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No sé que entrenador dijo que una bronca a los jugadores no es didáctico, pero seguro que no entrenó en my ghetto. Porque sí, señores hoy el tema de broncas, clases de broncas y de cómo me fue a con la que pegué esta semana.

 

Va por delante decir que no soy un entrenador bronca, es más me incordia mucho el típico tío que en mitad del partido se pone a gritar y culpar a un jugador o jugadora. Yo soy más sibilino, me he adiestrado en las artes de Maquivelo y me preparo las broncas durante la semana.

 

¿Preparar una bronca? Sí, es muy fácil y uno que tiene experiencia ya sabe los tiempos de cuando enfadarse con el equipo. Veréis normalmente la concentración y el ánimo de un equipo es cíclico. Si ganas todos se animan pero pierdes concentración y te esfuerzas menos por lo que, de vez en cuando, hay que darles un toque de atención para que se pongan las pilas. Mis chicas, que no son nada del otro mundo, han acumulado un par de victorias claras y han comenzado a dispersarse.

 

La semana pasada jugamos mal y ganamos de 55. Al final del partido les avisé, pero no porque quiera ganar de más sino porque lo que quiero es que mi equipo sea honesto, es decir que lo mucho o poco que tengan dentro lo den durante el partido... y eso no sucedió.

 

El martes el entrenamiento comenzó a ser decepcionante y el miércoles no fue a mejor. Me jode especialmente porque es un día donde no hay grandes ejercicios físicos pero sí mucho uno contra uno, dos contra dos y técnica individual, vamos el ABC del baloncesto.

 

Total que mientras me iba para casa pensaba que todavía no había abroncado a las jugadoras este año, de hecho no creo que me hubieran visto enfadado nunca antes y pensé que a poco que se torciera el entrenamiento del viernes, les iba a caer una buena...

 

Y vaya si se torció el entrenamiento del viernes. Entrenamos dos horas los viernes para tener tiempo de entrenar bien la táctica y jugar cinco contra cinco, pero este viernes las niñas no estaban por la labor.

 

Empezamos casi 10 minutos tarde con lo que decidí que corrieran las líneas (como en la película Hoosiers) el mismo tiempo que estábamos esperándolas. Como el sprint final era poco menos que el <i> trote cochinero</i> esperé a que la más calmada de todas se pusiera las pilas y se pegase cuatro sprints para terminar de correr.

 

¡A buena hora se me ocurre parar! Al menos corriendo estaban calladas. Tengo la teoría de que cuando un equipo se pone a hablar es que el ejercicio es flojo a nivel defensivo o mental.   Yo pensaba que jugar un uno contra uno con un solo bote y un constante  tres contra tres (con reglas y movimientos concretos) no era ninguna tontería, pero ellas debieron pensar lo contrario.

 

Total que ya les advertimos de que no iban por el camino del hombre recto que diría Samuel L. Jackson en Pulp Fiction y nos pusimos cinco contra cinco. Por un lado las que debían ser titulares y por otro lado tres cadetes y suplentes... el resultado fue lamentable. Ganó el equipo B y la imagen de las que tenía que jugar bien fue bochornosa. Apatía, pasotismo y una falta total del mayor interés por rectificar lo que les decimos.

 

Era mi momento, apartaditas del centro de la pista, en un rincón para que no nos vieran me convertir en Super Sayan o el increíble Hulk y les dije las cuatro cosas que en mi guión ya llevaba escrito. "Estoy muy decepcionado...", "No sabéis el esfuerzo y la ilusión que ponemos los entrenadores en...", "Esto es por vosotros y si no queréis mejorar..." y mi favorita, mi Greatest Hit "si no queréis correr y aprender os quedáis en casa".

 

Representación gráfica de la bronca del viernes a mi equipo

 

Y esto no lo digo gritando como un energúmeno sino en una media voz en plan Vito Corleone que creo que acojona más. Básicamente porque tan importante es la forma como el fondo y si yo pierdo la forma el fondo no tiene sentido y, precisamente, lo que quería es entendieran que aunque sea una diversión el baloncesto, es mucho más divertido si todos nos esforzamos e intentamos mejorar.

 

Creo que la bronca surtió efecto por dos motivos: el primero es porque ganamos de 40 puntos el domingo, el segundo y más evidente es porque recibí el mismo viernes un correo de esos que son cadenas. Se titulaba "AL, animate jopé!‏" y bajo el lema ORACION PARA HOY..... 'No volveré a quejarme de mi trabajo NUNCA MAS'   incluía fotos de todo tipo trabajos "desagradables"... ¿sabéis qué correo os digo?

 

Antes del partido del domingo les quise aclarar el porqué de mi enfado. Les expliqué lo que era para mí ser honesto, básicamente dar el mucho o poco baloncesto que se tiene dentro, sobre todo en defensa y que si no nos salen las cosas en ataque lo importante siempre es defender cada balón como si fuera el último.

 

El resultado ya lo sabéis, victoria cómoda (un día con calma os comentaré como es mi liga) y eso que el equipo rival tenía una chica altísima que sin saltar cogía todos los rebotes y anotaba. Por momentos, la imagen era ella, Blancanieves, y las cinco enanitas de mi equipo. La chica anotó 35 de los 43 puntos que consiguió el equipo, craaaaack.

 

Yo lo intenté de todas las formas (nota mental: hablar más bajo porque como no hay público se oye todo y los árbitros oyeron como les decía que había que sacarla de la zona empujándola con el culo), pero la mejor estrategia era presionar arriba y que no le llegara el balón. Eso hicieron y ganaron.

 

PD: Para que veáis la poca autoridad y respeto que tengo dentro del equipo. A mitad del último cuarto les dije que no presionaran y estas no me hacen caso y siguieron presionando a todo el campo hasta el último segundo. ¿Les habrá absorbido mi espíritu del karate press? No, no creo, estas chicas con tal de no hacerme caso y joderme son capaces de todo, hasta de presionar y correr.