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Como si de una trilogía cinematográfica se tratase, mi pasado fin de semana se pudo dividir en tres capítulos. Eso sí, si tuviera que llevar a la gran pantalla, el director de la película no sería de Spielberg, ni George Lucas, ni de Tim Burton, sería más una trilogía de Mariano Ozores... más que nada por lo cómico y poco glamuroso.

 

Dormir

 

La primavera dicen que es la estación de la vida, pero para los alérgicos es la muerte. Entre los estornudos, los picores y el sueño que da la medicación, me he pasado la semana en estado de catacroker. Lo peor de todo es que ya puedes dormir ocho u ochenta horas, sigues teniendo sueño... si es que te dejan, porque esa es otra.

 

¿A qué es bonito oír cantar a los pájaros? Pues sí, pero no a las nueve de la mañana cuando hace una hora que te has acostado porque has visto palmar a los Blazers. Qué asco de pájaros, de verdad. Es como un martilleo constante que sólo es superado por el politono de la Marcha Imperial de Star Wars.

 

Como buen friki que soy en mi móvil siempre que alguien no registrado me llama suena Darth Vader y su marcha imperial. Así que este sábado, una vez superado el "celestial" cloro de gorriones y demás pajarracos (las ratas del aire como diría uno que yo sé) me cantó el bueno de Darth Vader. Eran las 12 y era una mera pregunta informativa, pero consiguió despertarme lo suficiente para despertarme dos horas antes de lo previsto.

 

Baloncesto

 

¿Y qué hacer mientras uno no se cae de sueño? Pues baloncestear, o lo que es lo mismo, ver/leer/escribir/dirigir baloncesto. Después del pseudodescanso matinal tocaba partido. El último de la temporada con el equipo senior y contra unos viejos amigos. Siempre es agradable jugar contra Moncofar, ya nos conocemos y quizá por ello me sorprendió lo farragoso del partido. Hubo bronca... para que nos vamos a engañar, pero como estoy narcotizado por la alergia apenas protesté (apenas significa taladrar a la mesa y árbitro, jejeje). Lo bueno es que ganamos con tranquilidad; lo malo es que a pesar de presionar a todo el campo, recuperar unos cuantos balones, nos quedamos en 74 puntos, lo cual, irremediablemente, significó que Luismi no cumplió si objetivo que era anotar 20 puntos y abrazar a Damián.

 

Lo lleva intentando todo el año y a pesar de que en algún partido se ha tirado algo más que las zapatillas no lo ha conseguido. Sí ya sé que suena poco serio eso de buscar que un jugador meta 20 puntos, pero ¿alguien dijo que mi equipo era serio? Nunca un equipo al que yo entrene puede ser serio.

 

 

 

El otro partido era en domingo, por la mañana y en Castellón. Tostón de tres pares de narices y encima tocaba perder. Era lo lógico si pensamos que me dejaba a la "estrellita" en casa y jugábamos contra un equipo que nos ganó en nuestra pista.

 

Pero como estos chavales son impredecibles, este domingo tocaba jugar de categoría. A veces sin las estrellas chuponas los equipos juegan mejor y por momentos nosotros jugamos bastante bien, robando, presionando, corriendo y anotando. Llegamos a ir 15 arriba.

 

Pero todo cambió cuando el rival pasó de zona 2-3 a 1-3-1. Insisto, es correctamente correcto utilizar zonas, se ganan partidos, pero son ¿instructivas? Creo que no. Más que nada porque la reacción del rival fue porque recuperaron balones con la presión, no con una zona que cuando se llegó se atacó decentemente.

 

Así que tocó ir a un final abocado al infarto. Con uno arriba y 15 segundos pasó lo que suele pasar en estos casos: falta del rival. Agarrón como un piano pero que el árbitro deja en simple falta. Más tres, ellos fallan un triple, rebotean y meten el segundo intento de triple. Prórroga.

 

Cinco minutos demás y de nuevo  1 arriba y 10 segundos. Pitan falta (que lo es), meten los dos tiros libres y nos queda un último ataque con unos ocho segundos. Buscamos un bloqueo directo con el que mejor está tirando y, como me imagino, le hacen un dos contra uno dejando al jugador que bloquea solo, quedan tres segundos cuando recibe el balón.

 

Recibe y en lugar de penetrar decide tirar y lo que sucede es esto por lo que me viene una imagen a mi cabeza.

 

Joan Plaza

 

Termina el partido y como siempre felicitamos al rival y saludamos al árbitro. A pesar del calentón del partido tengo costumbre de no protestarles. Sí, lo reconozco, puedo ser muy cansino durante un partido y calentar la cabeza como un bombo, pero distingo cuando el partido está o no en juego y eso que el domingo estaba más caliente que el palo de un churrero.

 

Por raro que parezca para quien me conozca, por una vez el problema no fui yo, sino el árbitro que me pregunto que por qué no había mandado hacer falta para que no tirasen de tres y forzasen la prórroga. Yo le intenté razonar mi respuesta:

-          En cadete es más fácil anotar tiros libres y robar en presión que meter un triple con prisas y cruzando todo el campo.

-          Confío en mi defensa más que en mi ataque (sobre todo sin la "estrellita")

-          Quién me dice que si mando falta no me pitan antideportiva

-          Esto es formación y más importante que ganar es formar y las instrucciones eran claras: evitar los triples y no hacer faltas debajo del aro (para evitar el 2+1).

 

Lo que nadie me dijo es que después de puntear el triple, cogerían el rebote y volverían a tirar a la desesperada.

 

Bueno el tema es que el árbitro llegó a comparar mis pescadetes con el Real Madrid  (¿quién sería Papadopoulos? Por kilos tengo un par que pesan como el griego, jejeje) y a mi con Joan Plaza (ya quisiera ser la mitad de bueno que Plaza, un tío que conozco y me cae genial) por no pedir la falta como el día del Maccabi hace un año.

 

Total, que creo que el árbitro, que es conocido y nos llevamos bien, no quedó contento con mi explicación y fue a hablar con el otro entrenador que sin decirlo dejó caer que él pediría hacer falta (veis que tío más legal que soy :-D). Yo creo que el árbitro se molestó que le reclamase el no castigar con antideportiva el agarrón que hubo antes de la prórroga. Con tres arriba y balón, entonces ni triple ni nada... hubiéramos ganado

 

Lo gracioso del asunto es que después de bromear un poco sobre el tema y despedirnos, llegué a casa y me vi que algo similar había sucedido en Zaragoza. En el foro hay post que debate sobre la conveniencia o no de hacer faltas en este tipo de jugadas

 

¿Qué opináis? Rubias o morenas? Digo... ¿falta o defender?