Hola People,
Ya sé que esta ocasión os he hecho esperar más de la cuenta, pero es que literalmente no he tenido tiempo ni para escribir dos líneas. En semanas como la pasada uno básicamente trabaja, come y, si le dejan, duerme. Trabajé más que un tonto y acabé haciendo hasta horas extras en el ayuntamiento, ¡leches que la empresa no la voy a heredar! Pero bueno tanto agobio me sirve para dar paso a esta entrada de blog. Y es que como toda persona estresada yo también tengo mi pequeña válvula de escape. Me encanta cocinar. Desde hace años cocino a la fuerza y parte de la gracia se pierde por el camino. Es lo malo de cocinar tanto, acabas haciendo tantas comida que cuando terminas no tienes ganas de cocinar para ti y acabas con un bocadillo… así estamos como estamos. Siempre que puedo me reservo un día para hacer mis cositas en los fogones. Lo malo es que me encanta el ajo y a prácticamente le hecho ajo a todo. El sábado hice macarrones con atún, pues ajo que tenía el sofrito… por la noche Bacalao con tomate… pues ajo a la sartén; cuando hago pollo sofrío ajos, hago verduras diente de ajo que cae. Total, que por hacer hasta hago tortillas de ajos tiernos. Y ¿qué sucede cuando trabajas con ajos? Pues que las manos te huelen a ajo. Sí, ya sé que estaréis pensando que si te lavas las manos con agua se te va el olor a ajo de las mismas. Pero es que cocino tanto tiempo con ajo que al final tengo complejo de ajo y siempre creo que me huelen las manos a ajo. Claro, eso es un problemas si tienes que dar la mano al entrenador rival o si te pones a dibujar con la pizarra, es muy poco serio oler a ajo y dirigir un partido. Por cierto, ya que hablamos de cocina y de familia, mi hermana y yo somos como los arguiñanos: yo me dedico a la cocina casera y ella a la repostería. El otro día le dio por hacer una torta de cebolla y tuvo la brillante idea de echarle azúcar. Dice que es para evitar que huela tanto… pero vamos a ver, si la gracia de comer cebolla es, si no tienes novi@, echarle todo el cebollar del aliento al que tienes al lado, jejeje. Cambiando y ya que esto es un blog de baloncesto (o eso parece a veces), os diré que desde la última vez que escribí he ganado cuatro partidos. Los dos con mis cadetes y los dos con el senior. Poco a poco los cadetes están pillando la idea del pase extra y sobre todo la idea de que conmigo no se trata de que todos jueguen, sino que todos jueguen BIEN. Por cierto, mis pequeños delincuentes ya me deben dos cenas. Apostaron conmigo (un vicio el de apostar muy extendido en nuestra redacción) y perdieron. Para empezar ya me han invitado a un Mcfurry, el primero que me comía en mi vida. Ahora entiendo porque están todos tan cebados, yo casi no termino mi helado y ellos en un visto y no visto se lo zamparon sin decir ni pio. Mis otros gorditos, los "pro", no jugaron esta semana. El equipo rival se equivocó de pabellón y no se presentaron a tiempo. Lo que suele suceder en estos casos es que los árbitros, tras los 15 minutos de espera (sí, como en el colegio), salen cagando leches. Al menos no perdimos de todo la tarde y entre el McFurry y la victoria del primer equipo nos entretuvimos el sábado. Por cierto, me “piqué” con el escolta de nuestro equipo. En plan coña le dije que le contaría los triples y él siguiendome la coña me dijo que me dedicaría los que metiera en plan Quentin Richardon. Al final fueron 6/19 para Juan “metralleta” Bonachera, a eso se le llama confianza, ¡que crack! Todo un jugón. PD: La última frase va para Víctor y su equipo infantil. Después de más de un año y medio sin ganar (dice que sólo ha ganado en los despachos y gracias al jurista del club, jejeje) este sábado ganaron por uno y con un tiro libre a falta de dos segundos para el final. Víctor tenía el ojete cerrado, pero los peques se llevaron una tremenda alegría. Verles las caras de satisfacción como si hubieran ganado la copa del mundo hace que nos replanteemos muchas cosas. Puede ser que no vuelvan a ganar en todo el año, pero la alegría del sábado bien vale un año de esfuerzo y quizá estos chicos acabarán más contentos que otros que a veces perdemos el norte y no disfrutamos ni siquiera de nuestras victorias. Si señor, unos campeones y toda una lección para los demás... a ver si este sábado vuelven a ganar.
