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10/12/2009

Resulta paradójico que con las victorias llegue el mal juego y la confusión, pero así es. Mi equipo lleva tres victorias pero arrastra un alarmante déficit en su juego. No puedo entender que seamos un equipo tan tonto que nos creamos mejores que alguien en nuestra liga y se peque de confianza, pero así es.

 

Hay pocas cosas que tengo claras en esta vida pero una de ellas es que cuando las cosas te van bien si sacas mucho la cabeza en cualquier momento de la pueden cortar y mi equipo ha visto cerca ese momento... dos veces.

 

Tres victorias sí, pero muy diferentes. La primera jugando bien y contra un buen rival, la segunda jugando mal pero contra un rival que al menos sabía lo que tenía que hacer y la tercera jugando rematadamente mal y con todos los defectos del mundo. La verdad me cansa pensar siempre en la excusa de que se juega peor cuando el rival es inferior. Creo que si un equipo, por muy humilde que sea como el mío, quiere ser grande debe ser ambicioso y demostrarlo cada día, sin importarle el rival

 

Un entrenador me comentó hace unas semanas que el león era el rey de la selva porque cazaba con la misma voracidad a una gacela que al más insignificante de los animales. El símil me gusta y se asemeja a la actitud que quiero transmitir, pero que, visto lo visto, no acabo de hacerlo.

 

Al terminar el último partido no tenía ganas de enfadarme, no se lo merecían porque no reconocía al equipo que tenía enfrente. La charla postpartido se alargó y les dije que de ser un equipo atrevido, honrado y luchador nos habíamos convertido en un equipo con miedo y vulgar.    

 

Alguna jugadora sigue insistiendo que la bronca debe incluir algún que otro grito, pero me niego. Puntualmente puedo levantar la voz y enfadarme, pero esta semana más que enfadado estaba decepcionado... yo no quiero al equipo que vi el domingo.

 

Al parecer la excusa (como jóvenes que son siempre hay una excusa) al mal juego es que la defensa zonal se nos atraganta. Bueno lo entendería si fueran las primeras a las que nos enfrentamos, pero hemos ganado partidos de 40 y de 50 contra zonas, el problema es la actitud. Para mí hay una jugada que define el partido: una jugadora rival (que no era precisamente la mejor) se fue de tres para lanzar a canasta con tal parsimonia que falló y la misma jugadora consiguió su propio rebote y anotó.

 

Total, que ahora tengo hacerles cambiar el chip y animarlas porque al verme el domingo ellas se vinieron un poco abajo. Para este viernes tengo preparado un entrenamiento dividido en dos partes; una a través de juegos y ejercicios de competición para que suelten tensión y una dedicada a la zona 3-2. Fácil, esquemática, haciendo hincapié en dos conceptos claves desde mi punto de vista: circulación rápida de balón y penetrar y doblar.

 

Se aceptan sugerencias para atacar la zona, pero vamos, no soy muy partidario de sistemas cerrados (tampoco es que me hagan mucho caso) y más de jugar con conceptos claros de pasar, dividir, buscar a los pivots e invertir el balón con rapidez.

 

Ya os contaré como fue el partido, pero me imagino que perderemos porque es mejor equipo que el nuestro, ahora yo ya me conformo con jugar bien... que no es poco.