Hola muchachada,
Dicen que en esta vida hay días buenos, regulares, malos y muy malos. Pues bien hoy os contaré uno de esos días muy malos.
El pasado sábado fue un día para olvidar de principio a fin. De primeras madrugón. Por mor del trabajo me tocó levantarme a las 5:30 para trabajar en la NBA, era tan pronto que ni siquiera habían terminado muchos partidos. Ahí me enteraba como Calderón fallaba en su intento de batir el récord de tiros libres consecutivos sin fallo. Era la primera mala noticia de otras muchas.
Lo bueno que tiene madrugar es que cuando salí a jugar mi primer partido, a eso de las 8:30, era el más despierto de todos. Por delante un largo viaje en autobús cargado de niños. Por suerte la tecnología ha avanzado una barbaridad y uno puede evadirse con un mp3, o PSP.
Quizá era por el madrugón o simplemente porque sabía que iba a una especie de matadero deportivo, pero elegía Bob Marley como compañero de viaje. Bob, es un tío grande, su música perdura siempre en mis listas de música a pesar de los años y los cambios de gustos (pasé de Metállica, Blind Guardian o Manowar a Vam Morrison, Beatles o Red Hot Chilli Peppers).
La verdad es que escuchar a Bob Marley resultaría no sólo relajante sino la mejor de las ideas que tuve durante todo el día ¿Por qué? Sólo os diré una cosa 98-38. Como lo oís. Ese fue el resultado de mi partido y como jugaba fuera, pues sí, la paliza fue de las que me duelen.
No entiendo a los chavales de hoy, les da igual perder por uno, que por 20 o por 100, no tienen amor propio, bueno sí, cuando les chulean, pero es que claro, si gano de 60 yo también chulearía.
Estuvo tan mal la cosa que lo único que me preocupó fue no encajar 100 puntos. Algún día puede que llegue pero, de momento, no he recibido nunca 100 puntos de un rival. Por desgracia para mí la mañana no terminaba en aquel partido, me tocaba quedarme para ver el partido infantil de mi amigo Víctor y regresar juntos para el tercer partido.
Sí una maratón de autobús y coche en mitad de la tormenta ¡Qué manera de llover en la carretera! Sólo le medio segundo del limpiaparabrisas permitía ver la carretera y casi uno conducía por intuición.
Con todo, el chaparrón seguiría en el tercer partido de la tarde. Jugábamos con un equipo de la parte baja de la segunda zonal y ¡sorpresa! Jugaron 40 minutos en zona. Un rival vino a saludarme y a felicitarme por el blog, pero no creo que tuviera nada que ver que la semana pasada me quejara de la zona para que ellos la pusieran (aunque según me dijo era la primera vez que lo hacían).
El inicio era lógico para nosotros (23-12), pero desde entonces jugamos de forma horrorosa. No, no perdimos pero por poco. Ellos jugaron muy bien, con uno de esos pívots veteranos y grandes que tanto nos tocan la moral y a nosotros no nos entraban ni las bandejas… era para mear y no echar gota.
Para colmo, tras terminar el partido uno de los jugadores vino a quejarse porque jugó menos que un junior ¡Qué poca vergüenza tiene la gente! me dijo que esta semana no entrenaría y que no jugaría el próximo domingo… oooh!!! qué curioso, jugamos domingo por la mañana.
Veremos que hago pero ha pasado una semana y el enfado no se me va.
Por suerte, un día malo sólo dura 24 horas y el domingo fue un día realmente bueno. No, no es porque Nadal ganara (¿soy el único que no vio llorar a Federer?), sino porque vi el Ciudad Ros Casares- Perfumerías Avenida.
Veréis resultados a parte, en pista nos juntamos unos cuantos bloggeros. Para empezar la genial Silvia Domínguez, por lo que me cuentan y puedo leer, Silvia es una tía muy maja y su blog en ACB es altamente recomendable. Pero, además, estaba Alex Gozalbo, quien también tiene un blog y es un buen amigo. Siempre que lo veo me gusta hablar de baloncesto femenino y siempre acabamos quejándonos del escaso trato que recibe, ojala que eso cambie… yo al menos siempre que puedo intento darle bola a las chicas.
Por último, al Avenida le entrena José Ignacio Hernández, todo un crack en los banquillos y también bloggero. Lo conocí el año pasado cuando su equipo perdió la liga y a pesar del momento el trato fue exquisito; con tipos como él merece la pena hablar.
Como veis este blog al final lo podíamos haber hecho muchas personas y quizá la menos indicada ha sido la que al final ha acabado haciéndolo. En fin, que espero que no tengáis muchos días como el que tuve y que, si tenéis tiempo y ganas, os acerquéis a ver un partido de baloncesto femenino, no os arrepentiréis.
