos principios básicos que son la cena de Navidad y la cena de Fallas. Sin estos dos principios el baloncesto dejaría de tener sentido y, además, como se trata de tradiciones muy arraigadas en la tierra uno no puede ir en contra de ellas, es mejor unirse a ellas.

 

Cronológicamente hablando, el fin de semana empezó con un nuevo milagro deportivo de mis chicos. No tiene otro nombre lo que cada semana hacen, cada partido es un misterio el número de seniors que vendrán o estarán sancionados y a este paso los júniors van a estar rodados antes de comenzar la pretemporada. ¡Somos el Atleti de las segunda zonal!

 

Como en estos momentos no estamos para muchas florituras lo mejor fue el resultado, victoria por cinco puntos y a seguir creyendo en el milagro. Bueno lo que también estuvo bien fue el mosqueo de José Luis cuando un rival le agarró la pierna. El árbitro no la vio, pitó pasos y entonces se le fue la pinza.

 

Empezó a decir que si eso no era ético y que podía lesionarle y no ir a trabajar (seamos serios José, tú el martes terminas contrato y hasta el próximo curro te da tiempo de lesionarte dos veces y recuperarte cuatro). Fue tal el escándalo que el chaval se iba a disculpar y se acojonó como el árbitro que no sabía si pitar antideportiva, técnica o tiempo muerto... Como ya le conozco y sé que su pinza no dura más de cuatro minutos en pista el cambio ya estaba pedido; banquillo y pastillita para la tensión.

 

Por la noche tocaba cena, pero nada de esas de club inglés de Gentlemen, no las nuestras son de sepia, calamares, bravas y bocata, y para beber, cerveza y sangría; para terminar con el typical spanish botellón. No fue gran cosa, tampoco os creáis que somos el Club Baloncesto Alcohólicos Anónimos de puerto de Sagunto, pero entre unas risas y otras casi vemos al Lobato con Fernandito Alonso.

 

Total, que entre lo poco que dormí y las agujetas que arrastraba del viernes, el domingo por la mañana parecía la niña del exorcista bailando a lo Robocop del Chiquilicuatre. Y encima, me tocaba irme con mis pescadetes a Villarreal.

 

El partido no era gran cosa, pero el jueves y el viernes tuvimos bronca porque las muy golferas querían irse de marcha hasta las tantas y "desfasarse"(es decir, pillarse un ciego del copón). Desde luego que no seré yo quien les prohíba beber, porque, entre otras cosas un entrenador no se puede meter en labores de padre, pero ya les advertía que si llegaban muy mal no les iba a chillar me iba a cagar directamente en ellas (viva la psicología deportiva de pueblo).

 

Como se mosquearon bastante ante el presumible enfado de sus entrenadores, el viernes tuvimos comité de alcohólicos. Entrenador y jugadoras "propensas a la diversión", llegamos a un pacto para controlarnos con lo que más o menos me quedé tranquilo.

 

Visto lo visto el domingo creo que debemos repetir más eso de salir por las noches, porque se ve que algunas de mis pescadetes son como Romario, cuanta más fiesta mejor juegan. No os digo más 29 a 83 fue el resultado y ¡no!, el equipo rival sí se presentó y jugaron cinco contra cinco. De hecho nos costó romper el partido dos cuartos ya que Sofía se empecinó a fallar lo impensable (acabó con un lamentable 3 de 16 en tiros libres y partiéndose el ojete cada vez que iba a la línea de personal).

 

Por suerte, en el tercer cuarto mi equipo sufrió una especie de posesión infernal y por momentos parecía el DKV Joventut. Anotamos 34 puntos en 10 minutos con cuatro triples logrados. No os digo más, en todo el año habíamos metido tres triples y Cristina en poco menos de cinco minutos ya había metido ella solita otros tres.

 

Claro tal milagro se debe festejar como se debe y tras previas instrucciones desde la banda a cada triple le siguió gesto a cada cual más friki. Primero imitando la celebración de Quentin Richardson (sí, soy muy molón, jejeje) y luego la de José Calderón. Menos mal que ya no metió ninguno porque se me acababan las ideas y sólo quedaba la opción Gasol, algo por su puesto menos glamuroso.

 

¿Qué por qué de estas celebraciones? Pues porque si no les digo nada hacen como Marta que metió su primer triple en dos años y se puso a saltar como una loca. Veis eso no mola, así no nos pueden tomar en serios y ser un equipo mínimamente gangsta como yo quiero. Ya le he dicho que el próximo que meta (y espero que no tarde otros dos años) tiene que poner una cara vacilona de "sí, soy muy buena y el siguiente si quieres lo meto de espaldas". 

 

La verdad es que fue una gozada, después de sufrir dos años el no ganar ningún partido de paliza (paliza en estas categorías es ganar por más de 30 puntos), no dejar cruzar el campo al equipo rival fue lo más parecido a un orgasmo deportivo para un entrenador. Nos dio tiempo de todo, practicar la presión, el ataque contra zona e incluso Sofía se marcó un coast to coast.

 

Era su último partido como cadete así que supongo que la risa de los tiros libres no sólo sería por pensar en la cara de mala leche que se nos ponía, algo de nervios tendría también. Al final tuvo su jugada de gloria y tras coger el rebote se cruzó toda la pista. Eso sí, no esperéis nada de florituras y freestyle, fue lo más parecido a ver correr al actual Shaquille O'Neal o Potapenko. Por el camino arrolló a una rival, pero como el árbitro no pitó nada, ésta siguió hasta la otra canasta.

 

Hubiera sido un bonito punto y final a sus dos años de cadete, pero como no tiene style se empecinó en meter otra canasta a poco del final. No sólo no fue una canasta regulera sino que fue más bien "feucha", eso sí como se apostó con Enrique pagar una cena si superaba 20 puntos la muy cabrita necesitaba esa canasta para ganar la apuesta. Veis por ese tipo de cosa no me apuesto nada con mis jugadoras, al final se las apañan para que nos toque amoquinar la pasta y hace años ya pagué un botellón a un equipo senior.

 

Bueno ahora a disfrutar de las Fallas y la Semana Santa. Nos esperan varias semanas de descanso antes de afrontar el último partido de liga y de cadetes. Eso será en abril cuando tengamos la segunda parte del derby contra el equipo de Sagunto.
10/03/2008
 

Bueno chic@s, después de mucho tiempo de ausencia ya era hora de que me pusiese delante del ordenador para seguir contando como marcha la temporada. La verdad es que he esperado tanto tiempo porque entre el viaje a Estados Unidos y las cuatro derrotas que llevo seguidas no había mucho que contar.

 

Cuatro partidos y cuatro derrotas, dos con mis cadetes y dos con los seniors. En teoría,  la sensación debería ser distinta en cada derrota porque mis cadetes han perdido de ocho contra la invictas campeonas en su casa y sólo de tres, y tras dominar 37 minutos, ante las segundas. En cambio, mis chicos han pasado de ser colíderes a ser cuartos y perder de paliza con segundos y terceros. Sí, deberían ser distintas, pero para mí perder es siempre igual y me jode lo mismo.

 

 

Engañar a los ideales

 

Si os fijáis en mi perfil, me gustan los equipos que corren y que presionan todo el tiempo, pues bien a mi vuelta de USA, me he encontrado que mis pescadetes ya no presionan tanto y hemos pasado de una defensa individual a zonal. Mi compañero de dirección ha pensado que es la mejor solución y, la verdad, no le falta razón porque el equipo ha estado muy serio en los dos encuentros. Sin embargo, me duele poner una zona y jugar con ellas en categorías de formación, y aún más cuando las critico tanto.

 

Una zona enmascara la debilidad del equipo y se aprovecha de la falta de puntería y fuerza en el tiro del rival para convertir partidos de baloncesto en auténticos peñazos. Sé que nuestra intención es buena y, ojo, nuestra zona es presionante y muy activa, pero ¿qué enseñamos a unas niñas de 14 y 15 años con una zona?

 

Evidentemente la zona tiene muchos recursos técnicos y tácticos (he practicado este año con mis chicos todas las zonas imaginables), pero creo que para formar jugadoras es mejor que sepan los fundamentos de una defensa individual y, sobre todo, aprendan a sufrir defensivamente y, como me gusta decirles, bajar el culo para no permitir canastas fáciles.

 

Tampoco presionamos, pero bueno quizás eso lo veo menos grave porque no creo que tengamos las mejores jugadoras para presionar y más si tenemos en cuenta que hacemos coincidir en pista a tres "altas" durante más de 30 minutos.

 

 

El baloncesto B

 

Como el dinero, en el baloncesto hay un baloncesto A (el de los puntos, rebotes, contraataques, asistencias, etc...) y un baloncesto B (el de los golpes bajos, la intimidación, la picardía y el del saber jugar con los árbitros). Todo es baloncesto y, dentro de lo legal, es correcto. Pero qué queréis que os diga, me da mucha rabia este baloncesto B y lo digo porque este fin de semana me ha tocado sufrirlo con mis seniors.

 

Jugábamos contra los cuartos y al descanso perdíamos de cinco tras una primera parte lamentable donde unos veteranos nos ganaron a correr y un simple pick and roll como único argumento ofensivo.

 

Creo que nunca antes he abroncado tanto y he chillado tanto a un equipo al descanso. No sé si se lo merecían o si es la mejor forma, pero con tíos ya creciditos, a veces es mejor dos palabras mal sonantes y dos gritos que buenas palabras (aunque seguramente el resultado sería el mismo o creo que es incluso mejor). Las cosas se dieron como se dieron y me quedé muy a gusto porque no podíamos estar empanadillas justo el día donde podíamos dar un salto cualitativo en la liga.

 

El resultado no fue del todo el esperado, porque por mucho que grite hay gente que no reacciona, pero al menos el hipermotivado de mi capitán reaccionó y tras ir 15 a bajo nos pusimos a cinco. Ahí se acabó el baloncesto A.

 

El técnico rival se olvidó de su gente joven y sacó a los treintañeros para rematar la faena. Dicho por ellos mismos, sabían de que sólo jugando duro nos ganarían. Efectivamente, para empezar codazo en la cara a un pívot de 16 años. Ya por entonces mi nivel de mosqueo alcanzaba límites insospechables y la gota que colmó el vaso fue cuando este mismo jugador reclamo una técnica contra mí por hablar con el árbitro.

 

Al final sucede lo mismo en las ligas mayores que en las pequeñas, el árbitro no puede pitar todo y el partido se convierte en bronca constante y el más duro gana. Como protesta a lo que consideraba una actitud injusta e irrespetuosa (resulta gracioso que tuviéramos más eliminados y más faltas que ellos), jugamos los últimos cuatro segundos con cuatro jugadores en pista aunque tenía gente en el banquillo. Sí, seguramente es una gilipollez, pero en esos dos segundos no sólo rompimos su estúpida e incomprensible presión sino que además Agus, un júnior, les metió una canasta.

 

Aunque de primeras y tras peder de paliza me negué a saludar al jugador con el que me enfadé, minutos después hablamos y demostró este jugador ser buen tío.  Me reconoció que tenía razón, pero que dentro del campo nos olvidamos de todo y todo vale.

 

Me niego a aceptarlo y reconocer que para ganar un partido tengo que jugar con el reglamento e intimidando a un equipo de chavales. Si es así, prefiero no ascender (nuestra cuatro derrotas han llegado con equipos que nos sacan más de diez años de media) y ganar los partidos que pueda corriendo, presionando y dando espectáculo ofensivo.
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Peñíscola: sol, playa y victoria
 

Quien sea entrenador/a o tenga hijas quinceañeras sabrá a lo que me refiero, pero ¡que raras son las chiquillas de hoy en día! Resulta que la semana pasada hacemos unos entrenamientos geniales, muy intensos, con mucha atención y va y perdemos claramente y, sin embargo, esta semana realizamos una castaña de entrenamientos y ganamos.

 

Veníamos de dos entrenamientos (el del jueves y el viernes) lamentables. Un día sólo se acercaron cinco jugadoras y el viernes estaban todas de cuerpo presente, pero a buen seguro que la mente estaba a años luz de nuestro pabellón de entrenamientos. Llegó a tal punto mi mosqueo que paré un ejercicio de cuatro contra cuatro para recibir pívots y lo cambié por un ejercicio de correr.

 

No, no era un castigo (no me gusta castigar físicamente a un equipo) pero tenía dos opciones: entrenar jugadas o practicar la presión y, visto que la atención era nula, me decidí por enseñar lo segundo, que no sé si servirá de mucho pero al menos corren y están en forma.

 

Antes del partido ya avisamos de lo decepcionante que había sido la semana y menos mal que Enrique dio el discurso, si llego a ser yo hubiera sido más crítico y catastrofista. Pues con todo, van y se marcan un "partidazo". Partidazo con todas las comillas del mundo, porque seguimos perdiendo balones tontos y fallando lo imposible de fallar, pero claro se nota cuando hay ganas.

 

Supongo que la charla motivacional surtiría efecto porque todas empezaron a correr y presionar muy bien. En un par de minutos nos fuimos más de 10 puntos arriba y al descanso ganábamos de 15. En la segunda parte sólo era cuestión de mantener el tipo y lo conseguimos sin grandes problemas. No llegamos a remontar la diferencia con la que nos ganó el Vinaroz en la primera vuelta, pero al menos le devolvimos la victoria y lo que nos gusta más a los entrenadores, el entrenador rival nos destacó la mejoría del equipo.

 

Al final esto del baloncesto de base se trata de hacer un equipo que gane partidos con 20 años no con 14 ó 15. Este mismo rival nos metió tres triples a tablero en la ida y en la vuelta casi ni anotaron en estático, en Vinaroz apenas cruzábamos el campo, aquí fue lo contrario ¡Ojalá todas las semana pusieran las mismas ganas que pusieron el sábado!

 

 

Nuestra particular final

 

Quizá os preguntaréis qué hacía este domingo mientras se disputaba la final de la Copa del Rey. Pues, como otros muchos entrenadores y jugadores de base, estaba disputando nuestro partido semanal con mis chicos.

 

Esta semana había que viajar a Peñíscola así que el club decidió organizar un viaje conjunto con el equipo júnior y aprovechar para comer en una ciudad turística.

 

No se puede decir que fuera la mejor de las comidas, de hecho el restaurante dejaba mucho que desear (mi opción era el bar "El Menhir Galo", que igual no se comía mejor pero el nombre molaba más). De primero los macarrones nadaban en aceite, luego había croquetas de jamón sin rebozar rebautizadas como "crolepras", pinchos morunos partidos en dos para aparentar que habían más y por último micro sepias que hacían juego con los micro helados del postre.

 

Tras el paseo de rigor por la playa (perecíamos un equipo profesional y todo), llegamos al pabellón para ver el partido de los júnior. Desde luego que ninguno de los dos era el DKV Joventut o el TAU Cerámica. Al final del primer cuarto el marcador era evidente, 4 a 2, y uno de nuestros pívots con un espectacular 2 de 10 tiros libres... sin complejos, a lo Fred Weis. Al final ganaron y eso es lo que cuenta, el espectáculo ya lo ponen los mayores.

 

Era nuestro turno y para que veáis como estaba el panorama sólo teníamos a siete jugadores del primer equipo, de los cuales sólo uno tiene más de 22 años. Conforme estaba la cosa otra vez volvía tirar de júniors y charla previa. Agradecimientos por el sobresfuerzo y advertencia: conmigo juegan los que se lo merecen no me fijo en el carné de identidad.

 

No miento, en el segundo cuarto nos jugábamos el liderato con cuatro júniors en pista y sólo mi base como senior. Por entonces, mi nivel de "acojone" estaba por las nubes y mis nervios disparados porque Peñíscola en vez de jugadores de baloncesto tenía a dos velocistas ¡Qué manera de correr! Era pillar el rebote o sacar de fondo y cruzar todo el campo para hacer una vez sí y otra también canastas coast to coast.

 

Decidí poner a Pepe que es nuestra versión velocista de Bob Marley. Lo ves en pista y resulta poquita cosa, no tiene porcentaje de grasa en el cuerpo (quizás sí en las rastas que me lleva) y es un cansino defendiendo. Os lo prometo, agobia al más tranquilo. Con él en pista se empezó a poner bien la cosa, pero nos faltaba rematar en ataque.

 

Hasta tres tiempos muertos tuve que pedir para que comprendiesen lo que quería. El último cuarto estuvo realmente bien. Desde fuera sería una partido nefasto pero vivirlo desde dentro es inexplicable. Nosotros somos conscientes que nos jugamos el ascenso en estos dos próximos meses y esta semana estábamos bajo mínimos así que las mínimas rentas con las que llegamos a los instantes finales eran vitales. En defensa, mis pívots comenzaron a cerrar las penetraciones e incluso Castro y Gallart barrían del suelo balones para convertirlos en canasta. Desde fuera, Agus (uno de los júniors) remató la faena de Pepe y acabó por desesperar al base rival. Sin él en pista la victoria no se nos escapó. 64 a 71, seguimos segundos y en puestos de ascenso.

 

PD: Ahora vienen dos semana especiales; por unos días dejaré de lado los entrenamientos para tener otro trabajo también especial. Estaréis al tanto

Gasol
 

Alguna vez ya os he contado lo malo que es jugar un sábado por la mañana. Los partidos matinales perjudican seriamente mi salud. Básicamente porque el viernes trasnocho escribiendo y siguiendo la NBA y el sábado madrugo antes de irme al partido. Pues bien, menos mal que este sábado jugamos por la tarde porque si llega a ser por la mañana me hubiera presentado en estado de "zombie con patas" tras un viernes noche de locos.

 

La semana iba por buen camino. Con mi abuela en casa todo es más fácil, poco a poco se suelta con el tacatá y yo me encargo de pincharle todas las noches (en dos meses me veis lanzando "dardos" como un maestro). Cierto es que  con dos personas mayores mi casa es una locura y mis abuelos se encargan de hacerme mobbing de mi lugar de trabajo. Me quitan mi tele y se ponen a ver el diario de Patricia (¿por qué lo llaman así si luego sale Juan y Medio?).

 

Mi abuela y yo discutimos sobre Dios (a la pobre le ha caído un nieto ateo). Recuerdo del blog de Pecile las historias de su familia porque es como si lo viviera en primera persona. Cuando estudiaba mi abuela siempre me decía "Dios quiera que salgas bien de los exámenes". Esto me mataba ¿qué tiene que ver Dios en mis exámenes? ¿A caso se presenta él por mí? ¿Era el profesor y no me había enterado? Preguntas sin respuesta.

 

Mi abuelo poco a poco va entrando en razón e incluso esta semana ha visto 3 partidos baloncesto sin rechistar. Además, la semana aflojó en el trabajo y puedo respirar; eso sí para un día libre que tengo me voy a Valencia con los amigos de Pamesa Valencia para hacer un reportaje especial que pronto veréis. Fue una mañana muy divertida, pero eso no quita para que estuviera trabajando un festivo.

 

Y con todo llegamos a la fatídica noche del viernes. Antes, había sido una buena tarde, volvía a los entrenamientos con mis cadetes e incluso me ponía a jugar con ellas para completar un cinco para cinco. Lógicamente mi equipo ganó por ocho a cuatro y, a pesar de no jugar de base, las cuatro canastas fueron asistencias mías. El que tuvo retuvo, aunque mi estado físico y mental no me permite nada más que lucirme ante cadetes de 15 años. Por cierto, el premio a chulear a mis jugadoras e irme de tres fue un rodillazo de Sofía... bocata en el muslo para merendar.

 

Después, un poco de trabajo y a dirigir el segundo entrene de la tarde. Todo correcto y normal, pero fue llegar a mi casa, meterme en ACB.COM y encontrarme con que Gasol se marcha los Lakers, o Pablo le había dado demasiado a la sidra o era la noticia del año. Corro a llamar a Pablo, por el camino me quedo sin batería en el móvil y cuando estoy llamándole, el fijo de casa se me cae al suelo ¡que desastre! Pablo y yo nos pasamos un rato comentando la jugada mientras mi abuela me espera para recibir el pinchazo de la noche.

 

Toda la noche en vela que me paso, mirando webs, hablando con amigos y siguiendo como buenamente puedo la jornada NBA. A las cuatro y pico decido parar, unas horas de sueño y a las ocho en pie. Desayuno con Gasol y a última hora de la mañana recaliento las sobras del chino antes de irme a Lliria para jugar con mis pescadetes. Las ojeras eran como la cola de un vestido de novia, arrastraban por el suelo.

 

En el bus de camino me puse al día de los cotilleos de las de mi equipo. Soy bastante  maruja y el autobús es un improvisado plató de Aquí hay tomate. Del partido, lamentablemente, poco bueno puedo decir.

 

Para empezar, el campo era una mezcla ente un almacén de naranjas y un trinquet de pilota valenciana. El suelo era de cemento de ese que te recuerda al verlo que como te caigas te vas a dejar la rodilla en él y por si fiera poco, unos chiquillos decidieron mamporrear un bombo para animar al equipo local. Vale que me haya pasado la noche en vela por Gasol, vale que fiche por los Lakers cuando yo soy un acérrimo seguidor de los Clippers, pero lo que ya era insufrible era tener un bombo martilleando mi cabeza durante una hora y pico.

 

El partido lo perdimos y lo que más nos fastidia (por no decir otra cosa) es que lo regalamos. Fallamos más que una escopeta de feria y aunque llegamos al descanso con vida (26-20) el tercer cuarto fue un desastre. Mira que se lo dije antes del partido. Cada salida es un padecer y sufrir su desgana. Son tremendamente intermitentes y aunque les advertí que el partido debía durar 40 minutos, decidieron ausentarse durante 10. El tercer cuarto fue para pegarse un tiro.

 

Llegamos a ir perdiendo de 20 y, claro, el último cuarto tenía toda la pinta de ser otra paliza. Por sorpresa me equivoqué y las tías sacaron mala leche y remontaron. Se llegaron a poner a cinco a falta de unos cuatro minutos y eso que estaban recibiendo palos hasta en el carnet de identidad. A Sofía le arreglaron la nariz de una toñina fina, fina y al final del partido la pobre se desesperó ante la pasividad del árbitro. Para que os hagáis una idea Sofía es como la Shaquille O'neal de la categoría cadete. Le saca una cabeza a todas y es una fina estilista tirando tiros libres. Creo que metió hasta a tres a tablero. El día menos pensado se carga una canasta pero no de un mate, sino de una pedrada de las suyas.

 

Al final perdimos de 13 y en el autobús tocó levantar el ánimo. La verdad es que no me costó mucho, en cuanto les pregunté por los planes de la noche ya se soltaron y a mí se me hinchó la vena. No desvelaré sus planes por si nos leen, pero ya os adelanto que no era quedarse en casa viendo una película. Por cierto, me he enterado que algún forero les ha ofrecido ir a Ibiza porque hay un torneo o no sé que de baloncesto. Pero no vamos a ir ni de coña. Primero, porque paso de que nos toquen el morro, para que nos peguen palizas mejor en casa que nos sale más barato. Segundo, deben estar hartas de vino mis chiquillas si creen que nos atrevemos a llevárnoslas a Ibiza. Seguro que llega la hora del partido y los únicos que nos presentamos son los entrenadores.

 

Después el partido de mi equipo pakete, tocaba salir corriendo y marcharme a dirigir el partido de mis chicos. Tras perder los dos últimos encuentros y ceder el liderato a los chicos de Castellón les pillamos con ganas. Al descanso ya íbamos 45 a 19 y al final del encuentro los pobres sufrieron toda la rabia contenida de dos derrotas. 82 a 42. Como dijo José Luis el partido se tenía que haber titulado V de Vendetta.

 

Cada vez me gusta más mi equipo y no lo digo porque podamos subir o peguemos palizas un día si y otro también. Lo digo porque este fin de semana ha debutado un nuevo junior conmigo y ya han convocado a Víctor, mi base, para el primer equipo. Al final no ha jugado ni un segundo a pesar de ganar el partido por una amplia diferencia, pero estoy convencido que acabará jugando. Hablando del júnior, Luisi (que me echó una mano mientas llegaba de Lliria) y yo lo pusimos antes del segundo cuarto y el tío se lo curro. A pesar de sólo llevar jugando un año, Pablo no desentonó puso tapones, cogió rebotes y anotó seis puntos. Pablo se une a Agustín y Fede como júnior que juega con nuestro equipo. Realmente no entendería la lógica de un senior B si no tienes confianza de ir subiendo a gente desde abajo.

 

Termino con el resultado de la semana. El infantil de mi amiga Maribel ganó a Peñíscola ¡¡¡175 a 2!!! ¿Cómo puede ser que un equipo meta 95 puntos en una parte y 175 en total? No hay tiempo material par anotar tantos puntos. No vi el partido pero eso debió ser lo más parecido a una rueda de calentamiento de bandejas. Joder, que envidia me da, yo todavía sigo persiguiendo lograr un partido de 100 puntos... a nuestro favor.
29/01/2008
Laikablog2
Mi perra laika, una terapia antiestres

Os preguntaréis qué hace una foto de mi perra Laika en el blog. Bueno todo a su debido tiempo.

 

¿Conocéis la ley de Murphy? Pues perfectamente en estos 15 días se podría rebautizar como la Ley de Álvaro. Cuando todo va mal siempre hay algo que puede ir a peor. Agobiado por las mañanas en el curro, por las tardes más trabajo y encima a cuidar a mi abuela en el hospital.

 

La pobre se cayó hace unos días y le han operado de la cadera. No es nada grave, pero claro, en edades tan avanzadas cualquier recuperación es lenta y ahora tenemos que redoblar esfuerzos en casa.

 

A lo tonto a lo tonto, llevo dos semanas durmiendo unas cuatro o cinco horas de media, y a veces me da la sensación que voy a dormirme en cualquier sitio: en la oficina, delante del ordenador, en el hospital, en el Mercadona...

 

Con tal panorama, hay que priorizar y he dejado de lado los entrenamientos con mis pescadetes y chicos. Sé que mis pescadetes están en buenas manos porque Enrique es un crack que les pone las pilas, pero realmente me revienta faltar a los entrenamientos. Quizás sea cierto que soy un yonki de baloncesto y necesito de mi dosis diaria, pero con tanto agobio diario, uno agradece tener una válvula de escape y para eso mis pescadetes son las mejores.

 

Las pesadas son capaces de desquiziarme, mosquearme y agobiarme, pero se les echa de menos y sobre todo hay "mono" de ir al entrenamiento y echarse unas risas tomándoles el pelo a ellas o tomándome el pelo ellas a mí.

 

Bueno pues, si todo esto no fuera suficiente, me ha tocado formatear dos veces el ordenador  y mi conexión wi-fi trabaja menos que el peluquero de Elmer Bennett.

 

Podéis reiros con este ejercicio de vouyerismo emocinal (al final un blog es eso), pero os descojonáreis con mis aventuras en el hospital. Veréis, en el hospital hay mucho tiempo muerto y uno se aburre hasta la saciedad y muchas veces se cumple el dicho que uno entra sano al hospital y sale enfermo. Con el ordenador escacharrado y mucho mono de baloncesto sólo he tenido una opción: grabar partidos en mi PSP y verlos en el hospital para no perder comba de la actualidad.

 

Es muy friki, pero más friki resulta que para una visita que recibe tu abuela sea la de la madre de una rival y acaparéis la conversión hablando de baloncesto y tus cadetes. El domingo jugamos por la mañana contra el Morvedre y por la tarde estaba comentando el partido con la madre de una niña del Morvedre que es conocida de mi abuela. Y es que el mundo es un pañuelo y yo un pesado.

 

Aunque el summum del frikismo es desesperarse porque no puedes ver el Kalise Gran Canaria - AXA FC Barcelona en la tele del hospital porque no está sintonizada La2. Yo me quería morir, había convencido a mi abuela de no ver a Carmen Sevilla y la peli de Paco Martínez Soria, pero era incapaz de sintonizar La2. Y un consejo os doy, no intentéis sintonizar ningún canal en la tele porque igual os pasa como a mí y acabáis desintonizando todos y ni veis el baloncesto, ni cine de bario ni nada.

 

Tampoco es bueno conducir con los cristales empañados de la humedad, pero si el descanso del partido dura 10 minutos hay que correr mucho para salir del hospital sin parecer un loco, conducir sin ver y sin matarte y llegar a tiempo para ver el hamakuko de Kasun.

 

Y si todo esto no es suficiente, esta semana van y pierden mis dos equipos.

 

No he podido ver el desastre de mis pescadetes. Por lo que me han contado al descanso sólo llevaban ocho puntos, cuando la semana pasada en un cuarto metieron 22. Pero peor han sido mis colegas de equipo. Hemos perdido de uno, en el último segundo y contra los últimos. La verdad, la culpa es del ayuntamiento nuestro (ya os dije que lo que no suceda en mi pueblo no existe) que nos ha obligado a jugar en una pista de colegio. Hormigón, tableros malos, noche, humedad y pívots grandes, la combinación ideal para perder. Dicen mis jugadores que no hay excusa que valga y tendrán razón pero la rabia de estas dos semanas ha hecho que patease una botella de agua nada más termina. Le he hecho un Field Goal a Murphy.

 

Creo que ya la cosa no puede ir a peor aunque tenemos por ahí un par de noticias en el aire que como salgan mal yo dimito, jejeje.

 

Con todo esto lo mejor de esta semana ha sido salir a pasear con mi perra Laika (la utilizo como terapia antiestrés) y ver de nuevo a Marcos, el hijo de mi amigo Juan. Esta hecho todo un hombretón y ya veréis que chulo va a estar con la ropa de los Clippers que le voy a traer... mal que le pese a su padre. 

 

Bonus Track: Por cierto, dice mi abuelo que en la tele de casa siempre hacen baloncesto, creo que en estos días ha visto más baloncesto que en toda su vida. Bueno al menos siempre le queda el fútbol, fútbol americano claro. Tiene que ponerse al día que dentro de nada es la Superbowl y mi abuelo tiene que empezar a conocer los que es un Touchdown o un placaje.
21/01/2008
 

Si la semana pasada os hablaba del derby vivido con el equipo de veteranos de mi club, esta semana hemos tenido otro derby: frente a frente mis pescadetes del Puerto de Sagunto, contra el Morvedre, el equipo de Sagunto.

 

Conocéis el dicho de que España es diferente, pues el Puerto de Sagunto es más que diferente. Todas las cosas raras que puedan suceder en vuestros pueblos o ciudades, en el Puerto de Sagunto se multiplican por dos.

 

Para empezar, Puerto de Sagunto no es una ciudad como tal, sino que realmente la ciudad es Sagunto, lo que sucede es que Sagunto es la ciudad histórica, la de pelis de romanos, Hanibal y los cartagineses (Vin Diesel vino hace unos años para ver escenarios para una peli); mientras que Puerto de Sagunto es el núcleo costero que nació de la inmigración que llegaba para trabajar en la industria.

 

La separación física y cultural hace que Puerto de Sagunto sea una ciudad con dos pueblos... y un expediente de segregación. Sí, tenemos un grupo políticos segregacionista que quiere la separación así que os podéis imaginar que gobernar Sagunto es muy difícil.

 

Evidentemente, este pique político y cultural se traslada al mundo del deporte. Los equipos de cada núcleo, da igual el deporte que sea, siempre quieren quedar por encima del equipo vecino y los piques que puedan haber entre aficionados de MMT Estudiantes y Real Madrid; AXA FC Barcelona y DKV Joventut o Betís y Sevilla, quedan en nada comparados con los que se producen en nuestro pueblo.

 

Gradas llenas, jugadores motivados y mucha intensidad (he tenido jugadores de Sagunto  jugando en el Puerto y motivarse porque cuando juegan contra "su" ciudad no quieren perder), así son los partidos entre el Puerto de Sagunto y el Morvedre. Los de Sagunto son romanos y los del Puerto vikingos, el derby está servido.

 

Ójala todas las semanas tuviera estos partidos, las niñas están superenchufadas porque saben que si pierden no es un partido normal, si pierden toca sufrir el "cachondeo" de las compañeras de instituto durante toda la semana. Esta semana no hizo darles ninguno de esos discursos que nos gusta dar a los entrenadores (que si no hay rival pequeño, que sí los partidos duran 40 minutos y lo importante son los pequeños detalles, etc.), sí esos topicazos que visto desde fuera suenan a chiste cuando  hablas de un partido de niñas de 14 y 15 años y que sólo puedes comprender si estás viviéndolo desde dentro.

 

Desde el primer momento, nos dimos cuenta de que era nuestro día y tras cinco minutos de tanteo en los que perdíamos 10 a 7, comenzamos a ejercer nuestro dominio bajo la pintura. De verdad, me identifico muy poco con mi equipo ya que puede ser que sea el entrenador más bajo de la competición y el equipo más alto. Dominando el rebote, la clave era cruzar el campo y no perder balones para lograr encontrar a nuestras pívots y es ahí donde Bea y María se salieron. Bea enchufó 26 puntos y 17 rebotes, se notaba que estaban sus padres en la grada.

 

Porque esa es otra, a un partido normal no nos viene a ver ni el Tato, pero hoy estaban casi todos los padres. Me molesta mucho el pasotismo de los padres, porque minimiza el esfuerzo de  sus hijas y le quita valor a lo que hacen cada día en cada entrenamiento. Con los padres delante nadie quiere hacerlo mal y este domingo dieron el máximo nivel, especialmente María que casi roza el triple doble e incluso metió un triple. Habitualmente María corre sin levantar los pies del suelo y con un gesto muy pijo con su mano, a mitad camino entre la risa y la desgana. Sin embargo, el domingo estuvo francamente muy bien. Vamos, que está mas cerca de que un día le presente a Ricky Rubio.

 

Al descanso ya ganamos de 16 puntos, pero el año pasado también ganábamos con tranquilidad y ellas apretaron un huevo y parte del otro, con lo que el objetivo era seguir al máximo nivel. Para mí, si hay un cuarto importante ese es el tercer. Si ganas, entonces es cuando rematas el partido y bajas la moral del rival, y si pierdes desirve para reaccionar.

 

Ganamos el tercer cuarto y acabamos el partido dominando por 38 a 63. Creo que es la mayor anotación en dos años y además delante no había un mal equipo, realmente habíamos jugado muy bien e incluso en un cuarto metimos 22 puntos cuando el año pasado creo que algún partido no llegamos ni a 20 puntos en algún que otro partido.

 

Y claro está, una vez ganado el partido queda la parte más importante para un jugador, el guiño hacía el rival. Salir a mitad de campo y gritar ¡Quién ha ganado! ¡Puerto, Puerto, Puerto! No me hace mucha gracia, sobre todo porque alguna vez nos tocará perder y me joderá que me lo canten. Además, qué lógica está reírse del rival si al año que viene jugarán juntas en junior. 
14/01/2008
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Victoria contundente frente al Villarreal
 

¡Ya tocaba! Después de varias derrotas ajustadas, este fin de semana por fin pudimos vivir un triunfo apacible. Mola de vez en cuando ser el Atlético y sufrir, pero como dice mi abuela "lo mucho cansa", y yo ya estaba aburrido de perder partidos en los últimos momentos.

 

Cosas de la vida y de esta web. Un forero es entrenador del club de Villarreal y ya me había informado de que nuestras rivales eran malillas (son un cadete ‘B'), pero yo ya no me fío de nadie porque aquí el más tonto hace relojes y lo peor es que funcionan.

 

Dominamos el partido de principio a fin y como nos gusta, corriendo y presionando todo el partido. No es que seamos el DKV Joventut (a María ya le gustaría para estar cerca de Ricky Rubio) pero al menos robamos más balones que perdimos y conseguí que alguna llegara a la tarde del sábado algo cansada. Es cierto, mi equipo es de naturaleza vaga y bastante pijo ya que más de una acabó la tarde en las rebajas, pero por el bien de las tarjetas de créditos de sus padres, espero que el cansancio hiciera mella en ellas antes de fundir los ahorros.

 

Al final ganamos 56 a 21 y conseguí que mis cadetes sacaran mala ostia. Poco a poco, comienzo a ver sangre y espero que un día de estos pueda presumir de equipo griego o argentino (como veis, nada de tiki-taka). En este caso me sorprendió mucho que Vega se encarase con una rival, porque entre lo esmirriada y lo tranquila que es, ésta es de las que pone la otra mejilla. Pero no, se encaró y encima con la más peleona del otro equipo; vamos que si se pelean, me destroza a mi chiquilla. La lástima es que Vega no le soltase un calambrazo a la rival.

 

¿Calambrazo? Sí. Resulta que Vega, alias "calambres," acumula electricidad estática por un tubo y la mayoría de los entrenamientos acaba dándote chispazos cada vez que la tocas (una genial forma para que no te defiendan en uno contra uno). Cualquier día creo que si se concentra y acumula toda esa energía es capaz de hacer una onda vital de esas de Son Goku en Bola de Dragón.

 

Por la tarde tocaba el superderby con mis chicos. Nos jugábamos seguir invictos contra el equipo de veteranos de nuestro propio club. La segunda zona es tan surrealista que en el mismo grupo juegan dos equipos de un mismo club y lo peor es que nos llevamos bastante mal. Ellos son una mezcla entre el oso Pinone, Brad Branson o Ramón Rivas, puro estilistas de esto de "repartir estopa". Nosotros no somos hermanas de la caridad, pero su baloncesto está anclado en los 80 (cuando se permitía jugar más duro) y nosotros queremos jugar un baloncesto rápido y ofensivo.

 

Para que os hagáis una idea, la media de edad de ellos pueda ser tranquilamente de 10 años más que la nuestra y claro, eso se nota en la pista. Para empezar jugamos como visitantes y ellos decidieron jugar con un balón de plástico y como me dijo Toni su entrenador, "porque no había un balón de playa". Imaginaros el peor de baloncesto que hayáis comprado en un supermercado y lo eleváis a la enésima potencia, sólo entonces os acercaréis a la calidad de aquel balón.

 

Balón de goma y codos fuera. Ya sabéis cómo se las gastan los equipos veteranos, pues estos son muy veteranos y tienen los codos afilados de tanto utilizarlos. Durante tres cuartos dominamos corriendo, anotando desde fuera y robando balones, pero cuando empezaron a repartir estopa nos atraparon en el marcador.

 

Sobre el nivel de los golpes que nos dieron sólo tengo que contaros que un jugador rival pidió tiempo al árbitro antes de tirar unos tiros libres. Claro, la cara de mis jugadores habían golpeado su codo. El parte de lesiones se limitó a una lentilla rota, una rotura fibrilar, una nariz torcida y el dolor de cuello del Castro (siempre que juega contra ellos, pilla cacho).

 

Nos jugamos el partido en los últimos dos minutos, mejor dicho en el último ataque. Con tres abajo el árbitro pitó una falta sobre un intento de triple nuestro que realmente fue un tapón bastante claro (antes nos habían robado otro no señalado). Teníamos tres libres para empatar y entonces volvió a salir la típica gracia de esta gente. Uno de los veteranos se puso a comerle la oreja a Román para desconcentrarlo. Metió el primero y falló los otros dos pero ¡cogimos el rebote! Teníamos 2 segundos para tirar, pero lastimosamente Román volvió a fallar, falta final y derrota 68-64.

 

Cualquier entrenador bueno hubiera animado al jugador que falla (sólo fallan los que tiran), pero yo no, así que le dije que la próxima vez en vez de tirar de seis metros, que dé un paso atrás y meta un triple. Yo no he venido aquí para empatar con nadie y o ganamos (y Román ya nos ha ganado un par de partidos con triples) o palmamos, pero siempre con Style.

 

Fue una pena porque de meter la última canasta me hubiera reído un rato del listillo que se puso a hablarle antes de los tiros libres. En fin, me queda el consuelo de seguir siendo líderes y haber logrado la canasta más bonita del partido, un alley hoop al estilo que hacían Navarro y Gasol en el Barça... de algo me tiene que servir trabajar en ACB.
Bueeeeenas!!! Aunque a más de uno le gustaría, todavía no estoy en la cárcel ni en búsqueda de captura y para el 2008 prometo seguir dando mucha guerra.

 

El 2007 termina y con él se van 365 días cargados de anécdotas, risas, trabajo y baloncesto, mucho baloncesto. Este año he comprobado que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y así tanto Pablo en ACB.COM como Vicente en Tirando a Fallar han vuelto a cometer el error de confiar en mí y me han permitido dar rienda suelta a mis locuras, yo se lo advertí.

 

Atrás queda un maravilloso año donde entrevisté a Nowtizki y conocí a Tony Parker. En verano, tuve la suerte de coincidir con algunos de nuestros cracks de la selección. Con Berni Rodríguez pude reírme un rato recordando la entrevista que realicé hace un par de años, con José Calderón nos citamos para el próximo mes de febrero y conocí a Marc Gasol. Entrevistándole uno se da cuenta de por qué todo el mundo habla bien de él; además de ser un currante como pocos y mejorar cada día (acabará siendo un crack, si es que ya no lo es), hablando con él te das cuenta del valor humano que atesora. Lástima que el verano no se culminase con el oro en el Eurobasket, lo siento por los muchachos porque ellos se lo merecen todo.

 

Por suerte, nuestro baloncesto, el de carretera y manta, hace un parón en Navidad y he podido descansar unos días para poder desintoxicarme de mis pescadetes. Parte del equipo se marcha para año nuevo a Francia en un intercambio para enseñar nuestros métodos de entrenamiento (pobres franceses no saben lo que se les avecina). Yo por mi parte aprovecharé este tiempo para sacar el máximo jugo a un pisito que hemos pillado varios compañeros del equipo de chicos que llevo. En estos días he constatado que no me ganaré la vida como cantante aunque en el Singstar me ponen Gabinete Caligari y os pulo a todos jejeje. Tampoco creo que el Pro Evolution Soccer sea lo mío aunque eso sí, no hay quien me gane al Monopoly (siempre se me ha dado bien manejar la pasta)...

 

¿Y qué hace en Nochevieja un entrenador? Bueno, no sé que harán Ivanovic, Plaza, Katsikaris, Aíto... pero os aseguró que ninguno de ellos se va a pegar la fiesta que preparamos. No me veo a Dusko cantando "aquí no hay playa" en el Singstar, ni Joan Plaza haciendo cola para pillar churros con chocolate.

 

Luego vendrá la resaca y la vuelta a la normalidad, ya sabéis que ni la ACB ni el baloncesto para así que volveremos con más fuerzas y con varios deseos para el 2008:

 

- Para mis pescadetes, pediría en general un par de victorias y a Enrique (el otro entrenador) un cajón de Trankimazin porque cualquier día le da algo y me tiene que durar toda la temporada.

 

- A María, lo tengo claro. Un autógrafo de Ricky Rubio. Ya sé que ella querría algo más, pero ya le he dicho que el chico nos tiene que llegar para Pekín y no quiero que lo pervierta por el camino jajaja.

 

- A Sofía y Bea nada, que son muy pijas y este año con tanta crisis no estamos para hacer derroches en  bolsitos que cuestan un riñón y parte del otro

 

 

- A mis chicos les pido poquito, con tal de que no me detengan por alguno de sus líos casi me conformo y si no pues...

 

- A José una papelera personal para que cuando se mosquee no acabe destrozando el mobiliario público

 

- A Vicentín una faja reductora de esas que anuncia Carmen Sevilla. Esta bien que sea nuestro pívot, pero una cosa es ser Martin Rancik y otra muy distinta es ser Oliver Miller.

 

- A Javi, un pito para que cuando lo expulse un árbitro no intente quitarle el silbato

 

Como veis no pido nada para mí, como dice el refrán "virgencita, virgencita que me quede como estoy" y me conformo con poder estar de nuevo un 31 de diciembre y  deciros FELIZ AÑO NUEVO!!!

 

PD: Aviso a los foreros, en el foro hay mucho buitre hambriento de carne fresca pero os recuerdo que mis pescadetes son menores de edad y si os pasáis os caneo y os doy dos toñinas, jajajaja
23/12/2007
Partido_pol_mica_3
Imagen del partido de la polémica

¿Cómo una noche en la que acabo en comisaría puede empezar y terminar sonando en mi coche Mika con su Relax? Lo digo en serio, era 100% surrealista, venía en mi coche de la comisaría y ahí estaba Mika.. Relax, take it easy, me entró una risa tonta, esa que te sale sin motivos, bueno sí quizás reía por no llorar porque el día había sido para olvidar, el peor día de mi vida en una cancha de baloncesto.

 

Para empezar no pude ir al partido de mis pescadetes porque un virus estomacal me tuvo toda la noche del viernes abrazado al sr. Roca, por momentos parecía la niña del exorcista, sólo me faltaba girar la cabeza 360º

 

El sábado no había quien me moviera de la cama y desde luego no me iba a meter en un autobús con chicas y contagiar este maldito virus.

 

Según avanzó el día, la fiebre remitió y me animé a acudir al partido de mis chicos de segunda zonal. Llegué al pabellón y dejé a Mika con sus últimos acordes de la canción que se hizo famosa con el Eurobasket. Para sorpresa mía el partido de antes de alargaba, el técnico del equipo júnior había sido expulsado y el árbitro decidía dar por concluido el encuentro momentos antes por una supuesta invasión.

 

A la conclusión del encuentro el colegiado llamó a la policía para desalojar el pabellón ¡Cuando no había nadie! Era de risa, ahí estábamos los jugadores, los entrenadores y tres policías locales. El descojone de los policías lo decía todo. "Luego dirán que nunca estamos donde nos necesitan", me decía un policía riéndose. No contento con montar semejante pollo, el sr colegiado decidió que nuestro partido se disputaría a puerta cerrada, sin público. 200% surrealista

 

Imaginaros que antes de un partido ACB se juega un partido junior y que por unos motivos concretos se decide desalojar el pabellón y jugarse el partido de equipos séniors a puerta cerrada, sin que ninguno de los equipos implicados tuvieran nada que ver. Reglamentariamente no sé si es legal, pero ética y deportivamente no. Éticamente no porque se nos trata como presuntos delincuentes de antemano y deportivamente porque imaginaros el perjuicio que supone el no jugar con nuestro público y no os digo la gente que se traslada de fuera para seguir a su equipo y ni puede estar porque un árbitro está asustado.

 

Dicho esto, comienza el partido y desde primer momento queda patenta la incompetencia del árbitro (permitidme que no ponga su nombre por un respeto que por ejemplo el no ha tenido conmigo). Dos acciones concretas clarifican el nivel de este individuo: Pitó una falta de tres tiros cuando el rival cortó el balón en medio campo y pasó a un compañero (era tan evidente que no tiraba y no iba a tirar desde medio campo que esto era 300% surrealista). Posteriormente pitó una falta ¡Cuando dos de mi propio equipo chocaron! 1.000 de surrealista. Como os cuento, dos jugadores de un equipo chocan involuntariamente y es falta ¿qué será lo próximo pitarme una técnica por echarle la bronca a mis jugadores?

 

El partido estaba controlado, pero creed que este hombre nos la tenía jurada, decidió expulsar a un jugador mío y aunque el partido lo ganamos el lío estaba montado. Creo que ganamos porque no pudo modificar el marcador ya que quedó claro que quería que perdiéramos, el carrusel de faltas, pasos, dobles y demás invenciones debían tener un límite y nosotros lo superamos para ganar nuestro décimo partido, 10 de 10, líderes invictos para terminar el año.

 

Al terminar el encuentro mi capitán José Luis le fue a saludar y tuvo la idea de hablar, a buena hora le dijo "Te lo digo con todo el respeto pero has pitado muy mal". No contento con chillar el arbitro a José Luis, va y pone en el acta que le insultó mi jugador. Para una vez que José va con respeto y no le salta la pinza, van y le ponen algo falso y que puede suponer sanción.

 

Ya en vestuarios, nuestro jugador expulsado (que había perdido la pinza en un galaxia muy lejana) tuvo la más que brillante idea de decirle que "si te llevas mi licencia me llevo tu pito" y le tocó el pito (no, no penséis mal, que tenéis la mente sucia - me refiero al silbato).

 

Lío montado y bien gordo. El árbitro se pone tonto me falta al respeto gritándome y cortándome cuando le estaba hablando (ya sabéis como me pongo cuando no me dejan hablar). De veras, hoy si que estaba calmado, el virus estomacal tenía retenido a mi energúmeno muy adentro o quizás lo había evacuado mucho antes en una de las tantas ocasiones que acudí a los servicios.

 

Era tan incómoda la situación que ambos entrenadores decidimos firmar el acta bajo protesta ¡antes de empezar el partido! Chapeau para el equipo de Segorbe. Se portaron genial con nosotros y creo que nos apoyarán en la denuncia que vamos a poner contra el árbitro porque, ahora viene lo fuerte. El colegiado quiere denunciar una supuesta agresión de mi jugador. Vamos a ver, yo que mido medio metro estaba agarrándole y puedo asegurar que no hizo nada, pero es que tenemos testigos. Cuando le pedía que me enseñara las lesiones se negó con lo cual le dije que iríamos a los juzgados. La denuncia sería por falsa agresión pero tras ver el acta tiene que ser también por injurias y calumnias. Volvió la policía local, alguno me conoce y todos se partían vivos. Total, que lo llevan al ambulatorio y nosotros a comisaría (bueno yo antes pasé por el Carrefour a comprar el regalo de cumpleaños a mi hermana... ¡¡¡Felicidades Laura!!!).

 

Ahí estaba yo, en comisaría con unos retortijones que mi estomago parecía una lavadora centrifugando. Un millón de surrealista. El policía nos dijo que no iba a haber denuncia y por lo tanto todo parece más calmado. Ahora nos queda la vía deportiva para conseguir que:

 

- Nos entregue el acta del partido ya que se negó a entregárnosla (también me parece que no quiso que el entrenador rival firmase bajo protesta pero eso lo tengo que certificar).

 

- El acta sea revisada y la falsa agresión y falso insulto, también (esto es evidente porque al no haberlo el árbitro no pudo ni siquiera indicarlo en el falso acta)

 

- Reducir la sanción de mi arrepentido jugador que no agredió pero si insultó al decirle mamarracho.

 

- Este árbitro no vuelva a pitar a mi club porque ya son varias veces que nos consideramos perjudicados por esta persona.


- Este árbitro no pueda pitar. En serio lo digo por su bien, porque nuestros chavalines no van a hacer nada, pero hoy se le cruza uno más mayor y la cosa puede acabar mal.


Verdaderamente me hubiera gustado contaros algo más agradable en esta fechas y os prometo que algo se me ocurrirá para resarciros, pero el baloncesto tiene estas cosas; una cara alegre que es ver a niños jugar y divertirse y esta cara triste que es ver como un acto lúdico y deportivo acaba en los juzgados... y Mika sonando en mi coche!!!!


Relax, take it easy
for there is nothing that we can do.
Relax, take it easy
blame it on me or blame it on you.

 

PD: Ya lo decía mi ‘profe' de filosofía el deporte genera competitividad, agresividad, los porros amistad y colegueo. Moraleja, no hagáis deporte jajaja.