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Para ser la última entrada de la temporada podía haber escogido otro título, pero este me parece de todos los pensados el más significado. Y no es porque, como España, nos hayan eliminado en cuartos de final o porque el aire acondicionado de la oficina me esté matando silenciosamente, es simple y llanamente porque la semana pasada concluyó la serie más friki de la televisión actual, Qué vida más triste.

 

Y vosotros os preguntaréis ¿será capaz éste de hablarnos de una serie de televisión en un blog de baloncesto? Pues sí. ¿Se me habrá ido por completo la pinza? No os diré que no, que ya sabéis que el calor aprieta y derrite las neuronas, pero estos tíos son unos genios y tiene frases míticas perfectamente adaptables a un partido de baloncesto. Veamos

 

¿Cómo se celebra una canasta importante? Pues que mejor forma que con un ¡Toma, toma, toma!

 

 

Qué tu equipo no da pie con bola... ¡flipa, flipa, flipa! y si Borja recuerda que "Al Joseba no le da"; nosotros, los entrenadores, le decimos al árbitro que "no le da, mi jugadora no le da".

 

Ahora sólo espero que La Sexta tenga en consideración que Borja vuelva en septiembre para alegrarme las tardes antes de los entrenamientos. Porque yo volveré. Sí ya sé que no deja de ser esta una mala noticia para muchos, pero si hay suerte y sigo engañando al jefe volveré a vender humo en este blog una temporada más.

 

Y eso que no paso de cuartos. El año pasado al menos en la copa llegó mi equipo semis pero este año, como los cangrejos, vamos para atrás. Eso sí el domingo disfruté como hacía tiempo que no lo hacía. Fue un partidazo. Bueno, intenso, con pocos errores y donde pudimos ganar. De hecho a falta de tres minutos perdíamos de uno. Fue entonces cuando decidí apostar por canastas rápidas y triples. Pensé que de poco o nada servía ganar el partido y no pasar la eliminatoria. Era remontar 11 puntos o nada.

 

Alguno pensará que mejor ganar ese partido para que al menos la jugadoras vieran que se les podía ganar, pero es que yo sé que pueden ganarles y ellas también lo saben. Pese a que el equipo de delante era muy bueno y tenía unas cuantas jugadoras más que interesantes, realmente nunca hemos sido inferiores. La diferencia ha estado en el lamentable porcentaje de tiros libres del partido de ida. Total, que al final palmamos, pero viendo como el rival celebraba el pase a semis comprendí que lo habían pasado mal.

 

Bueno, para ser honestos ya lo veía. Los nervios en el otro banquillo, la bronca o los improperios desde la grada denotaban la tensión del momento. Pero, como ya os he dicho, estoy en un procesos de simbiosis con Mou (ojo no confundir con Moe, el del bar de Moe) y no sólo me salen canas o me dejo barba de varios días, sino que además ya "me ponen" estas situaciones.

 

Me lo pasé genial viendo como se aceleraba el partido y las cosas que suceden sobre la pista cuando esto se produce. Que a la gente le molesta que hable con los árbitros, pues yo que hablo más (sí, señor de la camisa de cuadros yo no escuché lo que me dijo pero mis jugadoras sí). Además resulta que los árbitros estuvieron muy bien y uno de ellos estuvo genial cuando le dijo a una jugadora mía que protestaba "el baloncesto es un deporte de contacto, sino quieres contacto juega al ajedrez". Me parece fantástico que entre tanta tensión se puedan dar estas gotas de humor y la verdad es que se agradece que hayan árbitros con los que puedes hablar (de hecho la jugadora estuvo mucho mejor desde entonces)... por mucho que le moleste al público.

 

Porque sí, como me dijo este árbitro, yo lo vivo y me gusta hablar con todos. Que hace un calor que te mueres, pues me pongo a abanicarme con mi pizarra junto a las anotadoras de la mesa, que a una jugadora mía le dan hasta el carné de identidad o algún padre se mete con ella pues yo le digo, "dientes, dientes, que es lo que les...". Esto lo dice una folclórica y va a misa. Porque seamos serios ¿qué mejor respuesta que el humor o la ironía ante situaciones de mosqueo generalizado? Que no estamos en el baloncesto para sufrir, sino para divertirnos.

 

Fue una lástima no ganar ni siquiera el partido, pero bueno fue como un "doble o nada" y al final fue un ¡zas en toda la boca! de los buenos. Y no me gustaría despedirme sin dos apuntes finales. Uno al amable padre que vino el domingo a decirme "a ver que escribes esta semana". Es agradable tener conversaciones tras los partidos, que a la gente le guste estas líneas de locura y que sepa entender la ironía.

 

El otro apunte es más una idea. ¿Nunca habéis pensado las historias que tendrán que contar los y las conserjes de los pabellones? Pensando en la agradable mujer del último domingo y su santa paciencia al aguantarnos mientras le esperaba al paella, en lugar de escribir yo el blog debería de hacerlo alguna de estas personas. Habrán visto de todo, tendrán un montón de anécdotas que contar y seguro que más de uno agradece el cambio de blogero.

 

Bueno, cuídenseme estas semanas, disfruten del verano y no se confíen que amenazo con volver pronto