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Como todos los años, noviembre llegó con la noche de Hallowen. Una nueva tradición importada de Estados Unidos que a los más viejos nos suena a excusa para gastar dinero y beber, sobre todo, beber por la noche. Puestos a copiar tradiciones propongo añadir a nuestro calendario festivo el día de San Patricio, el Día de Acción de Gracias y si me apuráis el 4 de julio.

 

Entiendo que para la juventud esta sea una oportunidad más para salir de fiesta hasta bien tarde, pero lo que no entiendo es que eso suponga llegar cuando sale el sol o incluso no dormir... teniendo partido el día siguiente. Porque sí, esta es la escala de prioridades de muchas de mi equipo: primero la fiesta y luego el resto de cosas, entre ellas el baloncesto.

 

Ya sé que los tiempos cambian pero uno no se acostumbra, así que les leí la cartilla antes de empezar el calentamiento. Con cada "charla" voy gastando una bala y a este paso en un par de semanas me quedo sin munición para motivar y meter en vereda a mi equipo. Eso sí, mientras ellas me den motivos yo seguiré enfadado.

 

Total que el partido no era ninguna risa, era de esos pocos que creo que serán competitivos esta temporada y en los que se podía valorar si habían o no habían avances en el equipo. Era evidente que yo no podía hacer nada contra la resaca de alguna o el cansancio de una noche excesivamente larga, pero al menos sí que podía cambiarles el rostro y hacer que se pusieran el mono de faena.

 

Y vaya si se lo pusieron. Contra un equipo al cual ya había que presionar bien y no perdonar, empezaron muy bien, sobre todo en defensa, robando balones y dejando la rival en nuevos. Ya os lo digo el karate press aitiano tiene estas cosas, me pitan faltas hasta que se cansan los árbitros; luego el partido es nuestro.

 

En ocasiones uno tiene la sensación de jugar mal e ir perdiendo cuando realmente gana (y a veces con comodidad), pero este domingo la sensación era otra bien distinta. Cierto es que el resultado al descanso (25-9) parecía abultado, pero me daba a mí que para el trabajo realizado la diferencia no era la más justa.

 

Por cosas del club, tocaba la presentación y quería que nos hiciéramos la foto al descanso pero me negué. He visto muchos partidos donde el Atleti celebraba algo y luego palmaba en el Calderón. Así que nada de relajación. Sí, es una gilipollez, pero cuando se juega es para competir y el partido casi me dio la razón.

 

La segunda parte nuestra fue un desastre. Hallowen comenzó a pesar en la cabeza y las piernas de más de una y si bien ganamos el tercer cuarto por un punto, en el último período nos recortaron hasta ponerse a seis puntos.

 

Cierto es que jugaron el cuarto las que menos habían jugado, pero me fastidió cambiar y tener que poner a dos titulares. Como todos, tengo en el equipo mejores y peores jugadoras pero incluso las peores tienen que jugar y era un buen momento para no arrugarse y meter esa canasta que hubiera matado el partido. Al final y con dos minutos hice el cambio, metieron la canasta y se terminó.

 

No terminé contento porque cuando las que menos jugan podían hacerlo y sumar canasta se dedicaron a pasar "marrones" en forma de balón. Era en plan "tira tú que a mí me da miedo" y eso no me gusta. Tienen que ser unas "jugosas" para que luego yo pueda presumir de ellas en este blog

 

Es una pasada ver la clasificación de la liga autonómica. Vamos terceras empatadas con las segundas aunque ya os digo que en tres semanas igual no vuelvo a ganar, ahora toca recibir palizas. Pero bueno, como diría el presidente del Alcorcón... Que nos quiten lo bailao.