ACBBlogs
ACB
Orange
Cadetefonteta_3
Bea, María y Sofía en la fonteta

 

Sí, ya sé que hace semanas que no subo nada y que necesitáis de vuestra dosis semanal de mis locuras. En mi disculpa debo decir que primero, soy tonto pero no tanto y paso de contaros las palizas que han recibido mis pescadetes en la liga, al final van a parecer que son malas de verdad. Segundo, después de ver el supervideo friki de Javi G (tras ver tus videos del grupo Utopía soy un fan tuyo) tenía que encontrar algo que realmente lo superase en frikismo y calidad (mi ego no permitiría ser un segundón, jajaja). Pues bien lo he conseguido porque ¡Mis pescadetes fueron a La Fonteta! Pero que digo ¡Fueron presentadas en la fonteta!

 

Sí, sí como os cuento, en ese templo del basket (y últimamente también nevera) han sido presentadas mis cadetes y, lo que es peor, han pisado el mismo parqué donde antes han jugado Gasol, Navarro, Oberto, Tomasevic, Rodilla, Nowitzki, Sabonis Jasikevicius... ver para creer.

 

 

Y ¿cómo  ha sucedido semejante ultraje deportivo? Pues resulta que nuestro club ha empezado a colaborar con el Ciudad Ros Casares y su directiva decidió que todos nuestros equipos fueran presentados junto a las categorías de base del equipo subcampeón de Europa. Dicho y hecho, aprovechando el partido de Euroliga contra el USO Mondeville fletaron 10 autobuses y ahí nos plantamos, medio Puerto de Sagunto daba color a La Fonteta.

 

Hay que dar las gracias Carme Lluveras y David del Ciudad Ros Casares por las facilidades dadas y espero que la colaboración pueda ser incluso más estrecha. A nivel particular agradecer a Álex Gozalbo, su jefe de prensa, que se portó de lujo conmigo y me acreditó como fotógrafo. Una cosa más que añadir a mi currículo baloncestístico: jugador, entrenador, árbitro, mesa, redactor y fotógrafo, menos mopero y cheerleader (todo a su tiempo) creo que ya he hecho de todo o casi todo.

 

Eso sí, la noche iba a ser larga y comenzamos con un viaje de perros. Ya sabéis lo difícil que es subirse en un autobús de quinceañeras, pues en esta ocasión también habían quinceañeros; total que en el bus habían más hormonas rebotadas que neuronas pensando. Mis cadetes saben como sacarme de quicio y a bien que lo hicieron contándome sus últimas golferías. Entre tanta tomadura de pelo y chorrada de unos y otros sacamos una nueva religión: el Alvarismo. Van a crear una religión sólo para mí, su profeta será Sofía, la capitana, que será la encargada de difundir la palabra de Álvaro por las pistas de baloncesto. Faltan por pulir los 10 mandamientos pero vamos, quedan muchos viajes para ir perfeccionándolos y si Maradona tiene una iglesia yo, que me drogo menos, no voy a ser menos, jajaja (risas mil).

 

Al partido llegamos tarde, entre el horroroso tráfico de Valencia y la lluvia, nos comimos el primer cuarto, aunque nos libramos de ver como palmaba en ese momento el Ciudad Ros Casares porque fue llegar nosotras y ganar... Somos el nuevo talismán de las chicas de acero!!!

 

Como iba acreditado, pasé directamente a la pista dejando a mis cadetes detrás de las canastas y ¡sorpresa! salgo y me encuentro a Fred House y Shammond Williams. Como tengo más morro que espalda me acerqué a ellos y me puse a conversar como si nos conociésemos de toda la vida (os aseguro que siguen atentamente nuestra web). Los dos son unos cracks y estuvieron muy amables toda la noche.

 

Como fotógrafo reconozco que soy un pimiento, para dos fotos buenas que hice, me gasté un giga de memoria. Eso sí soy un experto sacando el culo del árbitro, jugadoras sin balón y cuerpos sin cabezas, el día que aprenda a hacer fotos seré un fiera.

 

Al descanso llegó el gran momento. Una a una fueron saliendo las jugadoras del club y entre ellas mis pescadetes, que no son muy bonicas pero lucen lo suyo. Fotos de rigor y de nuevo a la grada... ah, pero con regalo.

 

No pueden negar que son mis jugadoras, y si su entrenador tiene morro, ellas tienen más morro y así, ni cortas ni perezosas, se arrimaron a Fred y Shammond para hacerse fotos. Yo creo que alguna se arrimó más de la cuenta y pillo carne de los pobres e indefensos jugadores de Pamesa. Luego algunas se quedaron flipando con mi inglés con acento de Sagunto al oírme hablar con Shammond (el tío es un cachondo).

 

 

 

La noche que no comenzó bien se arregló y al final el Ciudad Ros Casares ganó y conseguimos un último trofeo: foto con Katie Douglas (hubiera avisado a Laia Palau, pero conociendo a más de una seguro que me meten un compromiso y le dan mi móvil, aunque... pensándolo bien no hubiera sido mala idea). Ahora sólo espero que con tanto roce a alguna de ellas se le pegue algo de est@s cracks y me gane algún partido porque va siendo hora.

 

 

PD: No os lo podéis creer pero resulta que ya nos conocen y más de uno se quedó alucinando al vernos en la fonteta ¿No me digas que son tus pescadetes? fue la pregunta más repetida de la noche. Y es que sí, somos malas pero con style, famosas por un día.

 

PD2: En el curro estamos de bajonazo porque a final de año terminan Araceli, Charo, Maria y Pilar ¿Ahora a quién le voy a contar estas cosas? Quién me va aconsejar? Formaban una especie de cooperativa Supenanny que cada día me contaba sus dolores de cabeza con los niños para que fuese aprendiendo.