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19/05/2010

La temporada se acerca inexorablemente a su final. Se ha terminado la fase de grupos y a partir de este fin de semana el equipo que entreno juega los cuartos de final de la Copa Federación.

 

Ya era hora que empezara lo bueno, porque si algo echo de menos en muchas categorías de formación es la ausencia de la figura del Playoff. Jugar una liga regular está muy bien pero eso de ganar o irte a casa hace que vivas los partidos de forma especial. No hay vuelta de hoja ni lugar para la especulación, ahora sólo depende de lo que haga mi equipo y el rival, una eliminatoria de ida y vuelta donde si te equivocas se acaba la eliminatoria... y eso "me pone".

 

Mis júniors no paran de preguntarme sobre este domingo ¿qué pasa si ganamos? ¿Y si perdemos? Entiendo que para muchas es algo nuevo, pero no es tan complicado: hay que ganar cinco partidos para ganar el torneo. Así de sencillo. Ahora que el final de la temporada está tan cerca no importa ni lo bien o mal que lo hemos hecho antes, ni los exámenes o lesiones, sólo hay que jugar y ganar.

 

Porque miente si un entrenador cuando está en este momento del campeonato dice que lo importante es formar. No. Mire, mi equipo se ha formado desde agosto, ha aprendido todo lo que podía (o he sabido transmitir) y ahora toca, como diría Luis Aragonés, ganar, ganar y ganar. La victoria también refuerza la formación.

 

No sé si el sorteo ha sido bueno o malo con el equipo, pero la realidad es que nos ha tocado jugarnos los cuartos con el mejor equipo de esta fase. Personalmente era el equipo que quería y no me preocupa para nada que presuntamente nos vayan a eliminar porque estoy convencido que les vamos a ganar (pa' chulo yo que luego ya me llevaré el ¡zas, en toda la boca!).

 

El rival es un equipo con el que ya jugamos varias veces en edad cadete. En casa ganábamos y fuera perdíamos con lo que, dos años después, es un buen momento para saber la progresión de unas y de otras. Luego hay otra parte que es la de la rivalidad entre los clubes y una personal. Hace años tuvimos una bronca en su pista y a mí todas estas cosas me ponen muchísimo. Por último, siempre es más fácil plantear un partido contra un equipo superior porque la motivación viene por si sola.

 

No encuentro una mejor situación para un jugador o entrenador. Eliminatoria por un título, rivalidad y no ser favorito. Cuando me pregunto que por qué estamos en el baloncesto, esta es la respuesta ¡Estamos para jugar estos partidos! No quiero pensar como vive un jugador o un entrenador un Playoff de la ACB, pero vamos yo me comería la pista. Son estos momentos los que le dan vida al baloncesto, el jugar en el alambre y sin red es la sal del baloncesto... y si luego lo entrenadores añadimos un poco de picante, mejor.

 

Me gustaría decir que estamos preparando de forma especial la eliminatoria o que si no lo hacemos es porque creo que lo mejor es mantener la normalidad, pero sería mentiros. No hemos cambiado en nada la rutina de los entrenamientos porque no hay gente para entrenar. Sí, es tan triste como real. No puedo exigir a las chicas que no estudien para los exámenes finales así que me toca apechugar con lo que hay y sacar el máximo partido a los entrenamientos.

 

Sólo queda preparar psicológicamente y motivar al equipo. Ojalá Prigioni, Jasen, Herrmann o Printezis estuvieran en mi equipo. Me encanta la raza y el carácter argentino o la forma de competir de los equipos griegos. Son dos estilos de juego por los que siento debilidad ya que tienen la virtud de motivarse con facilidad y salir a morder en el campo o luchar cada balón hasta el límite. A nosotras nos queda la ilusión y por ahí irá el discurso de este domingo. No importa que juegues en ACB o en el patio de tu colegio, tod@s estamos legitimad@s para soñar en ser campeones/as