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¿Qué os pensabais, que os iba a dejar sin saber como fue la semana después de la paliza? Pues estáis equivocados, después de aquel partido no os iba a dejar sin la segunda parte de la historia.

 

Evidentemente no fue una semana típica y la programación previa tuvo que ser variada. Normalmente planifico entrenamientos con una o dos semanas de antelación, siempre dejando espacio para incidir en aspectos concretos que se hayan visto en el partido anterior. Pero claro, es que no hubo partido como tal y en lugar de preparar física y tácticamente el próximo choque lo que quise es preparar al equipo mentalmente.

 

Lo primero fue preparar la charla post partido que siempre tenemos. Sin apuntes técnicos o tácticos que hacer, lo que buscaba era que todas nos miráramos la cara y el equipo entendiera mi postura. Planifiqué las palabras y las ideas clave con las que quería que se quedaran. Lo primero era comprender la magnitud de lo sucedido. Les dije que el resultado era lo de menos, lo preocupante era  la actitud, porque un mal día lo puede tener cualquiera pero repetir aquella actitud era inadmisible.

 

Fui mi claro en mi postura al respecto, como también lo fui a la hora de exponerles que yo necesito tener la total seguridad de que el equipo confía en lo que hago y planifico y, de igual modo, tengo que tener la seguridad que puedo enfadarme o ser totalmente sincero con una jugadora sin que ésta se lo tome de forma personal.

 

Muchas veces, las jugadoras piensan que el entrenador, como el profesor, les tiene manía y siempre le está corrigiendo y diciendo lo que hacen mal. Sé que igual no es lo correcto, pero yo me enfado y corrijo más a la que sé que puede hacerlo mejor y tiene más interés. A la pobre que apenas bota y tira medianamente bien no le pido tanto porque también sé que no me puede (o quiere) dar más.

 

Como creo en la táctica del palo y la zanahoria. Durante la semana fui alternando los enfados y las alusiones al partido anterior con mis típicas tonterías sobre la paliza, simplemente se trata de ir mintiéndoles en la cabeza pero sin agobiarles la idea de que la derrota no es sólo cosa de las jugadoras o el entrenador, sino también del club que hay detrás.

 

Me gusta la psicología en el deporte y más cuando trabajas en categorías de base. Creo que una buena charla motivacional puede ser más beneficiosa que cualquier entrenamiento por eso siempre pienso la charla antes del partido. A veces la inspiración sale de otros entrenadores, pero en otras ocasiones surge de frases célebres  o incluso de canciones y películas. Pensé pedirles un listado con canciones favoritas y grabar un cd, pero conociendo sus gustos creo que no hubiéramos pasado del tecno-house, Bisbal o Bustamante.

 

Descartada la opción musical, me dediqué a lo que llamé "contracharla". Les dije que el domingo las palabras sobraban y que era el tiempo de la acción. No había discurso que valiera y que para ganar había que trabajar duro y confiar en una misma.

 

Me vino de maravillas que antes del partido una dirigente del club rival viniera a hablar conmigo. Era lectora del blog y eso nunca sabes si es bueno o malo, igual me echan una bronca o se hacen fotos conmigo. No fue ni lo uno ni lo otro. Agradecí especialmente que me dijera que su club siempre que juega contra el nuestro viene con mucho respeto. Esto del respeto es algo que valoro mucho y por eso le dije que sí había acabado tan decepcionado la semana pasada era por la imagen dada. No se puede tirar a la basura la credibilidad de un equipo o un club en un partido.

 

En el vestuario les hice partícipesde esta charla, sobre todo para responsabilizarles. "Está permitido caerse, es obligado levantarse", les dije. Ya sé que todo esto puede sonar a tontería, pero yo me motivo con cualquier cosa... el colofón fue aumentar al volumen de la música que siempre les pongo (un día os comentaré mi selección musical).

 

Me gustaría contaros que toda la psicología sirvió para ganar, pero ya os he dicho muchas veces que este no es un blog de ganadores, sino de perdedores y el domingo perdimos. Sería injusto deciros que nos merecimos ganar porque el entrenador rival (que también es forero de ACB.COM) pensará lo mismo, pero ¿qué queréis que os diga? Yo creo que merecimos ganar.

 

Perdimos por cuatro puntos, pero recuperamos la imagen de semanas atrás. Fue un partido duro en el que el equipo pagó un mal comienzo de tercer cuarto. Siempre se dice que los pequeños detalles deciden los partidos, pero es que es verdad, cuando ves un partido en el que hay un constante intercambio de canastas, recibir un 0-8 puede ser decisivo.

 

Tuvimos nuestras opciones, hubo un par de jugadas de pizarra donde el triple se salió y, eso sí, lo que no comprendí es como en el último minuto y medio no hicimos faltas personales. Entre que la categoría no permite jugar finales igualados y no tienen práctica en ellos y que ellas no terminan de ser conscientes del juego, no hicimos personales. ¡Qué deportivas somos y ¡qué mal me sabe eso! ¡ no quiero hermanitas de la caridad en el equipo!

 

Esta semana se termina la liga y en pleno temporal de frío, las chicas juegan el domingo a las 10.30 de la mañana ¡al aire libre! La previsión del tiempo es de frío y lluvia (jugaremos porque está techado el campo), mi previsión es de pocos puntos y enfado del entrenador. Y es que no sé si hacer la táctica de la tortuga (uno bota y cuatro le rodean hasta llegar a la canasta contraria) o seguir al maestro Javier Clemente, patapum pa' arriba.