Porque permítanme que me cuele en tareas que no atañen a este blog y pueda hablar del DKV Joventut, Aíto y las categorías inferiores del baloncesto. De veras que como entrenador siento admiración por este equipo y, sobre todo, por el pedazo de entrenador que es Aíto García Reneses. Deportivamente hablando este año se han consagrado ambos, pero es que a nivel de espectáculo la Penya lleva, estos últimos años, ofreciendo el mejor ejemplo de lo que simboliza el espectáculo del baloncesto.
Para un entrenador de cantera más que entrenar un día, lo que debería de hacer es llevarse a su equipo a ver en directo un partido del DKV Joventut y asimilar todos los conceptos que puedan. Porque si no te enganchas a este deporte viéndoles jugar, es que te has equivocado de deporte, y si ya estás enganchado lo mejor que uno puede hacer es absorber toda la información que pueda del juego de los Ricky, Rudy, Sonseca...
Vereis, cuando empecé a entrenar a mi equipo de chicos lo tenía muy claro, lo que quiero es correr y anotar muchos puntos. Primero porque es el baloncesto que me gusta (aunque con la edad me estoy volviendo un poco amarrategui) y soy incapaz de hacer algo que no me guste y, segundo, viendo el nivel del equipo a pocos puntos no podemos jugar y ganar.
A primera vista uno se puede fijar en el modelo del Run and Gun de los maravillosos Suns de hace un par de años, pero claro cuando el 90% de los equipos juega en zonas es difícil hacer ataques de cinco segundos con un solo bloqueo y tiro. Así que, si me permiten la licencia, cada vez perfilo más mi estilo y quiero que mi equipo emule a la penya de Aíto en lo que considero los cinco pilares del baloncesto moderno:
Presión en todo el campo: No se trata sólo de una acción del baloncesto sino una actitud ante él. Si quiero ganar un partido debo de ir a por él y la mejor forma de hacerlo es ir a comerme al rival presionándole. Si no tienen calidad la presión desenmascara a cualquier rival y en las categorías en las que me muevo pocos equipos tienen un base sólido que pueda romper una presión y ninguno a dos para darse relevos.
Pasar en lugar de botar: Un día estuve en un clinic de Pepu Hernández donde escuché una de las mejores frases que puede decir un entrenador a sus jugadores: "el bote es egoísta, el pase solidario". Es una frase que de por sí ya me parece preciosa, pero es que además la considero sencillamente genial. Cuantos más pases dé un equipo, más velocidad imprimirá al juego y mejor se verán las carencias físicas y defensivas del rival. Además, si hemos dicho que se suele defender en zona, el bote es algo que debemos de prohibir los entrenadores y, de hecho, muchos calentamientos que hago son "pachangas" sin bote.
Tiro exterior y jugar con espacios: Quizás sea por las condiciones de mi equipo, pero mi ofensiva se basa en jugar para lograr tiros exteriores cómodos, romper las zonas y cuando se consigue, jugar bloqueos directos y aclarados en individual. Soy de los que piensan que la base del baloncesto es el 1x1 y el 2x2 y si tienes un gran base como Ricky o como tengo yo (arriba ese Víctor, que se que los del primer equipo leen el blog y a ver si le dicen al entrenador que te ponga ya a jugar con ellos), todo es más fácil.
La juventud al poder: Señores me quito el sombrero ante la actitud de Aíto con la juventud. Si todos los entrenadores tuviéramos el valor de poner a la gente joven, seguramente que a todos nos iría mejor. Es algo muy sencillo pero que pocos se atreven a poner en practicar, ¡Que jueguen los mejores! No hay que mirar el carnet de identidad, al igual que las estadísticas te dicen fríos datos y el baloncesto es algo más que números o fechas de nacimiento.
Este año por mi equipo han pasado cuatro chicos de 17 años, uno de 16 y ayer debutó conmigo un cadete de 14 años. No es que sea un temario, ni el chaval sea el próximo Ricky Rubio, simplemente es que ningún júnior se quiso quedar a jugar y Agustín fue el único valiente en hacerlo. El chaval es bastante bueno, no en vano este mismo sábado anotó 50 puntos en su partido cadete, así que no me preocupaba que en frente tuviera gente como mínimo con cinco o diez años más que él. Jugó unos seis minutos, tiempo suficiente para anotar cuatro puntos, imprimir presión y dar esa energía e ilusión que sólo los jóvenes tienen. Ah y por si alguien se lo pregunta, Agustín no jugó los minutos de la basura, ya en la primera parte había realizado un par de contraataques.
Para que mi equipo se pareciese al DKV Juventud (con todas las comillas y paréntesis del mundo) me faltaría un juego interior muy físico, el pívot tirador ya lo tengo, pero si eres alto y fuerte no juegas en segunda zonal como los tirillas que tengo, jejeje.
Por cierto, con tanta historia se me olvidaba lo más importante ¡volvimos a ganar! Esta vez en Segorbe una pista donde nunca antes había ganado ¿No os sucede que hay campos que siempre se os dan mal?
Como siempre iba acojonado perdido, pero no hay nada como pegar cuatro gritos a mi equipo y empezar a saltar por la banda imitando al Fernando Vázquez de sus tiempos en el Compostela, para que empecemos a presionar, robar balones y salir al contraataque.
Quedan dos partidos, tenemos que ganarlos y esperar algún fallo de los de arriba si queremos subir. La esperanza es lo último que se pierde pero si no lo logramos ¡¡¡que nos quiten lo bailao!!!


