Mira que ya tenía ganas de escribiros una entrada al blog con alegría. Bueno, ahora mientras escribo tengo una sonrisa de oreja a oreja que no os lo creeríais, vamos que parece que me haya comido un payaso.
Y es que después de varias semanas palmando, por fin he conseguido ganar mis dos partidos de la jornada y ¡ojo! que mis mayores han roto el maleficio y hemos ganado en un final apretado. Pero para empezar y tener un leitmotiv (toma palabreja) en esta entrada hablaremos de toñinas, mamporros, ostias como panes, es decir, faltas.
Hoy creo que he perdido unos cuantos pelos en la cabeza y días de salud, pero me voy a ir a dormir más tranquilo a mi casa, he protestado y gritado todo lo que es posible y de hecho creo que esta semana voy a tardar en recuperar la voz, así que si me veis y no os digo nada no es que sea asqueroso es que no tengo cuerdas vocales.
Y todo esto por qué, pues porque he vivido dos partidos intensísimos, llenos de faltas y dureza. Por la mañana, mis chiquillos han dado la sorpresa y han ganado a uno de los mejores equipos de la competición. La vedad es que ni me lo esperaba y eso que soy el que más confía en ellos, pero claro en la ida perdimos de 40 o 60 puntos… no sé, tengo memoria de pez para recordar resultados.
El equipo era Benicassim y de primeras empezaron a tope, se escaparon de ocho y todo hacía presagiar que se iban llevar la victoria, más que nada el árbitro no estaba siendo justos con los míos, a los pocos minutos la chaqueta me sobraba de los nervios y el mosqueo.
Pero, curiosidades de la vida, la presión a todo el campo, los constantes dos contra uno han surtido efecto, remontamos, ellos se pusieron nerviosos y todos empezamos a dar toñinas. Claro que aquí el árbitro tuvo parte de la culpa. Rápidamente pitó una técnica a un chico rival y todo se desmadró. Ellos protestaron, con razón la poca flexibilidad del colegiado, y yo no sabía que hacer para que pitarán algunos de los gunatazos que los míos se llevaban.
Con el paso de los minutos, los míos robaron balones, corrían y hasta metimos triples a cascoporro. Ellos se pusieron muy nerviosos y las técnicas volaron. Al descanso se me caían las lágrimas, ganábamos de 13… oooooorgaaaaasmo!!!!!
Para mí era toda una victoria (que los míos jugarán tan bien contra un buen equipo) pero es que además les había obligado a meterse en zona y la estábamos atacando muy bien. El partido se nos fue a los 20. Ellos estaban indignados e incluso amenazaron con irse, mientras los padres casi se pegan en la grada. Fue una imagen lamentable ver como padres insultaban a niños o metían presión a los mesas… al final son más niños los padres que los hijos.
Con todo, creo que yo también tengo motivos más que suficientes para quejarme pues me expulsó a cinco chavales, pero poco importaba porque cada entrenador y el árbitro tenían una visión del partido muy distinta.
Para los entrenadores, el partido había sido una especia de fiesta de osos amorosos donde, en caso de dar, siempre daba el rival. De veras no sabéis que cafres que somos, nunca reconocemos los mamporros que damos.
Por su parte, el árbitro se pensó que los chavales de ambos equipo eran poco más que, Chuky, el muñeco diabólico y que las ostias volaban que daban gusto. Al final un poco más y salimos los entrenadores a jugar.
Total, que pensaba que la tarde iba a ser más tranquila y que no se repetiría la polémica… ¿no quieres sopa? pues toma dos tazas. Si duro y polémico fue el partido matinal, por la tarde ni os cuento.
No os digo más, el partido duró dos horas largas y hubo dos prórrogas. Resultado a parte, el espectáculo que dimos los dos equipos fue lamentable, yo me comporte como un energúmeno pero es que el árbitro no supo frenar los ímpetus de los dos equipos. Era como si se premiara protestar y en lugar de pitarnos técnicas, lo que hacía el árbitro era darnos coba para gritar más. Vamos que me sentía como en mi salsa, estaba palote, palote gritando a todo el mundo… más caliente que el palo de un churrero.
Y no me enfadaba con el rival aunque podía tener motivos de sobras (y supongo que ellos también conmigo), es más al final me quedó una imagen muy buena de varios jugadores, porque aunque duros e intenso al terminar el partido todos nos felicitamos.
Pero claro, yo, a los pocos minutos de empezar el partido, era una especie de conejo que iba danto botes de un lado a otro protestando todo, con o sin razón, total sabía que no me iban a pitar ni técnica.
Lo caricaturesco fue verme gritar como un poseso que se parara el tiempo porque la red de la canasta donde atacábamos estaba mal puesta y un triple se había salido por esa circunstancia. Grité a todos que pararan y que se lo dijeran al árbitro y, a pesar de verme y oírme, el tío pasaba, nos comimos tres ataques con la red mal puesta, fijaros como estaba el tema.
Por cierto, una vez más, fue ir a Segorbe y llevarme el cariño del público. Para empezar llegó un momento que algunos empezaron a pitar y gritar con olés, las vueltas y las carreras que daba por la banda (era el Fernández Vázquez del baloncesto) y luego un aficionado me insulto y dijo que era de todo menos deportivo.
El motivo de su protesta era que sacamos en ambas prórrogas y que yo debía haber advertido de la circunstancia al árbitro. A ver, primero, no estaba seguro de que eso fuera así (la lleváis clara si pensáis que yo a esas alturas me acordaba de algo más allá que de gritar y protestar), pero, segundo, a ninguno se le ocurre decir al árbitro, “perdona creo que te equivocas no nos toca sacar, dale el balón al rival”. Fijaros pensar eso es de hipócritas y, es más, poco después de acordarse de todos mis antepasados, se comió sus palabras porque mi equipo debía haber sacado desde medio campo al pedir un tiempo muerto y no lo hicimos… el fallo era el mismo pero yo no fui a pedirles al rival que hablaran con el árbitro… se hubieran reído de mí.
Total, que ganamos y el vestuario fue una fiesta, por fin ganábamos un final apretado, era el punto final a un día glorioso, dos victorias y limpio de técnicas después de haber visto pitar cuatro y varias antideportivas… si es que en el fondo me estoy reformando.
Bueno chicos yo ahora cambio de registro me tomo una semana de descanso porque me piro a Madrid a trabajar en la Copa del Rey, eso sí ya os aviso que os mantendré informado con todo lo que allí acontezca.









