ACBBlogs
ACB
Orange
23/12/2007
Partido_pol_mica_3
Imagen del partido de la polémica

¿Cómo una noche en la que acabo en comisaría puede empezar y terminar sonando en mi coche Mika con su Relax? Lo digo en serio, era 100% surrealista, venía en mi coche de la comisaría y ahí estaba Mika.. Relax, take it easy, me entró una risa tonta, esa que te sale sin motivos, bueno sí quizás reía por no llorar porque el día había sido para olvidar, el peor día de mi vida en una cancha de baloncesto.

 

Para empezar no pude ir al partido de mis pescadetes porque un virus estomacal me tuvo toda la noche del viernes abrazado al sr. Roca, por momentos parecía la niña del exorcista, sólo me faltaba girar la cabeza 360º

 

El sábado no había quien me moviera de la cama y desde luego no me iba a meter en un autobús con chicas y contagiar este maldito virus.

 

Según avanzó el día, la fiebre remitió y me animé a acudir al partido de mis chicos de segunda zonal. Llegué al pabellón y dejé a Mika con sus últimos acordes de la canción que se hizo famosa con el Eurobasket. Para sorpresa mía el partido de antes de alargaba, el técnico del equipo júnior había sido expulsado y el árbitro decidía dar por concluido el encuentro momentos antes por una supuesta invasión.

 

A la conclusión del encuentro el colegiado llamó a la policía para desalojar el pabellón ¡Cuando no había nadie! Era de risa, ahí estábamos los jugadores, los entrenadores y tres policías locales. El descojone de los policías lo decía todo. "Luego dirán que nunca estamos donde nos necesitan", me decía un policía riéndose. No contento con montar semejante pollo, el sr colegiado decidió que nuestro partido se disputaría a puerta cerrada, sin público. 200% surrealista

 

Imaginaros que antes de un partido ACB se juega un partido junior y que por unos motivos concretos se decide desalojar el pabellón y jugarse el partido de equipos séniors a puerta cerrada, sin que ninguno de los equipos implicados tuvieran nada que ver. Reglamentariamente no sé si es legal, pero ética y deportivamente no. Éticamente no porque se nos trata como presuntos delincuentes de antemano y deportivamente porque imaginaros el perjuicio que supone el no jugar con nuestro público y no os digo la gente que se traslada de fuera para seguir a su equipo y ni puede estar porque un árbitro está asustado.

 

Dicho esto, comienza el partido y desde primer momento queda patenta la incompetencia del árbitro (permitidme que no ponga su nombre por un respeto que por ejemplo el no ha tenido conmigo). Dos acciones concretas clarifican el nivel de este individuo: Pitó una falta de tres tiros cuando el rival cortó el balón en medio campo y pasó a un compañero (era tan evidente que no tiraba y no iba a tirar desde medio campo que esto era 300% surrealista). Posteriormente pitó una falta ¡Cuando dos de mi propio equipo chocaron! 1.000 de surrealista. Como os cuento, dos jugadores de un equipo chocan involuntariamente y es falta ¿qué será lo próximo pitarme una técnica por echarle la bronca a mis jugadores?

 

El partido estaba controlado, pero creed que este hombre nos la tenía jurada, decidió expulsar a un jugador mío y aunque el partido lo ganamos el lío estaba montado. Creo que ganamos porque no pudo modificar el marcador ya que quedó claro que quería que perdiéramos, el carrusel de faltas, pasos, dobles y demás invenciones debían tener un límite y nosotros lo superamos para ganar nuestro décimo partido, 10 de 10, líderes invictos para terminar el año.

 

Al terminar el encuentro mi capitán José Luis le fue a saludar y tuvo la idea de hablar, a buena hora le dijo "Te lo digo con todo el respeto pero has pitado muy mal". No contento con chillar el arbitro a José Luis, va y pone en el acta que le insultó mi jugador. Para una vez que José va con respeto y no le salta la pinza, van y le ponen algo falso y que puede suponer sanción.

 

Ya en vestuarios, nuestro jugador expulsado (que había perdido la pinza en un galaxia muy lejana) tuvo la más que brillante idea de decirle que "si te llevas mi licencia me llevo tu pito" y le tocó el pito (no, no penséis mal, que tenéis la mente sucia - me refiero al silbato).

 

Lío montado y bien gordo. El árbitro se pone tonto me falta al respeto gritándome y cortándome cuando le estaba hablando (ya sabéis como me pongo cuando no me dejan hablar). De veras, hoy si que estaba calmado, el virus estomacal tenía retenido a mi energúmeno muy adentro o quizás lo había evacuado mucho antes en una de las tantas ocasiones que acudí a los servicios.

 

Era tan incómoda la situación que ambos entrenadores decidimos firmar el acta bajo protesta ¡antes de empezar el partido! Chapeau para el equipo de Segorbe. Se portaron genial con nosotros y creo que nos apoyarán en la denuncia que vamos a poner contra el árbitro porque, ahora viene lo fuerte. El colegiado quiere denunciar una supuesta agresión de mi jugador. Vamos a ver, yo que mido medio metro estaba agarrándole y puedo asegurar que no hizo nada, pero es que tenemos testigos. Cuando le pedía que me enseñara las lesiones se negó con lo cual le dije que iríamos a los juzgados. La denuncia sería por falsa agresión pero tras ver el acta tiene que ser también por injurias y calumnias. Volvió la policía local, alguno me conoce y todos se partían vivos. Total, que lo llevan al ambulatorio y nosotros a comisaría (bueno yo antes pasé por el Carrefour a comprar el regalo de cumpleaños a mi hermana... ¡¡¡Felicidades Laura!!!).

 

Ahí estaba yo, en comisaría con unos retortijones que mi estomago parecía una lavadora centrifugando. Un millón de surrealista. El policía nos dijo que no iba a haber denuncia y por lo tanto todo parece más calmado. Ahora nos queda la vía deportiva para conseguir que:

 

- Nos entregue el acta del partido ya que se negó a entregárnosla (también me parece que no quiso que el entrenador rival firmase bajo protesta pero eso lo tengo que certificar).

 

- El acta sea revisada y la falsa agresión y falso insulto, también (esto es evidente porque al no haberlo el árbitro no pudo ni siquiera indicarlo en el falso acta)

 

- Reducir la sanción de mi arrepentido jugador que no agredió pero si insultó al decirle mamarracho.

 

- Este árbitro no vuelva a pitar a mi club porque ya son varias veces que nos consideramos perjudicados por esta persona.


- Este árbitro no pueda pitar. En serio lo digo por su bien, porque nuestros chavalines no van a hacer nada, pero hoy se le cruza uno más mayor y la cosa puede acabar mal.


Verdaderamente me hubiera gustado contaros algo más agradable en esta fechas y os prometo que algo se me ocurrirá para resarciros, pero el baloncesto tiene estas cosas; una cara alegre que es ver a niños jugar y divertirse y esta cara triste que es ver como un acto lúdico y deportivo acaba en los juzgados... y Mika sonando en mi coche!!!!


Relax, take it easy
for there is nothing that we can do.
Relax, take it easy
blame it on me or blame it on you.

 

PD: Ya lo decía mi ‘profe' de filosofía el deporte genera competitividad, agresividad, los porros amistad y colegueo. Moraleja, no hagáis deporte jajaja.

Cadetefonteta_3
Bea, María y Sofía en la fonteta

 

Sí, ya sé que hace semanas que no subo nada y que necesitáis de vuestra dosis semanal de mis locuras. En mi disculpa debo decir que primero, soy tonto pero no tanto y paso de contaros las palizas que han recibido mis pescadetes en la liga, al final van a parecer que son malas de verdad. Segundo, después de ver el supervideo friki de Javi G (tras ver tus videos del grupo Utopía soy un fan tuyo) tenía que encontrar algo que realmente lo superase en frikismo y calidad (mi ego no permitiría ser un segundón, jajaja). Pues bien lo he conseguido porque ¡Mis pescadetes fueron a La Fonteta! Pero que digo ¡Fueron presentadas en la fonteta!

 

Sí, sí como os cuento, en ese templo del basket (y últimamente también nevera) han sido presentadas mis cadetes y, lo que es peor, han pisado el mismo parqué donde antes han jugado Gasol, Navarro, Oberto, Tomasevic, Rodilla, Nowitzki, Sabonis Jasikevicius... ver para creer.

 

 

Y ¿cómo  ha sucedido semejante ultraje deportivo? Pues resulta que nuestro club ha empezado a colaborar con el Ciudad Ros Casares y su directiva decidió que todos nuestros equipos fueran presentados junto a las categorías de base del equipo subcampeón de Europa. Dicho y hecho, aprovechando el partido de Euroliga contra el USO Mondeville fletaron 10 autobuses y ahí nos plantamos, medio Puerto de Sagunto daba color a La Fonteta.

 

Hay que dar las gracias Carme Lluveras y David del Ciudad Ros Casares por las facilidades dadas y espero que la colaboración pueda ser incluso más estrecha. A nivel particular agradecer a Álex Gozalbo, su jefe de prensa, que se portó de lujo conmigo y me acreditó como fotógrafo. Una cosa más que añadir a mi currículo baloncestístico: jugador, entrenador, árbitro, mesa, redactor y fotógrafo, menos mopero y cheerleader (todo a su tiempo) creo que ya he hecho de todo o casi todo.

 

Eso sí, la noche iba a ser larga y comenzamos con un viaje de perros. Ya sabéis lo difícil que es subirse en un autobús de quinceañeras, pues en esta ocasión también habían quinceañeros; total que en el bus habían más hormonas rebotadas que neuronas pensando. Mis cadetes saben como sacarme de quicio y a bien que lo hicieron contándome sus últimas golferías. Entre tanta tomadura de pelo y chorrada de unos y otros sacamos una nueva religión: el Alvarismo. Van a crear una religión sólo para mí, su profeta será Sofía, la capitana, que será la encargada de difundir la palabra de Álvaro por las pistas de baloncesto. Faltan por pulir los 10 mandamientos pero vamos, quedan muchos viajes para ir perfeccionándolos y si Maradona tiene una iglesia yo, que me drogo menos, no voy a ser menos, jajaja (risas mil).

 

Al partido llegamos tarde, entre el horroroso tráfico de Valencia y la lluvia, nos comimos el primer cuarto, aunque nos libramos de ver como palmaba en ese momento el Ciudad Ros Casares porque fue llegar nosotras y ganar... Somos el nuevo talismán de las chicas de acero!!!

 

Como iba acreditado, pasé directamente a la pista dejando a mis cadetes detrás de las canastas y ¡sorpresa! salgo y me encuentro a Fred House y Shammond Williams. Como tengo más morro que espalda me acerqué a ellos y me puse a conversar como si nos conociésemos de toda la vida (os aseguro que siguen atentamente nuestra web). Los dos son unos cracks y estuvieron muy amables toda la noche.

 

Como fotógrafo reconozco que soy un pimiento, para dos fotos buenas que hice, me gasté un giga de memoria. Eso sí soy un experto sacando el culo del árbitro, jugadoras sin balón y cuerpos sin cabezas, el día que aprenda a hacer fotos seré un fiera.

 

Al descanso llegó el gran momento. Una a una fueron saliendo las jugadoras del club y entre ellas mis pescadetes, que no son muy bonicas pero lucen lo suyo. Fotos de rigor y de nuevo a la grada... ah, pero con regalo.

 

No pueden negar que son mis jugadoras, y si su entrenador tiene morro, ellas tienen más morro y así, ni cortas ni perezosas, se arrimaron a Fred y Shammond para hacerse fotos. Yo creo que alguna se arrimó más de la cuenta y pillo carne de los pobres e indefensos jugadores de Pamesa. Luego algunas se quedaron flipando con mi inglés con acento de Sagunto al oírme hablar con Shammond (el tío es un cachondo).

 

 

 

La noche que no comenzó bien se arregló y al final el Ciudad Ros Casares ganó y conseguimos un último trofeo: foto con Katie Douglas (hubiera avisado a Laia Palau, pero conociendo a más de una seguro que me meten un compromiso y le dan mi móvil, aunque... pensándolo bien no hubiera sido mala idea). Ahora sólo espero que con tanto roce a alguna de ellas se le pegue algo de est@s cracks y me gane algún partido porque va siendo hora.

 

 

PD: No os lo podéis creer pero resulta que ya nos conocen y más de uno se quedó alucinando al vernos en la fonteta ¿No me digas que son tus pescadetes? fue la pregunta más repetida de la noche. Y es que sí, somos malas pero con style, famosas por un día.

 

PD2: En el curro estamos de bajonazo porque a final de año terminan Araceli, Charo, Maria y Pilar ¿Ahora a quién le voy a contar estas cosas? Quién me va aconsejar? Formaban una especie de cooperativa Supenanny que cada día me contaba sus dolores de cabeza con los niños para que fuese aprendiendo.

04/12/2007
Balon
El del sábado no fue un buen partido para las chicas de Álvaro
 

Escribo estas líneas nada más llegar a casa, hace menos de una hora que acaba de terminar el quinto partido de liga de mis pescadetes y lo ha hecho con derrota en nuestra visita a Alboraya (una lastima perder porque tras remontar 20 puntos sólo hemos perdido por 65 a 61). Llevo un mosqueo de tres pares de narices y más que teclear estoy aporreando el teclado porque hoy me han pitado la primera técnica del año.

 

Vamos, lo que me cabrea no es el hecho que me pitasen técnica ni tampoco el perder, sino cómo se ha producido todo. Veréis, entrenando cadetes hay dos cosas que me molestan mucho: una es que falten el respeto a mis jugadoras y segundo es que me lo falten a mí, pues hoy me han pasado las dos cosas y ahora mismo estoy más quemao que la moto un hippie.

 

Que me piten una técnica es habitual, de hecho ya tardaban en pitarme una, sobre todo si tenemos en cuenta que este año llevo ya 12 partidos de liga entre chicos y chicas. Nunca lo negaré, soy bastante "broncas" dentro de la pista. Es como si con el comienzo de cada partido se me fuese la pinza y mi única neurona empezase a saltar y rebotar por mi cabeza. Por esto mismo no me gusta que nadie que me conozca y me respete (no nos engañemos, de esta gente no hay mucha) venga a mis partidos, pero es que lo de hoy ha sido el colmo.

 

Resulta que el partido iba más o menos chungo, estaba claro que íbamos a perder, pero me ha tocado las narices (por no decir otra parte de mi cuerpo) que el entrenador rival comenzara a berrear que mi equipo siempre hacía falta. Mirad, si tengo una queja yo me dirijo al árbitro y se la comento a nivel particular y sosegadamente, pero no grito como un poseso pues entiendo que eso es condicionar al árbitro y faltar al respeto a mis jugadoras, más que nada porque las suyas no eran precisamente hermanitas de la caridad, más bien al contrario y si algo repartían eso eran ostias como panes.

 

Total, que minutos después resulta que Enrique, mi compañero entrenando, ha recriminado a una rival el hecho de tirarse en plan "Smackdown vs Raw" sobre una de nuestras jugadoras. Acto seguido el entrenador contrario se ha alterado y ha empezado a gritarle porque no tenía que decirle nada a sus jugadoras.

 

Correcto, un entrenador no se puede dirigir a una jugadora rival y luego lo hemos hablado porque tampoco me parece correcto por nuestra parte. Pero, a mí los cables ya hacía tiempo que se me habían cruzado y, como si me poseyese el espíritu conjunto de Ron Artest, Stephen Jackson y Dennis Rodman, me he dirigido gritando al entrenador rival. Una cosa tengo muy clara, a mi equipo nadie le chilla y él había sido el primero en faltar el respeto.

 

El árbitro ha actuado perfectamente, nos ha amenazado con técnica al próximo que abriese la boca y ¿adivinad quien ha hablado? Efectivamente, el energúmeno público número uno, es decir, yo. Técnica al canto, pero me he quedado muy a gusto cuando con el pabellón en silencio le he gritado todo lo que tenía que decirle.

 

Al final del encuentro, como siempre hago, me dirijo a las jugadoras rivales a felicitarles y especialmente a una contraria que nos había hecho un roto. No sé si es el protocolo correcto o si debo ir primero al entrenador rival (ojo, éste no me había saludado al comienzo del partido), pero veréis para mí el baloncesto, y más concretamente en categorías de formación, comienza y termina en los jugadores, por eso el máximo respeto para ellos y mi primer saludo tras terminar los encuentros.

 

Tras saludar a las jugadoras, me he dirigía al entrenador para felicitarle y comentar la discusión para aclarar el malentendido y zanjar problemas. Pues bien, el tío me ha negado la palabra y me ha cortado mientras intentaba razonar con él. Ahí ya es cuando me he convertido en superguerrero, el pelo se me ha puesto rubio y el cortocircuito en mi interior ha sido total. Me dirijo tranquilamente, de buenas maneras y este tío me corta y me dice que le he negado el saludo, porque he preferido saludar primero a sus jugadoras...

 

Vamos, he estallado y le he dicho de todo, ha sido un cara a cara (bueno un cara estomago porque no llego más alto) en el que menos mal que ha venido el padre de una de mis jugadoras a ayudarme. Como suele suceder en estos casos, en vez de tranquilizarnos y separarnos, éste también se ha sumado a la bronca y nos hemos empezado a dedicarnos mensajes de amor y anticipar la navidad dándonos christmas y buenos deseos.

 

No me han gustado mis formas pero si el fondo de la discusión; a mi equipo nadie le dice nada y tampoco me dejan a mi por mentiroso y me cortan mientras hablo... como siempre digo soy pequeño pero matón y tengo muy mala leche.

 

En el vestuario me disculpé por mi comportamiento ante las jugadoras (aunque por ver algo bueno dentro la bronca es que he descubierto sangre y mala leche en mis jugadoras ¡nosotras también damos guantazos cuando queremos!), como también lo hice con el árbitro porque él no tenía ninguna culpa de mis meadas fuera de tiesto.

 

Total, que este partido lo tengo anotado en mi agenda y espero la vuelta para realizar mi particular venganza, porque y esto se lo he dicho a Malo de Molina, realmente este blog debería llamarse Yo, energúmeno... sería más exacto y realista.

 

PD: En esta bulla he echado en falta a Cristina, mi jugadora bronca que apenas ha jugado un minuto porque le ha dado un yu-yu y nos ha dado el susto del día. Espero que no sea nada y que pronto nos ayude en las broncas y, sobre todo, a ganar. 
27/11/2007
Cadetebus2
La PSP salvó el viaje del aburrimiento

Es domingo, son las 21.30 y ya estoy en mi cama roncando. Sí, un horario más propio de un abuelete que de un veinteañero, pero que tiene su explicación en un estresante fin de semana que arrancaba el sábado.

 

Por mor del calendario esta semana no jugábamos en el habitual horario matinal de los sábados. NBA y a comer, por fin podía cocinar algo decentemente antes de irme con mi equipo de chicos. Esta semana jugábamos en casa y por tercera vez consecutiva anotamos 90 o más puntos. Nuestros partidos son mezcla de una peli de Chuck Norris y Psicosis: todos "disparan" y a más de uno se le va la pinza al poco de comenzar. Al final victoria por 90 a 74 y sexta victoria consecutiva. Tocaba cena.

 

Cualquier excusa es buena para cenar (creo que el equipo es la excusa para ir de cenas todo el año) y si además es el cumpleaños de uno del equipo el motivo es doble. Cena y botellón. No, no es muy saludable hacer botellón, pero menos es hacerlo la noche más fría del año. Somos así de espléndidos, prometimos no hacerlo nunca más en invierno, pero ahí estábamos. Total que llegué a casa bien tarde con la esperanza de entrar en calor viendo algún partido por Internet. Mi gozo en un pozo, incapaz de ver algo interesante por Internet o en la tele, acabé por resignarme e irme a dormir; ya tenía el despertador preparado para madrugar y ver más baloncesto.

 

De verdad, llevo muy mal eso de "trabajar" en domingo. Si Dios, que era todopoderoso, descansó el domingo, yo, que soy nadapoderoso, tengo al menos que descansar dos días. Menos mal que Dios aprieta, pero no ahoga e inventó la PSP. Bueno, quizás no la inventase él directamente, pero seguro que tuvo algo que ver porque es un regalo divino si tienes que encerrarte en un autobús una hora y media con 10 cadetes y algunos padres.

 

Fui previsor y me senté junto a Sofía; decía que tenía que estudiar y eso me permitiría echarme unas partiditas con tranquilidad. Como suele suceder en estos casos, estudió lo mismo que Clavijo... un pijo. Creo que todos sabíamos que no iba a hacer nada, pero yo al menos puede disfrutar con mi juego de tenis. Por la mañana había perdido Ferrer a manos de Federer, pero por la tarde mi PSP clamaba venganza, el suizo caería ante mis golpes de revés.

 

Casi dos horas después, por fin llegamos a Vinaroz y ahí nos esperaba un frío que pela. Llevo fatal eso del frío, me cambia la cara y me pongo de mala leche (siempre he dicho que si me cambio de casa me iré a algún sitio al sur del Puerto de Sagunto).

 

El rival de turno era un equipo invicto y con gran tradición. Durante toda la semana no había dejado de oír hablar de Vinaroz. Que si Vinaroz por aquí, que si Vinaroz por allá. Al final no sé si jugábamos contra un equipo cadete femenino, contra los Globetrotters o contra los Bulls del 96. La verdad es que nada verlas la cosa pintaba mal. Eran pequeñas, pero matonas. Siempre digo lo mismo, lo pequeños tenemos muy mala ostia y en estas categorías los equipos más peligrosos son los bajitos.

 

Como era de prever, nos presionaron a todo el campo y, como también era de prever, nos costaba horrores cruzar el medio campo. Menos mal que ellas no metían ni equivocándose. Ya en el segundo cuarto a mi me sobraba la ropa; ríete tú de Vinnie Johnson, yo sí soy un microondas y me caliento con muy poco. Las de Vinaroz agarraban, pegaban; más que un equipo de baloncesto parecían pequeñas ninjas de un clan de los Yakuza.

 

Al descanso palmábamos 18 a 10. Vale que son las mejores del grupo, pero si perdemos, lo tenemos que hacer con style, no metiendo 10 puntos. Tocaba bronca y creo que se oyó en toda la provincia de Castellón. No sé si es muy didáctico o qué, pero es lo que toca y ya sabéis que los entrenadores tenemos la misma empatía que un cactus mejicano.

 

Tras el descanso, más de lo mismo: fallamos canastas bajo el aro para aburrir, mientras ellas enchufaron tres triples ¡a tablero! Cada uno de los tablerone que nos metieron se clavó en mi cuerpo como puñales. Nos tiramos toda la vida enseñado a tirar correctamente, me bajo un post del gran Gonzalo Vázquez, se lo enseño a mis cadetes para que se fijen y luego llega un equipo que te mete tres ladrillazos contra el tablero y tirando desde el ombligo... pa' mear y no echar gota.

 

De perdidos al río. Presión nosotros también, pero nos superan y ya lo único que me queda es poner nerviosa a una del equipo contrario. En ocasiones, pienso que soy más niño que mis propias jugadoras, y el domingo me salió la vena infantil. Resulta que la chiquilla en cuestión había estado vacilando un poco a las mías y eso no lo permito, así que me dediqué a gritar para ver si se ponía nerviosa: Con la izquierda no sabe botar, déjale que no la mete, y demás flores para cada vez ponerla más nerviosa. Sé que está mal hecho pero es que la niña se nos quedó mirando desafiante y había que aceptar el reto. Desde entonces no metió ni una canasta, pero yo estaba acojonado porque sabía que como metiera una (y más con la izquierda) nos la iba a dedicar al banquillo y no sería la primera vez que nos lo hacen. Entre eso y mi grito de ¡quiero sangre! (en referencia a la parsimonia con la nula capacidad de reacción ante las hostias que nos estaban dando) seguro que dejé una imagen de energúmeno total; menos mal que estos partidos no los ve ni el Tato.

 

Tras perder tocaba regresar y merendar. El partido había comenzado a las 16.00, hora habitual para mi desayuno los domingos, con lo que al terminar el encuentro tenía más hambre que un perro chico. Como es normal, le robé la merienda a mis cadetes y me puse a ver una peli en el Ipod de Sofía. ¡Señores, qué invento el Ipod! Vimos American Pie I y III (no me pregunté la lógica, porque yo tampoco se la encuentro) y por fin llegamos a las 20.00 a casa. Había salido ocho horas antes y estaba molido. Llegué y me puse a ver a los Raptors, con lo que Mitchell y sus decisiones terminaron de rematar el domingo. Esta vez no pudo ser, a ver si en el próximo viaje hay más suerte.

Alvarop4
Victoria de las chicas de Álvaro en Llíria
Conocemos el día a día de los jugadores, pero ¿quién se preocupa de los entrenadores? Los técnicos también tenemos nuestro corazoncito, sufrimos y reímos como los demás, pero, sin embargo, somos los grandes olvidados en esto del baloncesto. Si tu equipo gana, seguro que es porque los jugadores son magníficos, pero si pierde es porque el entrenador es un "manta".

 

Ahora bien, cuando en ACB.COM me pidieron que fuera el encargado de hablar de los técnicos en los Blogs pensé dos cosas: o a alguien le ha sentado mal la última copa del viernes o están locos ¿Por qué interesarse en un técnico cadete femenino y de segunda zonal masculino? Como el control de alcoholemia por móvil no tiene validez por el momento, pensé que estaban locos. Pero claro ¿acaso no piensa eso la gente de mí cuando digo que soy entrenador?

 

Estoy la mitad del día trabajando (o sea, 12 horas como poco), en los ratos libres me escapo para ver baloncesto (¡viva la televisión china por Internet!) y para colmo entreno cuatro días a la semana y los fines de semana me recorro una o dos veces la Comunidad Valenciana.

 

Una advertencia: nunca toméis en serio este Blog, puede ser perjudicial para vuestra salud. De haber buscado un tipo serio hubieran hablado con alguno de los geniales técnicos que hay en España y, sin embargo, aquí os escribe un tipo que acude a los entrenamientos con la camiseta de Earl Boykins (en Denver, of course) y que cuando tiene un rato libre enseña a niñas de 14 y 15 años a hacer una "bomba" o un fade away al más puro estilo Jordan.

 

Ser entrenador significa que durante siete meses voy a sufrir madrugones post-resaca, horas y horas de carreteras en autobuses de ínfima calidad y con los cuarenta principales martilleando mis oídos. Ser entrenador es eso y recibir broncas, porque ya os adelanto una cosa: cuando entrenas recibes broncas y gritos de todos los lados.

 

Las niñas te gritan para que las cambies, los padres de las niñas te gritan para que las saques a jugar, el árbitro te grita para que te sientes y dejes de incordiar preguntando el marcador, los mesas -evidentemente- te gritan para que no les molestes y mientras todo el mundo grita, tú solo quieres que se acabe el partido porque la noche anterior has visto el partido de cuatro con Loncar y Carnicero y tus ojeras te llegan a los tobillos. Si Imbroda hablaba en su libro de la soledad del entrenador, sin duda que es ésta; aunque siempre te queda una opción: gritar más que nadie

 

Entonces, ¿qué le hace a uno ser entrenador de un equipo cadete femenino? Descartando el aburrimiento y la vocación docente que no tengo ni tendré, o bien eres un friki o un apasionado del baloncesto. Me declaro culpable de ambos cargos. El friki que llevo dentro me pide explicarles que deben imitar a Juan Carlos Navarro o festejar un triple como Calderón. Además el entrenar me permite seguir vinculado con esta pasión que es el baloncesto después de haber jugado de forma amateur en la Universidad, porque sí, yo también fui rookie un día.

 

Espero que os podáis divertir en este blog tanto como yo preparándolo. De momento, la temporada acaba de empezar y mis pescadetes (ya os explicaré un día el origen del nombre) han perdido un partido y ganado otro. Aquí os dejo algunas fotos del partido que ganamos contra Llíria.

 

PD: Mi otro equipo, el de chicos, es líder invicto (5-0) de su liga. Si no lo digo me matan cuando acuda al próximo entrenamiento.