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Siempre me dijeron que más vale tarde que nunca, así que, aunque tarde, ya estoy de regreso para contar como es el día a día de un pedazo de mi vida, mi vida entrenando.

 

Las excusas para el injustificado retraso en escribir pueden ser tan variopintas como reales, pero básicamente ninguna sería de suficiente peso así que es mejor que me disculpe, vaya al grano y os pase a detallar qué fue de mi vida en estos meses.

 

Porque sí, mi vida como entrenador cambió mucho en este verano... para acabar donde empecé. Fue un verano que arrancó en Linares, continuó por Estambul, Polonia giró rumbo a Cuenca y acabó donde siempre: en mi casa, aunque bueno ahí sí que hubo un cambio y ya volé del nido del cuco.

 

Pero como toda historia tiene un comienzo, la de mi verano arranca en un tren rumbo a Linares. Nueve horas de viaje infernal, con el cuerpo rumbo a Andalucía y la cabeza en casa. Sinceramente, fue uno de los peores días de mi vida, cuando curiosamente debía ser uno de los más felices porque iba a convertirme en el responsable de prensa de la selección femenina de baloncesto.

 

Como lo oís, durante este verano conviví con el mejor equipo de baloncesto femenino de España. Imaginaros lo orgulloso que podía sentirme que Kiko Martín, como responsable de comunicación, y todo el equipo de la FEB hasta terminar en Ángel Palmi  y José Luis Sáez confiaran en mi. A nivel profesional no creo que pueda estar en un mejor equipo, pero a nivel personal mi vida estaba a punto de irse un poco más a la ruina. Ha sido una constante en mí, cuanto mejor me ha ido en el trabajo, peor me han funcionado los asuntos personales... y nueve horas de tren dan para mucho que pensar.

 

Pero como esto es un blog de baloncesto, vamos a lo que os interesa ¿Qué como es eso de estar dentro de una selección? Sencillamente ES-PEC-TA-CU-LAR Desde el delegado de expedición, Carlos, hasta cada una de las chicas del equipo pasando por el staff técnico, sólo tengo palabras de agradecimientos para todos ellos. Me hicieron sentir como de la familia y sé que no fue fácil porque era el nuevo y porque no siempre soy la persona que me gustaría ser... suelo ser bastante complejo y reservado.

 

 

Como periodistas el poder estar al otro lado de la barrera fue un lujo, poder conocer a auténticas profesionales un placer y como entrenador sólo puedo decir que aprendí muchísimo den Susana, Roberto y José Ignacio. Yo era el chico de prensa (cuando me decían que era el jefe me daba cosa... tampoco tenía nadie a quien mandar jejeje) pero intentaba también involucrarme en cosas técnicas como charlas o sesiones de scoutings porque, como entrenador, era estar haciendo un master intensivo del más alto nivel.

 

Cuando el trabajo me lo permitía siempre me gustaba ver los entrenamientos para aprender o, simplemente, hablar. No sé si leerá el blog o no, pero me gustaría que José Ignacio supiera lo agradecido que le estoy por haberse portado conmigo de forma tan fantástica. Me encantaba hablar con él y me hacía ilusión que escuchara algún comentario técnico que pudiera hacer. Seguramente serían tonterías pero me hacía sentir bien el hecho de que todo un maestro como es él te escuchara.

 

En ese mes largo que estuve aprendí más que en todos los años que he podido estar entrenando. Cada detalle, técnico, táctico o psicológico se cuida al máximo y es tal el grado de profesionalidad que resulta complejo trasladarlo a mi vida diaria de entrenador. Pese a ello, de los tres técnicos saco tantas ideas como experiencias he vivido. Ahora trato de ver las partes buenas que he aprendido de ellos y busco extrapolarlas a mi modesto modo de vida como entrenador de base. Para ellos, mi gratitud.

 

¿Conclusiones que puedo sacar? Lo importante que es el trato emocional con el jugador, lo importante que es saber manejar un grupo y a nivel técnico lo importante que es dar toda la información al jugador. Me encanta el scouting, me gusta fijarme en los, como me decía Susana, tics de los jugadores y me parece fundamental ver como se desglosan a los rivales, como se detallen sus defectos o, simplemente como se desmenuza los sistemas propios y se trabajan para construir los ataques o defensa. Quizá esto sea lo más técnico que me llevo de mi experiencia.

 

 

Y qué puedo contaros de mi experiencia en el campeonato. Hay miles de recuerdos con cada una de las jugadoras, pero permitirme que me los guarde para mi intimidad. Sólo deciros que fue un orgullo y un lujo poder haber estado trabajando con personas que se merecen no sólo mi respeto y admiración (que lo tenían ya antes) sino que creo que todos los seguidores del baloncesto deberían tenerlo hacia un equipo al que la mala suerte se le cruzó en el camino.

 

En mi mente siempre quedará el pasillo de un hotel en Estambul donde reunido el equipo conoció la noticia de que se había producido un cambio en la reglamentación del torneo y en lugar de 14 sólo podían inscribirse 12 jugadores. Hubo muchas cosas que no salieron bien, pero creo que todo fue mal desde aquella decisión de los organismos de competición. Ahora pienso lo vivido y escucho las palabras de mi amigo Román y aún me mosqueo más, "Álvaro, estuviste a dos victorias de ir a unos Juegos Olímpicos". Qué cabroncete es mi amigo, pero cuánta razón tiene. Seguramente que profesionalmente lo daría todo por ir a una olimpiada y trabajar en unos Juegos Olímpicos. No lo pensé antes, pero estuvo tan cerca...

 

Y con todo fue una experiencia inolvidable, con personas maravillosas. Sí, seguro que cualquiera hubiera preferido estar en los momentos dulces, en esos donde todo sale bien, pero quizá el ver a grandes campeonas en malos momentos hizo que valorara muchas cosas que antes no hacía. Espero que ellas tengan un buen recuerdo, porque el que tengo yo de ellas es imborrable. A Laura, Cindy, Sílvia, Alba, Luci, Laia, Elisa, Marta, Anna, Amaya, Sancho, Anna, Cristina, Maria y Laura, gracias.

 

 

De igual modo espero que como profesional los compañeros de la FEB quedaran satisfechos. Fue una gozada trabajar con ellos, sólo tengo palabras de agradecimientos para un grupo de trabajo que se lo curra mucho y con una implicación total que comienza desde el presidente, quien en la victoria y en la derrota siempre estuvo al lado de las jugadoras para darles palabras de ánimo y apoyo.

 

La verdad chicos, que esto de ser jefe de prensa es complicado y ahora, como periodista, les valoro más jejeje. Fue una locura, creo que acabé utilizando tres teléfonos móviles... ahora que lo que nunca pensé es que me tocaría ser traductor en las ruedas de prensa. Imaginaros al tío más nervioso del mundo hablando inglés con acento valenciano, puff menos mal que no se grabaron las ruedas de prensa... espero.

 

Sí fue maravilloso, pero con todo me hubiera quedado en casa. A punto estuve de hacerlo por dos motivos personales. Porque sí, el trabajo era el soñado, pero la vida se vive despierto y había personas que me necesitaban cerca. Ya fuera para dar un abrazo, permanecer en silencio o simplemente cuidarlas. No fue así y en estas que perdí a un familiar. Irremediable sí, pero no os niego que llegar a casa y saber de la ausencia de tu abuelo fue duro. Él siempre fue la parte racional de mi mente, quien me decía lo correcto y actuaba de ejemplo. Es duro saber que ya no está y que no le puedo cuidar.

 

Esa fue mi primera parte de verano, una en la que la felicidad profesional y la tristeza personal se dieron la mano y bailaron durante un mes. Baile en el que tropezé y pisé algún pie.