ACBBlogs
ACB
Orange
Gasol
 

Alguna vez ya os he contado lo malo que es jugar un sábado por la mañana. Los partidos matinales perjudican seriamente mi salud. Básicamente porque el viernes trasnocho escribiendo y siguiendo la NBA y el sábado madrugo antes de irme al partido. Pues bien, menos mal que este sábado jugamos por la tarde porque si llega a ser por la mañana me hubiera presentado en estado de "zombie con patas" tras un viernes noche de locos.

 

La semana iba por buen camino. Con mi abuela en casa todo es más fácil, poco a poco se suelta con el tacatá y yo me encargo de pincharle todas las noches (en dos meses me veis lanzando "dardos" como un maestro). Cierto es que  con dos personas mayores mi casa es una locura y mis abuelos se encargan de hacerme mobbing de mi lugar de trabajo. Me quitan mi tele y se ponen a ver el diario de Patricia (¿por qué lo llaman así si luego sale Juan y Medio?).

 

Mi abuela y yo discutimos sobre Dios (a la pobre le ha caído un nieto ateo). Recuerdo del blog de Pecile las historias de su familia porque es como si lo viviera en primera persona. Cuando estudiaba mi abuela siempre me decía "Dios quiera que salgas bien de los exámenes". Esto me mataba ¿qué tiene que ver Dios en mis exámenes? ¿A caso se presenta él por mí? ¿Era el profesor y no me había enterado? Preguntas sin respuesta.

 

Mi abuelo poco a poco va entrando en razón e incluso esta semana ha visto 3 partidos baloncesto sin rechistar. Además, la semana aflojó en el trabajo y puedo respirar; eso sí para un día libre que tengo me voy a Valencia con los amigos de Pamesa Valencia para hacer un reportaje especial que pronto veréis. Fue una mañana muy divertida, pero eso no quita para que estuviera trabajando un festivo.

 

Y con todo llegamos a la fatídica noche del viernes. Antes, había sido una buena tarde, volvía a los entrenamientos con mis cadetes e incluso me ponía a jugar con ellas para completar un cinco para cinco. Lógicamente mi equipo ganó por ocho a cuatro y, a pesar de no jugar de base, las cuatro canastas fueron asistencias mías. El que tuvo retuvo, aunque mi estado físico y mental no me permite nada más que lucirme ante cadetes de 15 años. Por cierto, el premio a chulear a mis jugadoras e irme de tres fue un rodillazo de Sofía... bocata en el muslo para merendar.

 

Después, un poco de trabajo y a dirigir el segundo entrene de la tarde. Todo correcto y normal, pero fue llegar a mi casa, meterme en ACB.COM y encontrarme con que Gasol se marcha los Lakers, o Pablo le había dado demasiado a la sidra o era la noticia del año. Corro a llamar a Pablo, por el camino me quedo sin batería en el móvil y cuando estoy llamándole, el fijo de casa se me cae al suelo ¡que desastre! Pablo y yo nos pasamos un rato comentando la jugada mientras mi abuela me espera para recibir el pinchazo de la noche.

 

Toda la noche en vela que me paso, mirando webs, hablando con amigos y siguiendo como buenamente puedo la jornada NBA. A las cuatro y pico decido parar, unas horas de sueño y a las ocho en pie. Desayuno con Gasol y a última hora de la mañana recaliento las sobras del chino antes de irme a Lliria para jugar con mis pescadetes. Las ojeras eran como la cola de un vestido de novia, arrastraban por el suelo.

 

En el bus de camino me puse al día de los cotilleos de las de mi equipo. Soy bastante  maruja y el autobús es un improvisado plató de Aquí hay tomate. Del partido, lamentablemente, poco bueno puedo decir.

 

Para empezar, el campo era una mezcla ente un almacén de naranjas y un trinquet de pilota valenciana. El suelo era de cemento de ese que te recuerda al verlo que como te caigas te vas a dejar la rodilla en él y por si fiera poco, unos chiquillos decidieron mamporrear un bombo para animar al equipo local. Vale que me haya pasado la noche en vela por Gasol, vale que fiche por los Lakers cuando yo soy un acérrimo seguidor de los Clippers, pero lo que ya era insufrible era tener un bombo martilleando mi cabeza durante una hora y pico.

 

El partido lo perdimos y lo que más nos fastidia (por no decir otra cosa) es que lo regalamos. Fallamos más que una escopeta de feria y aunque llegamos al descanso con vida (26-20) el tercer cuarto fue un desastre. Mira que se lo dije antes del partido. Cada salida es un padecer y sufrir su desgana. Son tremendamente intermitentes y aunque les advertí que el partido debía durar 40 minutos, decidieron ausentarse durante 10. El tercer cuarto fue para pegarse un tiro.

 

Llegamos a ir perdiendo de 20 y, claro, el último cuarto tenía toda la pinta de ser otra paliza. Por sorpresa me equivoqué y las tías sacaron mala leche y remontaron. Se llegaron a poner a cinco a falta de unos cuatro minutos y eso que estaban recibiendo palos hasta en el carnet de identidad. A Sofía le arreglaron la nariz de una toñina fina, fina y al final del partido la pobre se desesperó ante la pasividad del árbitro. Para que os hagáis una idea Sofía es como la Shaquille O'neal de la categoría cadete. Le saca una cabeza a todas y es una fina estilista tirando tiros libres. Creo que metió hasta a tres a tablero. El día menos pensado se carga una canasta pero no de un mate, sino de una pedrada de las suyas.

 

Al final perdimos de 13 y en el autobús tocó levantar el ánimo. La verdad es que no me costó mucho, en cuanto les pregunté por los planes de la noche ya se soltaron y a mí se me hinchó la vena. No desvelaré sus planes por si nos leen, pero ya os adelanto que no era quedarse en casa viendo una película. Por cierto, me he enterado que algún forero les ha ofrecido ir a Ibiza porque hay un torneo o no sé que de baloncesto. Pero no vamos a ir ni de coña. Primero, porque paso de que nos toquen el morro, para que nos peguen palizas mejor en casa que nos sale más barato. Segundo, deben estar hartas de vino mis chiquillas si creen que nos atrevemos a llevárnoslas a Ibiza. Seguro que llega la hora del partido y los únicos que nos presentamos son los entrenadores.

 

Después el partido de mi equipo pakete, tocaba salir corriendo y marcharme a dirigir el partido de mis chicos. Tras perder los dos últimos encuentros y ceder el liderato a los chicos de Castellón les pillamos con ganas. Al descanso ya íbamos 45 a 19 y al final del encuentro los pobres sufrieron toda la rabia contenida de dos derrotas. 82 a 42. Como dijo José Luis el partido se tenía que haber titulado V de Vendetta.

 

Cada vez me gusta más mi equipo y no lo digo porque podamos subir o peguemos palizas un día si y otro también. Lo digo porque este fin de semana ha debutado un nuevo junior conmigo y ya han convocado a Víctor, mi base, para el primer equipo. Al final no ha jugado ni un segundo a pesar de ganar el partido por una amplia diferencia, pero estoy convencido que acabará jugando. Hablando del júnior, Luisi (que me echó una mano mientas llegaba de Lliria) y yo lo pusimos antes del segundo cuarto y el tío se lo curro. A pesar de sólo llevar jugando un año, Pablo no desentonó puso tapones, cogió rebotes y anotó seis puntos. Pablo se une a Agustín y Fede como júnior que juega con nuestro equipo. Realmente no entendería la lógica de un senior B si no tienes confianza de ir subiendo a gente desde abajo.

 

Termino con el resultado de la semana. El infantil de mi amiga Maribel ganó a Peñíscola ¡¡¡175 a 2!!! ¿Cómo puede ser que un equipo meta 95 puntos en una parte y 175 en total? No hay tiempo material par anotar tantos puntos. No vi el partido pero eso debió ser lo más parecido a una rueda de calentamiento de bandejas. Joder, que envidia me da, yo todavía sigo persiguiendo lograr un partido de 100 puntos... a nuestro favor.