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14/04/2009
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No podía fallar la típica paella valenciana del domingo

Buenas de nuevo

 

A mitad camino entre recuperar la normalidad y digerir las últimas torrijas de semana santa, es hora de retomar el blog para contaros que se vive muy bien sin competición.

 

De hecho la semana pasada no competimos y la próxima tampoco, un kit-kat cerca del final del año que viene de lujo para desintoxicarse. De hecho estos días festivos me han servido para desconectar un poco del baloncesto y reducir la dosis diaria a un solo partido. Básicamente mi semana santa se ha reducido a dormir, dormir y dormir.

 

El jueves santo me levante "oficialmente" a las 18 h. ¿Resaca? No, simplemente quería dormir. Hice varios amagos de despertarme a eso de las 12 y las 14, pero siempre había una vocecita en mi interior que preguntaba ¿Álvaro eres capaz de seguir durmiendo? La respuesta, evidentemente, siempre fue que sí. No soy muy de dormir pero cuando me pongo, puedo estar horas y horas durmiendo. Creo que es algo genético porque recuerdo que mi hermana terminó el selectivo un jueves, se acostó la noche del jueves y se despertó ¡el sábado! qué crack.

 

Tras la maratón de pijama del jueves y viernes uno afronta el fin de semana con más ganas y eso es lo malo, que al final siempre me las apaño para empezar la semana cansado ¡qué desastre de tío soy!

 

Por lo que respecta a los últimos partidos, como en botica, tuve de todo. Los pescadetes perdieron de ventipico en Castellón. Paliza, sí, pero menos. Jugué el encuentro sin los tres máximos anotadores, lo que viene a suponer unos 40 o 45 puntos cada fin de semana. Decir que con ellos hubiera ganado sería jugar a ser Rappel y a mí no me quedan bien ni las túnicas ni los bañadores de leopardo.

 

El problema es que el equipo ha estado tanto tiempo dependiendo de un jugador que ahora sin él no son capaces de asumir responsabilidades. En defensa aún el equipo disimula y no encaja más de 50 puntos, pero en ataque nos quedamos en 28 tristes puntos (en un cuarto sólo metimos 3)... para que luego digan de la Bullockdependencia.

 

Con los mayores la cosa fue bastante diferente. Jugábamos contra otro de los equipos buenos de la competición y logramos ganar con cierta holgura. La victoria nos asegura quedar entre los cuatro primeros y quizá con suerte se pueda alcanzar el segundo o tercer puesto y subir de categoría... pondremos velas a San Pancracio y San Judas Tadeo (gañanes, no penséis mal, es el santo de las causas imposibles... que lo he buscado en google).

 

No recuerdo mucho como fue el partido, pero lo que sí recuerdo es que si el equipo ganó el partido fue gracias a mí. Mejor dicho, gracias a que no me hicieron caso, jejeje. Me explico.

 

Llegamos al último cuarto con una ventaja entorno a los cinco puntos y en ese momento un jugador me dijo que nos pusiéramos en zona. Ya sabéis lo que opino de las zonas y, aunque con séniors sí suelo jugar con ellas, me cuesta mucho decidirme por poner una. En contra de mi opinión, el equipo se puso en una zona dos tres agresiva en el exterior. Gracias a varias recuperaciones y, sobre todo, a cerrar sus penetraciones, logramos irnos a una ventaja tranquilizadora.

 

No recuerdo que un partido  de los míos se haya ganado gracias a una decisión del entrenador, pero ese día sí que salí con la idea de que ganamos gracias a que no decidí como defender. Fui culpable de no haber leído esa situación defensiva (durante muchos minutos jugamos disimulada una caja y uno), pero prefiero pensar que tuve la suficiente cordura y no fui cabezón (raro en mí ambas cualidades) para escuchar y aceptar la opinión del equipo.

 

Eso es una cosa que siempre me gusta hacer. Preguntar e incluso, en un final apretado, pedir su opinión para qué hacer. Vale que sí, que al final es el entrenador el que decide, pero muchas veces, ahí, sobre la pista, sólo el jugador es capaz de ver cosas que el entrenador no puede ver.

 

Tras ganar me quedaban dos opciones: fustigarme pizarra en mano por no haber sido capaz de darme cuenta de esa situación táctica o felicitar al equipo por la decisión tomada. Evidentemente hice la segunda, pues no estoy yo para fustigarme... ni en semana santa. Me quedo con la parte donde salgo mejor parado, además, el jugador que primero comentó el cambio de defensa es entrenador así que todo queda en casa... los entrenadores molamos!!! Jajajaja.

Hola people,

 

La entrada de hoy va de cómo tres historias pueden entrelazarse un sábado lluvioso que comenzó con un mosqueo de los que hacen historia y que terminó con mi voz en desbandada... es lo malo hablar tanto.

 

El final de curso está cerca y ya sólo me quedan tres partidos con mis pescadetes. El del sábado era, a priori, el choque que con más fácilmente podíamos vencer, pero como entrenar a adolescentes es como tirar una moneda al aire porque nunca sabes como van a responder, pues los nervios antes del partido siempre están ahí.

 

Comienzo por el final, y el final es una bronca larga (casi duró más que el partido) de mi parte y del coordinador deportivo a los chavales. ¿Cómo se podía estar tan enfadado después de ganar? Yo mismo me hubiera sorprendido de ello horas antes. Total, al final es un partido ganado más, pero ¿hay algo más que ganar? ¡Evidentemente!

 

Hay formas y formas de jugar un partido y mis cadetes habían elegido la peor de todas, la de la apatía. Porque este año hayan ganado más partidos de lo normal, no deben creerse en el derecho de menospreciar a un rival con menos victorias y el equipo pecó de prepotencia.

 

Lo puedo entender en parte. La relajación después de tanto tiempo es habitual, más en jóvenes que siempre suelen ser más inconsistentes. Pero creo que después de ver como empezamos perdiendo y como nos tocaban la cara con constantes contraataques, el tiempo de ser humildes y bajar el culo había llegado.

 

¿Nunca habéis tenido la impresión de ir perdiendo cuando realmente vais ganando? Así me encontraba en el descanso. Parecía que estábamos siendo superados por el rival pero íbamos tres arriba. No obstante no se libraron de la bronca. Me parecía surrealista que cada fallo nuestro o cada saque de banda suyo nos pillara en cuadros. La bronca también iba personalizada. Sí, me diréis que igual no es lo correcto, pero cuando uno jugador se mofaba de los compañeros y el entrenador yendo de estrellita hay que bajarle a la tierra.

 

Tengo un proyecto de crack al cual no le acompaña la cabeza (¿os suena la historia?) y lo he intentado de muchas formas, dándole margen, enfadándome y ahora sólo falta que cualquier día de estos me siente e intente hablar seriamente para ver qué narices quiere ser en esto del baloncesto. No hay cosa que me fastidie más que el talento desaprovechado.

 

Volvimos a jugar como el culo y senté los minutos finales al señor Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como. Salió el último medio minuto para cerrar el rebote y, al menos, asegurar el triunfo. Ganar aquel partido me supo a derrota... vamos como los cangrejos ¡para atrás!

 

La segunda historia es la de Tamara Abalde. Sí, ya sé que muchos de los foreros y lectores de estas líneas la conocen más por su belleza que por su juego, pero dejadme que os diga una cosa: cuando se la ve jugar en directo, cualquier aficionado al baloncesto olvida si es un rostro más o menos bello, lo único que ve es el enorme potencial de una gran jugadora.

 

Tuve la oportunidad de ver este sábado al Rivas Ecópolis frente al Ciudad Ros Casares. Las cuatro y media de la tarde no es la mejor hora para ver baloncesto, pero vi con asombró la buena entrada que el pabellón registraba. Eso sí, más de algún que otro gañan fue a ver Tamara.

 

Fue una grata sorpresa ver la aportación de Tamara Abalde. Aún teniendo un mal día en el lanzamiento, verla jugar es una gozada. Tiene una gran plasticidad y su juego destila elegancia en cada acción. Con ella, Sílvia Dominguez y Alba Torrens uno está tranquilo, tenemos el relevo generacional garantizado.

 

 

La última historia es la del segundo partido del día. Tocaba trasnochar y viajar a Castellón a las 20:30 horas. Creo que es la última hora a la que se puede jugar y la verdad no es nada agradable. Lo normal es acabar a las tantas y cuando terminas no hay muchos restaurantes listos.

 

Por suerte, los dos equipos y el árbitro (seguidor de este blog) teníamos prisa y el partido duró poco más de una hora. Mi equipo hizo cinco faltas y el rival una o dos más. No recuerdo ni siquiera haber estado en bonus.

 

En estos partidos la clave es salir fuerte al principio e imponer la calidad para que el árbitro se de cuenta de quien es mejor. Nosotros lo hicimos pero nos dormimos en la parra y tocó bronca versión 2.0 en el descanso. Cinco minutos intensos en defensa y un par de triples del pelao y el motivado de Víctor (quien no tuvo valor de ponerse la cinta en el pelo que le regaló Shammond Williams) bastaron para romper el partido.

 

Partido express y cena en el chino. ¡Qué grandes son los chinos! No importa entrar a las tantas, siempre te atienden con una sonrisa

25/03/2009

Pasaron las Fallas y pasó la semana de los derbis. La verdad es que estaba mosqueado porque pensaba que entre tanta fiesta sería difícil entrenar en condiciones, pero al final salvamos la semana más que dígnamente.

 

Eso sí, el lunes eché a un chaval del entrenamiento por tocar la moral, y el martes no eché a otro porque si no me fastidiaba el planning de ejercicios.  Ya el miércoles y el viernes pude entrenar sin mayores problemas. Por entrenar el 18 y el 20 en Valencia me podría haber detenido y acusado de atentado contra las ganas de fiesta, pero es que el sábado jugábamos nuestro partido.

 

Sin nada que jugarnos de aquí a final de temporada, de los cinco partidos que restaban, el de Sagunto era el que más me motivaba y no por ser el otro equipo de la ciudad (por más que algunos se empeñen en pensar que Sagunto y Puerto Sagunto son ciudades distintas), sino porque a pesar de su superioridad estaba convencido de que se les podía meter mano.

 

Yo me llevo muy bien con su entrenador con lo que más o menos me conocía lo que me esperaba. Un conjunto técnicamente mejor que nosotros peor algo pasota. Esa era mi baza. Sabía que nadie podía haber entrenado más y mejor que nosotros en la semana fallera y creía que eso tendría recompensa. De hecho estaba seguro que si jugábamos  como sabemos podíamos ganar...Menos mal que no aposté.

 

Porque sí, palmamos como siempre en Sagunto pero jugamos como nunca. Consuelo de tontos. Perdimos de dos (67-65) y después de tener la canasta de la victoria en nuestras manos. De veras, me toca mucho las narices (por no decir otras partes de mi cuerpo) el hecho de perder en los últimos segundos. Algunos pensarán que es porque no logramos tiros cómodos, pero no es así. Yo siempre he recordado buenas opciones de ataque e incluso tiros librados, pero ya sea por uno u otro motivo siempre palmo.

 

Podría pensarme cambiar de táctica y jugar a defender el resultado, pero yo siempre confío más en el ataque de mis equipos que en las defensas (creedme, les entreno yo y sé lo que me digo). En esta ocasión, el chaval que falló lo hizo con una bomba en una penetración lateral y completamente sólo. Simplemente se le cerró el ojete, se acojonó y el balón ni tocó aro.

 

Sin dramas, perdimos y punto. Me quedé sin el asado argentino que me prometieron y desde luego no le di la monserga al "looser" de mi equipo... miiiiiento. Lo reconozco, como me llama uno, soy un cabronías y por la tarde durante los partidos me reí de él por su fallo. Hurgué y hurgué en la herida y tiene suerte de que no le haga pagar un asado argentino en cualquier restaurante.

 

Fuera de coñas, me jode perder porque, siendo peores, jugamos mejor y toda la milonga de que el esfuerzo tiene recompensa no sirve de nada. La moto que les vendí durante la semana me la empaquetó y devolvió el resultado final.

 

De poco o nada me sirve que me dijeran que normalmente perdían de paliza en Sagunto yo quería chorrear y al final me chorrearon. Y es que al final, en el baloncesto como en la vida, lo importante es meterla.

 

Y sino que se lo digan a los mayores. Con siete jugadores y sin entrenar durante la semana  casi ganamos de 40. A veces jugar con poca gente obliga a estar más concentrados y eso es mejor. Comenzamos con un 9-0 y desde entonces todo fue a más. El partido fue un poco cachondeo, yo sólo en el banquillo (entre que uno se fue y a otro lo eliminaron, mirara donde mirara no podía cambiar a nadie) hablando con el árbitro y mis jugadores preguntando por sus puntos a la mesa de anotación ¡qué sinvergüenzas!

 

Resulta que Luisi esta empeñado en meter 20 puntos pero siempre se queda corto y el sábado cuando se enteró que llevaba 13 quiso acelerar el ritmo. Luisi, date por vencido, no vas a llegar a 20 aunque te tires las zapatillas... qué leches a veces ya lo haces.

 

Como veis, la segunda zonal es un cachondeo, bueno mi equipo es un cachondeo y lo mejor de todo es que sólo nos quedan tres partidos para terminar la temporada.

 

Por cierto, al final de la tarde el primer equipo del Puerto ganó a Sagunto por 11 puntos... si juntamos los dos encuentros hubiéramos ganado el basquetaverage, pero creo que juntar cadete y sénior todavía no se puede. En fin, al menos me queda el consuelo hacer las fotos y las crónicas del partido. Y es que en este club me tienen explotado... ¡explotación infantil!

16/03/2009
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Nuevo partido del CB Puerto Sagunto

En más de una ocasión os he dejado caer que el sábado es realmente un día mortal para mí, comienzo pronto y termino tarde. Hoy me propongo relataros, como lo haría Jack Bauer, lo que llegó a ser este último sábado, como veréis completito.

 

06:00 Comienza el día. Desayuno y a trabajar con el resumen de la NBA. Rápido visionado con el League Pass y a escribir lo más destacado de una noche donde José Calderón hace historia en los Raptors.

 

09.30: Aproximadamente sobre esta hora termino el  resumen, falta subir fotos y dejar listo el artículo semanal.

 

10:00 Con el trabajo listo, ahora queda meterse en faena y las tareas del hogar me llaman. Luego, una ducha y a coger el coche para dirigir el primer partido del día.

 

11:20 Llega el momento de la charla antes del partido. Hoy jugamos contra el equipo de Villarreal. En la ida nos ganaron de 20 en un partido horroroso por nuestra parte. Les recuerdo que el mosqueo de aquel día aún me dura. Les doy una charla para motivarles insistiendo en que partidos como éste son los que realmente dicen si hemos o no hemos mejorado este año.

 

12:00 Comienza el partido

 

12:002 Ya estoy mosqueado, me bajo la cremallera del jersey... empiezo a resoplar y refunfuñar.

 

12:08 Parcial de 0-6  y primer tiempo muerto. Creo que estoy algo más enfadado que de costumbre, nos han cogido todos los rebotes ofensivos, se repite la historia de siempre, salen dormidos y desde el banquillo hay que meterlos en tensión.

 

12:15 Termina el primer cuarto y ya estamos arriba.

 

12:30 Llega el descanso, el jersey comienza a sobrar, creo que si llevara camisa azul sería la viva imagen de Camacho. Vamos cinco arriba y llega lo más difícil: que no se repita la relajación del comienzo del partido

 

12:40 Ya ha empezado el partido. El árbitro es muy majo pero no nos pita algunas faltas y me enfado, se me empieza a ir la pinza, creo que a esas alturas del partido el espíritu Ivanovic me posee. Vamos Duuuusko!!!

 

12.50 Cerramos el rebote ofensivo y corremos el contraataque para romper el partido. Nota mental: tengo que decir a mi pívot que bote cuando corra, es algo importante si quiero que no me piten pasos. A estas alturas de partido ya me sobra todo, camisa, jersey...

 

13:00 Me encanta este árbitro, no pita nada y el partido vuela. Si me despisto pita el final del encuentro. Ganamos de 13 y quedan dos minutos, entra el único chico que no había jugado. Todos juegan y ganamos, eso sí después del sofoco que he pasado creo que toca ducha

 

14:00 Vuelta al trabajo, reviso que todo esté correcto, subo unas cosas, hago la comida para la semana y como tres miniempanadillas, no hay tiempo para mucho más, la ducha es un prioridad en esos instantes... y van dos.

 

15:30 Estamos de camino al siguiente partido. Jugamos en Ribesalbes, buena gente. Tienen un paisaje espectacular: montañas y pantano.

 

16:30 Charla antes del partido. La teoría dice que debemos de ganar, pero mi cagómetro se dispara, sólo tengo seis seniors y cuatro júniors. Luismi (Luisi para los amigos), tiene 26 años, el resto de 22 para abajo. Nota mental II: me hago mayor.

 

17:00 Comienza el partido. Ellos van vestidos como si parecieran los Lakers, para un tío como yo que es de los Clippers eso es un añadido (Beat L.A.!!!).

 

 

17:00:03 Ya estoy enfadado, para una vez que me sale la estrategia en el salto inicial, va y la supernena de Víctor falla una bandeja a medio centímetro del aro, ¡pa mear y no echar gota!

 

17:35 Llega el descanso, vamos nueve arriba jugando mal, lo mejor es que este partido también va rápido. Las instrucciones al descanso son claras: en defensa cerrar el rebote y salir en contraataque lateral. En Ataque balones a los interiores.

 

17:55 El partido está roto, un parcial 3-20 nos asegura el triunfo. Por momentos veo a cuatro júniors jugando en pista, el quinto jugador tiene 18 años.

 

18:30 El partido termina con un triple de Castro, nuestro pívot. Comienza a ser una tradición lo de su triple en Ribesalbes, por segundo año anota en esa pista un triple. Tiene un historial inmaculado 2/2 en triples... en toda su vida. El banquillo lo festeja, yo me sonrojo

 

19:00 A la carrera salimos para Valencia, toca ir al tercer partido, esta vez a es el Pamesa Valencia - Bruesa GBC.

 

20:40 Estamos en el descanso y saludo a Javi Gancedo. No se merece que le mencione por no avisarme de su visita, pero bueno al menos tiene el detalle de venir a saludarme. Hablamos de Turín, el Cajasol y las fallas. Javi es un crack, esta semana estará contento y seguro que no es por verme.

 

21:30 Tercer partido exprés del día. Pamesa gana, Valencia está en Fallas y hay prisas por irse de fiesta. Viendo que Shammond no termina de ducharse me despido de Aitor y Javi, la mesa en el chino nos espera en el Puerto de Sagunto.

 

22:15 Cena y de postre heladería. Es hora de hablar de baloncesto, la Fantasy y el Supermanager centran mi pensamiento, sé que Boni Ndong me ha echado una mano esta semana.

 

03:00 Toca retirada, después de darle a la lengua durante un rato es hora de irse a casa. Es la noche de la plantá y yo, como cada sábado, también me quedo "plantao".

 

06:00 Ahora sí que la cama me llama. La jornada NBA está resuelta y Wade vuelve a ser protagonista.

 

Bueno esta es el "Minuto y Resultado" de un sábado cualquiera. Es extraño pero esta es la semana fallera y nos pilla en medio de dos partidos importantes. El próximo sábado es el derbi contra el Morvedre, todos quieren ganar pero creo que las ganas de fiestas serán más grandes y no sé como me las apañaré para hacer entrenamientos de calidad. Bueno esa será otra historia.

 

PD: Son Fallas, así que espero que la gente en Valencia disfrute de la fiesta y que se cumpla el refrán que dice que "si en Fallas no foxxxx, en Pascua no fallas".

 

Lo reconozco soy muy pesado con esto del baloncesto. No es que trabaje, entrene o mi ocio se base en el baloncesto, es que por momentos creo que llega a ser una enfermedad. No dejo de hablar de ello y no me doy cuenta que incluso a amigos y/o jugadores les puedo llegar a agobiar hablando de baloncesto

 

Casi como un ritual, todas las semanas los sábados los amigos nos sentamos alrededor de una mesa para ver como nos va la semana y siempre acabamos hablando de lo mismo, baloncesto.  Tenemos tres tipos de restaurantes a los que vamos: el primero es el bar de tapas y bocatas español; allí el ruido, las jarras de sangría y el olor a fritanga es lo más característico. Este tipo de cena se alterna con las que realizamos en el mismo restaurante chino de siempre (aquí es cuando tenemos mucha hambre, pero poco dinero) o un italiano donde algunos dudamos que todo el polvo blanco del delantal del cocinero sea harina.

 

Sea cual sea el lugar y la comida, lo que no puede faltar es la conversación de baloncesto. Mea culpa. Quien me conoce sabe que me encanta hablar, mi tema favorito siempre es el mismo y a veces no me doy cuenta de que mi nivel de frikismo puede superar incluso al de mis amigos, muchos de los cuales juegan o han jugado a baloncesto. Y es que aunque a mí no me parezca raro, hablar de los cuartos de final de la Copa de la Reina o la NBDL, a algunos eso les suena a chino y quizá por ello salen conversaciones paralelas

 

Una de las más curiosas que he oído hace poco tenía como leitmotiv la música. Según un amigo, en la canción de Thriller de Michael Jackson hay metido el sonido de un instrumento distorsionado simplemente por que le gustó como quedaba. Claro mi cara fue de sorpresa, porque él aseguraba que se podía escuchar perfectamente ese sonido (para mí es totalmente imperceptible). Yo le respondí que esa conversación era muy rara a lo que mi amigo me replicó que como podía llamarle friki un tío que es capaz de hablar de la liga de baloncesto de Bolivia.

 

¿Baloncesto en Bolivia? Supongo que no llego a tanto, pero es cierto que soy muy pesado con el tema del baloncesto y quizá por ello uno de mis blogs favortiso de ACB era el de las series colegiales ¿Cómo explicarte lo que es mi vida si nunca jugaste al baloncesto? Sencillamente el título me parece tan elocuente y explicativo que me resulta maravilloso. 

 

Hace unas semanas, y tras una de las mejores cenas que recuerdo en mucho tiempo, le confesaba a Gonzalo Vázquez que uno de los mejores recuerdos que podré llevarme de trabajar en baloncesto será el poder haber conocido y hablado de baloncesto con gente como él o Pablo MdM, el otro integrante de la escapada nocturna.

 

Veréis se me ocurren muchas cosas que uno puede hacer en Madrid un sábado por la noche después de una jornada maratoniana de Copa del Rey, pero, sencillamente, sentarme a cenar con dos cracks y oírles hablar de ligas, equipos y jugadores me parece la mejor de todas. De verás, no importaba el cansancio, hubiera estado hablando de baloncesto horas y horas, eso sí me hubiera gustado haber hablado menos y escuchado más. Prometo contenerme para la próxima.

 

Por todo ello, no encuentro mejor forma de acabar una semana (Si Dios era todopoderoso y descansó el domingo, yo que soy un "pringao" no iba a ser menos) que hablando de baloncesto con los amigos. No importa que a veces eso me cause enfados o dolores de cabeza porque alguno sea jugador del equipo, las cenas de los sábados se han convertido en auténticas terapias de grupo.

 

Cada uno cuenta como le ha ido con su equipo y a veces, cuando olemos palizas (a favor o en contra, eso es lo de menos), nos retamos a ver quien gana a quien y luego, al contar las batallitas, nos reímos del que ha perdido de 50... aunque el resto haya perdido de 40.  

 

PD: Esta semana he visto que este blog ya aparece enlazado en la web de mi club para mayor enfado del otro compi de blog. En su última entrada dice que no tengo ni idea de entrenar (algo que queda sobradamente demostrado sólo con leer este blog). Lo que Santi no sabe es que al año que viene le entrenaré yo en el senior B... mi venganza será terrible, jajaja.

05/03/2009

Hace tiempo que debía de haber escrito estas líneas pero entre pitos y flautas la cosa se ha ido alargando (¿pitos?... alargando? Qué será lo próximo que escriba, penetración? ) y no me he puesto hasta hoy.

 

Resulta que ahora sí puedo decir que el objetivo que me marcaron para mis pescadetes en el comienzo de temporada está de sobras cumplido. Me dijeron que tenía que ganar seis partidos y, cuando aún restan siete jornadas, llevo ocho victorias. De hecho la semana pasada me dijo un chico que él nunca antes había estado en récord positivo y este año no sólo ya lo hemos estado varias semanas sino que ahora mismo estamos 8-7 y es factible que acaben la temporada con más victorias que derrotas... aunque también es muy factible que suceda lo contrario, jejeje.

 

Antes de que la gente se me eche al cuello y los ortodoxos entrenadores hagan que me piten los odios, ya sé que en estas edades uno no debe pensar en ganar partidos sino en formar, pero ¿a quién queremos engañar a estas alturas de le película? Después de tanto tiempo me conocéis y no hay otra cosa que "ponga" a un entrenador que la victoria porque, como muchas veces digo, "el baloncesto es genial, pero cuando ganas ya es la ostia".

 

Y como os digo una cosa os digo la otra. Nunca miro la clasificación, a veces hasta tengo que preguntar a los chiquillos dónde jugamos porque durante la semana no pienso en el partido para nada. Ahí es donde entreno y preparo a los jugadores, eso sí una vez a comenzado el partido y llegados al descanso donde todos han tenido su oportunidad de jugar... lo que me preocupa es ganar (a mí y al resto de entrenadores, la diferencia es que algunos mantenemos nuestros ideales... si es que los entrenadores tenemos de eso).

 

Bueno el motivo de mi alegría, aparte de recordarle públicamente a mi director deportivo que he cumplido y él me debe aún un asado argentino (debe ser por las crisis, pero aquí no veo incentivos económicos, sólo comida para seguir cebándome), más que por el número de victorias es por el cambio de mentalidad. Siguen siendo niños, que muchas veces van y vienen mentalmente, siguen haciendo viajes espirituales durante los partidos y los entrenamientos, viviendo en otros mundos ajenos a los físicos, pero al menos en parte han cambiado la mentalidad a la hora de jugar al baloncesto.

 

Veréis, para mí, la mentalidad es fundamental y uno no puede salir pensando en cuantos puntos va a recibir, a mí eso me mosquea un huevo... y parte del otro. Debo de tener antepasados argentinos o griegos, pero es que me hierve la sangre cuando mis chiquillos no compiten y eso poco a poco está cambiando.

 

Entiendo que estaban habituados a recibir palizas (ojo, aún las recibimos) y que sólo con el tiempo y apretándoles conseguiremos cambiar ese hábito, pero al menos ahora ya consigo que muerdan en la pista, presionen 40 minutos y hasta se enfaden si no ganamos. Ya sólo falta ponerles el video del Eurobaset del 87 para tener a mis pequeños griegos... Fasoulas, Giannakis, Galis, Christodoulou, Filippou ¡Qué recuerdos! ¡Se me saltan las lágrimas!

 

Bueno y para que no se digan que todo son flores para el entrenador y sus jugadores, también debo decir que el otro objetivo que nos dijeron no lo hemos cumplido... todavía. Ganar al eterno rival, el Morvedre. Es el equipo de Sagunto y ya sabéis que entre Sagunto y Puerto de Sagunto hay mucha rivalidad. Nos queda viajar a Roma aka Sagunto y allí espero que no salgan acojonados como en la ida. Si ganamos será la ostia porque no sólo cumpliría el otro objetivo sino que, teniendo como en el ayuntamiento a un concejal segregacionista, tendría contento a mis dos jefes y les podría pedir un aumento de sueldo y la renovación... sólo falta saber a quien le pido cada cosa.

 

Bueno os voy dejando aunque ya me podéis ir dando ideas para motivar y celebrar el año con los míos. Generalmente suelo invitar a mis equipos a alcohol gratis, pero teniendo en cuenta que [modo irónico On] mis chiquillos no beben [modo irónico Off] tendré que ir pensando alternativas.

 

Ellos quieren que me los lleve a un paintball, pero la llevan clara si piensan que me los llevo a la guerra. Vamos puedo acabar hasta las pelotas de que me den con pelotitas de pintura lanzadas a presión... Conozco a mis niños y sé que a estos no se les ocurre ni una idea buena e irían a por el mamonazo que les ha martirizado todo el año.

 

El TAU Cerámica obtuvo con su triunfo en la Copa del Rey la justa recompensa al trabajo bien hecho. Durante estos cuatros días demostró ser el mejor equipo en Madrid, supo remontar dos partidos, siempre fue de menos a más contra las cuerdas, salvó un final de infarto y, en dos jugadas, se llevó un copa que será recordada por el espectáculo que dejó.

 

Y si el TAU Cerámica ha ganado es porque un señor llamado Pete Mickeal volvió a ser el hombre de los finales. No llevaba una buena Copa del Rey pero sus dos acciones finales forman parte ya de la historia de la ACB. En ataque anotó una canasta imposible ante una magnífica defensa de Berni Rodríguez y en la jugada posterior taponó un triple a la desesperada del propio Berni. Mickeal es el hombre de las finales... y de los finales.

 

No era justo que la final se decidiera por los fallos en los tiros libres. Nadie quería que el partido terminase, el espectáculo era maravilloso y la emoción inigualable, por eso un final con fallos en los tiros libres de Sergi Vidal o Joseph Gomis no hubiera sido digno del mayor espectáculo del baloncesto.

 

En una final, el componente emocional suele ser más importante que el táctico, pero al menos pudimos ver como la zona 3-2 siguió estando presente en el torneo. Ha sido la zona más utilizada y, además, siempre ha tenido denominador común: utilizar al alero en la parte alta  en la zona. Si en semifinales vimos a Barton, en la final fue Carlos Jiménez el encargado de dificultar la ofensiva vitoriana.

 

Frente al problema presentado por Aíto, el TAU Cerámica atacó con bloqueos indirectos por línea lateral para que el alero buscara la superioridad en un lado de la defensa malagueña, se carga el lado y luego se movía el balón. Listo e inteligente la circulación del balón siempre encontraba al mejor jugador del partido: Mirza Teletovic

 

Teletovic y Archibald, pívots antagonistas. Los dos juegan como pívots pero su juego no tiene nada que ver. Al bosnio le gusta atacar el aro desde lejos, matar las zonas con sus triples y realizar mates espectaculares con su potencia... el premio fue el MVP del torneo.

 

Por el contrario, Archibald dio una demostración de cómo un pívot debe leer las situaciones de juego, cargar el rebote ofensivo y moverse cerca del aro. Cada bloqueo, cada continuación tuvo un sentido, pero Archiblad, un tío serio donde los haya, tuvo un error (no quiso asumir la responsabilidad del último tiro) y su equipo lo pagó muy caro.

 

Desde aquí, quiero agradecer e ltrabajo realizado por todo el equipo de bloggeros de la web y en especial a Fe López y Óscar Cuesta, los dos con quien más he podido convivir tiempo. Por desgracia para mí, compartí más tiempo del querido con Óscar y menos del deseado con Fe, una crack.

 

La Copa del Rey es historia y cada equipo regresa a su ciudad. ACB.COM también lo hace. Ha sido un placer compartir el mayor espectáculo del baloncesto con todos vosotros.

 

PD: Y como sé que ellos no lo dirán, lo diré yo... vamos si Pablo no me censura. Esperamos que hayáis disfrutado la Copa del Rey en ACB.COM. Seguramente no os imaginaréis todo el esfuerzo y la ilusión que la redacción hemos puesto en ella, pero seguro que ha merecido la pena si vosotros os habéis divertido con nosotros.

 

Hasta la próxima

Se acerca el final y la calidad de los partidos aumenta a cada instante. Hoy, el TAU Cerámica demostró estar a un gran nivel y superó al Regal FC Barcelona, Mientras que Berni Rodríguez demostró su grandeza para liderar el triunfo de Unicaja sobre MMT Estudiantes.

 

Tau Cerámica tiene un arsenal ofensivo inagotable. Por talento y por juego de equipo este TAU resulta imparable por momentos. Rompió el partido al inicio del segundo período a base de correr y correr ante le mal balance defensivo del rival. Los balones interiores a Splitter, los bloqueos de Rakocevic, los dos por dos de Prigioni... el TAU fue un vendaval que se llevó por delante al Regal FC Barcelona.

 

Rakocevic es algo más que defensa. Seguramente hoy todos hablaran de sus 27 puntos, de sus triples estratosféricos o de su letal suspensión, pero permítanme que destaque la calidad de la defensa de Rako. El serbio defendió de cara a cara a Navarro, no le dejó respirar sin balón y le incordió en cada acción en la que buscaba el tiro. Dusko apostó porque los defensores de Navarro se olvidaran de las ayudas y no se separarán de él, la jugada le salió perfecta.

 

La defensa zonal del Regal FC Barcelona fue un remedio no la solución. El Barça empleo durante minutos una defensa zonal con tres hombres muy abiertos y que se ajustaba a los cortes. Barton desde arriba presionaba al base y complicaba muy y mucho las líneas de pase con su envergadura y movilidad. La defensa provocó un 11-0 que sólo cerro la herida de la defensa unos instantes, en cuanto Prigioni leyó la defensa, el TAu recuperó el control del partido

 

Decir que un jugador que acaba con 22 puntos de valoración no ha estado a la altura es complicado de justificar, pero este no fue el partido de Juan Carlos Navarro. El TAU Cerámica jugó con los nervios de un Navarro que no empezó ni terminó bien el partido. Abusó del balón, del tiro (1/6 desde el triple) y nunca leyó la defensa de dos contra uno al que le sometía el rival. Sus fallos desde la personal ejemplifican los nervios de un crack.

 

 

Los detalles definen el triunfo malagueño. Fueron 38 minutos de intensidad, emoción y buen juego. Nadie quería perder y, como suele ser habitual en estos casos, quien supo templar los nervios y cuidar los pequeños detalles se llevó la victoria. Dos jugadas Unicaja bien pudieron sentenciar su pase a la final.

 

En defensa, Cook robó un balón de las manos de un Jasen que ya pensaba en colgarse del aro, acto seguido, en ataque, Archibald (el mejor del partido con 17 puntos y omnipresente en la pintura) capturó un rebote y, esta vez sí, machacó. Dos jugadas calcadas pero con diferente final.

 

¡Qué grande es Berni Rodríguez! Lo siento, pero no puedo ser objetivo con Berni, es una debilidad personal. En cuartos, su magnífica defensa pasó injustamente desaperciba para el gran público y en "semis" todo parecía indicar que se repetiría la historia, pero el baloncesto a veces hace justicia y engrandece a estrellas como Berni, un tipo serio, trabajador, que lo da todo en la pista y que, en días como el de hoy, también sabe resolver partidos como los grandes.

 

El MMT Estudiantes pagó muy caro el mal partido de sus jugadores de perímetros. Sólo Iker Iturbe (sensacional con seis triples) y Petar Popovic mantuvieron con vida al "Estu" (ellos dos más Rancik y Wideman anotaron 40 de los 71 puntos obtenidos).

 

Haislip siempre aparece. No era el mejor día del ala pívot americano, en tres cuartos sólo había anotado una canasta pero al final termino con 15 puntos. Haislip no falló cuando su equipo lo necesitó y su canastas rompieron la zona 3-2 de MMT Estudiantes.

 

Jornada de viernes, las semis cogen forma con Unicaja imponíendose con estrellas en ataque y "currantes" en defensa. Por su parte, MMT Estudiantes se llevó el partido con más emoción de los cuartos de final.

 

Unicaja cortó las alas al Kalise Gan Canaria. Muchos de los titulares del triunfo malagueño recaerán en el excelente partido de Marcus Haislip (22 puntos y cinco rebotes) y Jiri Welsch (20 de valoración), pero no podemos dejar de mencionar dos hombres con un trabajo oscuro pero de gran mérito. Carlos Jiménez y Berni Rodríguez jugaron un papel clave para frenar el principal potencial canario, los puntos de sus exteriores.

 

Berni dio toda una lección de cómo parar a una estrella llegando a aburrir a un English que transcurridos tres cuartos sólo había anotado una canasta en juego. Moran y Sanders fueron los otros sufridores de una primera línea muy agresiva que forzó siete perdidas de balón entre los aleros canarios.

 

La inteligencia canaria. Sin el referente ofensivo de Carl English  funcionando, Marcus Norris tomó el liderazgo que el equipo necesitaba cuando más daño hacía Unicaja. Leyó a la perfección cada ataque e hizo sangre de la ausencia de Carlos Cabezas. Primero forzó penetraciones y dobló balones para que los pívots canarios cargasen de faltas a los rivales y sumasen fácilmente desde la personal cuando en estático no veían el aro. Cuando nado a favor de corriente, Norris fue incisivo tanto penetrando como anotando de lejos. Kalise estuvo dentro del partido mientras Norris tuvo respuesta a Unicaja.

 

Los nervios no aparecen en la estadística, pero suman puntos. Parece mentira pero los estados de ánimos y la mentalidad de cada jugador también juegan sus partidos en la Copa del Rey. Mientras Kalise Gran Canaria estuvo por delante, el equipo jugó con alegría, pero cuando Unicaja se marchó con un par de canastas en el último cuarto, el equipo se derrumbó. Pesaron las anteriores eliminaciones y las miradas de los jugadores hacia al marcador se hicieron constantes. Unicaja jugó con los nervios del rival y también ganó el duelo psicológico.

 

 

 

Partido de ida y vuelta. Fieles a su estilo agresivo y a veces alocado ni MMT Estudiantes ni DKV Joventut fueron capaces de controlar el partido, el partido les controlaba y les hacía entrar en una montaña rusa de sensaciones y rachas de juego que duró 40 minutos.

 

Por primera vez en esta Copa del Rey hemos visto funcionar una defensa zonal. Primero la puso el DKV Joventut para frenar el vendaval triplista estudiantil.  Todos y cada uno de los objetivos que se persiguen en una zona los consiguió Sito Alonso: paró un ritmo de juego alocado que beneficiaba al MMT Estudiantes, provocó fallos en el tiro, dándoles como única opción tiros desde las esquinas y salió al contraataque al cerrar su rebote defensivo. Una vez controlada la situación, fue el turno del MMT Estudiantes, su defensa 2-3 en los últimos dos minutos quitó el balón de las manos a Ricky Rubio y la victoria al DKV Joventut.

 

Dando muestras de su increíble madurez deportiva Ricky Rubio volvió a ser el protagonista de la noche a pesar de la derrota. No se puso nervioso a pesar de su mal inicio y supo esperar que el partido le llegase, no se precipitó por encontrarlo antes de tiempo (cuatro puntos de valoración en la primera mitad y 22 al final del encuentro). Ricky dominó en ataque y en defensa (seis recuperaciones), puso nerviosos a los rivales e incluso fue capaz de robar una falta de pícaro. Segundos antes había advertido a un árbitro de la agresividad colegial con el balón.

 

Y con todo por decidir además demostró que su generosidad no tiene fin (y quizá fue ayer su único y gran pecado). Ricky prefirió forzar un personal para, sabedor de que los dos defensores irían a por él, doblar el balón a Sonseca con el suficiente tiempo para tener el último. Su plan salió bien, pero la última bola nunca le llegó… hubiera sido su coronación.

 

La irreverencia del MMT Estudiantes acaba con la fuerza mental del que se sentía superior. Durante tres cuartos vivimos tres historias con un guión muy similar. Los equipos que partían como cabezas de serie sufrían durante tres cuarto, pero en el último los “pequeños” eran devorados por la arrogante mentalidad ganadora del que lucha por grandes metas. Al final, el morro, el desparpajo y la idiosincrasia de un club que nunca se rinde cambiaron el guión de su película.

 

 

 

 

 

 

La Copa del Rey ha arrancado y lo hecho con un Real Madrid-Regal FC Barcelona de gran intensidad y que nos ha dejado la primera figura del torneo: Juan Carlos Navarro.

 

La generosidad del Navarro alimentó el triunfo del Regal FC Barcelona. Se esperaba con expectación el duelo entre Navarro y Bullock, pero lo que nadie esperaba es que el jugador blaugrana sacase a relucir su faceta de pasador. Agobiado por el sobremarcaje de Bullock, Navarro supo leer perfectamente las ayudas y encontrar al hombre desmarcado (cinco asistencias en el primer cuarto y 10 al final del partido). Eso sí, Navarro no descuido su faceta de Killer (28 puntos) y tres triples suyos mataron la remontada del Madrid. Navarro ejemplificó un partido perfecto en lo que se refiera a la circulación de balón, 24 asistencias en las 30 canastas del Regal FC Barcelona.

 

El Regal FC Barcelona se mostró muy constante, casi sin fisuras atrás y encontrando una gran facilidad para penetrar en la zona blanca, así se sucedieron las bandejas de Ilyasova, Barton, Navarro o Vázquez. Demasiadas concesiones las ofrecidas por un equipo blanco que tuvo muchas dificultades para frenar el primer paso de su rival y perdió en cada emparejamiento. Sólo Bullock y Reyes mantuvieron el tipo en sus duelos particulares.

 

El Madrid perdonó mucho, en defensa no supo frenar las ventajas que obtenían por su movilidad, Ilyasova y Fran Vázquez y cuando se puso en zona no dio sensación de creer en ella. Con 63 a 76, se sitúo en una zona 2-3 y recortó cinco puntos. La respuesta de Xavi Pascual fue jugar con dos ‘cuatros’ como Ilyasova y Andersen y abrir la zona atacando desde el poste alto. Un par de canastas bastaron para volver a individual, la premura del tiempo sentenciaría a los blancos.

 

 

 

 

 

En el segundo partido de la noche, el Pamesa Valencia cumplió la máxima de quien vive del triple, muere del triple. Los primeros puntos que anotó un inspirado Shammond Williams descentró el ataque taronja (3/7 en el primer cuarto) y vivió obsesionado en buscar la canasta rápida y desde la lejanía (8/24 al final del partido) el resto del partido. La defensa del TAU Cerámica comenzaba a ganar el partido.

 

La defensa ahoga, el rebote mata. Intensidad, todo entrenador pide intensidad para sus jugadores y Dusko Ivanovic tiene que estar contento con lo que son capaces de hacer sus pupilos. En defensa, después de recuperarse del shock inicial, tendió una trampa al Pamesa Valencia, cerró su aro permitiendo que Pamesa fuera reincidente en uno de sus pecados habituales, la excesiva dependencia del triple. Los tres tiros libres de los valencianos hablan de falta de dureza a la hora de encarar el aro

 

Con el paso de los minutos, la amenaza del reloj se hizo palpable en cada ataque taronja y si no era el tiempo era la mano de un defensor la que punteaba cada tiro, el rodillo baskonista había entrado en escena y Pamesa Valencia no veía la forma de anotar con fluidez ante una defensa que era todo manos, no había tiro cómodo y cada balón se luchaba hasta la extenuación.

 

En ataque, mucha movilidad y una notable superioridad reboteadora. Son constantes los bloques de dentro a fuera y siempre, en uno de ellos, surge el tirador adecuado. En el tercer cuarto, TAU encontró en esos bloqueos indirectos la solución para despegar hacia la victoria.

 

Por último, TAU Cerámica conocía de la debilidad rebotadora del rival y McDonald y Splitter (20 puntos y 10 rebotes) castigaron de manera incontestable a un Pamesa que podía defender bien, pero que perdía todo al no cerrar su aro.

 

 

 

 

 

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Carl English

Comienza la Copa del Rey, comienza el espectáculo. Decir que el torneo del KO es el torneo de baloncesto por excelencia es una simpleza tan grande como cierta. En sólo cuatro días toda la esencia del baloncesto se concentra en una sola pista.

 

Desde el punto de vista técnico, la Copa del Rey es un torneo impresionante, es el lugar ideal para ver como surgen nuevas estrellas. En el recuerdo, un soberbio Pau Gasol en Málaga o como Rudy Fernández, años antes de conquistar la Copa, volaba por el cielo de Sevilla.

 

Pero si interesante resulta hablar de jugadores, no menos resulta ver la riqueza táctica de cada equipo. Cada año los técnicos ACB nos sorprenden con novedades tácticas para el gran torneo. Durante semanas analizan a los rivales y preparan jugadas específicas y sistemas para sorprender.

 

Todavía grabo en mi memoria la zona press 1-3-1 de Scariolo en los cuartos de Zaragoza o cómo el DKV Joventut ganó el año pasado con la interesante novedad de ver durante muchos minutos a dos bases en pistas.

 

Veremos que innovaciones y con que sorpresas nos encontramos en una Copa del Rey que arranca con tres cuartos de final realmente apasionantes y ricos en matices que intentaré acercaros a continuación.

 

Real Madrid – Regal FC Barcelona: La Copa del Rey no podía comenzar de mejor manera, el superclásico más igualado de los últimos años no puede empezarse a analizar desde otra perspectiva que la emotiva.

 

El Regal FC Barcelona, a pesar de la clasificación, no puede pensar en salir como favorito porque delante tiene al equipo de las remontadas imposibles. Jugar contra este Real Madrid desgasta física y psíquicamente. Nunca puedes pensar que has ganado porque el Real Madrid es como un tiburón, cuando huele la sangre va a morder al rival. La dureza mental con la que afronte el equipo blaugrana el partido después de su derrota europea será determinante, sobre todo si el conjunto blanco toma la iniciativa.

 

Por el contrario, el Regal FC Barcelona cuenta con importante punto a su favor que es el dominio de la zona. Cierto es que en frente pueden encontrarse al mejor pívot de la competición, sin embargo la rotación interior del Regal FC Barcelona da miedo. Daniel Santiago y Fran Vázquez son dos tremendos intimidadores, especialmente el gallego que a punta a MVP del torneo. Pero es que la polivalencia de los pívots catalanes hace que tanto David Andersen como Ersan Ilyasova sean un peligro permanente atacando el aro desde lejos. Quizá el perfil de los pívots blancos sea demasiado similar y falte un jugador “diferente”.

 

TAU Cerámica – Pamesa Valencia: A priori el choque se presenta desigual entre dos equipos que llegan en diferente situación y con el precedente del triunfo vitoriano en Valencia.

 

Con todo, Pamesa Valencia tiene sus bazas y una de ellas es la tripleta de bases que presenta el equipo. El conjunto taronja llega a poner en pista a Shammond Williams, Albert Oliver y Vule Avdalovic con la peculiaridad de que es el serbio quien suele organizar el equipo y los dos excelente tiradores se posicionan como falsos aleros. Pero ojo porque esta ventaja a la hora de controlar las pérdidas y salir a la carrera se convierte en problema al defender.

 

Pamesa Valencia sufrirá bajo los tableros, pero sobre todo a la hora de defender la posición de alero alto. La baja de Claver y el corte de Douglas dejan toda la responsabilidad defensiva a Rafa Martínez. Poco cuando hablamos de frenar al MVP de la pasada liga, Pete Mickeal. El alero está cogiendo ritmo y llega pletórico a la Copa del Rey. Por si fuera poco, en la recámara está el genial Sergi Vidal.  El TAU Cerámica debe explotar la debilidad defensiva de Pamesa Valencia en el perímetro.

 

 

 

Unicaja – Kalise Gran Canaria: El conjunto Canario llega a la que es su gran oportunidad para romper el maleficio de los cuartos. Nunca ha ganado y llegado un final apretado, el recuerdo puede pesar sobre sus jugadores.

 

Frente está el Unicaja de Aíto García Reneses. Apostamos porque el técnico utilizará entre sus armas la presión en todo el campo y los dos contra uno laterales. De la capacidad que tengan Marcus Norris, Mario Fernández y Josh Fisher a la hora de leer las defensas malagueñas dependerán las opciones canarias.

 

El factor English entra en acción. Es uno de los jugadores que más ganas tengo de seguir. Muchos de los esquemas ofensivos canarios están diseñados para que el jugador canadiense acabe lanzando bien sea después de bloqueo indirecto desde las esquinas o subiendo para jugar un dos contra dos y leer las ayudas del rival. English no es un tirador egoísta y sus compañeros se alimentan de sus pases.

 

MMT Estudiantes – DKV Joventut: El conjunto colegial debe explotar al máximo el hecho de llegar al torneo sin presión. Como organizador no tiene nada que perder y todo lo que consiga será bueno. Este hecho le convierte en un rival doblemente peligroso porque traslada toda la presión del choque al DKV Joventut, quien, además, defiende título.

 

Las bajas condicionarán el choque pues parece que ni Henk Norel ni Simas Jasaitis llegarán a tiempo al partido. Especialmente significativa es la del lituano pues no sólo resulta una amenaza ofensiva sino que además deja desprotegida la posición que mejor tiene cubierta su rival. Carlos Suárez y Pancho Jasen pueden jugar un papel clave.

 

Pero para que el MMT Estudiantes saque provecho de la diferencia de centímetros, deberá controlar el frenético ritmo anotador de la Penya. Sito Alonso gusta de jugar rápido, no agota las posesiones y en defensa sube muchos las líneas de pase para que especialistas en robar el balón como Ricky Rubio y Pau Ribas pongan nerviosos a los bases rivales.  

Mira que ya tenía ganas de escribiros una entrada al blog con alegría. Bueno, ahora mientras escribo tengo una sonrisa de oreja a oreja que no os lo creeríais, vamos que parece que me haya comido un payaso.

 

Y es que después de varias semanas palmando, por fin he conseguido ganar mis dos partidos de la jornada y ¡ojo! que mis mayores han roto el maleficio y hemos ganado en un final apretado. Pero para empezar y tener un leitmotiv (toma palabreja) en esta entrada hablaremos de toñinas, mamporros, ostias como panes, es decir, faltas.

 

Hoy creo que he perdido unos cuantos pelos en la cabeza y días de salud, pero me voy a ir a dormir más tranquilo a mi casa, he protestado y gritado todo lo que es posible y de hecho creo que esta semana voy a tardar en recuperar la voz, así que si me veis y no os digo nada no es que sea asqueroso es que no tengo cuerdas vocales.

 

Y todo esto por qué, pues porque he vivido dos partidos intensísimos, llenos de faltas y dureza. Por la mañana, mis chiquillos han dado la sorpresa y han ganado a uno de los mejores equipos de la competición. La vedad es que ni me lo esperaba y eso que soy el que más confía en ellos, pero claro en la ida perdimos de 40 o 60 puntos… no sé, tengo memoria de pez para recordar resultados.

 

El equipo era Benicassim y de primeras empezaron a tope, se escaparon de ocho y todo hacía presagiar que se iban  llevar la victoria, más que nada el árbitro no estaba siendo justos con los míos, a los pocos minutos la chaqueta me sobraba de los nervios y el mosqueo.

 

Pero, curiosidades de la vida, la presión a todo el campo, los constantes dos contra uno han surtido efecto, remontamos, ellos se pusieron nerviosos y todos empezamos a dar toñinas. Claro que aquí el árbitro tuvo parte de la culpa. Rápidamente pitó una técnica a un chico rival y todo se desmadró. Ellos protestaron, con razón la poca flexibilidad del colegiado, y yo no sabía que hacer para que pitarán algunos de los gunatazos que los míos se llevaban.

 

Con el paso de los minutos, los míos robaron balones, corrían y hasta metimos triples a cascoporro. Ellos se pusieron muy nerviosos y las técnicas volaron. Al descanso se me caían las lágrimas, ganábamos de 13… oooooorgaaaaasmo!!!!!

 

Para mí era toda una victoria (que los míos jugarán tan bien contra un buen equipo) pero es que además les había obligado a meterse en zona y la estábamos atacando muy bien. El partido se nos fue a los 20. Ellos estaban indignados e incluso amenazaron con irse, mientras los padres casi se pegan en la grada. Fue una imagen lamentable ver como padres insultaban a niños o metían presión a los mesas… al final son más niños los padres que los hijos.

 

Con todo, creo que yo también tengo motivos más que suficientes para quejarme pues me expulsó a cinco chavales, pero poco importaba porque cada entrenador y el árbitro tenían una visión del partido muy distinta.

 

Para los entrenadores, el partido había sido una especia de fiesta de osos amorosos donde, en caso de dar, siempre daba el rival. De veras no sabéis que cafres que somos, nunca reconocemos los mamporros que damos.

 

Por su parte, el árbitro se pensó que los chavales de ambos equipo eran poco más que, Chuky, el muñeco diabólico y que las ostias volaban que daban gusto. Al final un poco más y salimos los entrenadores a jugar.

 

 

 

Total, que pensaba que la tarde iba a ser más tranquila y que no se repetiría la polémica… ¿no quieres sopa? pues toma dos tazas. Si duro y polémico fue el partido matinal, por la tarde ni os cuento.

 

No os digo más, el partido duró dos horas largas y hubo dos prórrogas. Resultado a parte, el espectáculo que dimos los dos equipos fue lamentable, yo me comporte como un energúmeno pero es que el árbitro no supo frenar los ímpetus de los dos equipos. Era como si se premiara protestar y en lugar de pitarnos técnicas, lo que hacía el árbitro era darnos coba para gritar más. Vamos que me sentía como en mi salsa, estaba palote, palote gritando a todo el mundo… más caliente que el palo de un churrero.

 

Y no me enfadaba con el rival aunque podía tener motivos de sobras (y supongo que ellos también conmigo), es más al final me quedó una imagen muy buena de varios jugadores, porque aunque duros e intenso al terminar el partido todos nos felicitamos.

 

Pero claro, yo, a los pocos minutos de empezar el partido, era una especie de conejo que iba danto botes de un lado a otro protestando todo, con o sin razón, total sabía que no me iban a pitar ni técnica.

 

Lo caricaturesco fue verme gritar como un poseso que se parara el tiempo porque la red de la canasta donde atacábamos estaba mal puesta y un triple se había salido por esa circunstancia. Grité a todos que pararan y que se lo dijeran al árbitro y, a pesar de verme y oírme, el tío pasaba, nos comimos tres ataques con la red mal puesta, fijaros como estaba el tema.

 

Por cierto, una vez más, fue ir a Segorbe y llevarme el cariño del público. Para empezar llegó un momento que algunos empezaron a pitar y gritar con olés, las vueltas y las carreras que daba por la banda (era el Fernández Vázquez del baloncesto) y luego un aficionado me insulto y dijo que era de todo menos deportivo.

 

El motivo de su protesta era que sacamos en ambas prórrogas y que yo debía haber advertido de la circunstancia al árbitro. A ver, primero, no estaba seguro de que eso fuera así (la lleváis clara si pensáis que yo a esas alturas me acordaba de algo más allá que de gritar y protestar), pero, segundo, a ninguno se le ocurre decir al árbitro, “perdona creo que te equivocas no nos toca sacar, dale el balón al rival”. Fijaros pensar eso es de hipócritas y, es más, poco después de acordarse de todos mis antepasados, se comió sus palabras porque mi equipo debía haber sacado desde medio campo al pedir un tiempo muerto y no lo hicimos… el fallo era el mismo pero yo no fui a pedirles al rival que hablaran con el árbitro… se hubieran reído de mí.

 

Total, que ganamos y el vestuario fue una fiesta, por fin ganábamos un final apretado, era el punto final a un día glorioso, dos victorias y limpio de técnicas después de haber visto pitar cuatro y varias antideportivas… si es que en el fondo me estoy reformando.

 

Bueno chicos yo ahora cambio de registro me tomo una semana de descanso porque me piro a Madrid a trabajar en la Copa del Rey, eso sí ya os aviso que os mantendré informado con todo lo que allí acontezca.

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Khalid El-Amin celebra el triunfo del Azovmash (Foto Sonia Cañada)

Hola holita,

 

Aquí estamos una semana más para contaros como han ido estos últimos días. La verdad es que me hubiera gustado contaros que tuve un fin de semana positivo, pero el domingo no hice más que perder. Perdí con los peques después de remontar 13 puntos y con mis gorditos volví a perder de uno. Este año llevo tres partidos perdiendo en el último segundo y con el último lanzamiento en nuestro poder ¡qué asco de suerte!

 

Así que visto que no puedo presumir de equipo ganador, voy a seguir haciendo lo que mejor sé hacer: rajar de los demás jejeje… Ojo y esta vez con motivos

 

Veréis ando yo varias semanas a mitad camino entre mosqueado e indignado. Resulta que veo como cada día, cada año, la gente joven tiene menos ganas de hacer deporte y en concreto jugar baloncesto.

 

Parece ser que en la generación de la Playstation no hay cabida para el deporte, bueno sí, mis chiquillos presumen de ser unos fieras en el 2k (eso es porque no me han visto cascarme triples con Quentin Richardson en los Clippers), pero de lo que es correr, sudar y jugar a baloncesto, poco o nada. De hecho algunos vienen entrenar porque después entrena el cadete femenino pero también ¡para irse al McDonald de enfrente y comerse de dos a tres hamburguesas!

 

No entiendo como pueden compaginar su faceta de adolescentes hormonados en busca de mujeres con la de gordos hambrientos de fast food. No sé si os lo dije, pero hace una semana varios de mi equipo se comieron cada uno dos bocadillos (de estos que vienen hecho en el Mercadona) y una barra de pan. Ojo la excusa era que “nos han regalado una barra de pan rústica”… ellos si que son rústicos.

 

Bueno, pero vayamos a lo grave del asunto. De 16 chiquillos con los que empecé, uno se lo dejó por la música y tengo a tres con lesiones crónicas ¿cómo se puede tener una hernia con 14 años? Y de los 12 restantes, los hay que pasan, pasan mucho y otros pasan muchísimo de la historia. El viernes llevábamos 15 minutos de entrenamiento y sólo había cuatro jugadores, pero el colmo llegó el domingo cuando jugué con seis, un resfriado y un chico que llevaba dos semanas sin entrenar… lógicamente a los dos minutos finales llegaron con la lengua fuera.

 

Lo que más me toca la moral (por no decir otras partes de mi cuerpo) es que uno directamente no quiso levantarse para jugar. El chico es un crack, ya ha jugado conmigo en categoría sénior siendo cadete de primer año, pero pasa del equipo. Sabe que es muy bueno, que va de sobrado para estas categorías y está consentido por todos. Supongo que cuando el talento se le agote, su nula capacidad de esfuerzo le relegará a ser uno más en categorías inferiores.

 

En fin que es una pena que hoy los chiquillos no quieran jugar a baloncesto o que cuando lo hagan estén todo el rato haciendo el tonto. Yo me hubiera comido el mundo por tener la oportunidad de jugar a un nivel decente (me quedé en eterna promesa universitaria… en Valencia)

 

Junto a esto, está el otro tema grave de los últimos días. Tengo rebotado a un sénior. El último partido jugó unos cinco minutos y vio como un junior jugaba más que el, lo cual le produjo un enfado considerable y me dijo que como castigo no vendría a entrenar y no jugaría la siguiente semana (curiosamente un domingo por la mañana). A mí me da igual, pero quizá deba hablar con los siete compañeros que perdieron de uno después de jugar 40 minutos casi sin cambios.

 

No sé que pensaréis que un entrenador debe hacer en estos casos, yo lo tengo claro que si esto fuera en serio me lo cargaba y conmigo no volvía a jugar, pero ¿quién soy yo para negar a un chaval que juegue a baloncesto? Con los pocos que somos jugando a esto no creo que nadie tenga el derecho a negar el baloncesto a otra persona.

 

Creo que me iré antes de echar a alguien, pero, eso sí, espero que el jugador recapacite y pida perdón a sus compañeros. Al fin y al cabo los entrenadores van y vienen, pero los compañeros siguen y los tienes que ver todos los días.

 

PD: Quiero saludar el árbitro que pitó a mis séniors está semana. Según me contaron, es seguidor de este blog y estuvo muy amable al preguntar por mí. Se agradecen estos gestos y en respuesta a su duda, sí meto triples, también doy pases sin mirar y antes incluso hacía mates, pero ya sabéis que los matadores sufrimos de rodilla y llegada una edad tuve que dejar de hacer mates, jajaja.

 

¿Nunca os habéis comparado con algún jugador profesional? Hacedlo es un ejercicio que da juego entre amigos y os echáis unas risas. Yo lo tengo claro, si fuera profesional yo sería Khalid El Amin ¿Bajito y gordito? correcto, pero también un negro jugón ¿Cómo.. qué no soy negro? Eso chavales es que no me habéis visto de noche en el ghetto de Puerto de Sagunto. Con mis pantacas talla L (lo que viene a ser tres tallas más grande de la que me corresponde) mi sudadera de Detroit Pistons, gorra con visera plana y pipa, paso por un gangsta y resulto “clavao” a El Amin (representa a todos los pequeñajos gordos del mundo del baloncesto)… Ya sabéis, el ghetto es muy duro.

 

Saludos desde el ghetto de Sagunto

 

 

Hola muchachada,

 

Dicen que en esta vida hay días buenos, regulares, malos y muy malos. Pues bien hoy os contaré uno de esos días muy malos.

 

El pasado sábado fue un día para olvidar de principio a fin. De primeras madrugón. Por mor del trabajo me tocó levantarme a las 5:30 para trabajar en la NBA, era tan pronto que ni siquiera habían terminado muchos partidos. Ahí me enteraba como Calderón fallaba en su intento de batir el récord de tiros libres consecutivos sin fallo. Era la primera mala noticia de otras muchas.

 

Lo bueno que tiene madrugar es que cuando salí a jugar mi primer partido, a eso de las 8:30, era el más despierto de todos. Por delante un largo viaje en autobús cargado de niños. Por suerte la tecnología ha avanzado una barbaridad y uno puede evadirse con un mp3, o PSP.

 

Quizá era por el madrugón o simplemente porque sabía que iba a una especie de matadero deportivo, pero elegía Bob Marley como compañero de viaje. Bob, es un tío grande, su música perdura siempre en mis listas de música a pesar de los años y los cambios de gustos (pasé de Metállica, Blind Guardian o Manowar a Vam Morrison, Beatles o Red Hot Chilli Peppers).

 

La verdad es que escuchar a Bob Marley resultaría no sólo relajante sino la mejor de las ideas que tuve durante todo el día ¿Por qué? Sólo os diré una cosa 98-38. Como lo oís. Ese fue el resultado de mi partido y como jugaba fuera, pues sí, la paliza fue de las que me duelen.

 

No entiendo a los chavales de hoy, les da igual perder por uno, que por 20 o por 100, no tienen amor propio, bueno sí, cuando les chulean, pero es que claro, si gano de 60 yo también chulearía.

 

Estuvo tan mal la cosa que lo único que me preocupó fue no encajar 100 puntos. Algún día puede que llegue pero, de momento, no he recibido nunca 100 puntos de un rival. Por desgracia para mí la mañana no terminaba en aquel partido, me tocaba quedarme para ver el partido infantil de mi amigo Víctor y regresar juntos para el tercer partido.

 

Sí una maratón de autobús y coche en mitad de la tormenta ¡Qué manera de llover en la carretera! Sólo le medio segundo del limpiaparabrisas permitía ver la carretera y casi uno conducía por intuición.

 

Con todo, el chaparrón seguiría en el tercer partido de la tarde. Jugábamos con un equipo de la parte baja de la segunda zonal y ¡sorpresa! Jugaron 40 minutos en zona. Un rival vino a saludarme y a felicitarme por el blog, pero no creo que tuviera nada que ver que la semana pasada me quejara de la zona para que ellos la pusieran (aunque según me dijo era la primera vez que lo hacían).

 

El inicio era lógico para nosotros (23-12), pero desde entonces jugamos de forma horrorosa. No, no perdimos pero por poco. Ellos jugaron muy bien, con uno de esos pívots veteranos y grandes que tanto nos tocan la moral y a nosotros no nos entraban ni las bandejas… era para mear y no echar gota.

 

Para colmo, tras terminar el partido uno de los jugadores vino a quejarse porque jugó menos que un junior ¡Qué poca vergüenza tiene la gente! me dijo que esta semana no entrenaría y que no jugaría el próximo domingo… oooh!!! qué curioso, jugamos domingo por la mañana.

 

Veremos que hago pero ha pasado una semana y el enfado no se me va.

 

Por suerte, un día malo sólo dura 24 horas y el domingo fue un día realmente bueno. No, no es porque Nadal ganara (¿soy el único que no vio llorar a Federer?), sino porque vi el Ciudad Ros Casares- Perfumerías Avenida.

 

Veréis resultados a parte, en pista nos juntamos unos cuantos bloggeros. Para empezar la genial Silvia Domínguez, por lo que me cuentan y puedo leer, Silvia es una tía muy maja y su blog en ACB es altamente recomendable. Pero, además, estaba Alex Gozalbo, quien también tiene un blog y es un buen amigo. Siempre que lo veo me gusta hablar de baloncesto femenino y siempre acabamos quejándonos del escaso trato que recibe, ojala que eso cambie… yo al menos siempre que puedo intento darle bola a las  chicas.

 

Por último, al Avenida le entrena José Ignacio Hernández, todo un crack en los banquillos y también bloggero. Lo conocí el año pasado cuando su equipo perdió la liga y a pesar del momento el trato fue exquisito; con tipos como él merece la pena hablar.

 

Como veis este blog al final lo podíamos haber hecho muchas personas y quizá la menos indicada ha sido la que al final ha acabado haciéndolo. En fin, que espero que no tengáis muchos días como el que tuve y que, si tenéis tiempo y ganas, os acerquéis a ver un partido de baloncesto femenino, no os arrepentiréis.    

29/01/2009
 

Hola amiguetes

 

Quería haber escrito esta entrada ya hace unos días, pero por diferentes motivos la cosa se ha complicado y casi sin tiempo paso a contaros el porqué de semejante título.

 

En primer lugar, no es exactamente que no me gusten las zonas en el baloncesto, lo que no me gusta es el recurso que hacen de ella algunos entrenadores de formación. Hace unas semanas me comentaba mi director deportivo (suena bien el título, pero no pega un palo al agua, jejeje) que había visto como en campeonatos autonómicos de cadetes, varios entrenadores/as utilizaban la zona para ganar.

 

Evidentemente que están en su derecho, pero, en mi opinión, estos entrenadores deberían pensar dos veces porqué entrena a gente joven, si para ganar o para formar. Si la respuesta es la primera opción quizá deberían entrenar en otras categorías superiores y si es la segunda opción algo no funciona.

 

Creo que al igual que en infantiles todos tienen que jugar y se controla que jueguen por cuartos, creo que hasta júnior no se deberían permitir las zonas como recurso defensivo. ¿Por qué? pues porque defender en zona suele significar dejar tirar al equipo contrario y aprovecharse de que los niños y las niñas en edades tempranas no tienen ni la suficiente fuerza ni la suficiente puntería para anotar desde lejos.

 

Estos entrenadores “ponen la barraca” para coger el rebote y lanzar el contraataque. Es legítimo, pero entiendo que un partido de infantiles o cadetes con los dos equipos defiendo en zona es lo más parecido a un partido entre Van Gundy y Larry Brown en la NBA, aburridísimo.

 

La zona en categorías de formación no es baloncesto y es que ni tan siquiera uno puede escudarse en decir que están practicando. Mirad, he visto muchas zonas y sólo unas pocas están trabajadas (y estás sí que están legitimadas), las mayorías son de poner a dos altos debajo de canasta y dejar que tiren para que fallen los rivales.

 

Y diréis a ¿qué viene esto? pues porque esta semana perdí por una zona. Sí, soy un vil oportunista que patalea porque su equipo no supo atacar una zona y perdió un partido que debía haber ganado, jajajaja. No, realmente la zona fue un factor, perdimos más por no tener paciencia para romper una presión que por otra cosa.

 

En cualquier caso, no sé que opinaréis sobre el tema de las zonas en formación. Yo con mis seniors practico todas las zonas habidas y por haber (me encanta la 1-3-1), las hago presionantes en las esquinas y en el poste bajo; por lo tanto tampoco estoy en contra de su uso. Simplemente, me molesta que para ganar un partido de infantiles el técnico de turno ponga zona.

 

Os pondré un ejemplo. Hace unos meses el equipo de mi amigo Víctor ganó su primer partido de infantiles; pues bien el rival llegó a ponerse en zona cuando el partido estaba igualado. Quizá si hubieran ganado los chicos se hubieran ido contentos esos niños, pero yo prefiero que sufran, bajen el culo y presionen todo el campo y luego con más madurez entrenen la zona.

 

Evidentemente el Dios del Baloncesto (y no me refiero a Michael Jordan) castigo a ese entrenador y pese a poner una zona perdió.

 

Mi idea final es que es mejor practicar los fundamentos individuales y colectivos de la defensa individual y perder en formación que ganar partidos jugando con zonas. Creo que la edad de ganar partidos es a partir de los 18 años.

 

 

 

PD: Os pongo una foto del partido que disputaron los dos equipos infantiles del Puerto de Sagunto. Menos mal que nunca he tenido que jugar contra otro equipo del mismo club, con lo energúmeno que soy, seguro que me pico.