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Según esa gran fuente de información que es la Wikipedia, el Grinch es una criatura verde, peluda y cascarrabias con un corazón "dos tallas menor" que vive en una cueva en lo alto de una montaña y que quiere robar la Navidad.

 

De verde tengo poco, como tampoco tengo mucho pelo, aunque cascarrabias sí que soy un rato, por lo que, sinceramente, no me veo mucho en el papel de Grinch, por mucho que me empeñe.

 

Cierto es que la Navidad no es mi mejor época del año y cierto también es que para estas navidades he planeado un plan especial de entrenamientos que incluye jornadas "extras", por ejemplo, un sábado... pero vamos tampoco es que me quiera cargar la Navidad y toda la maquinaria consumista que hay tras ella.

 

Pero lo que si que es cierto es que justo antes de la Navidad un espíritu gruñón y cascarrabias me invadió en el último partido de liga. Más concretamente en el descanso del mismo y mientras caminaba al vestuario.

 

 

 

Ya os dije que durante semanas habíamos bajado el nivel de intensidad de nuestro juego, que habíamos jugado con fuego durante los partidos, pero que siempre había mantenido la calma... hasta entonces.

 

Por fin estallé y me puse a gritar. No ha sido la mayor bronca que he tenido como entrenador, pero sí una de las gordas. ¡Ya está, ya lo habéis conseguido! ¿No queríais verme cabreado y gritar? ¡Pues ya estoy gritando! Con estas palabras comencé a darles la bronca. Evidentemente que ellas agacharon la cabeza y se comieron mis gritos sin rechistar. No hubo nada educativo, ni inspirador en mis palabras; sólo una pregunta final ¿Queréis ganar el partido? ¡Pues jugad con el corazón!

 

Era el resumen a lo que ya les había dicho muchas veces. Podemos perder la concentración, no estar bien en ataque, pero no nos podemos relajar en defensa y mucho menos jugar sin alma. Perdíamos de nueve pero podía ser peor, porque el equipo no tenía ni pies ni cabeza, ni alma ni corazón.

 

Estuve a punto de cambiar a zona por primera vez en la temporada, pero soy de los que mueren fieles a sus principios y continuaron en individual y presionando. No les descubrí nada nuevo durante el descanso, pero el cambio fue brutal.

 

De perder de nueve y encajar 32 puntos en 20minutos, pasamos a ganar de 22 y sólo encajar 13 puntos (siete y seis en cada cuarto). Me gustó que instantes antes del comienzo del tercer cuarto la capitana del equipo diera palabras de ánimo, que les quitará la "pachorra" de encima y eliminara cualquier atisbo de negativismo que según ellas invade el vestuario.

 

Me sentí muy orgulloso de su reacción, de cómo jugaron esa segunda parte (ya antes del último cuarto ganábamos con tranquilidad) e incluso diría que si no hubiera visto los primeros 20 minutos bien pudiera haber sido el mejor partido de los últimos meses. Pero hay una cosa de la que no me siento orgulloso y es de gritar a mis jugadoras.

 

Se puede lazar la voz y echar la bronca, pero gritarles como lo hice no. Es cierto que ellas llegaron a decir que lo necesitaban y que prefieren eso a una charla calmada, pero yo no lo creo y así se lo hice saber tras el partido y el martes cuando en la charla que siempre tenemos me disculpé por mi actitud. Entre otras cosas porque en mitad del partido y casi sin que nadie me viera le pegué un patadón a un balón (sí, se me fue la pinza, se me cruzaron los cables... patiné).

 

Suena a cuento de Navidad eso de la bronca, la motivación y la victoria final, pero creedme que de bonito y de cuento en mi equipo hay poco. En todo caso surrealismo como cuando se paró el partido cuando entre cuarto y cuarto se me ocurrió la idea de pedir un tiempo muerto.

 

¿Sabéis si se puede pedir un tiempo muerto antes de empezar un cuarto? Se me había olvidado decirles una cosa antes del último período y pedí a la mesa un tiempo. Como ninguno del partido lo tenía claro me lo concedieron y pude decir lo que se me había quedado pendiente. Al final del partido los árbitros me dijeron que no tenían muy claro si podía pedir aquel tiempo muerto... entiendo que no era normal aquello pero ¿quién ha dicho que yo sea normal?

 

Bueno amiguetes, nos vemos en el 2010 para contaros que tal nos van las cosas y cómo nos han ido las navidades. Sed buenos, pero no mucho