Hola gente,
El calor aprieta, el trabajo agobia y yo estoy de un perro que sólo tengo ganas de echarme una siesta de 24 horas. Cómo veis motivos más que suficientes para que os haya tenido un poco abandonados, pero como el deber es lo primero, me veo en la obligación de estar al pie del cañón y seguir contándoos cosicas.
Hoy el tema va del tiro y la mecánica de tiro. Un día escuche a ese crack que es Pepe Laso decir que en el baloncesto hay tres fundamentos básicos: el bote, el pase y el tiro. Laso decía que tanto el bote como el tiro eran fundamentos cuyo dominio recaía en la repetición (cierto, uno sólo con una pelota, un parqué y una canasta puede tirarse horas y horas entrenando en plan autómata), pero que el bote es más difícil de entrenar porque requiere de terceras personas: un defensor y un receptor.
Yo hoy os hablaré del tiro, pero no para sentar cátedra ni nada parecido simplemente para que entendáis mi padecer durante este año. En primer lugar quiero hacer notar las diferencias entre mujeres y hombres (ojo, los ejemplos son los que tengo mano, no se trata de generalizar). Si hubiera una mecánica de tiro perfecta, las mujeres ni llegarían por defecto y los hombres se pasarían por defecto.
Me explico. Las mujeres suelen fallar porque no llegan a acomodarse a la mecánica y la teoría básica: pies apuntando al aro, rodillas semiflexionadas, brazo formando una 'u' o 45º y toque final de muñeca. Hay una tendencia generalizada en la gente que he entrenado ha hacer el lanzamiento que llamo de "entreteto", es decir, sacan el balón más o menos a la altura del estomago-pecho y tiran a dos manos. Ojo puede ser efectivo en algunos casos, pero estéticamente es más feo como pegar a un niño.
Entre los chicos, el defecto es por exceso y más concretamente por exceso de NBA. No sé porque narices les ha dado a la juventud de hoy en día por imitar a los jugadores americanos. A ver, la imitación está bien, pero cuando el modelo sea el correcto. Entre que ponen los pies mirando pa' Cuenca, sacan el balón de la coronilla y se echan hacia atrás a lo Bryant, parece que estén en el Staples más que en un cutre polideportivo municipal. De veras, fijaros bien porque hoy la gente se adorna como un árbol de navidad, se pone calcetines altos, calentadores, coderas, muñequeras, cintas en el pelo... y son precisamente estos quienes más caen en el exceso de posturitas al lanzar; es como si creyesen que en el pabellón hubieran fotógrafos para inmortalizar el momento de su supertiro! Total, en la mayoría de casos estos son auténticas piedras rompetableros.
Centrándome en mis pescadetes, os puedo asegurar que los entrenadores sufrimos mucho intentando corregir sus tiros. De hecho, apenas logramos canastas exteriores y la única que tira decentemente, es precisamente la que mete los triples... lógicamente esta venía entrenada de fuera.
Y es que el virus del mal tirador parece instalado en mi equipo. Ahí está el caso de María, la cansina mete puntos y sabe que es buena, pero también es muy vaga para intentar cambiar el tiro por mucho que lo intentemos. No le entra en la cabeza que si tirando mal mete 10 puntos, tirando bien puede meter 20. Dice que tiene el codo y las rodillas torcidas y que por eso saca el balón de tan abajo (clásico tiro del entreteto).
Luego está la sensibilidad en la muñeca y en la yema de los dedos. Directamente, ni rastro de esto en mis pescadetes. ¿Sabéis la teoría de que el balón debe de girar y los dedos acaban mirando al suelo? Pues no, según mi equipo, el balón sale plano y la mano tiene vida propia. Especialmente cachondo es el tiro de Paula, resulta que lo hace bastante bien pero la muñeca va por libre y hace un movimiento a mitad camino entre el que baila flamenco y un electricista desenroscando bombillas ¡Qué arte tiene la niña!
Pero si el brazo y la muñeca fallan también lo hacen las piernas. Por suerte ya hemos conseguido cambiar ese extraño vicio de adelantar la pierna que no es la de lanzamiento, pero aún hay gente que ofrece resistencia y sigue con sus manías. Mi pívot hace el tiro burro, que es aquel que cuando lanzas levantas la pierna de tiro hacia atrás a modo de coz. Tiene sus ventajas como que te proteges del defensor que va por detrás, pero es peligroso porque si juegas contra tíos puedes darle en sus partes y hacer una tortilla.

Por último tenemos el tiro de la rana, ¿conocéis el salto de la rana de El Cordobés? Pues tengo una jugadora que cuando salta no extiende las piernas. Salta encogida, como si estuviera saltando a la cuerda, y saca el culo para fuera. A ver nena, que los únicos tíos que hay en el pabellón somos tus entrenadores y el árbitro.
Como habéis podido observar tengo una fauna muy variopinta de lanzadoras y espero que os hayas divertido porque lo que soy yo se me saltan las lagrimas cada vez que las veo tirar. En resumidas cuentas, es más bonito ver fallar a Michael Jordan que ver anotar a mis pescadetes.
Por cierto, antes de terminar os dejo una frase de ese gran pensador que es Risto Mejide: "Entiendo que el poder de la metáfora no está al alcance de todo el mundo". Sí, ya sé que no tiene nada que ver con el baloncesto, pero es que mi compañera de curro me ha puesto un video de OT en la oficina y aún me estoy partiendo ¡Qué crack!


