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Liquidado el último partido de fase regular, estamos a la espera de saber su el equipo se mete o no en los cuartos de la Copa Federación. Como todos queremos cuando empezamos la temporada, el equipo ha ido a más y en esta segunda fase sólo se ha perdido un partido (jugando aquel día con cinco jugadoras).

 

De no ser por las complicaciones del sistema de clasificación tengo claro que el equipo estaría en la siguiente fase, pero ahora es todo un misterio y, además, en la última jornada de grupos nos toca descansar.

 

De lo jugado pocas pegas. Cierto es que han habido partidos en los que han ido cinco o siete jugadoras, pero esto también tiene su parte positiva en la mejoría individual de las que no han fallado. A nivel de grupo tampoco tengo mucha queja, sobre todo si pensamos que hemos metido casi el doble de puntos (440) que los que hemos encajado (221).

 

Después de toda una temporada el equipo ya se ha hecho a la idea de presionar a todo el campo y hacer siempre que se pueda dos contra uno en los laterales. Lo han practicado todo el año, desde el día que se perdió de 100, hasta cuando se ganaba de más de 50. La idea es que, como equipo, no me importa el rival o las circunstancias, si tengo que ganar o perder siempre quiero que ser fiel a mis principios de correr, presionar y anotar.

 

Soy un enamorado del run&gun y no me importa que mis equipos hagan ataques de menos de 15 segundos. Está claro que distan mucho mis chicas de ser Phoenix Suns o el DKV Joventut de Rudy y Ricky, pero esa es la idea que llevo en mente y que hemos practicado todo el año. Lo hice jugando con cinco jugadoras y, ahora que son 11, es una gozada.   

 

En el último partido de liga hice "cambios a lo NBA" que me decían desde la grada. Cada cinco minutos salían tres, cuatro y hasta cinco jugadoras. La idea era que las cinco que estuvieran en pista siempre estuvieran frescas para correr y asfixiar al rival.

 

Así fue y después del primer cuarto ya teníamos claro quien iba a ganar el partido. Aún así seguimos presionando, la ventaja crecía y eso hacía que la defensa se motivara aún más. Hasta tres veces una jugadora robó el balón antes de cruzar el campo, lástima que fallara las tres bandejas... pero ya os he dicho que en mi equipo no hay un Stoudemire o un Rudy. De momento, en mi equipo sólo hay un run-run y, con suerte, el próximo año podré hablar de run&gun.

 

No me importa la precipitación (normalmente estas edades siempre juegan aceleradas) y mucho menos fallar pases largos, tiros en contraataque o bandejas. Mi teoría es que si mis chicas fallan 20 contraataques seguro que eso significa que han robado 30 balones y han metido10. Cuando falló las tres bandejas mi jugadora este domingo sólo hubo palabras de ánimo para que robase un cuarto balón.

 

Y es que por fin mis jugadoras se tiran al suelo con ferocidad. Ya las hay que incluso se queman las piernas o les salen moratones por el parqué y eso, queda mal decirlo, pero me gusta. Antes iban con miedo y ahora van con ganas a cualquier dividido. Pocos méritos puedo tener como entrenador, pero éste es uno.

 

Entiendo que presionar todo el tiempo no sea del gusto de muchos entrenadores rivales, y así me li hicieron saber en el último partido. Antes de comenzar el último cuarto me pidieron que "les dejara respirar". La verdad me sorprende que un entrenador junior pida a otro que cambie su forma de jugar. Cierto es que la ventaja era clara y que ellas eran cinco, pero:

  • a) Nosotras estamos buscando el mejor basketaverage para entrar en los cuartos
  • b) Si no presionaban, ellas tenían pivots muy grandes a las que les llegaban el balón fácilmente y sumaban canastas (la mayoría que nos metieron fue bajo el aro)
  • c) Con lo que ha costado que se mentalicen en salir a ganar sin importar el marcador, no me parece lógico pedirles relajación.

 

Lo siento por el equipo rival y el mayor de mis respetos a las jugadoras, pero si consideran que no es ético o de buenas personas presionar todo el partido (el último cuarto hice presión a medio campo para probar cosas nuevas) no es mi problema. Yo les respeto y si los demás equipos hacen zona para sacar ventaja de sus jugadoras altas o jugar al fallo del rival negándose a jugar a baloncesto, mis "pequeñajas" corren y asfixian al rival cuando pueden para hacer un juego atractivo.

 

Muchos pensarán que de qué sirve presionar cuando se gana de mucho, pues lo mismo que servía cuando se perdía con los mejores de la categoría: para practicar, coger hábitos, pulir defectos y coger fondo físico.

 

Al final de todo se trata de ser honestos y yo como entrenador debo ser justo con mi filosofía del baloncesto. Por suerte el equipo está empezando a entenderla y esa será la mayor satisfacción que me lleve de la temporada.