Hola holita,
Aquí estamos una semana más para contaros como han ido estos últimos días. La verdad es que me hubiera gustado contaros que tuve un fin de semana positivo, pero el domingo no hice más que perder. Perdí con los peques después de remontar 13 puntos y con mis gorditos volví a perder de uno. Este año llevo tres partidos perdiendo en el último segundo y con el último lanzamiento en nuestro poder ¡qué asco de suerte!
Así que visto que no puedo presumir de equipo ganador, voy a seguir haciendo lo que mejor sé hacer: rajar de los demás jejeje… Ojo y esta vez con motivos
Veréis ando yo varias semanas a mitad camino entre mosqueado e indignado. Resulta que veo como cada día, cada año, la gente joven tiene menos ganas de hacer deporte y en concreto jugar baloncesto.
Parece ser que en la generación de la Playstation no hay cabida para el deporte, bueno sí, mis chiquillos presumen de ser unos fieras en el 2k (eso es porque no me han visto cascarme triples con Quentin Richardson en los Clippers), pero de lo que es correr, sudar y jugar a baloncesto, poco o nada. De hecho algunos vienen entrenar porque después entrena el cadete femenino pero también ¡para irse al McDonald de enfrente y comerse de dos a tres hamburguesas!
No entiendo como pueden compaginar su faceta de adolescentes hormonados en busca de mujeres con la de gordos hambrientos de fast food. No sé si os lo dije, pero hace una semana varios de mi equipo se comieron cada uno dos bocadillos (de estos que vienen hecho en el Mercadona) y una barra de pan. Ojo la excusa era que “nos han regalado una barra de pan rústica”… ellos si que son rústicos.
Bueno, pero vayamos a lo grave del asunto. De 16 chiquillos con los que empecé, uno se lo dejó por la música y tengo a tres con lesiones crónicas ¿cómo se puede tener una hernia con 14 años? Y de los 12 restantes, los hay que pasan, pasan mucho y otros pasan muchísimo de la historia. El viernes llevábamos 15 minutos de entrenamiento y sólo había cuatro jugadores, pero el colmo llegó el domingo cuando jugué con seis, un resfriado y un chico que llevaba dos semanas sin entrenar… lógicamente a los dos minutos finales llegaron con la lengua fuera.
Lo que más me toca la moral (por no decir otras partes de mi cuerpo) es que uno directamente no quiso levantarse para jugar. El chico es un crack, ya ha jugado conmigo en categoría sénior siendo cadete de primer año, pero pasa del equipo. Sabe que es muy bueno, que va de sobrado para estas categorías y está consentido por todos. Supongo que cuando el talento se le agote, su nula capacidad de esfuerzo le relegará a ser uno más en categorías inferiores.
En fin que es una pena que hoy los chiquillos no quieran jugar a baloncesto o que cuando lo hagan estén todo el rato haciendo el tonto. Yo me hubiera comido el mundo por tener la oportunidad de jugar a un nivel decente (me quedé en eterna promesa universitaria… en Valencia)
Junto a esto, está el otro tema grave de los últimos días. Tengo rebotado a un sénior. El último partido jugó unos cinco minutos y vio como un junior jugaba más que el, lo cual le produjo un enfado considerable y me dijo que como castigo no vendría a entrenar y no jugaría la siguiente semana (curiosamente un domingo por la mañana). A mí me da igual, pero quizá deba hablar con los siete compañeros que perdieron de uno después de jugar 40 minutos casi sin cambios.
No sé que pensaréis que un entrenador debe hacer en estos casos, yo lo tengo claro que si esto fuera en serio me lo cargaba y conmigo no volvía a jugar, pero ¿quién soy yo para negar a un chaval que juegue a baloncesto? Con los pocos que somos jugando a esto no creo que nadie tenga el derecho a negar el baloncesto a otra persona.
Creo que me iré antes de echar a alguien, pero, eso sí, espero que el jugador recapacite y pida perdón a sus compañeros. Al fin y al cabo los entrenadores van y vienen, pero los compañeros siguen y los tienes que ver todos los días.
PD: Quiero saludar el árbitro que pitó a mis séniors está semana. Según me contaron, es seguidor de este blog y estuvo muy amable al preguntar por mí. Se agradecen estos gestos y en respuesta a su duda, sí meto triples, también doy pases sin mirar y antes incluso hacía mates, pero ya sabéis que los matadores sufrimos de rodilla y llegada una edad tuve que dejar de hacer mates, jajaja.
¿Nunca os habéis comparado con algún jugador profesional? Hacedlo es un ejercicio que da juego entre amigos y os echáis unas risas. Yo lo tengo claro, si fuera profesional yo sería Khalid El Amin ¿Bajito y gordito? correcto, pero también un negro jugón ¿Cómo.. qué no soy negro? Eso chavales es que no me habéis visto de noche en el ghetto de Puerto de Sagunto. Con mis pantacas talla L (lo que viene a ser tres tallas más grande de la que me corresponde) mi sudadera de Detroit Pistons, gorra con visera plana y pipa, paso por un gangsta y resulto “clavao” a El Amin (representa a todos los pequeñajos gordos del mundo del baloncesto)… Ya sabéis, el ghetto es muy duro.
Saludos desde el ghetto de Sagunto


