ACBBlogs
21/03/2010
 

Domingo después de Fallas y seguimos en competición. Hasta ahora no me había dado cuenta de lo difícil que es entrenar en la categoría júnior ya que los descansos que normalmente se tienen por puentes y festividades se minimizan en estas edades.

 

El selectivo hace que se comprima el calendario para que se puedan compaginar estudios y deporte (sobre todo los equipos que aspiran al campeonato de España) y esto provoca jugar cuando otros no lo hacen. Jugar después de Fallas tampoco es el mayor problema que tengo en estos momentos, más o menos todos los equipos que juegan contra nosotros tienen Fallas en sus pueblos así que entiendo que si mis jugadoras se han ido de fiestas las demás también lo han hecho.

 

Sin embargo, ha llegado un momento de la temporada donde se puede decir que estoy bajo mínimos de efectivos. Comenzamos el año con 11 jugadoras y el último partido jugaron cuatro, una coja y una cadete ¿Cómo hemos llegado a esta situación?

 

Fácil, las matemáticas no fallan. Dos jugadoras dejaron de venir a entrenar de repente y sin avisar. Todo comenzó cuando en un partido jugaron menos de cinco minutos, eso entiendo yo que no les gustó. No quiero ser tan prepotente para pensar que la culpa no es mía. Sabía lo que hacía en todo momento y sí ellas piensan que soy el culpable no le quitaré la razón, pero yo también tengo mi versión y me gustaría que la hubieran escuchado.

 

Desde aquel partido nadie del equipo sabe nada de estas jugadoras, ni siquiera sus compañeras han encontrado una explicación a su comportamiento. Personalmente siempre he opinado que los jugadores se pueden enfadar con los entrenadores, pero que entre los compañeros debe haber un apoyo extremo porque, al fin y al cabo, los entrenadores van y vienen pero los compañeros te acompañan durante muchos años.

 

Si a once les restamos dos, nos quedan nueve jugadoras. Pues bien, de esas nueve tengo dos con esguinces de tobillo. Ahí no podemos hacer nada, sólo agradecer que la que menos dolor tenía jugara en los dos últimos partidos. Coja no iba pero desde luego que tampoco estaba bien. Viéndole las ganas con las que venía a jugar, uno no entiende que no todas tengan las mismas ganas de jugar.

 

Y si a siete le quitas una que está fuera de la ciudad y otra que se lo quiere dejar nos quedan cinco. Mirad esto sí que me duele. Siempre he dicho que si en algo puedo ser bueno es a la hora de transmitir mis ganas dejugar a esto, pero creo que cada vez lo consigo en menos medida. Si fuera otra persona me podría molestar menos, pero a esta chica la conozco desde pequeña y siempre ha tenido una altura que le hacía determinante. Además siempre he congeniado con ella y por eso me duele que abandone un deporte donde tengo tanta ilusión (preparaos, llega el momento lacrimógeno de la semana).

 

En su caso no sé qué hacer porque dice que ha perdido las ganas de jugar al baloncesto, aunque sé por experiencia que al final siempre acabas volviendo y lamentando el tiempo que no has jugado. Lo he intentado de todas las formas, de buenas y de malas, porque claro me pareció triste que la semana pasada prefiriera irse de fiesta antes que jugar un partido de baloncesto donde iban a ir cinco jugadoras y una coja. No por ganar o perder, sino porque todo el mundo sabe lo difícil que puede ser jugar un partido sin cambios. Más que fallar al entrenador, falló a las compañeras cuando hacía falta y, aunque ahora no se dé cuenta de ello, se falló a sí misma porque tiene equivocadas las prioridades de esta vida.

 

Y en esas estamos, una semana más en cuadro. Lo bueno es que las cinco que vienen cumplen y, sin ser las mejores, progresan. Muchas han hecho más avances en este mes que en dos años y nos alegramos por ello... aunque también indica que quizá debíamos de haberles dado más confianza antes. Fallo nuestro.

 

Veremos como acaba el año, pero si al final el equipo junior de la próxima temporada está mejor preparado y, sobre todo, tiene más confianza en sus posibilidades, daremos por bueno estos problemas. A mí sólo me quedará dar las gracias y felicitar a las que han estado durante todo el año.