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Buenas una vez más,

 

Me reengancho a la narración de esta temporada tras la Navidad. Para muchos un período más de cenas de equipo y pachanguitas en los entrenamientos que, propiamente dicho, duros entrenamientos. Ahí, no os voy a engañar, en mi club mantuvimos la tradición. No faltó la pachanguita donde los entrenadores llevamos nuestro talento de la teoría a la práctica. Como es evidente después de tanto tiempo sin jugar estaba algo más que oxidado. Por suerte si yo lanzaba un pase a las nubes mi compañero Román lo pillaba en la clásica jugada "pincho" que, efectivamente, viene en homenaje a Andrés Montes. De lo que no me salvé fue de mis pases fallados y triples sin sentido, pero es que claro como me voy a jugar con la camiseta de Stephen Jackson ¡El espíritu de su camiseta me invadió!

 

Hasta aquí todo normal, pero de ahora en adelante fue algo ligeramente diferente. En primer lugar porque he estado pegado a una silla y a un ordenador todas las navidades dale que te pego con trabajos del curso de entrenador. Es lo bueno y lo malo que tienen los cursos a distancia, no tienes que ir a clase... porque la clase la tienes en casa. Total que al final he acabado del "playbook" hasta los mismísimos... triangulitos, jejeje.

 

Y para rematar mi sobredosis de baloncesto, en estas fiestas, además, campus y entrenamientos con el Ciudad Ros Casares. Sí, como lo oís, por mor de tener que hacer prácticas en el curso, yo y mi compañera de club Maribel, solicitamos hacer la formación continua con la primera plantilla del club. Desde luego que nos parece mucho más interesante y práctico ver como se gestionan entrenamientos y la preparación de un partido a asistir a unas charlas o clínics que, quien más o quien menos, ya ha estado en unos cuantos o ha visto en DVD.

 

Gracias a la amabilidad de Carme y David y con la colaboración de Andrea y los técnicos Roberto y Toni, pudimos seguir los entrenamientos del equipo justo antes del primer partido del año y en la semana en la que se incorporó Maya Moore.

 

Imagen Ciudad Ros Casares

 

Qué deciros de los cambios entre un equipo profesional y cualquiera de los equipos que nosotros, en la base o en categorías menores, podemos llevar. Sinceramente, los entrenamientos y sistemas no me parecen que estén fuera del alcance de unos profesionales con ganas de aprender, pero lo que sí noto la diferencia es en la capacidad de las jugadoras para asimilar conceptos.

 

Asistimos a varias sesiones y la más enriquecedora desde luego fue la táctica. Ver cómo ejecutan sistemas, trabajan transiciones y desde la banda se fomenta la creatividad me parece espectacular. En nuestros niveles cuesta horrores que ejecuten sistemas algo complejos (perdonadme pero es que a mí me tira mucho la táctica), pero aún más que rompan los sistemas y creen algo de la nada. En las profesionales es muy diferente, pero claro todo es más fácil si en la pista tienes Laia Palau, Sílvia Domínguez, Lauren Jackson, Sancho Lyttle... o Maya Moore.

 

Desde luego que lo de esta chica nos impresionó desde el primer día. Por si no lo sabéis es la número uno del draft y talento tiene para dar y repartir pero lo que más nos llamó la atención a Maribel y a mí fue la intensidad que mostraba en cada entrenamiento. Como entrenadores ver la actitud y predisposición al trabajo con la que se mostraba me parecía encomiable.

 

Dentro de la formación vimos como se programaba la semana de trabajo para afrontar el partido y pudimos seguir de cerca ese encuentro. Siempre me fascinan los sonidos del baloncesto, tanto cuando se ve en la tele con los micros a entrenadores como cuando tengo la suerte de estar cerca de un banquillo. Un encuentro tiene muchas intrahistorias y como entrenadores también aprendemos cómo llevar un partido y gestionar encuentros viendo a compañeros.

 

Desde luego que fueron unas sesiones largas (se entrenó en nochevieja y año nuevo) pero, como estudiantes de la materia, desde luego que merece la pena tener la oportunidad de ver la profesionalidad con la que trabajan jugadoras y entrenadores de primer nivel.

 

Y así fueron las navidades, entre apuntes, programas informáticos y los entrenamientos en la Fuente de San Luis... No sé si de todo ello aprendí algo, pero el primer partido del año lo ganamos y ya nos hemos asegurado ser terceras de grupo, que es el mejor récord que hemos tenido en los tres años que estamos Román y yo llevando al equipo júnior... Esto lo dejo caer por si los directivos del club tienen a bien recompensarnos con un aguinaldo postrero jejeje.