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19/01/2011

Volvemos a la carga con una de esas entradas que tanto os gustan. De esas donde yo pierdo, me cae bronca y ahogo mis penas no en la barra de un bar sino delante de un teclado.

 

Y es que esta vez no pudo ser y a mi equipo junior le cayó una dura derrota. Comenzamos fatal, 14-0 y durante el resto del partido estuvimos bailando con esas diferencias en el marcador. La defensa del pick and roll rival y sus triples nos destrozaron literalmente. De hecho creo que el titular del partido para mi equipo podía ser: La segunda ayuda, esa gran desconocida. Esta semana con tranquilidad tocará ajustar sistemas defensivos en individual. Dada la diferencia entre ambos equipos no hubiera sido un mal resultado y a mí me hubiera servido  decirles que "veis, cinco minutos malos nos cuestan el partido". Pero ni eso porque terminamos con otro 13-3 de parcial. Entre medias, igualdad.

 

Lo malo de la tarde fue que al terminar el partido el padre de una jugadora rival y compañero periodista vino a saludarme y a llamarme impresentable. Ya antes de terminar el partido intuía que no me iba ir mucho mejor. Como si fuera el Sálvame y yo la mismísima Karmele Marchante, a la primera protesta mía se oyó en la grada ¡Que te calles!  Después, cinco minutos antes de terminar el encuentro, tuve el primer contacto verbal con la persona que me saludó al final. Irónicamente me dijo "si no se mete, no se gana".  Ay cuanta razón.... ¡Pero no sólo en el baloncesto! Yo me limité a encoger los hombros como Michael Jordan cuando metió seis triples a Portland en las finales del 92.

 

Y entonces llegó el final y esta persona me vino a saludar educadamente y a comentarme su opinión sobre mi persona. Entre las cosas que me comentó hay una perla de la que no creo que sea merecedor. Dijo que sin árbitros no era nadie y que en el partido de ida habíamos ganado porque había manipulado a los árbitros. Fuera coñas, no creo que pueda ganar partidos (en todo caso los hago perder) o que sea tan bueno para manipular a los árbitros... y si lo fuera me gustaría trasladar este don maquiavélico a otras personas como mi jefe (para que me suba el sueldo), mis vecinos (para que dejen despertarme los domingos por la mañana con sus ruidos) y, sobre todo, a alguna que otra amiga (a ver si salgo del club de las calabazas).

 

Como veis estas cosas mejor tomárselas con humor y no faltar a la educación pues tanto la mesa como el árbitro que estaban al lado nuestro fliparon en colores por la actitud mostrada. No me enfado con esta persona porque entiendo que por el calentón del partido puede pasar estas cosas, pero me preocupan que como profesional del medio pueda insultar porque sí a un entrenador amateur... ¿haría lo mismo con los ACB?

 

Sinceramente creo que muchos problemas del baloncesto amateur viene por el público que no entiende las reglas del deporte y se sobrexcita. También me pasó el domingo cuando vi el partido entre mi club y los compañeros de Castellón. Tanto en una como en otra grada se pasaron varios pueblos olvidándose de que abajo hay personas que tratan de disfrutar de su pasión. En mi caso, ya digo que me río de estas cosas y las descontextualizo en este blog para que podamos sonreír un momento. En cualquier caso flaco favor hace esta persona insultando y malmetiendo a un entrenador porque legitima a que los rivales insulten a su propio entrenador y, lo que es peor, da a lugar a que se calienten los ánimos y genera violencia.

 

Ojo y no quiero quedar de santo porque tengo más de diablo que de otra cosa, estas cosas tan bien me pasan porque, como me dijo un amigo, soy de mecha corta (verbalmente se entiende... nada que ver con lo que estáis pensando, eh), enseguida me enciendo y exploto. Supongo que ya debo tener una fama de entrenador cansino, de pesado y de protestón. Lo siento, pero es que ¡no puedo dejar de hablar! Me paso todo el partido hablando, no callo ni debajo del agua. Además yo siempre digo lo mismo: antes del partido hablo con todo el mundo, luego durante el partido discuto hasta conmigo mismo y después del partido vuelvo a hablar con todos. Es lo bueno que tiene el deporte y es lo que me decía el compañero de Castellón, al final lo que te llevas es el ir a los sitios y saludar a la gente. Yo y algunos compañeros lo entendemos así... hay otros que no. Una lástima.